Medicina natural, actualidad y economía

De nuevo se está en contra de la UF. Pero ésta debe mantenerse

A raíz de que se ha producido una elevación de los precios de diferentes productos, por factores distintos, se percibe la presencia de una inflación que ha llegado a una tasa anual del orden de un 10 %. Esta situación ha motivado un sensible aumento de la Unidad de Fomento(UF), que genera incrementos de gastos para las familias, especialmente para aquellas que están endeudados ya sea por adquisición de la vivienda o por otras deudas en UF; además se ven afectadas por los intereses de deudas no reajustables, debido a que sus tasas suben por decisión del Banco Central, que usa este mecanismo para reducir la inflación.

Algo sobre precios e inflación, producción y costos

Si bien es cierto que se puede criticar que se alcen los intereses para frenar la inflación, ya que ésta en este caso es más de costos que de demanda, debiera ser una situación normal que los intereses nominales suban para que sean ligeramente superiores a las tasas de inflación; lo que significa que se tengan, aunque sean bajos, intereses reales positivos. Si es así, el aumento de la inflación debe ir acompañada de aumentos en los intereses nominales.

La inflación en general tiene dos tipos de causas, unas están relacionadas con costos; cuando éstos aumentan, en muchos productos significan alzas inmediatas y en otros, aumentos de precios más retardados, pero tienden a subir. En Chile tenemos los ejemplos con los combustibles derivados del petróleo y de productos alimenticios como los derivados del trigo y el maíz, a consecuencia de los aumentos de precios internacionales. El alza de los combustibles se hacen sentir de inmediato en el mercado de ellos y en forma retardada como factor de costo de producción que demora a veces en reflejarse en los precios de productos elaborados que requieren de estos isumos.

Otra causa de inflación es el aumento de la demanda, cuando ésta no va acompañada de una mayor oferta. Se sabe que si se suben las remuneraciones autónomamente, o suben los ingresos por efecto de mayores utilidades u otros motivos, la demanda aumenta; si se trata de bienes transables, los precios tienden a no subir, ya que la demanda se cubre o con más importaciones o con menos exportaciones. Si los productos no son transables, la mayor demanda puede ser cubierta con stocks existentes y con aumentos de producción si se tiene capacidades productivas subutilizadas que rápidamente pueden activarse; si no es así, los precios suben. En ese caso los aumentos de los intereses por el Banco Central, pueden frenar en parte la demanda y reducir una presión inflacionaria.

La mayor demanda puede generar una mayor actividad productiva, como también mayores importaciones y aumentos de precios. Puede ser conveniente recordar en los comienzos del gobierno de Allende hubo un aumento importante de las remuneraciones, lo que motivó mayor producción y mayores importaciones sin presiones inflacionarias, debido a que había capacidad productiva subutilizada y se contaba con una buena disponibilidad de divisas. Pero al poco tiempo la situación cambió y se desarrolló una inflación que llegó a superar los tres dígitos anuales, al seguir incrementándose la demanda, junta a un estancamiento e incluso reducción de la producción unido a una reducción en las disponibilidades de divisas para importaciones.

El aumento de las remuneraciones puede junto con aumentar la demanda y generar mayor producción, también motivar elevación de costos y generar una espiral inflacionaria, si las mayores remuneraciones no van acompañadas de mejoramientos de la productividad o bien una efectiva redistribución de ingresos. Si a grandes monopolios o monopsonios se les fuerza a mejorar sus remuneraciones mínimas o a pagar más por sus insumos y estas estructuras productivas generan productos transables, estas determinaciones motivarán reducciones de utilidades y en cierto modo contribuirán a una redistribución de ingresos. También el alza de remuneraciones pueden llevar a la empresa a cambios tecnológicos que reduzcan en parte el efecto de las más altas remuneraciones, reduciendo el empleo.

También pueden motivar alzas de precios las caídas de la oferta, como por ejemplo las consecuencias de una gran helada o de un sequía que afecten a productos no transables, como es el caso de la mayoría de las hortalizas. Si son transables; pueden los precios subir si el país pasa de exportador a importador, pero sólo subirán hasta determinados límites. No sucederá eso si por ejemplo el país es deficitarios; por ejemplo si hay una caída producción de trigo en Chile, su precio no debería subir, ya que la menor oferta nacional se suple con mayores importaciones, cuyos costos no debieran subir; la mayor demanda nacional no afectará a los precios internacionales por el poco significado que ésta tiene en la demanda mundial.

 

Endeudamiento y UF

Existe un alto endeudamiento de la población, en parte por la compra de viviendas, como también con las que se tiene con el comercio, endeudamiento alentado por la agresividad vendedora especialmente de las grandes tiendas, mediante el llamado dinero plástico, el de las tarjetas de créditos; también el sistema financiero ha estimulado el endeudamiento como negocio financiero. Conviene recordar además la estrecha relación de las grandes tiendas entre el negocio comercial y el negocio financiero con los cobros de deudas a plazos de altas tasas de interés; no es de extrañar que sea habitual que ellas prefieran las ventas a plazo por sobre las al contado, para las primeras, se dan ofertas especiales.

Durante un largo período se pudo apreciar que la demanda interna crecía a ritmos superiores a los aumentos de los ingresos, a costa de un aumento del endeudamiento. Las bajas tasas de interes alentaban al consumidor a endeudarse, a lo que se ha sumado como estímulo la baja que tuvo el dólar y la apertura a los mercados externos que ha motivado una variedad de productos importados que alienta el consumismo y que crea una estructura posterior de gastos asociados. La televisión por cable y la proliferación de los celulares va creando un incremento de gastos fijos mensuales.

También ha contribuido a este endeudamiento, el daño que ha ocasionado el Banco del Estado al aplicar altas tasas de mantención a los millones de cuentas de ahorro a que se llegó a tener en Chile, gracias al esfuerzo del Estado chileno por desarrollar el hábito del ahorro desde la niñez, a partir de la desaparecida Caja Nacional de Ahorros, cuyas responsabilidades durante el Gobierno del general Ibáñez pasaron al entonces creado Banco del Estado, responsabilidades que las mantuvo esta institución financiera y de fomento del Estado hasta el gobierno de Ricardo Lagos. El Banco del Estado, con su nuevo nombre BancoEstado, vio incrementar sus utilidades ostensiblemente gracias a estos altos costos de mantención de las cuentas y con ello ha quitado patrimonio a millones de familias chilenas y ha contribuido a destruir este patrimonio social y económico constituido por esa masa de familias chilenas que destinaban partes de sus ingresos al ahorro, tan necesario para nuestra economía.

Hay que tener presente que la inflación ha tenido varias causas, unas derivadas de reducciones de las ofertas internas por accidentes climáticos como heladas y sequía, y otras debido a los precios internacionales de una serie de productos importados, especialmente de alimentos y combustibles.

El alza del petróleo en el mercado internacional motiva alzas de sus derivados que no sólo afectan los precios de los productos que se adquieren, sino que también encarecen todo el proceso productivo, desde la generación de las producciones hasta todo el proceso de comercialización, como el transporte y el almacenaje en ambientes modificados.

También por causas más complejas se han producidos aumentos importantes en el precio de la energía eléctrica.

Se habla de un inflación mundial, que golpea a todas las economía. Se destaca en las alzas de precios, los alimentos básicos, por varias causas, entre otras por el incremento de las adquisiciones de China y otros países del oriente asiático, que han tenido un fuerte crecimiento económico. También aparecen como factores encarecedores de algunos productos, sus destinos a biocombustibles, con que se pretende neutralizar en parte la alta dependencia del petróleo y sus derivados. También mayores suelos son destinados a estos productos, dañando la oferta d alimentos. Además factores climáticos adversos, en determinadas regiones han motivado reducciones de ofertas, que encarecen los precios internacionales, como ha sido con la leche y la sequía que afectó a Australia.

Las alzas han repercutido especialmente en los alimentos básicos, como son el trigo y sus derivados y la leche . Además el aumento del precio del maíz, muy destinado a biocombustibles, encarece los costos de producción de carnes de aves y cerdos, como también de los huevos

Se ha visto que la inflación ha sido mayor en la canasta de los sectores de menores ingresos, en donde los gastos en alimentos tienen mayor peso.

Se ha sumado recientemente a las alzas, la recuperación del valor del dólar, que había bajado ostensiblemente, especialmente por la política de no intervención del Banco Central frente a un incremento de las divisas derivadas especialmente de las exportaciones mineras, favorecidas por los altísimos precios internacionales, en especial del cobre..

La caída del dólar ocultó una inflación real que se nos estaba produciendo por las alzas de precios internacionales, que de haberse hecho presente habría facilitado a la economía ajustarse más a tiempo a esa realidad. La recuperación del valor de la divisa, entre otras razones por las caídas de precios internacionales del cobre, ha sido causa de incremento de la inflación en las últimas semanas.

También ha ocultado lo que había sido una real inflación el Transantiago, al no reajustar sus tarifas, cuyos costos han ido en fuerte incremento. Gracias a su déficit cubierto con recursos obtenidos por el Estado incluso a través de un crédito recibido del Banco Interamericano de Desarrollo, que se habla que ha sido de unos 400 millones de dólares, para financiar fundamentalmente gastos en moneda nacional. La decisión política de congelar tarifas para a lo menos todo el año 2008, ha agudizado su déficit que hoy se calcula en unos 1,5 millones de dólares diarios.

Por otra parte es preocupante que un porcentaje importante de usuarios eludan el pago en este sistema de transporte, siendo un factor agravante de sus déficit, como también favoreciendo un contagioso proceso de decaimiento de la moral pública.

Carencia de una política que aminore la inflación

Llama la atención la falta de preocupación del Gobierno por amortiguar la inflación, por medios que serían más éticos. Las alzas de los combustibles derivados del petróleo podrían haberse amortiguado con políticas más flexibles en sus aspectos tributarios; si una de las razones para establecerlos altos fue elevar los precios de estos combustibles para bajar su consumo, y los precios de base después suben, podría perfectamente bajarse parte de los tributos y con ello reducir las alzas en los usuarios. Se pudo establecer un sistema de impuesto móvil.

Si el golpe de los aumentos de los precios a los alimentos básicos, ha sido un factor inflacionario importante, lo que más ha afectado a las familias de menores ingresos, bien podría haberse actuado con rebajas o eliminación del IVA a esa canasta básica de alimentos. Debe recordarse que en la democracia previa al Golpe Militar varios de los productos de primera necesidad, como el pan, no estaban afectados por los impuestos a la compraventa.

La inflación está también influida por las especulaciones y en general por las inestabilidades; por ello es conveniente darle estabilidad a la economía y a sus procesos. La política de precios de los combustibles también pudo haber sido dirigida a evitar las fuertes oscilaciones de una semana a otra, incluso en algunas bajando y en otras con altas alzas. Haber seguido sus cambios más a base de tendencia, probablemente habría reducido presiones inflacionarias y haber creado menos inquietudes en sus adquirentes. Es golpeante sentir las alzas de precios de la parafina en pleno invierno, cuando más se le usa en sector de bajos ingresos, para la imprescindible calefacción de sus hogares.

La UF y la inflación

El alza de la inflación motiva el aumento del valor de la UF, lo que hace que los que adeudan en esa unidad y deben pagar sus servicios con ella, reaccionan en contra. Es habitual que los deudores habitacionales en UF, manifiesten lo que han pagado en moneda corriente por su compra inicial y lo que aún deben; muchos de ellos adeudan en moneda corriente más de lo que entonces valía su bien raíz.

Al subir la UF, como también la fuerte al alza de otros precios, motiva una lógica reacción en contra de la primera, lo que llega a reflejarse en la opinión pública, la que del orden de más de un 80 % la rechaza y pida su eliminación. Se ha llegado a preguntar hasta dónde las reacciones contra la UF de varios parlamentarios no haya sido sino que actitudes populistas para ser gratos a esas mayorías identificadas por las encuestas.

Varias otras respuestas de parlamentarios más responsables, han señalado que la UF no es más que un termómetro que muestra la intensidad de la inflación. Francisco Javier Errázuris nuevamente ha levantado su voz para insistir en eliminar de inmediato a la UF, lo que ya había ofrecido cuando fuera candidato a la Presidencia de la República.

El mismo Ministro de Economía, posiblemente en un gesto político, no se ha mostrado absolutamente en contra de eliminar a la UF, pero señala que ello de hacerse, debe serlo en una situación económica normal, cuando se recuperen los niveles de una baja inflación.

Debe recordarse que en el 2007 cuando estábamos con una baja inflación, incluso con caídas del IPC, se habló de eliminar a la UF. A varios nos correspondió defenderla, como nuevamente lo hemos hecho ahora..

Hoy va tomando cada vez más fuerza en algunos sectores la idea de mantener la UF, provenientes del incremento de los jubilados de las AFP que han logrado la garantía de sus jubilaciones estables como consecuencia de que ellas han quedado establecidas en esta unidad. También se dice que si se eliminara la UF, seguramente se usarían otros sistemas de reajuste como el IPC, que en el fondo es muy similar a la UF.

Podrán usarse otros índices de reajuste. A algunos ha parecido conveniente usar uno que refleje la evolución de los índices de remuneraciones, pero debe tenerse presente que en una economía normal y en crecimiento, éstos deberían ir subiendo más que la inflación misma, por lo tanto se irían incrementando en términos reales las deudas, sus saldos deudores.

Podría pensarse en el uso de otros índices de reajuste, como sería el antiguamente usado para algunos cálculos, llamado Índice del Nivel General de Preciso(INGP), que correspondía a un promedio ponderado de los índices de Precios al Consumidor(IPC) y de Precios al Por Mayor(IPM), que refleja mejor a todas las transacciones del país en que se usa dinero; se le daba doble ponderación al IPM. Este INGP podría ser mejor, ya que seguiría las tendencias inflacionarias con menores oscilaciones de corto plazo. Pero es muy probable que los resultados sean bastante similares con el uso de esos dos índices, IPC e INGP.

Una forma de paliar en parte los efectos de la inflación en los hogares, es mediante el pago de la asignación familiar en UF, lo que permite un reajuste de ellas en forma mensual. Las remuneraciones normalmente se reajustan una vez al año, por lo tanto la inflación va desvalorizando las remuneraciones hasta que éstas retardadamente son reajustadas. Para mejorar los ingresos de las familias más pobre y con más miembros pasivos, el reajuste importante de las asignaciones y ser pagadas éstas en UF, mejoraría la situación de los hogares en peores situaciones. Es conveniente tener presente que la asignación familiar no es de cargo del empleador, por lo tanto no afecta a los costos de las empresas. También podría pensarse que las remuneraciones mínimas fuesen en UF. No conviene que todas las remuneraciones lo sean en esta unidad ya que ello podría contribuir a crear una espiral inflacionaria.

La inflación con un sistema de esta naturaleza influiría a que la familia viera reducido sus ingresos preferentemente para las compras de bienes y servicios menos imprescindibles.

Es importante que las políticas del Gobierno procuren reducir las presiones inflacionarias por diferentes medios, especialmente con reducciones selectivas de impuestos, como se ha mencionado a combustibles y a productos de primera necesidad y con eventuales subsidios muy bien seleccionados.

Importancia de la UF

La UF ha cumplido un importante papel en la economía chilena. Conviene recordar que ya ha superado los 40 años de vida.

Esta unidad es de amplio empleo en el comercio de bienes durables, especialmente en el de bienes raíces. Ha dado un apoyo importante a la actividad de la construcción, que es uno de los rubros básicos de la economía de una nación en desarrollo, por la generación de empleo, la creación de bienes que tanto necesita la sociedad, como también generando una amplia gama de demanda de insumos, de bienes y servicios, como por ejemplo de transporte. Los ahorros previos, los pies iniciales y los pagos diferidos se pagan en esta unidades, pudiendo así fácilmente establecerse intereses reales estables, como también subsidios del Estado de montos reales estables.

La construcción necesita de grandes recursos financieros; el ahorro y las deudas en UF han contribuido a crear un importante mercado financiero para esta significativa actividad económica. Puede verse como se hacen las ofertas en UF y se establecen los pies y los dividendos en esta unidad.

También es una herramienta que puede favorecer el ahorro y, en general, dar más confianza en los mercados en diferentes actividades.

En otros procesos se ha ido haciendo presente en forma relevante. Es el caso de la pensiones del sistema privado, el de las AFP, que ha llegado a garantizar al pensionado un valor real de su jubilación. Este sector ha pasado a ser un importante defensor de la UF.

En seguros también ha sido una importante herramienta, con el pago de las primas en esa unidad, como también en ella indemnizar por los siniestros, en valores reales preestablecidos..

En estudios económicos también ha pasado a ser una importante herramienta. Cualquier valor de algún día o tiempo pasado puede llevarse a UF y apreciar así su valor real actual. Muy importante es en tasaciones de bienes raíces como también en evaluaciones de proyectos, especialmente en las de características expost.

Eliminar la UF sería un gravísimo error. La molestia contra ella se da especialmente en los deudores cuando la inflación aumenta. Si la inflación desaparece la UF pierde importancia, queda como dormida, latente para cuando se la necesite. Se reduce en el uso en endeudamientos y ahorros. Pero ¿debe en ese momento eliminarse?; a mi juicio sería un grave error. Considero a la UF como un verdadero patrimonio económico y social, que tenemos la obligación de conservar.

Debe tenerse presente, que en general el uso de la UF es voluntario, la ley no obliga a usarla, pero su uso pasa a tener un respaldo legal cuando se hacen los contratos en esa unidad. Eliminarla, a pesar del error en hacerlo, crearía una enorme complejidad jurídica para todo lo ya existente y dejaría grandes vacíos para el futuro.

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