Se ha señalado que Chile es uno de los países de América del Sur que más mal usa su idioma. Lo grave es que personas cultas, incluso, académicos universitarios, ministros de Estado y parlamentarios profesionales caen en errores que son bastante habituales, sin que no se vea reacción a ello. Debiera ser preocupación del Ministerio de Educación, de las universidades, del periodismo y del profesorado hacerlo, como también la prensa seria intervenir, como en el pasado periódicamente lo hacía el diario El Mercurio.

Uno nunca deja de aprender y cae habitualmente en errores, pero debe esforzarse para mejorar su lenguaje y agradecer cuando se le corrija. La sociedad, en un amplio sentido, debiera preocuparse de ello.

Más adelante me refiero a algunos errores frecuentes.

Deseo hacer referencia especial en esta oportunidad sólo a tres errores habituales en que muchos caemos. Los que he escogido son:

1. El uso en plural de verbo hacer cuando éste es impersonal y se refiere a ocurrir, verificarse, efectuarse, encontrarse o hallarse. Ejemplo: “En este mes hubieron muchos días lluviosos”. Debiera expresarse “En este mes hubo muchos días lluviosos”. Esto se da habitualmente en expresiones orales.

2. El empleo de la preposición “de” en el complemento directo. Ejemplo: “Él dijo de que había visto hermosos paisajes”. Debiera decirse: “Él dijo que había visto hermosos paisaje”. También es frecuente en expresiones orales. Se ha hablado del llamado “deísmo”, muy común en el cono sur de América Latina, especialmente en Argentina y en Chile.

3. El terminal “triz” en sustantivos o especialmente en adjetivos masculinos. Esto se observa bastante en la publicidad y en la prensa, incluso en la que uno pudiera considerar más seria. Ejemplos muy frecuentes son “el crédito automotriz”, “el seguro automotriz”, “el parque automotriz”. Las expresiones debieran ser: “el crédito automotor”, “el seguro automotor”, “el parque automotor”.

El periodismo profesional tendría que preocuparse de estos temas, como también desde luego el Ministerio de Educación. Recuerdo que el diario El Mercurio años atrás periódicamente incluía cortos mensaje para advertir de estos errores y para enseñarnos a todos. Rememoro especialmente que se señalaba que no debe usarse la expresión “en base a”, sino “a base de”, o si no mal recuerdo otras expresiones aceptadas como “sobre la base de” o “basado sobre”; este mensaje me sirvió mucho como profesor universitarios para hacer esa corrección en los trabajo universitarios, especialmente en las tesis y memorias de grado y de título.

En el caso del verbo haber impersonal debe éste usarse en todos sus tiempos. Hay, hubo, habrá, habría, ha habido. Ejemplos correctos: “hubo muchos asistentes al acto oficial celebrado ayer”; “posiblemente habrá varias personas que harán uso de la palabra”; “habría lluvias torrenciales más frecuentes a consecuencias del cambio climático”; “ha habido muchas intervenciones que se refirieron a ese tema”.

Las expresiones “Crédito automotriz” y “Seguro automotriz” son muy usadas en la publicidad de bancos y de aseguradoras importantes. El mal uso de estas expresiones hace difícil corregirlas, ya que la forma correcta puede parecer menos entendible y con ello motivar que la publicidad sea menos eficaz.

La ética profesional del periodista y del profesor, y en general del profesional universitario, debiera llevarlos a preocuparse más de sus formas de expresión y además de contribuir a promover la corrección de errores. Sin duda que todo esto tendría que ser preocupación del Ministerio de Educación.

En general los medios masivos de comunicación debieran preocuparse de estos temas y el Ministerio de Educación motivarlos a que lo hagan. Esto tendría que extenderse a otros errores que se trasmiten o a otros mensajes que puedan ser más adecuados en la trasmisión de conocimientos.

Hace muchos años me llamó la atención que el programa de la Televisión Nacional (TVN), que da la información del tiempo, presenta el movimiento de las nubes de Oeste a Este, en circunstancias que las nubes se desplazan más habitualmente desde el Oeste, ya sea del Suroeste o del Noroeste o casi totalmente del Oeste como es el extremo sur.
Eso mismo mal se usa en la representación de la caída del agua de lluvia con inclinación de arriba-este a abajo-oeste, como afectada por vientos del oeste, cuando las lluvias en Chile se presentan con vientos del oeste al este.

En varias oportunidades hice llegar esa observación al Canal Nacional sin tener acogida. Sólo cuando lo envié a la Presidencia, me llamaron por teléfono para señalarme que también las nubes podían ir de Oeste a Este y me sugirieron que hablara con “sus expertos” que defendían la tesis del Canal. No lo hice, porque me di cuenta que no había voluntad para cambiarlo.

Había hecho ver que fui alumno de ese gran maestro Elías Almeyda Arroyo, en la cátedra de Climatología en la carrera de Agronomía en la Universidad de Chile. Él nos dio una gran formación, proveniente no sólo de sus conocimientos y experiencias, sino que también de su sabiduría. De personas que saben insistir en aspectos básicos del conocimiento, como también en muchas otros conocimientos y experiencias de carácter más complementarios.

Además indiqué que como profesor de la Universidad de Chile, nuestro Código de Ética nos obligaba a hacer presente los errores que pudieran perjudicar al conocimiento de la sociedad. Televisión Nacional ha continuado entregando ese mensaje a mi juicio errado.

El uso de una muletilla, palabra o frase que repite una persona muchas veces en la conversación, perjudica una presentación o exposición originando habitualmente al oyente una molestias o una pérdida de atención. Eso debiera advertirse y la persona expositora esforzarse por evitarlo.

También es importante dar a conocer en forma resumida y precisa los cambios que la gramática castellana lo va estableciendo. Es habitual por ejemplo que no pocas personas de más edad escriban “fué” con acento, cuando desde años se ha establecido que no lo debe llevar.

No es fácil lograr que se le dé atención a estos temas, cuando uno observa tantas expresiones vulgares en los medios de comunicación masiva que usan incluso personas de amplia cultura, como “no estai ni ahí”, “cachai”, “las parai”. Quizás ello podría justificarse en casos especiales para llegar con mensajes más eficaces al pueble, pero en muchas otras oportunidades no se justifica.

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Un comentario para “Despreocupación por nuestro idioma. Debiera tener una atención especial del Estado”

  • Diaz Eugenia:

    Bravo! Ojala, hubiesen mas articulos de este tipo. El relajamiento con respecto al buen uso de nuestra lengua castellana, es el reflejo de una decadencia en otros aspectos que aqui se analizan también. Los ciudadanos terminan por no comprenderse. Tal es el caso que se menciona aqui por ejemplo, con respecto al programa meteorologico de TVN. Chile debe y tiene que terminar de utilizar por un snobismo totalmente estupido todas esas palabras horribles y esos verbos mal conjugados, sin contar que aquellos que las emplean es una categoria de pequeños burgueses arrivistas. El pueblo, que ha tenido que sufrir y penar para estudiar, me he percatado que trata y se esfuerza por hablar correctamente. A veces me pregunto que piensan los profesores que han enseñado nuestra lengua a los pequeños chilenos. Habria que empezar por fomentar el amor a nuestra propia lengua en Chile. Antes que, por snobismo ponerse a hablar otras, que las hablan mal y ni siquiera ni las entienden ni las escriben. Se ha pensado en las consecuencias? Un posible aislamiento? Tenemos la suerte de hablar un idioma en la mayor parte del mundo. No debemos despreciarla. El patriotismo empieza por la cultura.

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