Me ha parecido conveniente escribir sobre este tema por la importancia que tiene y por la experiencia que tuve sobre este interesante proyecto. La idea se inició durante el Gobierno del Presidente Ibáñez del Campo, continuó con el Presidente Alessandri Rodríguez y finalmente, con el Gobierno de Frei Montava se echó andar el inicio del proyecto en el terreno mismo. El Gobierno de Allende, de orientación socialista, lo abandona por poco creer en la necesidad de existencias de proyectos de esta naturaleza, que ayudaban a reforzar y perfeccionar el funcionamiento del mercado. El Gobierno Militar, en sus inicios, con una orientación centrista, muestra interés en reiniciar esta iniciativa, la que desaparece cuando entra a dominar la fuerte orientación neoliberal al tomar su primacía los civiles de la Escuela de Chicago; lo rechazaron por tener el Estado una importante función en este proyecto.

Las imperfecciones del mercado de hortalizas y frutas se hace sentir, junto a las ineficiencias que se aprecian en todo el proceso, especialmente con relación a lo que se esperaba sucediese con una gran mercado mayorista para la Región Metropolitana.

Me ha motivado también a escribir este artículo el hecho de oír de un ingeniero agrónomo gran empresario agrícola, la mala experiencia que había tenido con el cultivo de una importante superficie de una determinada hortalizas, en la que primero le fue bien, pero después se desarrollo una imperfección en el mercado, en que grandes intermediarios empezaron a alterar el proceso en beneficio de ellos. Se perdió así una importante fuente de generación del producto. Ahí me vino a los recuerdos los esfuerzos realizados para la creación de un gran mercado mayorista de hortalizas y frutas, que permitiese perfeccionar los procesos de comercialización.

En este artículo hago referencias a argumentos que se consideraron para llevarlo adelante, los avances que se tuvieron, lo que se esperaba de él y los principales obstáculos que se fueron presentando, hasta que en el día de hoy, parece imposible llegar a que se concretice una obra de esa naturaleza.

Los diagnósticos de mediados del siglo pasado señalaban serios problemas presentes que tendían a agravarse, en la comercialización de hortalizas de Santiago, centro principal del comercio mayorista de estas producciones. En parte debía considerarse dentro de esta realidad a las frutas.

La Vega Central de carácter municipal había cumplido en el pasado una importante presencia. Gran parte de la producción provenía de la zona central. Los caminos hacia Santiago no permitían traer productos de larga distancia. Desde luego no podía llegar producción de la hoy Cuarta Región, menos podía pensarse de las hortalizas de Arica. También llegaba especialmente papa en ferrocarril de la zona Sur, principalmente de Llanquihue y Chiloé, de allí venía la famosa papa corahila, de forma tan característica, de una carne amarillenta, de una buena consistencia que le daban particular aptitud para nuestras famosas cazuelas. Debe recordarse que en 1952 nos aparece el “Tizón de la Papa” (Phythophora infestans) que golpea la producción papera nacional y que destruye la presencia de esa apreciada variedad, la corahila.

Es conveniente señalar que parte significativa de las hortalizas pasaba por remates públicos en la Vega Central, generándose así una positiva manera de la formación de un precio representativo. En este proceso cumplían una función básica los llamados “consignatarios” que estaban autorizados para representar a los productores en los remates. Cada productor tenía su consignatario a quien le enviaba su producto con una guía especial. No era extraño que ese mismo consignatario ayudase financieramente al agricultor en su proceso productivo, le adelantara dinero para desarrollar su cultivo; se producía una relación de mutua confianza que permitía aquello. La desaparición de esos significativos remates le han quitado transparencia al mercado y han facilitado que intermediarios puedan intervenir con márgenes superiores a los normales, en perjuicio de productores y consumidores finales.

Recuerdo que mi tío Daniel Chateauneuf, que arrendaba en los inicios de los años 40 el fundo Lo Saldes, me contaba que enviaba tomates en carreta de bueyes por Vitacura a la Vega Central. Más tarde fue tomando cada vez más importancia el transporte en la tradicional carretela, tirada por un par de caballos, que viajaban en las noches desde los campos de alrededor de Santiago, para llegar a adecuada hora para ser rematados los productos que transportaban. Las hortalizas eran producidas principalmente por pequeños productores, propietarios de reducidas superficies, o bien arrendatarios pequeños y medianos, como también los tradicionales medieros; además los inquilinos también eran productores de hortalizas, en los terrenos que los dueños de las grandes propiedades entregaban como parte del pago de sus remuneraciones.

Posteriormente fue tomando cada vez más importancia el transporte en camiones.

La Vega Central ya enfrentaba a mediados del siglo pasado a lo menos dos problemas importantes, uno de ellos era su capacidad física y el otro, las dificultades crecientes de acceso. La ciudad crecía, la producción crecía igualmente y los volúmenes que llegan a la Vega, la saturaban. Las calles de los alrededores del recinto de este mercado, fueron siendo ocupados por los camiones y carretelas que traían hortalizas; así en las calles se hacían cada vez más transacciones.

Un segundo centro de recepción y remate de hortalizas era la Feria Matadero, donde llegaba una cantidad bastante inferior de productos. Había conciencia entre los especialista que la existencia de dos centros de remate no era conveniente, especialmente para el vendedor, ya que llegando a un lugar de remate, le era muy difícil trasladarse a otro en busca de un mejor precio; en cambio el comprador sin duda tenía más libertad para participar o no hacerlo, buscando el mejor precio, el más bajo para sus adquisiciones. Quien dispone del producto perecible, tiene sin dudas menos capacidad para negociar, menos tiempo para hacerlo. La Feria Matadero fue desapareciendo como lugar de remate, para sólo persistir como mercado minorista; eso fue coincidiendo con el cierre del Matadero del barrio de Franklin y el inicio del funcionamiento del Matadero de Lo Valledor, que también actuaba como terminal de carnes provenientes de mataderos del Sur.

Estas limitaciones hicieron ir apareciendo otros lugares como mercados mayoristas. Nace así primero la llamada Vega Poniente en manzanas adyacentes a la Calle Exposición, al sur de la Calle Blanco Encalada, sin que se produjese allí los remates, tal útiles para la formación de un adecuado y representativo precio.

. Al haber dos mercados, el que dispone información privilegiada, saca beneficios anormales. Se comentaba que Carlos Vial Espantoso, hábil empresario, obtuvo parte de su fortuna a base de tener comunicación directa con Valparaíso y obtener así información privilegiada de las Bolsa de Valores, con esto podía actuar con las dos sedes, Santiago y Valparaíso, aprovechando las diferencias de valores de las acciones que se producían entre ambas bolsas.

Con el inicio de faenamientos ganaderos en el Matadero Lo Valledor, empiezo a desarrollarse un comercio minorista, que poco a poco fue atrayendo a productores. Se empieza a formar un mercado mayorista, con suficiente espacio y con mejores facilidades de acceso. Hasta llegar al día de hoy a darse allí, en el Mercado Lo Valledor, más del 60 % de las transacciones mayoristas de hortalizas, pero sin que se desarrollen remates y se logren los deseados precios representativos, que perfeccionen el mercado.

 

El gran mercado Mayorista de Santiago. Los esfuerzos realizados.

En el Gobierno de Pedro Aguirre Cerda se inician investigaciones sobre la comercialización de hortalizas en Santiago. Éstos se hacen especialmente a través de CORFO; deben destacarse la investigación y los trabajos del distinguido Ingeniero Comercial Jacobo Schatán, un profesional muy activo e inteligente, quien después ingresó a Naciones Unidas, donde hizo una brillante labor, para posteriormente colaborar con el Gobierno del Presidente Allende; con posterioridad ha realizado interesantes estudios de crítica al modelo neoliberal existente en el país. Hacia él mantengo un especial aprecio, por la brillantez de sus ideas y por sus condiciones humanas. Allende lo designó Presidente de SOCOAGRO, la Sociedad de Operaciones Agrícolas que creara el Gobierno de Frei Montalva para impulsar la comercialización e industrialización de productos agrícolas, en cuya creación me correspondió participar.

Durante Gobierno del General Ibañez se desarrolla un importante apoyo a la Agricultura. Nace la Industria Azucarera Nacional (IANSA) con su primera planta en la ciudad de Los Ángeles en 1954; su primer gerente general fue ese entonces el joven y brillante Ingenierio Civil Mario Sarquis. No puedo dejar de recordar que el impulso a la remolacha en Chile la dieron principalmente dos Gobiernos, el de Ibáñez y el de Frei Montalva. El hombre de IANSA sin duda fue Mario Sarquis, primero como Gerente General de IANSA durante el Gobierno de Ibáñez y durante el Gobierno de Frei Montalva, como Presidente de esta importante empresa.

Ibañez refuerza al Ministerio de Agricultura, dentro de lo cual se destaca el impulso dado al Departamento de Economía Agraria, cuyo director fue en gran parte del período el distinguido profesional Jacques Chonchol. Allí se destacó la labor de la Sección de Comercialización y Precioso a cargo del Ingeniero Agrónomo Virgilio Mannarelli, que además de haber sido un gran director de esa unidad, tuvo importante responsabilidad en el impulso de la docencia en Comercialización Agrícola en la Universidad de Chile. En ese grupo cabe destacar la asesoría externa recibida de expertos aportados por FAO y los trabajos realizados por otros profesionales como Mario Bertossi, Gastón Carvallo, Hernán Navarrete y Raúl Guerra.

Durante el Gobierno del Presidente Ibáñez, fueron importantes los trabajos en torno al Gran Mercado Mayorista de Hortalizas y Frutas, con valioso aporte de la asesoría externa. Es allí cuando se echan las bases para la preparación del anteproyecto respectivo.

El Gobierno de Alessandri Rodríguez continúa con el respaldo a esta obra, apoyado tanto por el Ministerio de Agricultura como por CORFO. Su avance concreto se encauza en dos importantes medidas, una es la gestión legislativa exitosa para quitarle el monopolio de la comercialización y de los mataderos a las comunas, arrastre histórico, en parte reforzada sobre la legislación de la llamada Comuna Autónoma impulsada por el entonces Partido Conservador. Así se logra legislar sobre la posibilidad de que existan mercados o industrias regionales, como los casos de mercados mayoristas y los mataderos. Antes, como ya se ha señalado, éstos sólo podían ser municipales y abarcar por lo tanto el territorio de una comuna. Esta legislación fue muy importante para el desarrollo posterior del Programa Nacional de Desarrollo Ganadero y del Subprograma de Mataderos, con su red nacional que incluía tres tipos de establecimientos, los de carácter nacional como el de Chacabuco en Aysén, los regionales como el de Puerto Montt y los locales como los de Valparaíso y Concepción.

La otra iniciativa importante del Gobierno de Alessandri Rodríguez fue la de elegir el terreno donde este gran mercado mayorista se concretizaría y proceder a la expropiación de los suelos agrícolas donde pretendía establecerse. El terreno técnicamente elegido fue de una superficie de 100 ha. ubicada en la punta de diamante formada por la continuación de la Alameda, el Camino a Valparaíso, y el Camino Pajaritos. Expropiado el terreno vino el proceso de su valoración; una comisión de “hombres buenos” lo tasó en la elevada suma en aquel entonces de alrededor de 2, 4 millones de escudos; lo que el Gobierno lo consideró alto y prefirió que fueran las nuevas autoridades que lo resolviera.

A fines del Gobierno de Alesandri se inicia el Programa llamado Chile California, dentro del que crea el subprograma de Comercialización Agrícola, que se extendió hasta el Gobierno del Presidente Frei Montalva. En ese subprograma, con la cooperación técnica de un grupo de expertos, se hicieron importantes estudios y proposiciones de políticas. Se reforzó a la Empresa de Comercio Agrícola en sus responsabilidades de participación en la comercialización e importación de productos agropecuarios.

La institución que siempre respaldó e impulsó este proyecto fue la CORFO. Debe destacarse el valioso trabajo hecho por su departamento de Obras Civiles.

Gran parte de los equipos de Gobierno de Frei Montalva fueron desde su inicio partidarios del Mercado Mayorista, aunque hubo también posiciones contrarias debido a que consideraban que no bastaba una nueva estructura física, sino que un cambio más integral en los procesos. También se argumentaba que en EE UU no habían estos mercados mayoristas y que operaban otros sistemas de comercialización. Debe tenerse presente que en Europa estos mercados juegan un importante papel, como también se ha observado beneficios similares en grandes ciudades de América Latina.

Debe recordarse que el Gobierno de Alessandri ya había dejado dos importantes avances. Por una parte la base legislativa que permitía establecer proyectos de mercados regionales y por otra, elegido el terreno donde se establecería e iniciada su expropiación.

El terreno que se expropiaba era de 100 ha. Se estimaba en 40 las que se requerían para el mercado propiamente tal y se dejaban las 60 restantes para posibles futuras ampliaciones y para industrias y otros establecimientos anexos. Se contemplaba que ahí también estuviese el terminal pesquero. Uno de los peros de este terreno era la dificultad para tener un terminal ferroviario, pero tenía buenos accesos camineros. El paso bajo nivel de Alameda hacia Pajaritos en parte fue justificado por este proyecto de Mercado Mayorista. Recuerdo que el distinguido arquitecto que tuvo una importante participación en el Plano Regulador de Santiago, Juan Parroquía, respaldaba plenamente esta localización.

Una duda planteada durante el Gobierno de Frei Montalva, especialmente por el aquel entonces Vicepresidente de CORA, ingeniero agrónomo Rafael Moreno, fue que el terreno en expropiación correspondía a suelos agrícolas de extraordinaria calidad, de Clase I de riego. Se buscaron otras alternativas, incluso volamos sobre Santiago en búsqueda de ideas de alternativa de localización, sin encontrar otra mejor.

Finalmente, después de haber perdido un tiempo valioso, se tomó la decisión de hacer una nueva expropiación del terrenos escogido, pero ahora basado en la nueva legislación sobre Reforma Agraria, que permitía expropiar terrenos para esta finalidad, la de proyectos de interés público, haciéndolo al avalúo fiscal. Y así se expropia a un valor algo superior a los 940 mil escudos, que en términos reales correspondía a una cifra del orden de un cuarto o un quinto del que había determinado en la expropiación anterior esa comisión de “hombres buenos”, que superaba como ya se ha señalado a los 2,4 millones de escudos, en escudos de bastante más valor al que esta moneda tenía a la fecha de hacerse la nueva expropiación.

Ya en el último año del Gobierno de Frei Montalva y a través de SOCOAGRO se toma posesión del terreno, se hacen los estudios de suelos y se empieza a elaborar el proyecto definitivo.

Junto con la preparación del proyecto de ingeniería se entró a analizar la forma de su funcionamiento. Desde luego se descansó en que operaría el sistema de remates y que se cobraría una comisión para participar en él. La idea fue que para el producto que llegara clasificado, o mejor dicho estandarizado, se cobraría una comisión menor. Eso era por una parte para estimular la clasificación de lo que llegase y por otra, para que se pudiese operar más rápidamente y se obtuviese una mejor información de precios.

Se avanzó en el diseño de su operación, con la idea de que existiese un consejo directivo con amplia representación pública y privada.

El Proyecto iba a contemplar módulos ampliables, para ajustarse a la demanda que tendría, en relación a los volúmenes que llegasen.

Debe tenerse presente que uno de los grandes objetivos del Mercado Mayorista es la formación del precio. Conocido un precio representativo podían hacerse muchas transacciones sin necesidad de que el producto pasase por el mercado y con eso, junto con reducir los costos de comercialización, se permitiría que el producto llegase más rápidamente del productor al consumidor, con lo cual se lograría mejor calidad y menores mermas. Compradores importantes como los supermercados podían así contratar abastecimientos provenientes de productores, estableciendo los volúmenes deseados y los precios basados en los que se produjesen en ese día en el Mercado Mayorista. Así podía pasar el producto, la hortaliza, directamente del productor al gran establecimiento comprador, con menores distancias recorridas, eliminando a lo menos una descarga y una carga y logrando el abastecimiento en menor tiempo. Con una buena negociación los menores costos podrían ir en beneficio de las dos partes.

El supermercado seguramente contrataría con anticipación un volumen estimado de venta o algo inferior y el productor debía programar una producción normalmente mayor, para asegurar el cumplimiento de los volúmenes convenidos. Los déficit del supermercado los compraría en el Mercado Mayorista y los excedentes del productor, también iría a ese mercado. Similar se pensaba que podía darse a futuro, que poca producción pasase por el Mercado Mayorista, mientras éste mejor funcionase. Similar a lo que sucede en la Bolsa de Metales de Londres con el cobre por ejemplo, que es poco lo que se transa, pero ahí es donde se determina el precio de mercado.

La no concretización de ese Mercado Mayorista que se consideraba ideal, fue reforzando el funcionamiento del Mercado Lo Valledor. Cuando llega el Gobierno Militar, se decide hacer un nuevo estudio de factibilidad de este Mercado. Con recursos de un crédito de AID (del Gobierno de EE. UU) se hacen los nuevos estudios, que justifican la obra, pero ésta no es llevada por el Estado adelante.

Posteriormente un particular decide llevar adelante la idea en terrenos distintos, cerca del cinturón de Américo Vespucio y de la Carretera al Sur, cerca de la Estación Lo Espejo. Lo anteriormente expropiado ya había tenido otros destinos. Esta nueva localización tenía la ventaja de la cercanía a ferrocarril y estaba bastante cerca del Terminal Pesquero, cuyo proyecto se había concretizado con anterioridad. Se calcula que la inversión privada habría alcanzado a unos 75 millones de dólares. Pero el proyecto no ha llegado a prosperar, ya que no se consideró que una obra de esta naturaleza debe ser un Proyecto de Estado, en que se aúnen voluntades y se tomen medidas de política audaces, como ha sucedido en el caso de otros mercados mayoristas de grandes ciudades de América Latina.

La fuerza económica que ya tiene Lo Valledor, hace casi imposible cambiar el sistema que se fue creando y robusteciendo espontáneamente. Hoy la Vega Central tiende a desaparecer en sus actividades mayoristas a costa, posiblemente de una mayor importancia de Lo Valledor.

Conviene mencionar que los urbanistas eran partidario de tener en el Gran Santiago cuatro mercados mayoristas, uno para cada punto cardinal. Los especialistas en comercialización eran contrarios a ello, ya que defendían la existencia de un solo lugar en donde se generara el precio.

Mi participación en este proyecto

- En 1957 ingresé al Departamento de Economía Agraria del Ministerio de Agricultura, a su Sección de Comercialización y Precios. Allí conocí bastantes antecedentes sobre comercialización de productos agrícolas como también entré a conocer antecedente sobre este proyecto de Mercado Mayorista.

- En 1960 entré a la Corporación de Fomento de la Producción, al Departamento de Agricultura. Entonces como académico de la Escuela de Agronomía me tocó ser profesor guía de la Memoria de Título de un futuro profesional, Zoltán Arvay basada en el Mercado Mayorista en análisis.

- En 1963 se inicia el Programa Chile California y me corresponde trabajar en él en el Subprograma de Comercialización Agrícola.

- En 1964 participo en la Planificación Agrícola en CORFO, donde se destaca la importancia de este proyecto.

- En 1965 asumo la Gerencia Agrícola de CORFO y como parte del equipo directivo del Sector Agrícola del Presidente Frei Montalva me corresponde impulsar los estudios y las decisiones para una resolución final, de llevar adelante la construcción de esta obra. Es entonces cuando se expropian los terrenos, se toma posesión de ellos y se entra a trabajar en terreno en el Proyecto de Ingeniería; además se echan las bases del sistema de operación de la futura empresa.

- En 1970 es elegido el Presidente Allende y su gobierno decide no llevar adelante esta obra.

- En 1973, después del Golpe Militar, paso a desempeñarme como Subgerente General de CORFO , primero en el área de las Industria de Consumo Corriente, para después desempeñarme también como Subgerente General Asesor. En ese cargo me corresponde llevar adelante el reinicio del uso de fondos de un Programa de Estudios de Preinversión como ya se ha señalado financiado con fondos de AID, dentro de los cuales estaba el estudio de una nueva factibilidad del Proyecto Mercado Mayorista; se hacía necesrio un nuevo estudio dado el tiempo transcurrido desde la realización del anterior. Se contrata finalmente una firma consultora para hacer el estudio. Esta iniciativa de reactivar el Mercado Mayorista contaba en esos momentos con el respaldo de los Ministerios de Obras Públicas y de Vivienda.

- En esos años, siendo profesor de la Asignatura de Desarrollo de Agroindustrias en la Carrera de Agronomía de la P. Universidad Católica de Chile, me corresponde nuevamente guiar una memoria de títulos sobre este tema.

- A mediados del año 1975 se me pide la renuncia en CORFO, cuando pasa a ser dirigida esta institución de desarrollo por civiles, identificados abiertamente con el neoliberalismo de la Escuela de Chicago. El nuevo estilo de desarrollo que se establece en Chile, considera no viable este proyecto.

- Posteriormente participantes en los estudios de la nueva factibilidad del Proyecto del Mercado Mayorista, deciden llevar ellos adelante la inversión, con los resultados negativos, en que esa tremenda inversión queda subutilizada y en parte destinada a otras finalidades, me refiero al MERSAN o Mercado Mayorista de Santiago

Siento la amargura de que tanto esfuerzo realizado, por tantas personas y por varios gobiernos, se haya frustrado, en mi opinión principalmente por los estilos de desarrollo tan diferentes que ha enfrentado nuestro país. La transición al socialismo y el neoliberalismo de la Escuela de Chicago fueron los responsables de la no concretización de esta obra.

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3 comentarios para “El Gran Mercado Mayorista de Hortalizas y Frutas de Santiago, importante proyecto frustrado.”

  • 15 de agosto de 2009
    Le agradezco su reconocimiento. En un momento me pareció conveniente trasmitir una experiencia. Tengo la satisfacción de que ha sido útil ese esfuerzo, Saludos, Rolando Chateauneuf

  • Eduardo Navarrete:

    Estimado Sr. Chateauneuf:

    Por “casualidad”, he leído su publicación. Soy comerciante, y sin mayor conocimiento de causa o sin estudios pertinentes, me parece que es de vital importancia el contar con más de un centro de abastecimiento de frutas, verduras y hortalizas. Sin duda que eso ayudaría en forma importante a la libre competencia, y a la economía de los consumidores finales, ya que actualmente la feria Lo Valledor es un negocio privado manejado por una sociedad, que usufructúa de los pequeños comerciantes y locatarios, donde además los vendedores ya no son precisamente productores, sino que revendedores. Desconozco el porque no fue posible “Mersan”, pero creo no es mala idea reflotar ese proyecto. Saludos cordiales, Eduardo Navarrete C.

  • 20 de septiembre de 2013

    Estimado Sr. Navarrete<.
    El tema es sumamente complejo. Lo Valledor ya tiene un poder muy importante; creo muy difícil buscar una solución distinta por ahora. Echar andar un m,ercado mayorista requiere una voluntad política que desgraciadamente no se dio en Chile en los momentos más oportunos cuando la Vega Cedntral no daba abasto y se fueron dando otros centros como el Matadero de Santiago, el de Franklin donde también se hacían remates. Esa división tendía a favorecer a los compradores que podíab actuar en los dos mercados, en cambio el vendedor no lo podía hacer; era casi imposible no rematar en donde ya había llegado con su carretela, que era lo que dominaba en esa época. Al no hacerse el Gran Mercado Mayorista, por la demora en tomar la determinación el Gobierno de Frei Montalva, la posición contraria al mercado del Gobierno de Allende, y el Gobierno Militar que trató inicialmente de llevarlo adelante en sus comienzos, antes de los Chicagos no logró que su voluntad inicial siguiera adelante. Cuando llega el neoliberalismo al Gobierno Militar, sedetiene todo ya que una iniciativa de esa naturaleza requiere una presencia activa del Estado, lo que no caía en el modelo económico establecido. Mientras tanto tomaba cada vez más fuerza Lo Valledor.
    Mersan se basó casi exclusivamengte en una infraestructura, pero un verdadero mercado mayorista necesita mucho más. Lo existente es un obstáculo para partir, por ello la fuerza del Estado se hace imprescindible y mientras más fuerte sea lo que se tiene, más difícil es cambiarlo. Quizás se podría pensar en un cambio profundo en la adminisdtración de Lo Valledor y restablecer un sistema de remates; todo ello amparado en una sana competencia. LUna buena formación de un precio en el Mercado Mayorista, facilita mucho que la producción no necesite pasar por el mefrcado, que es un proceso que encarece. El tema da para mucho análisis, pero pienso que frente a otros problemas muy importantes y críticos, este puede quedar en segundas o terceras prioridades. Atentamente. Rolando

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