La decisión de la canasta de alimentos parece improvisada. ¿No debiéramos pensar más en una ayuda monetaria sin mayores limitaciones apoyada por autorización constitucional de que Banco Central pueda prestar al Gobierno?. No deben fijarse precios máximos.

El Gobierno y gran parte de los políticos parecen no captar la gravedad de la situación de Chile. Lo importante es disponer de recursos financieros en el Gobierno, en las municipalidades y desde luego en los hogares. Desgraciadamente eso no se da. El Gobierno quiere entregar a gotas recursos que considera limitados esperando tener reservas para requerimientos futuros.

Es importante para la situación presentada establecer disposiciones constitucionales que permitan que el Banco Central le pueda prestar al Gobierno.

Ahora el Ejecutivo inicia la improvisada e insuficientemente estudiada idea de lanzar 2 y medio millones de una canasta  o caja con alimentos y otros productos sanitarios.

La iniciativa junto con generar desconcierto ha acumulado crecientes dudas. Pero ella ya está en ejecución, de esperar que se limite sólo a una primera etapa experimental.

Error muy grave sería la fijación de precios máximos a un grupo de alimentos básicos, que sin duda conduciría escaseces y al desarrollo de mercados negros.

A continuación presento mis ideas sobre estas materias

Enfrentamos actualmente tres grandes problemas, dos de ellos de causas externas y otra de internas:

  • Una primera causa es la sequía asociada en alto grado al llamado cambio climático.
  • Una segunda es la pandemia que nos ha invadido el país con nefasta consecuencias en salud y mortalidad, a lo que se suma la repercusión económica inmediata y futura de notable gravedad. Además puede generar otros efectos graves, entre ellos enfermedades mentales y aumento de la delincuencia y de su violencia.
  • Y la tercera, la explosión de protesta del 18 de octubre de 2019 y los actos destructivos que han proseguidos. Lo sucedido desgraciadamente deja el peligro de que esas graves destrucciones  se repitan.

Ya he escrito en un artículo anterior de las causas que creo que generaron esos actos de protesta y destrucción que podrían denominarse como vandálicos; basta recordar los destructivos daños al Metro de Santiago que más han perjudicado a sectores de bajos ingresos. Como también el saqueo y destrucción de supermercados, como al igual pequeños negocios minoristas.

Por ahora  lo más preocupante es lo relacionado con la pandemia

Desgraciadamente el Gobierno parece no estar capacitado intelectualmente para abordar una  situación de tal gravedad. Lo que tenemos es una verdadera situación de guerra; amplios sectores de la población han quedado sin posibilidades de trabajar y de obtener ingresos y por ello adquirir alimentos y satisfacer otras necesidades básicas como medicamentos.

Ya se estaría produciendo hambre; conviene tener presente que si bien la desnutrición genera pasividad, en cambio el hambre provoca violencia. Hoy día se tendría personas con hambre, y su cantidad iría en preocupante crecimiento.

Dos realidades se están presentado en el proceder del Gobierno, uno es limitar la entrega de dineros a la población en crisis para que adquiera alimentos y pueda cubrir otras necesidades fundamentales. La segunda tratando de financiarlo con reducción de dineros presupuestados a otras actividades. Una de estas fuentes ha sido la reducción de aportes fiscales al Cuerpo de Bomberos y otras reducir el presupuesto a obras públicas y otros gastos e inversiones estatales, con ello agudiza el desempleo que se avecina cada vez más pronunciado.

El ministro de Hacienda siempre se ha pronunciado por destinar el mínimo de recursos a las ayudas, señalando que ellos son escasos y que debe mantenerse siempre reservas para más adelante frente a situaciones más graves.

Economistas destacados han hecho ver que esta actitud no se justifica ya que el país dispone de un par de fondos soberanos en dólares que pueden emplearse, como también el Gobierno está poco endeudado y tiene una importante capacidad de aumentar su endeudamiento en comparación a la situación de otros países.

Otros economistas, especialmente de edad avanzada, que al parecer somos menos, consideramos que una vía importante es que pueda el Banco Central prestarle moneda nacional al Gobierno, pero para ello es necesaria una reforma constitucional, la que podría aprobarse muy rápidamente.

La constitución solo permite a que el Banco Central preste el Gobierno en caso de guerra o temor de guerra. Lo que está pasando en Chile con la pandemia es algo más que un temor de guerra y posiblemente de una guerra de las habituales que puedan darse.

Este camino financiero impediría que se reduzcan inversiones y otros gastos para que el país siga en su proceso de crecimiento y de cumplir con sus otras obligaciones con la sociedad. Preocupante que el Gobierno reduzca empleo público o que deje de hacer aportes al Cuerpo de Bomberos en un país que tradicionalmente ha debido enfrentar incendios de bosques con muy grandes efectos destructivos no solo de recursos forestales sino que también viviendas como ha sido afectado Valparaíso y  otras localidades sureñas; también ha habido destrucción por el fuego de mediana y pequeña industrias y de otras empresas de prestación de servicios.

El caso de las canastas o cajas de alimentos y otros productos de uso en el hogar

Seguramente no pocos consideramos que esta medida es improvisada, tomada sin analizar debidamente sus consecuencias.  Ya se hacen sentir algunas.

  • Se habla de repartir unos 2,5 millones de cajas en proceso complejo de abastecimiento de sus contenidos. Es posible que no se logren disponer en varios productos los volúmenes requeridos, como también generar un desabastecimiento de los mercados tradicionales, incluso generar una mayor demanda en el mercado por los compradores habituales ante el temor de no poder más adelante conseguir esos productos.
  • Por otra parte ya se aprecia que estas entregas van a ser paulatinas, frente al hambre que se agudiza día a día. Pasarán muchos días para amplios sectores necesitados las reciban.
  • Ya se captan problemas a partir de que deben elegirse unas pocas comunas, lo que favorece la imagen de algunos alcaldes y se perjudica la de otros. Es posible que esto origine un debilitamiento del unido trabajo que han estado actuando los alcaldes de diferentes colores políticos.
  • La reacción de la población puede que sea negativa contra su alcalde que no ha podido lograr la prioridad considerada justa.
  • Después está el tema de a quién se le entrega en la comuna. Al parecer se le entregaría a sectores de situación más crítica y a todos de ese sector sin discriminar si una familia lo necesita o no y sin considerar el tamaño de la familia. Es comprensible que discriminar se hace mucho más difícil.
  • Por otra parte en un sector no seleccionado puede haber familias u hogares en situación muy crítica.
  • También puede generar discusión sobre la composición de la canasta y dudas sobre la selección de las marcas comerciales elegidas.
  • Otro tema delicado es que no se use los canales habituales de abastecimientos de la población, especialmente los almacenes del barrio.
  • Una preocupación muy seria es la demora en llegar a familias u hogares con hambre.
  • Una duda es cómo se determinó esa cifra de 2,5 millones de canastas.
  • Dudas que siguen planteándose: se anuncia que sólo sería para sectores de pobreza de comunas en cuarentena. La que tienen una permanente variación, algunas entran y otras salen semanalmente. Además parece anunciarse sólo para comunas de la Región Metropolitana, pero recientemente el Presidente manifiesta que será para todo el país.
  • Un alimento básico en Chile y en especial en sectores de bajos ingresos es el pan; igualmente es para los que se empobrecen. El pan ofrece calorías y proteínas; e incluso se le agregan vitaminas. Al parecer en la canasta no va el pan y quizás tampoco debería ir, salvo en cantidades muy bajas.
  • La disponibilidad de la canasta debilita al sistema comercial que surte a los sectores poblacionales y que cumple una importante función y genera ingresos para los dueños y posiblemente de alguien que trabaje con él.
  • Recientemente se ha informado que se han agotado todas las cajas de cartón para hacer el reparto. Es de esperar que el Gobierno no pase a contratar las fabricación de más de dos millones de cajas.

Ya se menciona que podría ser mucho mejor distribuir dinero masivamente lo que se puede hacer muy rápido, como también aportar alimentos a ollas comunes ya establecidas o que  se constituyan, proceso ya conocido de factible y conocido funcionamiento en el que también participan miembros voluntarios de la misma población, con lo cual además fortalecen los valores solidarios de los sectores de pobreza. Por otra parte a estas ollas llega apoyo solidario de otros sectores de la sociedad.

Con el dinero repartido también se respeta mejor las prioridades de las familias frente a otras necesidades más allá de las alimenticias, por ejemplo las de combustible y de medicamentos, y también en lo alimentario, con la canasta  poco se respetan las preferencias habituales de sus miembros.

Otro tema negativo de estas cajas es que por tener abastecimientos para varios días se motiva una ampliación de stocks alimentarios pasivos, que dejan estar en el mercado.

Además con el sistema de las cajas se origina una inmensa demanda de algunos de los productos lo que generaría escasez en los mercados normales, posiblemente en forma temporal hasta desabastecimientos totales.

Parece posible que una vía mejor de atención habría sido la entrega de dinero, la que si algo demora en recibirse, el almacén, la carnicería o la verdulería le pueda vender al cliente a crédito como existe el sistema en Chile de “anotar en la libreta”.  El pobre en nuestro país ha sido buen pagador y el comerciante conoce a su clientela.

Recursos financieros para las municipalidades

Sin duda la vía municipal es muy positiva para llegar con ayuda a los sectores más necesitados.

Las municipalidades han visto reducirse sus ingresos presupuestados por diferentes razones, posiblemente importantes  reducciones de ingresos sean las provenientes de permisos de distinta naturaleza  entre los se destacan patentes y permisos de circulación. Por otra parte hay quejas que les ha disminuido los aportes de Gobierno. Sin embargo los gastos municipales de urgencia se han expandido.

Es muy importante aportarle a las municipalidades recursos extras porque a través de ella se puede llegar con rapidez ayudas a los sectores y familias en situaciones peores. Dentro de estas ayudas pueden mencionare a las ollas comunes.

El Estado debiera  financiar gran parte de lo que se le solicite.

Ya hay manifestaciones preocupantes en los sectores más pobres como también en donde se hace más sentir los efectos de la cesantía por quienes obtenían ingresos en actividades informales. Las protestas se agudizan aparentemente por la carencia de alimentos y otros recursos básicos como los combustibles. Ya hay síntomas de violencia con probabilidades de prontamente agudizarse.

Las canasta se valoran como insuficientes y con llegadas que van a ser tardías.

Fijación de precios máximos a productos de primera necesidad

Reitero que estimo que eso sería un grave error. Tenemos ejemplos históricos de fracasos. Bien pueden aplicarse a productos que provengan de monopolios, en el que se le limita sus niveles de utilidad, pero eso no se da en gran parte de los productos de primera necesidad.

Los productos a los que se le aplican precios máximos si la demanda supera la oferta, se producen escaseces y aparecen los mercados negros.

Tenemos en el pasado algunas fijaciones de precios máximos que pudieron operar. Sucedió con que a las panaderías se les estableció un precio máximo al pan corriente basado en precios máximos a la harina. Se establecían precios máximos a base de estudios de costos.

Pero pudo en parte operar gracias a bajas calidades del producto y a la obligación a las panaderías de vender el pan especial, que estaba a precio libre,  al precio oficial si no disponía del pan corriente.

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