Sign up with your email address to be the first to know about new products, VIP offers, blog features & more.

Crecimiento económico y estabilidad de precios por sobre una correcta distribución de ingresos y políticas de desarrollo

El desarrollo de una nación debe comprender en lo deseable cuatro componentes principales:

  1. Crecimiento económico.
  2. Justa distribución de beneficios de ese crecimiento
  3. Estabilidad y sustentabilidad, y
  4. Pleno empleo de la fuerza de trabajo.

Desgraciadamente las políticas de desarrollo en parte importante del mundo occidental contemplan actualmente en forma principal el crecimiento económico y la estabilidad de los niveles de precios. Poco se preocupan de la estabilidad social y política como tampoco de la sustentabilidad; menos aún lo hace con respecto a las políticas de empleo y en general a la de los recursos humanos.

Dos grandes componentes están presente en las políticas económicas nacionales, la política monetaria y la política fiscal. Además para un país como Chile gran importancia debiera tener la política cambiaria; también la política arancelaria.

La globalización que se ha hecho presente en las últimas décadas ha ido originando importantes problemas; sus características las ha sabido muy bien aprovechar China, con una política de desarrollo planificado con una visión de largo plazo; muy bien ha utilizado su política cambiaria que le ha permitido una acumulación de reservas, lograr altos niveles de ahorro, pasar a ser una nación gran prestamista originalmente para después desarrollar una política de inversiones estratégicas en el extranjero, con gran respaldo gubernamental a las inversiones de sus empresas privadas. Sus inversiones directas externas parecen muy orientadas a aumentar su poderío económico y político mundial que a las utilidades de los inversionistas en particular. También ha sabido llevar una política arancelaria.

Todo ello le ha permitido un crecimiento económico impresionante, con grandes inversiones públicas. Para el futuro se puede estimar un mayor poder económico y político internacional.

Algunas consideraciones sobre el caso chileno

Existen esfuerzos que podrían considerarse débiles en las políticas fiscales por lograr mejoramientos en la distribución de los beneficios del crecimiento. Hay consenso en que en nuestro país hay una muy desigual distribución del ingreso y de la riqueza; situación que parece acentuarse.

Conviene recordar que las políticas fiscales se relacionan especialmente con los ingresos fiscales y con el destino de estos. Ellas deberían ser fuertes contribuyentes a una más justa distribución de los ingresos, pero en Chile estas se han debilitado fuertemente; se aprecia muy claramente en los campos de la educación y la salud

La educación y la salud públicas que fueron tan generalizadas en el pasado, se han debilitado seriamente y el lucro ha penetrado fuertemente en la educación, en la salud y en la previsión. La educación universitaria actual que se define como sin fines de lucro, se ha transformado en grandes empresas que acumulan patrimonios privados y generan empleos con altas remuneraciones a costa del pago de elevados y crecientes aranceles estudiantiles. Parte importante de las universidades privadas que generaron importantes patrimonios, han sido vendidas al capital extranjero, a empresas que persiguen fines de lucro, que lo logran en nuestro país no a base del reparto de utilidades sino que mediante el cobro de servicios que ellas declaran entregar por alumno matriculado. Captan una especie de royalty.

La reciente y actual formación de profesionales no es a base de las necesidades del país sino que principalmente de las ambiciones de obtener títulos profesionales, a costa de altos y creciente aranceles y de endeudamientos, en muchos casos muy elevados.

Las universidades estatales que antes eran gratuitas, han tenido que entrar a cobrar crecientes aranceles y a debilitar sus acciones académicas en los campos de la investigación y la extensión.

La fuerza del mercado y del lucro ha debilitado la formación de técnicos, rompiendo la relación racional que debe existir entre números de técnicos y de profesionales.

En muchas profesiones se tienen excesos. Una excepción es la de los médicos; sus vacíos se han llenado principalmente por extranjeros, en particular en la salud municipalizada que no atrae a los médicos chilenos, especialmente por su desconexión con el hospital, que les permite estar más actualizados.

El financiamiento fiscal de la Universidad de Chile, perdió su fuente principal histórica, basada en un impuesto específico a ese destino el que generaba ingresos crecientes proporcionales al crecimiento económico del país. La constitución actual prohibió estos tipos de impuestos, todo pasa a depender de las leyes anuales de presupuesto. Hace excepción todavía los recursos financieros para las Fuerzas Armadas provenientes del 10% de las ventas de CODELCO.

Por otro lado, por ejemplo, nada hemos hecho por reponer la política de la anterior democracia por reforzar permanente la asignación familiar generalizada; la que quedó casi destruida por las políticas neoliberales establecidas por la dictadura militar, cuando ella cayó en la llamada política de Chicago, por decisión especialmente del General Pinochet, posición no totalmente entonces compartida por importantes sectores de las Fuerzas Armadas.

Primero se congeló el monto de la asignación familiar por los que manejaban el modelo; consideraban que la asignación fomentaba un paternalismo. Se hizo una campaña para que especialmente los funcionarios de gobierno renunciaran a ella, lo que tuvo una baja adhesión. Posteriormente se dejó asignación familiar solo para los sectores de bajos ingresos, en dos tramos. Al que sube su tramo, se le baja la asignación y la pierde quien supera el límite superior.

El sistema antiguo era fácil de pago y además no recargaba el costo de las remuneraciones para  el empleador. Generaba mayores ingresos para las familias que tenían más componentes pasivos; posiblemente fue un factor que facilitó una tasa de natalidad más alta. Su permanencia tal vez habría impedido caer a la tan baja tasa actual que genera disminución de la población y aumenta más la presencia de adultos mayores. Esa asignación se podía recibir incluso por padres y nietos que estuviesen dependientes del trabajador o empleado en el sistema formal.

El Gobierno Militar en sus inicios generó una reducción drástica en los niveles de ingreso en la población trabajadora y en la pensionada. Los reajustes del primer año fueron del orden de un 500%, frente a una inflación del último año del Gobierno de Allende de alrededor del 1000%.

Hubo una maniobra equivocada en los cálculos reales del IPC del inicio del Gobierno Militar. No se sabe si fue intencional o no lo fue así. Además se estableció el impuesto a la compraventa a una tasa igual para todos los productos, incluso para los de primera necesidad que estaban exentos de este gravamen.

Recuerdo un cálculo que se hizo en el INTA en esa época señaló que la asignación familiar en su capacidad de compra en kilos de pan se redujo al 10%; había subido el precio internacional del trigo y al pan se le aplicó el impuesto a la compraventa..

Sin duda que la inflación después del Golpe Militar pudo irse reduciendo gracias a la tremenda caída en los niveles de los ingresos reales de las familias con miembros remunerados o pensionados, a lo que se sumó tasas muy elevadas de desempleo.

Es sabida y comentada la preocupante desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza en Chile. Su crecimiento económico no ha ido acompañado de una justa distribución de los beneficios de ese crecimiento.

 Es interesante analizar los efectos de esa realidad en los aspectos económicos y sociales.

Los contrastes en las formas de vida y sus efectos sin duda comprometen el comportamiento de importantes sectores postergados y especialmente en sus juventudes. Captan ambientes inalcanzables por las sendas honestas.

Impactan comportamientos destructivos que se dan en oportunidades que pueden manifestarse. Surgen sectores marginales que destruyen lo que encuentran a su paso; propiedades privadas y públicas, escuelas, jardines infantiles y salas de cunas. También se destruyen señaléticas del tránsito, paraderos de movilización colectiva e incluso pasa a ser habitual el incendio especialmente de vehículos de la movilización colectiva.

Mucho nos impresiona como se ataca en algunas poblaciones a los bomberos y se daña a sus equipos cuando deben recurrir a atender incendios en esos sectores; en Chile en el pasado era generalizado el aprecio y apoyo a su Cuerpo de Bomberos del país, caracterizado especialmente por estar constituido por voluntarios.

También nos debe preocupar como actúan sectores estudiantiles en las tomas de establecimientos y los daños ocasionados en ellos. En tiempo atrás existían las tomas, pero los alumnos organizados cuando devolvían los establecimientos, se preocupaban de entregarlos en buen estado, limpios y ordenados. En estos aspectos hay manifiestos retrocesos.

Cabe preguntarse hasta donde las profundas desigualdades, las desesperanzas sobre el que eso se corrija, son causales a lo menos parciales de estos comportamientos, de estas negativas evoluciones.

Es sin dudas preocupante apreciar como se agudizan estos comportamientos; se ha acrecentado el uso de las llamada bomba Molotov, incluso para agredir a perdonas.

El aumento de la delincuencia junto a la evolución de los tipos de delitos es otro fenómeno social que merece preocupación.

Las viviendas y otras construcciones cada vez se protegen más de los robos. Ventanas embarrotadas o enrejadas, puertas con reforzamientos metálicos, rejas cada vez con mayores protecciones, incluidas las eléctricas. Viviendas que llegan a transformarse en especie de jaulas; impacta informarse que incendios causan muertes ya que habitantes en estas viviendas no pueden escapar por las ventanas ahora enrejadas.

El robo hormiga en supermercados parece que judicialmente ha dejado de ser delito sancionable. Grupos armados atacan incluso a pequeños negocios y surgen nuevos sistemas de robos con violencia, como los “portonazos” para adueñarse de vehículos. Muchos de los asaltantes son menores de edad, de violencias impactantes y pasan a ser incluso como especies de suicidas. No pocos de ellos son heridos en sus accionares, inclusos mueren en sus intervenciones o posteriormente en los centros de salud.

Qué puede esperarse del futuro de estos niños delincuentes.

Las cárceles no dan abasto; pasan a ser especies de universidades del delito. Han dejado de ser correctores de delincuentes, para terminar capacitándolos más para delinquir incluso desde la cárcel misma o para hacerlo mejor, cuando queden liberados. Se ha recurrido a la llamada detención domiciliaria, de muy difícil implementación y control.

Contrasta esta realidad con las noticias que en países desarrollados se están cerrando cárceles que van quedando sin detenidos.

Los presos liberados al cumplir sus condenas, salen al mundo al que pasan a integrar, sin posibilidades de trabajo. Para sobrevivir, es posible que al menos algunos de ellos se tengan forzados a reincidir. Así parece que lo demuestran los hechos.

Recuerdo con tristeza a los Fantuzzi, que con gran sentido social, en su industria contrataban a expresidiarios. Esa gran empresa terminó desapareciendo con las importaciones competitivas y sin control, a aranceles muy bajos o nulos.

 

Estabilidad y sustentabilidad. Esta es una materia muy amplia. Por ejemplo preocupante es la estabilidad monetaria; bastante conocimiento se tiene de las altas inflaciones, cuando llegan a su difícil control y se desarrollan los llamados mercados negros derivados principalmente de las intervenciones con fijaciones de precios máximos. Debe recordarse lo que experimentó Chile durante los dos últimos años del Gobierno del Presidente Salvador Allende y lo que actualmente está sucediendo desde hace varios años en Venezuela, sin verse allí una próxima salida; en ese país hasta sus fuerzas armadas están de alguna manera ligadas a su actual gobierno.

Sin duda es muy importante la política monetaria, el actuar de los Bancos Centrales y llevar políticas económicas que eviten el desarrollo de estas presiones que fuerzan las emisiones inorgánicas, fuente directa de la expansión inflacionaria.

Muy importante es la estabilidad social y política. Sus deterioros pueden tener graves consecuencias y destruir violentamente los avances socioeconómicos logrados. En Chile tenemos la experiencia con el Gobierno del Presidente Salvador Allende que termina con un Golpe Militar, desgraciadamente para algunos, se veía como la única salida a una muy crítica situación a que se había llegado. Perdimos una madura democracia que año a año mejoraba hasta caer en un par de años a una profunda crisis social, política y económica que nos condujo a una larga dictadura militar, y a una lenta transición a una nueva democracia, tan distante aún de la que habíamos logrado hasta 1971.

Debe tenerse en cuenta que nuestro país en la época de la vieja democracia mostraba muy bajo grado de corrupción.

En mi opinión, hoy tenemos en Chile valores humanos muy inferiores a los que tuvimos en la histórica democracia del pasado. Los profesionales formados con una universidad gratuita, sin duda que formaban un recurso humano en alto grado comprometido con la sociedad; hoy tenemos una situación muy distinta.

El tema de la delincuencia en expansión presagia un futuro muy incierto para el Chile actual. Está muy asociado a otro, el de la corrupción; cabe preguntarse hasta dónde esta última constituye una causa, una motivación y para otros hasta una justificación para delinquir. Afortunadamente se ha ido creando una institucionalidad investigadora especialmente en los temas de mercados, que ha permitido detectar y sancionar a los que han intervenido en esas irregularidades. Un papel importante en esto han tenido las aún débiles organizaciones de consumidores.

Grave es la corrupción en torno al financiamiento de las campañas electorales a favor de determinadas corrientes políticas, o bien recursos aportados por importantes sectores empresariales que hacen pensar en delitos como el cohecho.

Lamentablemente la asociación de estos delitos a temas tributarios, ha obstaculizado o impedido llevar adelante investigaciones, mientras no exista denuncia de Impuestos Internos, en la medida que hay otra naturaleza de delitos involucrados en ello. De la voluntad de una persona, la del Director de Impuestos Internos queda la posibilidad de que se haga justicia verdadera y ejemplar.

Queda la sensación que al que se le sorprende en el delito baste para quedar libre con devolver sus logros financieros y el pago de multas, sin ir más allá de lo que esos delitos significan para la sociedad.

La sustentabilidad ambiental es sin duda muy importante. Fundamental es la conservación de los recursos naturales, el evitar su deterioro y asociado a ello está el tema de las contaminaciones ambientales. Sin duda que uno de los problemas más serios son las contaminaciones de nuestros mares, especialmente derivados de las actividades mineras como también de otros residuos que llegan al mar. Algunos avances importantes se han logrados con el tratamiento de las aguas servidas urbanas, pero no así con el tratamiento de las basuras. La mayoría de los vertederos son vergüenza nacional y el sistema desgraciadamente está asociado a serios atropellos a las legislaciones y además a oscuros negocios, muy relacionados también con las corrupciones en el sistema municipal.

La contaminación del aire en el Gran Santiago y en varias otras ciudades es sin duda preocupante; compromete la salud de sus habitantes. Hay casos patéticos, que han llegado a denominarse áreas de sacrificio como son los de Tiltil y de Quintero-Puchuncaví.

El tema del empleo y de la delincuencia es preocupante

 Problema serio debido a la carencia de políticas de empleo. Mucha población al no tener la posibilidad de un trabajo formal se transformaron en vendedores informales callejeros, creando una desleal competencia contra el comercio formal. Es muy probable que la falta de oportunidad de trabajo ha fomentado las delincuencias y dentro de ellas las redes de desarrollo del comercio de drogas. Como también el comercio clandestino, en parte alimentado por productos provenientes de robos.

Chile por sus crisis económicas y por sus políticas en este mismo campo, ha contribuido a la reducción de empleos formales que se tuvieron en el pasado. La crisis de los comienzos de los años 80, causó una aguda reducción de la industria manufacturera, muy importante en la generación de empleos en actividades tales como la industria metalmecánica, la textil y de la confección, la de cuero y calzado, como también en amplios sectores de la agricultura y de las industrias agrícolas.

Parece increíble que el país haya llegado a ser un importante importador de ropa usada; en parte pasa a ser comprador de desechos de las economías desarrolladas. No hace mucho se supo de las importaciones en Iquique de containers sin clasificar de ropa usada, los importadores aprovechaban un bajo porcentaje, el resto va a un vertedero clandestino, en donde personas necesitadas y otras comerciantes hacían recolección de los que le fuera útil y posteriormente se motivaban incendios que generaban preocupantes contaminaciones desde esos lugares de destino. Baste imaginar cómo estas importaciones de ropa usada afectan los potenciales mercados para nuestra confección de ropa.

En el pasado las industrias manufactureras, algunas muy importantes, generaban significativas fuentes de empleos formales, asociados a buenas organizaciones gremiales. A positivas relaciones entre el capital y el trabajo.

Hubo especial preocupación en el pasado por el desarrollo industrial e incluso en darle mayor valor agregado a las exportaciones primarias, especialmente de productos de la minería. Fue interesante el apoyo a la industria automotriz, especialmente la de Arica. Ello quedó todo destruido. Hoy el cobre manufacturado que utiliza Chile proviene principalmente del exterior.

El fomento de la industria remolachera tuvo preocupación importante por el fomento de la agricultura más intensiva, empleadora de mano de obra a lo largo del año. Su relación con el desarrollo de la ganadería especialmente lechera, empleadora de mano de obra agrícola e industrial. Contribuía al desarrollo industrial y financiero en ciudades de tamaños intermedios y creaba una importante demanda por servicios de transportes camineros.

Era habitual evaluar los proyectos de desarrollo considerando las creaciones de nuevos empleos, con mejores productividades asociadas a buenas remuneraciones y más estables en la ocupación laboral.

Hemos llegado a incluso paralizar una moderna fábrica de cerámicas, ya que es más rentable utilizar el producto importado. En estos días sale el anuncio del cierre de una histórica empresa de confección de calzado en Concepción, por no poder competir contra el producto importado.

El tema da para mucho más. Para mi ha sido preocupante que el METRO de Santiago automatice todo, deja de dar racional empleo y lo hace más riesgoso para los pasajeros, incluso puede hasta estimular y facilitar acciones terroristas de menos riesgos para ellos y de efectos muchos mayores.

Debemos pensar como consideran nuestras estadísticas de desempleo a los delincuentes, quienes seguramente no se declaran desempleados. Cuantos serán los que intervienen en la distribución y el comercio de las drogas que en esa forma tienen empleo.

Es impresionante en Chile como ha cambiado las formas de vida en sus distintos sectores. Los robos se generalizan e impacta el cambio de imagen que presentan las viviendas y construcciones destinadas a otras actividades. Empiezan a aparecer los enrejados de propiedades y de viviendas incluso en pisos elevados. Los muros se llenan de alambrados y muchos de ellos electrizados. Los distintos barrios cambian sus fisionomías. La delincuencia se expande en forma alarmante y las cárceles no dan abasto.

Chile ha pasado a ser uno de los países con más alta proporción de población encarcelada; ha debido aparecer la detención llamada domiciliaria. Impresiona captar como se detienen delincuentes muchos de ellos con muy negativos prontuarios. Muchos de los reos que terminan sus periodos de detención, prontamente se reincorporan al delito. Las detenciones no permiten corregir al delincuente, por el contrario, reitero lo que se dice que las cárceles son verdaderas universidades del delito. Hemos llegado a ser exportadores de excelentes y experimentados delincuente.

Supe que niños estudiantes de una comuna pobre, lo que deseaban llegar a se era “Lanzas internacionales”.

 Ha llamado la atención sin duda cómo proliferó la venta callejera incluso en el Metro de Santiago. Se desarrolla una competencia desleal contra el comercio establecido. Se están haciendo esfuerzos en algunas comunas del Gran Santiago, con alcaldes de derecha, en contra de este comercio. Se aprecian logros importantes. Pero cabe preguntarse qué sucederá con aquellos que dejan de ser vendedores ambulantes que podían sobrevivir gracias a esas actividades.

No podrá originar esto un aumento de una delincuencia más grave.

La venta en el Metro de Santiago, prohibida en la palabra, con campañas para que los pasajeros no compren a esos vendedores, la intervención esporádica para impedir por la fuerza esas ventas, no han constituido medidas posibles para eliminarlas. Si esas medidas llegaran a tener éxito, en qué podrá trabajar a futuro esos vendedores eliminados.

Por otra parte las inmigraciones descontroladas, posiblemente asociadas a oscuros procesos delictuales, han agudizado las ventas callejeras, incluso conduciendo a violencias entre las organizaciones informales de nacionales y de extranjeros.

Chile sufre de un crónico desempleo. En mi opinión necesitamos prontamente una política de empleo. Debiera iniciarse por un gran programa de generar una oferta estatal de trabajo a una baja remuneración, asociada a capacitación para trabajos de mayor aporte. En la gran crisis de los comienzos de los años 80, el Gobierno Militar creo un par de programas de empleo mínimo, que llegó a dar ocupación a del orden de un medio millón de trabajadores. Aunque fuese con una remuneración baja. El efecto fue interesantes, a medida que la economía se recuperaba, se reducía los aspirantes al empleo mínimo, hasta que los programas desaparecieron por falta de demanda.

Dar trabajo al desocupado, significa contribuir a algo más que se puede producir para la sociedad y un efecto tremendamente positivo para el desocupado, el sentirse útil y poder aportar algo a la sociedad.

Siempre menciono a Suecia ese gran país, que para la crisis mundial del inicio de los años treintas del siglo pasado, ocupó a sus cesantes plantando bosques y a otros picando adoquines. Esos plantaciones forestales contribuyeron a esa importante actividad forestal, que no solo sirvió para tener bosques productivos, sino que también para desarrollar esa gran industria de maquinaria forestal que tiene ese país, no solo para su mercado interno. Cuando Europa se recuperó de la crisis, pasó a ser demandante de los adoquines generados en la crisis de Suecia.

Recuerdo en un viaje a nueva Zelandia, un guía que tuvimos chileno, nos mostró una formación boscosa que se había generado en ese país mediante el empleo de desocupados en periodo de crisis.

Ojalá el Gobierno de Chile desarrolle una gran política de empleo en Chile. Estoy seguro que ello sería de gran beneficio para el país al contribuir a ampliar su producto nacional y a reducir la delincuencia, a lo que se debería agregar alivios a problemas mentales en la salud pública nacional.

Es de desear que podamos recuperar la existencia de estadistas en la sociedad chilena.

____________________

0Sin voto aún

No hay comentarios todavía

Qué piensa usted ?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.