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Cáncer de vesícula biliar, preocupante por su alta letalidad. Afecta principalmente a las mujeres. Importante presencia en Chile

Este cáncer es bastante importante en Chile, aunque en general es de baja frecuencia, en nuestro país se hace presente con mayor importancia que en muchos otros, afecta especialmente a las mujeres. La zona sur tiene mayor morbilidad, estrechamente relacionada con mortalidad (alta letalidad o porcentaje de enfermos que mueren)

Antes de analizar el tema mismo de este cáncer, creo conveniente hacer una breve referencia a la vesícula biliar.

Ella es un órgano que forma parte del aparato digestivo del ser humano; se ubica debajo del hígado y está adherida a su superficie. Es una víscera pequeña y hueca; tiene forma de ovoide o pera; su diámetro mayor va de 5 a 7 cm.

Se conecta con el intestino delgado (duodeno) por el colédoco.

Su función es almacenar y acumular la bilis secretada por el hígado la que llega a la vesícula por los conductos hepático y cístico, y así poder quedar disponible cuando proceso de la digestión la requiera. Se libera la bilis al duodeno a través del conducto cístico cuando el flujo alimenticio lo necesita, especialmente para tratar a las grasas y las carnes. Frente a este tipo de alimentos se contrae la vesícula y así se expulsa bilis concentrada.

La bilis es un líquido de color pardo verduzco, de sabor amargo.

Tiene la función principal de emulsionar las grasas, con ello facilitar su digestión y absorción intestinal, con lo cual además favorecer los movimientos intestinales y evitar la putrefacción. También a través de la bilis se elimina el exceso de colesterol y desechos del metabolismo de la hemoglobina como la bilirrubina y algunos medicamentos.

Patología de la vesícula

A esta vesícula más se le conoce por los problemas que ocasionan la formación de los cálculos biliares, que son piedrecillas y/o piedras que obstruyen la vía biliar y con ello se generan inflamaciones. Estos cálculos se suelen eliminar mediante medicamentos y más frecuentemente por intervenciones quirúrgicas. La medicina natural ofrece varias formas para eliminar estos cálculos; se destacan los consumos de jugos de frutas.

A la inflamación de esta vesícula se le denomina colecistitis y a la presencia de cálculos, colelitiasis. Hay métodos clínicos simples para captar la presencia colecistitis, uno de ellos es la detección de un fuerte dolor al hacer presión con los dedos sobre el lado derecho del abdomen, dos a tres centímetros bajo del borde de la costilla al momento del inicio de una profunda inspiración, la que se paraliza instintivamente por ese dolor generado.

En las vías biliares se pueden asentar tumores. En general las inflamaciones contribuyen a desarrollar cánceres; esto también se da en el cáncer de vesícula biliar.

El retraso o la obstrucción del flujo de bilis, generan enfermedades de esta vesícula.

Es muy común en nuestro país la operación de vesícula, para extraerla. Es una operación que en otros países se le considera compleja, en cambio en nuestro país se ha avanzado bastante y pasa a ser una operación corriente.

Tuve la información de que un organismo de seguro al servicio de una organización de Naciones Unidas hizo una investigación especial, dado que la alta frecuencia de la operación extractiva de vesícula salía de lo normal y amenazaba que hubiese información falsa; la investigación habría demostrado que todas ellas fueron reales.

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 Cáncer de vesícula

 Este cáncer es considerado como uno de los tumores malignos de menor frecuencia a nivel mundial. Chile en esto es algo diferente.

Las células cancerosas se sitúan en la vesícula biliar.

Es más común en las mujeres que en los hombres y más frecuente en las personas de la tercera edad, siendo un factor de riesgo tener o haber tenido algún tipo de acumulación de material en la vesícula (los cálculos biliares).

En Chile, el cáncer de vesícula es el de mayor mortalidad en el género femenino.

Síntomas del cáncer de vesícula. Ictericia. Dolor. Fiebre. Náuseas y vómitos. Cansancio excesivo. Hinchazón del abdomen. Nódulos en el abdomen. Infecciones. Pérdida súbita de peso.

Estos síntomas son tardíos y de baja especificidad, debido a que cualquier patología que afecte la vía biliar puede llegar a producirlos.

Diagnóstico

Este tipo de cáncer es muy difícil de diagnosticar debido a la ubicación del órgano en la parte trasera del abdomen. A veces puede ser detectado al extraer la vesícula.

La forma de diagnóstico, una vez que se sospecha la presencia del cáncer, es mediante radiografías para comprobar si existe algún tipo de masa extraña y la cirugía, realizándose una pequeña incisión laparoscópica para comprobar el estado de la vesícula y de órganos y tejidos vecinos.

Etapas y tratamiento en la medicina alopática

 Debido a la dificultad de diagnóstico, la mayoría de los cánceres de vesícula son encontrados demasiado tarde. Algo parecido lo que sucede con el cáncer de páncreas.

Para poder planificar el tratamiento más adecuado, es necesario conocer el estado en la que se encuentra el cáncer. Él se ubica sólo en los tejidos que constituyen la pared de la vesícula biliar.

Este cáncer puede extraerse de forma completa mediante una operación quirúrgica.

También es posible efectuar una colecistectomía, en la que además de extraer la vesícula, esta se extiende a los tejidos cercanos.

En algunos casos también se evalúa la conveniencia de la quimioterapia o radioterapia conjuntamente con la cirugía.

Se considera que es imposible eliminar por completo este cáncer cuando ya se ha diseminado a los tejidos circundantes. Puede llegar al hígado, estómago, páncreas, intestino o nódulos linfáticos del área.

Pronóstico

Las posibilidades de vida son altas si el cáncer se encuentra solo en la vesícula, pudiendo realizarse diversos tipos de colecistectomías para extirpar la vesícula (y generalmente los tejidos anexos).

En el caso de que el cáncer sea irresecable (que no se puede extirpar mediante cirugía), esto sucede cuando se haya extendido a los tejidos cercanos, en esa situación los pronósticos son más negativos.

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La medicina natural ofrece tratamientos que pueden ser útiles para una serie de cánceres, al poder afectar a células cancerosas en las más diversas localizaciones.

Los tratamientos generales para cánceres se pueden recomendar, entre estos el galium aparine con carbón vegetal, la mezcla de aloe con miel de abejas y un destilado alcohólico de alta graduación, el consumo de hojas de aranto. Además aparecen en las recomendaciones el cannabis y el BIRM(dulcamara).

Se ha visto que el aranto tendría la capacidad de reducir el tumor del páncreas, facilitando su extracción; podría recomendarse ya que es un cáncer similar al de vesícula que es difícil detectar cuando tiene pequeño tamaño y por lo tanto es extraíble.

A continuación presento información reciente de prensa. Acompaño artículos de El Mercurio, preparados principalmente por la Fundación Arturo López Perez (FALP).

 

¿Por qué el cáncer de vesícula afecta a tantas chilenas?

22/09/2017

El cáncer a la vesícula biliar es la segunda causa de muerte por cáncer entre las mujeres de nuestro país, sólo superado por el cáncer de mama. Se trata de una patología que afecta principalmente a la población femenina, en general entre los 50 y 60 años. Sin embargo, también es importante considerarla en pacientes hombres y en mujeres más jóvenes.

De acuerdo a las últimas estadísticas del Ministerio de Salud, el año 2011 fallecieron 1.300 mujeres por esta enfermedad, concentrándose las mayores tasas de defunciones en Los Ríos, La Araucanía y Maule, regiones que duplican en número de fallecimientos a la Región Metropolitana.

“El cáncer de vesícula biliar usualmente se desarrolla de manera asintomática y los síntomas se presentan en la mayoría de los pacientes cuando la enfermedad está avanzada. Por ello, esta neoplasia tiene uno de los peores pronósticos entre todos los carcinomas gastrointestinales y hepatobiliares, con una sobrevida que no supera los dos años luego del diagnóstico, en un gran porcentaje de pacientes. A pesar de que más del 90% de los casos diagnosticados en nuestro país está relacionado a la presencia de cálculos en la vesícula (verdaderas piedras formadas por sales biliares que se aglutinan y solidifican), solo un 15% de los pacientes tienen síntomas relacionados a ellos. Estos irritan y producen inflamación crónica sobre la pared de la vesícula, favoreciendo la aparición de este cáncer”, explica el Dr. Jean Michel Butte, jefe del equipo de cirugía digestiva del Instituto Oncológico FALP.

La extirpación (colecistectomía) está incorporada a la canasta de prestaciones GES entre los 35 y los 49 años cuando hay síntomas. Por ello, el médico recomienda realizar una ecografía abdominal antes de esa edad, y, en caso de tener cálculos, evitar a tiempo la posibilidad de un futuro tumor, sometiéndose a una extirpación electiva de la vesícula.

Luego de esta operación es importante evaluar la pared vesicular con una biopsia para descartar la presencia de un cáncer. “Sacar a tiempo una vesícula con cálculos a los 35 años, significa evitar 15 años de inflamación crónica y, por tanto, disminuir ciertamente el riesgo de presentar un cáncer a los 50 años”.

Predisposición genética

Junto a la presencia de cálculos biliares y de inflamación crónica, la predisposición genética es otro de los factores que deben confluir para que se desarrolle la enfermedad. Y en Chile la estadística es compleja. La mayor incidencia de casos en el mundo está en Valdivia, especialmente en mujeres (26 casos por cada 100 mil habitantes). Le sigue Nueva Delhi, en la India (10 casos por cada 100 mil habitantes).

De acuerdo a cifras del Ministerio de Salud, la mortalidad por cáncer de vesícula va aumentando desde la Séptima Región hacia el sur, siendo mayor en las regiones de Los Ríos y Araucanía, zona con mayoría de población con componente mapuche en su historial genético.

Pero no solamente las mujeres del sur deben ser precavidas respecto de esta enfermedad. Se estima que la mayoría de la población tiene entre un 40% y 60% de estos genes.

Tratamiento

El tratamiento depende fundamentalmente de la forma y la etapa en la que se diagnostica el cáncer. Los pacientes se pueden diagnosticar por la presencia de una masa vesicular o en forma incidental, cuando el diagnóstico se realiza al evaluar la biopsia, después de una extirpación selectiva de la vesícula por causa benigna.

En aquellos pacientes que no presenten metástasis a distancia, el tratamiento quirúrgico, que incluye la extirpación de la vesícula (cuando está presente), los ganglios regionales, los segmentos del hígado en los cuales se localiza la vesícula y el conducto biliar (cuando está comprometido) es el de elección. Esta operación es habitualmente complementada con quimioterapia y/o radioterapia.

Por otra parte, en pacientes con enfermedad metastásica el tratamiento habitual será con quimioterapia. Es importante señalar que solo un pequeño grupo de pacientes se pueden tratar sólo con la extirpación vesicular y son aquellos que presentan compromiso exclusivo de la capa más superficial de la vesícula o mucosa.

El doctor Butte afirma que la sobrevida promedio para un paciente con tumor pequeño (que compromete la primera o segunda capa de la vesícula), sin compromiso ganglionar es de 85 a 95% a 5 años. Mientras que un paciente con un tumor grande que compromete los ganglios, habitualmente tiene una sobrevida inferior a 3 años.

“Tratarse en un centro especialista, donde el equipo médico está capacitado para tomar decisiones en pabellón cuando la extensión del cáncer compromete la sobrevida futura de la persona, es muy importante. El tratamiento quirúrgico se complementa, en la mayoría de los casos, con quimioterapia”.

 

Recuadro de la publicación:

 Monitoreo de los cálculos

 Los cálculos producen una inflamación persistente, determinando qué grupos celulares se descontrolen y transformen en elementos cancerosos. Por ello, es fundamental el monitoreo de este órgano a través de una ecografía, y la extirpación oportuna de la vesícula en quienes presentan cálculos biliares.

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Inmunoterapia celular contra el cáncer de vesícula biliar

22/09/2017

A través de los años los tratamientos tradicionales contra el cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, han demostrado ser altamente efectivos frente a algunos tumores.

Es el caso, por ejemplo, de los linfomas y leucemias que, siendo cánceres de células de sangre, son especialmente sensibles a dichos tratamientos con tasas de hasta un 80% de éxito. Sin embargo, los tumores sólidos comúnmente son altamente resistentes a los tratamientos estándares, más aún si se detectan en etapas avanzadas.

El cáncer de vesícula biliar es una neoplasia poco frecuente, comparada con otros cánceres, en los países industrializados. Sin embargo Chile posee una de las tasas de mayor incidencia y mortalidad global, lo que lo transforma en un importante problema de salud pública nacional. En efecto, en nuestro país es la principal causa de muerte por tumores malignos en mujeres mayores de 65 años (12 por cada 100.000 habitantes).

Actualmente, la cirugía ampliada es el único método terapéutico para pacientes con estadios tempranos de esta enfermedad, ya que los tratamientos adyuvantes no han logrado demostrar un aumento significativo en la sobrevida, haciendo necesario el desarrollo de nuevas estrategias. Debido a su alta frecuencia y a su resistencia a los tratamientos, existe una clara necesidad de probar terapias nuevas, especialmente aquellas asociadas al sistema inmunológico: las denominadas inmunoterapias contra el cáncer.

En este sentido, inmunoterapias basadas en el uso de bloqueadores moleculares de los llamados puntos de control inmunológicos (checkpoint-blocker therapy) han sido considerablemente eficaces en el tratamiento del melanoma maligno, del cáncer pulmonar y del cáncer de vejiga, encontrándose además en fase de estudios clínicos en varios otros tumores sólidos. Otras estrategias de inmunoterapia, popularmente conocidas como vacunas contra el cáncer, se basan en la inmunización con antígenos tumorales. Estas vacunas no son preventivas, sino que solamente se utilizan en pacientes que padecen la enfermedad.

Hay muchas estrategias para inmunizar contra el cáncer. Se han utilizado como fuente de antígenos, proteínas derivadas de los tumores o ADN de tumor mezclados con adyuvantes con el fin de generar una respuesta inmune contra el tumor.

Nuestro grupo de investigadores en la Universidad de Chile ha desarrollado, durante más de una década, un tratamiento único consistente en la obtención de células de la sangre de un paciente, un tipo de glóbulo blanco denominado monocito, que es susceptible de ser cultivado en pequeños reactores y alimentado con extractos tumorales que los convierten en las llamadas células dendríticas, que son centrales en el desencadenamiento de la respuesta inmune. Estas células dendríticas especiales, que hemos denominado TAPCells, son reinyectadas en los propios pacientes generando respuestas inmunológicas contra los tumores, mediadas por los llamados “linfocitos T”, verdaderos soldados destructores de tumores.

Mediante estas investigaciones se han logrado transferir hallazgos científicos en ensayos clínicos que han involucrado más de 250 pacientes de melanoma y cáncer de próstata.

Los resultados son muy alentadores: se estima que un 60% de los pacientes tratados con esta terapia reaccionan positivamente desde un punto de vista inmunológico. Más importante aún es haber logrado establecer que aquellos pacientes que generan respuesta inmune tienen una sobrevida 3 veces más larga de lo que otros tratamientos pueden ofrecer, sin mostrar efectos adversos.

La inmunoterapia celular TAPCells no sólo es inocua, sino que ha demostrado generar interesantes respuestas beneficiosas para estos. Estos hallazgos se encuentran publicados en revistas científicas de primer nivel internacional, como Journal of Clinical Oncology, Clinical Cancer Research y British Journal of Cancer, lo que les otorga un fuerte respaldo científico.

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EN CÁNCER DE VESÍCULA BILIAR:

FALP(Fundación Arturo López Pérez) Y UNIVERSIDAD DE CHILE ESTUDIAN APLICAR INMUNOTERAPIA

 

Viernes, 22 de septiembre de 2017

El Mercurio

Recientemente la Universidad de Chile y FALP han iniciado una fructífera colaboración multi-institucional para estudiar la posibilidad de aplicar inmunoterapia a pacientes que sufren de cáncer de vesícula biliar. Para esto se han realizado investigaciones que demuestran que estos tumores también son sensibles a la respuesta inmune y se ha comprobado la viabilidad de preparar TAPCells específicas para este tipo de cáncer.

Estas investigaciones, prontamente a ser publicadas, permitirán a los investigadores de la Universidad de Chile y a los investigadores médicos de FALP realizar a fines de este año el primer estudio clínico Fase I con células dendríticas en cáncer de vesícula biliar.

La tecnología TAPCells, patentada por la Universidad de Chile, permitirá que pacientes con cáncer de vesícula biliar, que antes no contaban con alternativas terapéuticas efectivas, puedan acceder en el futuro a una terapia de punta que probablemente no exista en ningún país desarrollado.

“Este ejemplo demuestra que vale la pena invertir en investigación en Chile, y que es factible impulsar la búsqueda de soluciones propias, llevadas a cabo por médicos científicos y otros profesionales, para que rápidamente llegue a los pacientes ayudando a mitigar su dolencia”, indica el Dr. Flavio Salazar, vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile.

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Nota final personal. Sin duda que es muy plausible esta investigación asociada entre la Universidad de Chile y la Fundación Arturo López Pérez. Muy interesante sería que este tipo de asociación se produjese también para abordar investigaciones sobre medicina natural y cáncer, que ha demostrado resultados empíricos muy positivos, pero que la medicina llamada científica no los acoge por considerarlos que no descansan en la llamada “verdad científica”.

En parte se atribuye esta realidad sobre el uso de la medicina natural, a que los resultados obtenidos no son patentables. Significan investigaciones de alto costo que no tienen la contrapartida de los ingresos que generan las patentes.

La solución se hace más difícil en la medida que a las universidades estatales y a los hospitales universitarios se les exige cada vez más descansar en autofinanciamientos.

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