China sigue aprovechando la globalización. Hoy avanza con su pragmatismo y visión de futuro, hacia América Latina

Se está transformando China en un gran imperio económico, sin emperador. Su política de desarrollo ha sido extraordinaria. Tiene una capacidad de visión y de actuar hacia futuro impresionante. Además muestra una gran habilidad política en sus relaciones internacionales. Un gran pragmatismo.

El Mercurio del 26 de julio de 2009 presenta un ilustrativo artículo que aborda la penetración económica de China en América Latina en busca de recursos naturales y energéticos. El trabajo es de Marcela Vélez A.y se titula “China desembarca en América Latina con inversiones y préstamos”. Los títulos secundarios muy bien anuncian su contenido: “En busca de recursos naturales y energéticos”. “Chile y Perú por el cobre, Venezuela por el petróleo .Brasil por el acero y el crudo y Argentina por la soya. Estos cinco países son hasta ahora el destino favorito del gigante asiático”.

Parece increíble como China ha salido indemne de las últimas dos crisis, de la llamada “asiática” del 97 al 98, y de la actual, que está golpeando casi al mundo entero.

No puedo de dejar de incluir opiniones de ese gran economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, con relación a la crisis asiática. Esto lo presento al final de este artículo.

En mi opinión, como lo he dicho en otros artículos anteriores, una de las causas básicas de la crisis económica actual es la política de desarrollo especialmente exportador de China, invadiendo al mundo entero con sus manufacturas, aprovechando de la globalización tan amparada por el Fondo Monetario Internacional y por los grandes defensores del neoliberalismo integral. La firmeza del precio que le da a la divisa le genera balanzas comerciales y cuentas corriente de la balanza de pagos con enormes excedentes, lo que le origina ventajas para exportar, protección a su economía y la generación de un importante ahorro nacional, que contrasta con lo que sucede en los Estados Unidos. Chile debiera tratar de aprender algo a lo menos de China.

El artículo se presenta con un significativo mapa caricaturesco de América Latina con un gran dragón que con su cola tiene cogida a América del Sur y con su boca amenaza comérsela. Sus garras parten desde México. Esta representación gráfica se acompaña como leyenda “Principales flujos desde 2008”. “China no sólo ha realizado inversiones a través de sus empresas, también ha comprometido préstamos blandos a varios gobiernos”. Se da en el gráfico información para 9 países. De Norte a Sur:
México Préstamo blando a América Movil US$ 1.000
millones
Costa Rica. Donación del estadio nacional US$ 83 millones
Refinería de petróleo US$ 1.000 millones
Venezuela. Línea de crédito soberana. US$ 12 mil millones
Ecuador Préstamos blandos soberanos US$ 2.700 millones
Perú Mina Toromocho US$ 2.100 millones
Río Blanco Copper US$ 1.400 millones
Brasil Préstamo a Retrobas US$ 10 mil millones
Chile Mina Catania Verde US$ 1.000 millones
Joint Venture Global con Codelco
Uruguay Planta automotriz US$ 24 millones
Préstamo soberano sin intereses US$ 1,5 millones
Argentina Línea de crédito soberana US$ 10 mil millones
Oferta por YPF US$ 17 mil millones.

A continuación viene el texto completo de este ilustrativo artículo:

Un estadio de fútbol a cambio de una refinería. Una abultada línea de crédito a cambio de barriles de petróleo. China está hambrienta de recursos naturales, y ha encontrado en América Latina una rica fuente para obtenerlos.

Sólo en 2008 concretó inversiones por US$ 24 mil millones en América Latina . La tendencia sigue en aumento, pues si llegase a concretar la compra de los activos de la petrolera argentina YPF, el país asiático sumaría nuevos negocios por US$ 17 mil millones.

El monto aún es bajo respecto del total de inversiones que llegan a la región (18%), ampliamente superado por las inversiones estadounidenses . Pero si China cumple la promesa de destinar hasta US$ 100 mil millones a sus negocios con América Latina al 2014, podría ocupar pronto el primer lugar.

“China necesita asegurarse el abastecimiento de energía y alimentos para su población. Su demanda es tan alta, que está obligada a diversificar sus fuentes de recursos para mitigar los efectos de cualquier shock”, afirma Daniel Soh, economista y estratega de la consultora asiática Forecast.

Dinero por petróleo

Por eso no es extraño que cuando el gobierno chino presta dinero a un país o empresa, no lo exija de vuelta o fije intereses, sino que pida los pagos en petróleo. Así lo hizo en 2006, cuando firma un acuerdo con Codelco por la mina Gaby. China entregó US$ 500 millones por 55 mil toneladas de cobre anuales durante 15 años, a precio fijo. De la misma forma, a cambio de los US$ 10 mil millones que el Banco de Desarrollo de China otorgó en mayo a Petrobrás, la estatal brasileña entregará 200 mil barriles diarios por los próximos 10 años.

Venezuela y Ecuador tienen acuerdos similares. Así sólo por este concepto China recibirá por los próximos años medio millón de barriles de petróleo cada día, sin importar la variación del precio del crudo en el mercado.

ENTREGÓ US$ 37 mil millones en préstamos, algunos sin intereses, otros a cambio de petróleo.

Otros países como Costa Rica y empresas como la mexicana América Móvil o la brasileña Telemar también se han beneficiado de los préstamos blandos (con bajísimos intereses), que en el último año suman US$ 37 mil millones.

Los analistas reconocen que hay una mayor influencia de China en la Región, pero especialmente en Sudamérica. “En el caso de América Central, China está más restringida, porque son países que viven de la manufactura barata, y claramente hay competencia”, asegura Dan Ericsson, analista del think tank Inter Americam Diálogue.

Además, los países sudamericanos son ricos en materias primas y viven básicamente de la venta de commodities. China se ha convertido en el primer destino de las exportaciones chilenas, y está por superar a Estados Unidos en la balanza comercial de Brasil.

“Para Latinoamérica es importante garantizar nuevas inversiones, sobre todo para mejorar sus reservas monetarias y su capacidad de producción y refinación de materias primas; y China está emergiendo como una nueva y creciente fuente de fondos de inversión globales”, agrega Soh.

Pero también puede percibirse cierta aproximación político-diplomática a la región. Un ejemplo de ello es la decisión de formar parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo para el que ya comprometió US$ 350 millones para el financiamiento de infraestructura.

Después de todo, China se está convirtiendo en un actor global cada vez más importante. Eso sí, con una diferencia: ni interviene en temas como la corrupción, la democracia o la lucha contra el narcotráfico. “Su aproximación respecto de América Latina es bastante menos ideológica que la de Estados Unidos”, comenta Ericsson.
Así termina el artículo.

Algunos comentarios y otras observaciones:

– Impresiona el actuar de China con una visión de largo plazo, de asegurarse abastecimiento de petróleo a precios estables y de otras materias primas no renovables como las mineras y renovables como la soya.
– Destacable es la hábil forma como administra sus inmensos recursos en divisas, con créditos sin interese o con bajos, con la compra de empresas, con la participación en proyectos y con asociaciones con empresas locales como es el caso con Codelco.
– Debe llamar la atención el aumento del comercio con la región. Ya es el país a donde Chile más exporta, y posiblemente Brasil pronto llegará a la misma situación.
– Su poca relación con países de Centro América y el Caribe, ya que gran parte de las naciones de esas subregiones son exportadoras de bienes manufacturados basadas en el bajo costo de la mano de obra, similar al comportamiento de China.
– El pragmatismo lógico. No condiciona sus inversiones y su comercio a consideraciones políticas ni a derechos humanos, tampoco a la conservación de los recursos naturales. No tendría mucha autoridad moral para hacerlo.

China y la crisis asiática.

Expresiones de Joseph Stiglitz en su libro “Cómo hacer que funcione la globalización”, publicado en el 2006. Culpa de la generación de esta crisis a la apertura de algunos países del Este asiático a la libre circulación de capitales.

Párrafos textuales:

“El debate sobre la liberación del mercado de capitales era más tendencioso. Aunque abrieron sus mercados a la inversión a largo plazo, los dos gigantes asiáticos – la India y China – restringieron la circulación de capitales de corto plazo. Se dieron cuenta de que no podían construir fábricas y generar empleo con dineros que entran y salen de la noche a la mañana. Conocían el historial de inestabilidad que había acompañado a estos flujos, un riesgo que no conllevaba una contrapartida evidente.”
“Con su elevada tasa de ahorro, los países del Este asiático casi no necesitaban capìtal complementario. Pero durante la década de 1980, muchos de estos países – quizás al sucumbir a la presión ejercida por el FMI y el Tesoro de Estados Unidos – abrieron sus mercados a la libre circulación de capital. Durante algún tiempo éste entró, pero entonces cambiaron las tornas y desapareció. Como resultado se produjo una crisis que se extendió por toda la región. En 1997 los especuladores atacaron la moneda tailandesa, el bath, lo cual provocó que comenzara a caer en picada a principios de julio. Los bancos extranjeros retiraron sus créditos a Corea. Indonesia tuvo que enfrentarse a problemas con los bancos y los especuladores. Los bancos centrales de la región gastaron miles de millones de dólares intentando apuntalar su moneda. Cuando se quedaron sin fondos recurrieron al FMI, pero éste sólo ofreció dinero a cambio de una larga lista de condiciones, que incluía recorte del gasto público, aumento de los impuestos y mayores tasas de interés. Cuando los bancos centrales elevaron los tipos de interés, las empresas locales vieron que no eran capaces de hacer frente al pago de los interese. Se produjeron quiebras masivas y la crisis monetaria derivó en una crisis bancaria”.

Así terminó en una crisis real de las economías, con reducciones en la producción y en el empleo.

“La mayor parte de Asia (información de 2006) se ha recuperado, pero la crisis fue perjudicial e innecesaria. El Este asiático ha aprendido que, si bien la globalización, bien gestionada, les ha proporcionado una prosperidad enorme, también provoca la devastación económica cuando significa abrir sus mercados a flujos especulativos desestabilizadores”.

China fue poco afectada por esta crisis, como también en grado bajo la India, aunque algo más que China. Las crisis siempre se trasmiten, especialmente por sus efectos en el comercio exterior.

China en la crisis actual. Es uno de los países menos afectados del mundo. De los pocos que crecen significativamente. Se estima que este año su PIB aumentaría probablemente más del 7%, frente a un promedio de los últimos años del orden de un 10%. Ha sabido descansar ahora parte importante de su crecimiento en la demanda de sus mercados internos en fuerte expansión y alentados por el Gobierno, para sostener su crecimiento frente a un mercado externo comprimido. El comportamiento chino sin dudas ha beneficiado a Chile, por su demanda de cobre, que ha permitido una recuperación bastante sensible en sus precios.
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