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Inquietudes sobre la política previsional chilena y las nuevas ideas que se están planteando

El tema está de plena actualidad en Chile. Se deriva principalmente del bajo nivel de las jubilaciones o pensiones que se reciben por el actual sistema de cuentas individuales y el aumento de las esperanzas de vida.

El sistema que nace con el Gobierno Militar, que ofrecía altas pensiones, hoy arroja valores muy bajos, del orden de un 30 a 40% de las remuneraciones al pensionarse o al jubilar.

Las iniciativas contemplan la necesidad de aumentar los aportes a base de pagos por el empleador, que hasta ahora no aportan nada.

La polémica está en torno a dos temas principales, uno que se encarece el costo laboral formal que puede significar baja en el empleo y el otro, sobre los organismos o instituciones que asumirán estas nuevas tareas, sean estas las actuales AFPs u  otras instituciones públicas o privadas. Se suma a esos dos temas, la idea de destinar parte de esas nuevas captaciones a beneficio solidario.

Breve historia

Hasta antes del golpe militar, Chile tuvo un sistema previsional basado principalmente en el reparto para las pensiones o jubilaciones. Tuvimos diferentes cajas donde hacer las imposiciones de acuerdo a las características o las condiciones de empleo. Las más importantes fueron dos cajas, la de Empleados Públicos y Periodistas,  la Caja de Empleados Particulares y la Caja de Seguro Obrero Obligatorio.

No sólo se preocupaban de financiar jubilaciones, sino que también hacían inversiones por los excedentes que tenían; destacable fueron las inversiones en bienes raíces y en la construcción de edificios. Cabe destacar sus inversiones en la actividad forestal, principalmente en reforestaciones en predios que pertenecían a la Caja, me refiero a la Caja de Empleados Públicos. Con esas inversiones se favorecía también el crecimiento de la economía.

Recuerdo que a los imponentes le hacían préstamos. En lo personal la Caja me prestó 6 meses de sueldo para aportar los recursos que pedía la CORVI para dar financiamiento a la compra o construcción de viviendas para imponentes (DFL 2).   

Muchos esfuerzos se hicieron durante la antigua democracia –anterior a la dictadura militar– para mejorar el sistema, a través de una profunda y racional reforma. Fue especialmente importante el esfuerzo que realizó el Gobierno del Presidente Jorge Alessandri, a través del proyecto que preparó Jorge Prat, proyecto que no llegó a concretarse.

Un cambio importante fue el que se hizo en el gobierno del Presidente Frei Montalva con la eliminación de la llamada jubilación “perseguidora”, que daba un trato especial a quienes jubilaban en altos cargos específicos, jubilado que veía reajustada su pensión a base de la evolución de las remuneraciones de los futuros que se desempeñan en esos cargos.

El Gobierno Militar, en su afán de privatizar al máximo la sociedad, trató de implantar un nuevo sistema basado en la capitalización individual y en la creación de las empresas privadas con fines de lucro, llamadas AFP  (Administradoras de Fondos de Pensiones). Excluyó del nuevo sistema a las Fuerzas Armadas, que mantuvieron su histórico, que se conserva hasta hoy.

Este nuevo  sistema se basó en buscar inversiones financieras que den altas rentabilidades, en cierta parte importante, inciertas. Las colocaciones incluso se han extendido al exterior, favoreciendo el desarrollo de otros países.

Para fomentar el traspaso de imponentes al nuevo sistema, se anunció que el  existente que eliminó a todas las cajas de previsión de la época, llamado INP (Instituto de Normalización  Previsional) tendría de vida provisoria por lo cual tarde o temprano había que trasladarse a una AFP; además se estableció que  el descuento previsional fuera menor, por lo cual automáticamente el que ingresaba recibía una mayor remuneración líquida. Oferta de discutible valor ético. Sin duda esa rebaja ha sido una de las causas importantes de la actual crisis del sistema.

A partir del nuevo, todas las pensiones o jubilaciones existentes pasaron a ser financiadas por el Estado a través del Presupuesto Nacional. Estos pagos fueron considerados dentro del llamado presupuesto o gasto social, que en el Gobierno Militar aparece con fuerte expansión, a pesar de las reducciones de recursos destinados a salud y educación.

El nuevo sistema se puede decir que tuvo un favorable inicio. Por una parte se estableció un sistema de traspaso de fondos que serían personales de las antiguas cajas (bonos de reconocimiento) los que ingresaban a una AFP. Las AFPs colocaban parte de los fondos recibidos en la adquisición de acciones de empresas nacionales, con acciones hasta entonces subvaloradas en la Bolsa, frente a su capital propio o valor de libro, lo que a mi juicio motivó el alza inicial de esos valores, por lo tanto los primeros pensionados del nuevo sistema, recibieron muy buenas jubilaciones.

Fue extraordinario el desarrollo y el progreso que tuvo el INP, hoy IPS (Instituto de Previsión Social) que lo atribuyo a que era una institución muy necesaria, por muy distintas razones y a una extraordinaria gestión de uno de sus directores nacionales,  el ingeniero Marcos Lima que ocupó el cargo entre 1990 y 1994. No era fácil lograr lo que se obtuvo al estar constituido por funcionarios provenientes de distintas cajas. El cambio en la política de asignaciones familiares dio una tarea  específica importante al INP.

Actualmente ya quedan pocos por jubilar por el antiguo sistema, los que obtienen relativamente buenas jubilaciones. Muchos gremios de funcionarios del nuevo sistema, han hecho esfuerzos por volver al antiguo sin mayores logros.

En el sistema de la antigua democracia, anterior al Golpe Militar, el seguro social de los empleados y trabajadores eran a costa del empleador. En el nuevo sistema, pasaron a ser a costa del trabajador; el empleador se los retiene y se obliga administrativamente a pagar a la AFP elegida por el imponente.

Esto a mi juicio motiva un mayor compromiso del empleador, porque al no hacer los depósitos se está quedando con recursos aportados por otros, delito mayor que en el sistema anterior que no había apropiación de plata adeudada sino que quedaba solo moroso del pago de las imposiciones.

A mí personalmente me gusta en este aspecto el nuevo sistema por la razón antes señalada.

Respecto al nuevo sistema que se busca. Se habla de un aporte solidario, en que el trabajador o el empleador debe aportar a un fondo general para financiar pensiones de los más necesitados.

Considero que esto perjudica al sistema, ya que encarece el contrato formal, lo cual puede contribuir a que este baje, al tener un costo mayor.

El aporte solidario debería provenir del presupuesto nacional y considero que podría ser a partir del IVA. Eso constituiría que se financia con una especie de ahorro forzoso, que lo forma toda la sociedad, y no sólo un sector que puede salir perjudicado, como es el del empleo formal.

Para  contribuir a que sea un impuesto en cierto modo regresivo, se debiera o se podría considerar establecer un IVA diferencial, menor o nulo para algunos bienes de primera necesidad que significa un mayor ingreso disponible para los sectores de menores ingresos, donde los bienes de primera necesidad  tiene más peso en sus gastos.

Considero que las pensiones futuras debieran tener dos componentes, uno proveniente del IVA y el otro basado en las cuentas individuales.  Todo ciudadano debiera tener derecho a una pensión básica, que se incremente con sus aportes personales.

Un sistema de ese tipo, contribuiría a un mayor bienestar nacional y a un aumento de la demanda que puede contribuir a un apoyo a un mayor producto nacional e incluso también al aumento de los ingresos por el IVA.

Otros aspecto que considero podría ser positivos, que una parte de las utilidades de la AFP, debiera ir a fondo de sus imponentes. Por ejemplo podría ser un tercio con ello podría reducirse la existencia de resultados negativos para los imponentes.

Considero discutible crear una AFP estatal, más bien podría plantearse que el IPS (Instituto de  Previsión Social) ampliara sus funciones con una rama de su organización que cumpliera esas tareas.

Me parece importante un cambio de política en el destino de los fondos captados por el sistema previsional, de manera que contribuya al desarrollo del país  incluso que asegure una mayor rentabilidad,  por ejemplo destinarlos a financiamiento de carreteras, que en el pasado han significado garantías de rentabilidades altas e incluso crecientes en el tiempo. Con esas inversiones se darían rentabilidades altas y seguras.

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