Inquietudes sobre baja de remuneraciones a funcionarios públicos de grandes responsabilidades. Proposiciones inmaduras. Necesidad de una nueva política tributaria

Para algunos, seguramente nos ha llamado la atención la repentina e inesperada sugerencia o petición que hace el ministro de Hacienda (Ignacio Briones Rojas) para que todos los ministros del Gobierno donen o renuncien a un 30% de sus remuneraciones por seis meses para entregar estos aportes a alguna organización de beneficencia.

Son nuevas sugerencias similares a las de otras personas de no tan altos cargos que proponen algo parecido, incluso las propias, ellas son especialmente parlamentarios jóvenes.

Esas peticiones se han extendido a otros cargos de altos niveles. Se han incluido a los del Poder Judicial.  Ello causó molestia en el alto nivel de ese poder del Estado;  su voz autorizada ha señalado la lógica necesidad de tener buenos profesionales en la carrera judicial, la que exige dedicación exclusiva, salvo marginales actividades de docencia; sin dudas son buenas razones las que se han señalado, en la justicia deben estar presente calificados profesionales.

Se ha llegado a pedir al Consejo del Banco Central que haga una proposición para hacer esas rebajas en las remuneraciones de los altos cargos del sector público. Al parecer esta iniciativa no prosperó; extraña que ella haya surgido. No corresponde a un consejo de una institución que tiene otras responsabilidades muy definidas, principalmente en relación a la búsqueda de niveles prudentes de inflación y a asegurar que el país disponga de las divisas necesarias para poder responder a los compromisos internacionales del país.

Seguramente los miembros del Consejo del Banco Emisor no estaban dispuestos a asumir una responsabilidad de esa naturaleza. Puede ser conveniente conocer quienes plantearon esta iniciativa. Posiblemente pueden ser personas jóvenes, de limitadas experiencias, que sobre estiman a ese consejo y a sus miembros; parecen considerarlos como jóvenes dioses.

No es fácil sin duda conseguir que todos los ministros estén dispuestos voluntariamente a esas rebajas o donaciones; pueden verse algunos prácticamente obligado a hacerlo.

Los problemas financieros son muy distintos de una a otra familia; lo normal es que una persona responsable, jefa de familia, tenga programado con anticipación el destino de sus ingresos; lo habitual  es que estén endeudados, programados sus servicios en relación a sus ingresos venideros. No será extraño que se tengan hijos estudiantes en universidades o institutos superiores, teniendo que pagar altos costos, porque quien es ministro es muy probable que no tenga derechos a becas. Tampoco, no es extraño que una persona calificada para ser ministro de Estado tenga ingresos relativamente altos, pero no pocas de ellas estén ayudando a familiares de situaciones económicas difíciles; Chile es un país que ha tenido valores solidarios.

Un parlamentario habría entregado la información de que un conservador de bienes raíces recibiría ingresos por unos 700 millones de pesos mensuales; la persona referida habría precisado que lo que efectivamente recibía, no superaría los 100 millones mensuales.

Esta sugerencia del Ministro de Hacienda, me recuerda cuando a comienzo del Gobierno Militar, una corriente política de mucha influencia ese gobierno, cuestionó la existencia de la asignación familiar porque era una medida paternalista y ponía como ejemplo que había personas que no trabajaban y vivían de las asignaciones familiares que recibían. Sin duda esos eran muy pocos y quizás podrían ser padres de muchos hijos, lo que se puede considerar un mérito.

Esa corriente política sugirió que los empleados públicos renunciaran a sus derechos de asignación familiar; fueron contados los que lo hicieron, a pesar que muchos habían sido nombrados por ese gobierno. En Chile, históricamente se le había dado importancia creciente al monto de la asignación familiar, por muchas razones, especialmente por las familias con mayores dependientes.

Mientras preparaba este artículo, oí la noticia que nada menos que el ministro del Interior respalda esta proposición y que habría apoyo en los otros ministros e incluso lo tendría del Presidente de la República. Pienso que no era políticamente adecuado no dar un suave respaldo a las palabras del ministro de Hacienda.

Finalmente el gobierno militar terminó estableciendo el ingreso por asignación familiar que fuese sólo para los que estaban con un ingreso inferior a cierto nivel, en dos peldaños. Para un estrato de nivel más bajo un cierto  monto, el que automáticamente bajaba si el empleado pasaba a un estrato de  ingreso mayor, y al tener un nivel de ingreso inmediatamente mayor, dejar de recibir asignación familiar, independiente del número de cargas familiares que tuviese.

Pienso que mucho daño ocasionó en la sociedad chilena prácticamente la desaparición de la asignación familiar.  Era un elemento de integración familiar y un contribuyente a una mejor distribución del ingreso y que estos tuviesen más relación con las necesidades básicas familiares.

Referente a los sueldos de los ministros, esos fueron muy bajos en el pasado. Muchos de los ministros de los partidos de Derecha tenían sólida situación económica, no así también muchos de los independientes o pertenecientes a otros partidos no eran personas de riqueza.

Conocí dos casos, un ministro de Agricultura del Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Recuerdo que él era un destacado profesional;  contaba en privado, que tuvo suerte que ese Presidente como era habitual, lo mantuviera como ministro por corto tiempo, en el caso de él sólo seis meses, porque en ese corto lapso bastó para que perdiera su automóvil, pues lo tuvo que vender.

Supe de otro ministro del Gobierno de Frei  Montalva que su esposa tuvo que incorporarse a la venta de un producto agrícola para poder financiar su hogar de varios hijos.

Conocí toda una campaña que se hizo para subir las remuneraciones de los ministros de Estado. Recuerdo que un editorial principal del Diario El Mercurio, se refirió especialmente al tema de la conveniencia de subir las remuneraciones de los ministros. Algunos ministros veían mejorados sus ingresos gracias a que por ley ellos formaban parte de consejos directivos de empresas del Estado; pero eran unos pocos .

Es probable que no pocas personas destacadas no hayan estado dispuestas a asumir cargo públicos, como los de ministros, por su situación económica que se les presentaba al asumir esas tareas. Dejan de desarrollar sus actividades profesionales, lo que les puede significar que al dejar de ser ministro e incorporarse a sus actividades privadas sus ingresos sean sensiblemente más bajos. Tener presente que el ser ministro de Estado, es estar siempre en inestabilidad en su cargo, por decisión personal de renunciar o por petición del Presidente.

Chile tiene varias experiencias históricas sobre tener en instituciones de Gobierno profesionales muy capacitados. A veces se ha debido lograr eso a base de empresas estatales que se han creado; pueden destacarse ex filiales de CORFO como ENDESA, CAP, ENAP y IANSA dirigidos en momentos de altos resultados guiados por profesionales destacados como Raúl Saéz, Flavián Levin, Eduardo Simián y Mario Sarquís. Qué falta hacen hoy en Chile personas de esas capacidades y cualidades personales.

El Gobierno del Presidente Lagos enfrentó un serio problema para llevar adelante sus grandes obras en carreteras, concretamente para financiar profesionales de amplia capacidad y experiencia. Lo hizo con procedimientos a lo menos considerados irregulares, que se pudieron superar gracias a lo que se logró construir y a que destacados políticos de oposición dieron  apoyo a normalizar lo sucedido.

Tener muy buenos funcionarios públicos, con justas remuneraciones, generan una amplia rentabilidad económica y social, que devuelve por demás los costos de justas remuneraciones. Lo importante es que en esos cargos se elijan profesionales competentes y no se descanse en favores políticos, que los beneficiados se vean en compromisos de devolución.

A mi juicio el Ministro de Hacienda debiera preocuparse en especial de una profunda reforma tributaria basada principalmente en impuestos progresivos a los ingresos personales. Estos impuestos son muy bajos en Chile y el fisco se financia principalmente con el IVA, que es considerado un impuesto regresivo. También posiblemente debieran considerarse derechos de aduanas mayores para apoyar a la debilitada industria manufacturera nacional, que fuera en el pasado gran generadora de empleo.   

 

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