Chile necesita una política nacional de desarrollo basada en alto grado en la planificación de su desarrollo económico y social, nacional y regional, como también sectorial. Lograr dejar de decir “El Estado inútil”.

Me parece conveniente comentar la interesante carta publicada en El Mercurio del domingo 11 de agosto de este año, como la primera, quizás la más importante y que se titulada “Un Estado inútil”.

El autor es JORGE INOSTROZA SÁNCHEZ

Expresidente Directorio Grupo EFE

 

Más adelante presento inextenso la carta en referencia.

Me parece que su contenido es muy importante. Es una manifestación más de crítica de la realidad de la sociedad chilena actual. De cómo marcha nuestro país, con carencia de políticas, programas y proyectos para enfrentar lo que se nos viene a futuro. Cabe destacar uno de sus párrafos.

Desde tres sectores distintos – con expositores con las más altas calificaciones – se concluye que no existe la institucionalidad necesaria y urgente para abordar la introducción de tecnologías/empleos, el desarrollo de trenes y tampoco para enfrentar la crisis climática. En suma, estamos frente a una organización y estructura del Estado que por ninguna parte da el ancho para las demandas actuales.

En realidad parece que el Estado chileno no mira a futuro, no tiene propósitos claros ni tampoco enfrenta con seriedad los grandes problemas que actualmente enfrenta, varios de los cuales se prevé que se acrecentarán a futuro.

Problemas serios actuales son entre otros: el empleo, asociado a la delincuencia y a la droga, al comercio ilegal e informal; los de la educación y la salud; la contaminación ambiental; los problemas hídricos; las desigualdades en la distribución del ingreso y la riqueza; el del sistema penitenciario – las cárceles como universidades del delito; la carencia de una política cambiaria; la inestabilidad de la economía chilena cada día más dependiente del precio del cobre y de las expectativas del crecimiento de la economía de China; el debilitamiento de la industria manufacturera nacional; la pérdida bastante generalizada de los valores éticos; el debilitamiento de las organizaciones sindicales y de los colegios profesionales; el desfinanciamiento fiscal; las reformas tributarias que tratan de bajar tributos a los estratos de mayores ingresos; una corrupción que parece cada vez más generalizada; la incapacidad o pasividad de las fuerzas de orden para impedir las violencias destructivas como las realizadas por los encapuchados; los delitos de robos cada vez más generalizados y de mayor violencia; cada vez las viviendas y otros establecimientos tienen más que protegerse, enrejarse y uso de más vigilancia privada; la delincuencia infantil y juvenil y sus proyecciones a futuro hacia una delincuencia más madura y de efectos más dañinos. Quizás lo más importante sea la corrupción que se hace presente en tan diferentes frentes- en la política, en las instituciones públicas, en el sistema municipal, en el Ejército, en Carabineros, en el sistema municipal, en el financiamiento electoral, etc.

El Tribunal Constitucional con fallos increíbles y podría calificarse de cívicamente inmorales; parece increíble que se invalide una ley, que se la considere incontitucional, a pesar que contaba con la aprobación de dos poderes del Estado-Ejecutivo y Legislativo- y en que el Tribunal Constitucional en su primer fallo se concluye en empate y sea posteriormente el Presidente del Tribunal el que finalmente lo dirime votando por segunda vez por su inconstitucionalidad.

Una persona que con su voto genera el empate y con su segundo pronunciamiento como Presidente termina destruyendo un producto legal desarrollado en un largo y amplio proceso legal y constitucional.

Hay conciencia por otro lado que los miembros de ese tribunal nacen de negociaciones políticas a base de que se cumplan cuoteos, sin darle a veces mayor atención a los antecedentes de quienes son propuestos.

Me preocupa que este tema ni se haya comentado mayormente.

Parece increíble que Carabineros que se supone tienen derecho a controlar caminos y carreteras, inspecciona un vehículo de vidrios polarizados, incluso el delantero, sorprende armas ilegales en el vehículo y la justicia en las primeras instancias, tanto el juez de la causa como la corte de apelaciones local, determinan la libertad de los detenidos porque los policías que actuaron no tenían atribuciones para hacer la inspección efectuada.

Parecen para la Justicia ser más delincuentes los policías que cometieron el delito de una inspección ilegal que los que fueron detectados con armas peligrosas y además poseían negativos prontuarios. Afortunadamente a los no muchos días después se les detiene “legalmente”, por otros delitos en que incurrieron en otra localidad.

Consta que en otros lugares se cometen robos con taxis, donde se llevan las cosas robadas ocultas; parece concluirse que basta con que lo robado llegue a un vehículo para que se deba dejar de detectar un robo.

El déficit de financiamiento fiscal es preocupante; especialmente lo es en el sector salud; parece increíble la incapacidad para atender a los necesitados, las listas de esperas son inmensas y muchos mueren antes de ser atendidos. Atenciones de urgencia se han debido hacer incluso en el suelo de los recintos por no tener otros recursos físicos; muchas veces las personas son atendidas después de horas de esperas. Pensemos como podría llegar a ser la situación frente a un gran sismo o frente a otras grandes catástrofes.

Por otra parte, la deuda hospitalaria se aumenta, los proveedores se quejan y cuando dejan de hacer nuevas entregas, el ministro de Salud públicamente los acusa de coludidos, concepto actualmente bastante descalificador. Las ventas al sector público se encarecen porque los que ofrecen saben de las inseguridades de los pagos oportunos y posiblemente potenciales competidores en las ofertas que podrían hacerse presente con proposiciones de precios más bajos, no lo pueden hacer por falta de financiamientos.

El actuar de la COMPIN parece increíble, se demora meses en pronunciarse sobre las licencias y los afectados sufren escaseces económicas inmensas. Frente a ello abundan las licencias falsas y aparecen algunos profesionales emitiendo cantidades inmensa de esas licencias. Pero esas falsedades no parecen investigadas con éxito, y por ello posiblemente no se atienden otras licencias, generando situaciones verdaderamente inhumanas.

El sistema de educación municipal ha sido en muchas de sus características nefasto. El trato al profesorado es vergonzoso; la deuda histórica a muchos no se les paga; a algunos sí, a otros reciben sus pagos gracias a fallos de la justicia y a otros la justicia les rechazan sus demandas. Los profesores de las comunas más pobre son los más afectados; a las municipalidades se le entregan los recursos a base de alumnos asistentes, en circunstancias que en las zonas de pobreza debieran tener cursos de menor número de alumnos y en la pobreza se produce más inasistencias. Los mejores profesores se van a las comunas más ricas, cuando debiera ser al revés, llevar a los mejores docentes a las zonas de pobrezas.

Cabría preguntarse, hasta dónde este mal trato el profesorado, ha contribuido a que se les pierda el respeto por alumnos y apoderados.

Recuerdo que en 1990 fui elegido decano de una facultad de la Universidad de Chile, en la primera elección en democracia. Por ser exalumno del Instituto Nacional fui invitados junto a otros decanos exalumnos a un desayuno en la sede institutana. En esa ocasión me impacto cuando una profesora señaló en la conversación que ella ganaba menos que una empleada doméstica.

Qué decir de la educación técnicoprofesional; cómo se ha trasformado en negocios ocultos, y como resultado nos hemos llenado de profesionales en ciertas carretas y un debilitamiento notable en la formación de técnicos. El país tiene más profesionales que técnicos, cuando lo necesario es todo lo contrario.

Cómo se transformó en Chile la educación superior gratuita a una altamente onerosa; cómo han cambiado los valores de los antiguos profesionales que salían comprometidos con la sociedad a los de los actuales, en que muchos de ellos egresan después de altos gastos y muchos de ellos con elevado endeudamiento, lo que los motiva u obliga a actuar lucrativamente. La antigua formación médica y de especialidad era gratuita; en general el médico que se recibía era contratado como médico general de zona, para después de varios años y con ello con mejor conocer la realidad nacional, el Estado le financiaba su especialidad. Ya como especialista y con compromisos de atender a los hospitales públicos parcialmente de su tiempo, llegaba a ejercer también en la medicina privada.

Sería largo exponer en mayor profundidad estos problemas y desde luego también abordar otros.

Debiéramos hacer oficialmente, institucionalmente, una serie de diagnósticos de problemas, de sus causas y de sus proyecciones, si no actuamos como sociedad. Ello debiera llegar a constituir o a reconstituir un sistema nacional de planificación.

Descansando en esos diagnósticos, llegar a ser planes, programas y proyectos para contribuir al desarrollo nacional, regional y sectorial del país.

Deben incrementarse los recursos financieros del Estado. Impacta ver como el país se ha llenado de automóviles de grande valores y de potencias en muchos de los casos muy superiores a las necesitadas. Vehículos que saturan calles y carreteras, y que obstaculizan la movilización colectiva. Por otra parte, espectáculos internacionales se hacen presentes en Chile, con altos costos de entrada; ello recuerda lo que se ha sabido de la época de esplendor del salitre, como venían al norte de Chile grandes espectáculos, entre ellos hasta la Ópera de París.

No cabe duda que muchos contribuyentes podrían o deberían pagar más tributos o las importaciones suntuarias pagar más derechos de internación; necesitamos una profunda reforma tributaria.

Un tema vergonzoso es el problema de los vertederos de basuras y de otros desechos, incluso de los provenientes de las demoliciones. Impresiona como se van formando en Chile zonas de sacrificio en torno a actividades mineras e industriales como la de Quintero y Puchuncaví, las en torno a los vertederos como Tiltil y Santa Marta, todo ello asociado a grandes negocios privados y a corrupciones especialmente municipales.

Recuerdo como se aconsejaba en los alrededores de Tiltil que los niños durmieran con las ventanas cerradas, como defensa de las contaminaciones del aire, como también como se han contaminado las napas subterráneas destruyendo fuentes de aguas para las familias y aguas para el regadío.

Impacta conocer cómo operan vertederos clandestinos, frente a la pasividad de las autoridades. Parece que no les queda otra cosa que la pasividad, la resignación.

Supe informalmente que ya se habría autorizado por instituciones de Gobierno ampliar el vertedero de Santa Marta, contra las opiniones de los especialistas, al parecer por no haber otras salidas. En torno a ese vertedero estaría oficializándose una nueva zona de sacrificio.

Debiéramos tener una gran política nacional sobre tratamiento de estos desechos, que se inicie desde los hogares mismos como también desde otros inicios como hoteles, restaurantes, hospitales, etc. En torno a esto hay valiosas experiencias internacionales.

Podría llegar a creerse que hay no pocos que se benefician ampliamente con estos problemas, los que contribuyen a que las cosas no cambien.

 

Chile tiene un extraordinario potencial en disponibilidades de aguas continentales y marítimas, que pueden muy bien aprovecharse sobre una política nacional planificada. La asociación de las aguas con la electricidad proveniente de la energía solar, daría para grandes actividades a favor del desarrollo nacional y regional de Chile y de atención de agua potable a bajo costo a todos nuestros hogares, hasta los ubicados en lugares más remotos. Escribí hace poco un artículo sobre este tema.

 

En mi opinión muchos de los grandes problemas que tenemos se derivan de nuestra espuria Constitución, nacida de un proceso histórico vergonzoso, carta constitucional que muy poco ha podido modificarse por las características que ella misma tiene. Ella ha contribuido a la desigual distribución del ingreso, a la pérdida de valores, al fomento del egoísmo.

Notorio ha sido su impacto en el debilitamiento del sindicalismo y de los colegios profesionales, vigilantes de la ética profesional.

Igualmente a su carencia de algunas políticas económica, especialmente la cambiaria, que tanto necesita la realidad chilena tan ligada a los mercados internacionales.

Constitucionalmente el Banco Central de Chile no puede prestar al Gobierno salvo en caso de temor de guerra o de guerra. Parece increíble que frente a grandes catástrofes nacionales, el país no puede recibir financiamiento del banco emisor.

Habría mucho más que escribir sobre estos temas.

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A continuación presento la carta anunciada.

Un Estado inútil  (carta al Director de El Mercurio, del día domingo 11 de agosto del 2019, aparece como primera carta presentada, posiblemente la considerada por el Director como la más importante de ese día)

Señor Director

     En estos días he sido invitado y he asistido a tres seminarios distintos todos muy interesantes y con muy buenos expositores. Clapes UC organizó un encuentro para analizar la relación entre la introducción de tecnologías y el mundo del trabajo. Conclusión con la estructura y los medios actuales, no se podrá hacer frente a un cambio “disruptivo” (Alfonso Swett-CPC).

     Seguidamente el CEP efectuó un encuentro para el análisis de la institucionalidad y planificación para “subirse o no a los trenes. Conclusión: no hay institucionalidad para planificar la infraestructura de nuestro país en el mediano y largo plazo. En este tema existe una propuesta (año 2015) del Consejo de Políticas de Infraestructuras (CPI) para la creación de un consejo nacional que se encargue de la planificación e integración. No ha ocurrido nada.

     Finalmente el MOP y su Dirección General organizaron un encuentro para las OO.PP. y el Cambio Climático. Conclusión. No hay institucionalidad y tampoco liderazgo que conduzcan la implementación de medidas para la crisis medioambiental (hídrica en particular).

     Desde tres sectores distintos – con expositores con las más altas calificaciones – se concluye que no existe la institucionalidad necesaria y urgente para abordar la introducción de tecnologías/empleos, el desarrollo de trenes y tampoco para enfrentar la crisis climática. En suma, estamos frente a una organización y estructura del Estado que por ninguna parte da el ancho para las demandas actuales. Naturalmente, no faltan los negacionistas que se sienten cómodos con este estado de las cosas.

     Se requiere entonces que algún grupo de parlamentarios o alguna autoridad de gobierno (con cierto criterio y peso) se encargue urgentemente de reorganizar el Estado para atender lo señalado y otras variadas demandas que están dando vueltas. No sigamos empeñados en usar un Estado inútil, que primero es incapaz de comprender la magnitud de los cambios y que, por tanto, es incapaz de generar las acciones debidas.

     Las fricciones y luchas de poder frente a un cambio institucional, sin duda van a estar presentes y, por lo tanto, se requiere de una figura técnica, cultural y política, que hoy, además y muy lamentablemente, parece escasa.

JORGE INOSTROZA SÁNCHEZ

Expresidente Directorio Grupo EFE

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