La rosácea. Lo que es y sus tratamientos. Primera parte

Me referiré a este tema en dos artículos. Abordaré en ambos estos temas sobre la rosácea:

  1. Lo que es la rosácea
  2. Sus síntomas
  3. Sus causas
  4. Su prevención
  5. Tratamiento
  6. Alimentación

En el primer artículo se abordan los primeros cuatro temas

 

  1. Lo que es la rosácea

La rosácea es una afección cutánea, enfermedad inflamatoria crónica de la piel, que afecta los vasos sanguíneos que se hacen visibles y las unidades pilosebáceas de la parte central de la cara (mejillas, nariz, frente y mentón) y que se manifiesta con rubor frecuente, enrojecimiento (eritema) transitorio o permanente, telangiectasias(1), pápulas(2) y pústulas con exacerbaciones y remisiones periódicas.

  1. Las telangiectasias (del griego tele-angéion: «vaso lejano = capilar», y ectasia o ectasis: «dilatación o expansión») o arañas vasculares son dilataciones de capilares pequeños y de los vasos superficiales, lesiones de color rojo brillante de 1-4 mm de diámetro que palidecen a la presión.
  2. Pápula es una lesión o tumor eruptivo que se produce en la piel, sin la aparición de pus ni serosidad.

Puede presentar exacerbaciones o sobreagudizaciones y que se manifiesta con inflamación en mejillas, nariz, barbilla, frente y párpados. El aspecto que suele presentar es de enrojecimiento en esas zonas, capilares sanguíneos marcados y prominentes y pueden también combinarse con lesiones tipo acné.

Cuando la rosácea progresa, pueden desarrollarse otras alteraciones como compromiso ocular, descamación, edema, engrosamiento de la piel, especialmente notorio y característico cuando afecta a la nariz (rinofima)(3).

  1. Rinofima. Nariz grande y de color rojo (rubicundo); tipo de nariz que tiene forma de bulbo

También puede ocasionar bultos pequeños y rojos llenos de pus. Estos signos y síntomas pueden brotar durante un período de semanas a meses y luego disminuir por un tiempo.

La rosácea  puede ser hereditaria. Se le puede prevenir y tratar en forma eficaz. . Aunque no existe la cura su cura, los tratamientos pueden controlar y reducir los signos y síntomas.

Estas lesiones, además, suelen acompañarse de sensación de ardor y de picor local.

No es una enfermedad peligrosa ni con complicaciones graves pero sí que puede afectar intensamente a nivel emocional y evolucionar, en algunos casos, hacia lesiones permanentes del tipo de la nariz bulbosa(rinofima)

Prevalencia. La rosácea tiene una prevalencia de hasta un 10 % de la población (1,5 a 10); se da especialmente en personas de piel blanca con ascendencia de Europa septentrional y Oriental. Consecuentemente, es de ocurrencia común en la Unión Europea y en Estados Unidos. En otros grupos étnicos la rosácea es menos común, llegando a un 4 % en poblaciones de ascendencia africana, latina o asiática.

Es más frecuente en la mujer; la relación mujer:hombre es de 3:1. La edad de inicio de las primeras manifestaciones, principalmente rubor, es en torno a los 20 años; las manifestaciones más importantes comienzan su presentación a los 30 años, edad sobre la cual la enfermedad suele desarrollarse y manifestarse plenamente, siendo un problema de salud de relativa alta prevalencia entre los 40 y 60 años de edad-(Wikipedia)

 

  1. Sus síntomas

Los signos y síntomas de la rosácea pueden incluir los siguientes:

Enrojecimiento facial. La rosácea habitualmente provoca el enrojecimiento persistente de la parte central del rostro. Los delgados vasos sanguíneos de la nariz y la mejilla a menudo se hinchan y se vuelven visibles.

Protuberancias inflamadas y rojizas. Muchas personas que tienen rosácea también presentan granos en la cara que lucen como acné. Estas protuberancias a veces contienen pus. Puede sentirse la piel caliente y sensible.

Problemas en los ojos. Alrededor de la mitad de las personas afectadas  por la rosácea también sufren de ojo seco e irritado, y párpados inflamados y enrojecidos. En algunas personas, los síntomas de rosácea ocular preceden a los síntomas en la piel.

Agrandamiento de la nariz (hipertrofia nasal) En raras ocasiones, la rosácea puede engrosar la piel de la nariz y hacer que esta tenga aspecto bulboso (rinofima). Esto es más frecuente en los hombres que en las mujeres.

Rojeses en la zona facial central, que pueden ser ocasionales o permanentes.

Telangiectasias: pequeños vasos sanguíneos o capilares que se dilatan y se hacen visibles a través de la piel.

Pápulas y pústulas: lesiones similares a las del acné.

Alta reactividad y sensibilidad de la piel.

Ardor.

Picor.

Edema.

 

Iniciación y desarrollo.

Estos síntomas aparecen en brotes, con periodos de calma entre ellos.

Al comienzo sólo hay enrojecimiento facial de carácter intermitente (flushing), comprometiendo el centro de la cara, pero también pudiendo afectar las orejas, escote y espalda. Se desencadena inicialmente con los cambios de temperatura bruscos, calor, exposición solar, ingesta de alcohol. A medida que progresa, el eritema es persistente y se agregan vasos sanguíneos dilatados y delgados (telangectasias) y posteriormente, “granos” o solevantamientos de la piel, algunos firmes y sensibles, otros con contenido tipo purulento (pápulas, nódulos, pústulas).

En casos más avanzados se produce un engrosamiento de las glándulas sebáceas de las mejillas y de la nariz, constituyendo una complicación denominada rinofima. Pueden también engrosarse otras zonas como los lóbulos de las orejas, el mentón o la frente.

Otra complicación asociada a la rosácea es el compromiso ocular. Hasta el 50% de los pacientes pueden manifestar ardor, dolor, sensación de cuerpo extraño, disminución de la secreción lacrimal, conjuntivitis e incluso compromiso corneal durante los ataques agudos.

Es aconsejable que todo paciente con rosácea y molestias oculares acuda al oftalmólogo.

 

  1. Sus causas

Se desconoce la causa de la rosácea, pero podría deberse a una combinación de factores hereditarios y ambientales. La rosácea no es producto de una higiene deficiente.

Un número de factores pueden desencadenar o agravar la rosácea al incrementar el flujo sanguíneo a la superficie de la piel. Algunos de estos factores son los siguientes:

–           Bebidas calientes y comidas picantes

–           Alcohol

–           Temperaturas extremas

–           Luz solar o viento

–           Emociones

–           Ejercicio

–           Cosméticos

–           Fármacos que dilatan los vasos sanguíneos, incluidos algunos medicamentos para la presión arterial

La causa exacta es desconocida y es más común que se inicie en la tercera o cuarta década de la vida y su mayor incidencia está entre los 40 y 50 años. Es un poco más común en mujeres; sin embargo, cuando afecta a los hombres, generalmente es una presentación más severa y frecuentemente asociada a complicaciones. Es muy raro su diagnóstico en la infancia.

Factores de riesgo

Cualquier persona puede tener rosácea. Pero tiene más posibilidades de padecer esta afección si se cumple con los siguientes requisitos:

–           Ser mujer

–           Tener piel blanca, en particular si está dañada por el sol

–           Tener más de 30 años

–           Fumar

–           Tener antecedentes familiares de rosácea

 

Complicaciones

En casos graves y poco frecuentes, las glándulas sebáceas que se encuentran en la nariz, y a veces en las mejillas, se agrandan, lo que provoca una acumulación de tejido en la nariz y alrededor de ella, una afección que se denomina rinofima. Esta complicación es mucho más frecuente en hombres y se desarrolla lentamente con el tiempo.

 

  1. Su prevención

Autocuidado

Lo más importante son las medidas de cuidado general, evitando los desencadenantes y factores que empeoran la sintomatología o ponen la cara roja:

-Evitar el calor y ambientes con temperaturas extremas.

-La dieta libre de aliños, alcohol y cafeína.

-Evitar los alimentos muy calientes o que emiten vapor.

-Evitar los masajes faciales y el frote de la piel en el aseo diario o al aplicar los cosméticos.

-Realizar ejercicios en ambientes más bien fríos, evitar los ambientes pequeños, calefaccionados o con mucha gente.

-Evitar calor y esfuerzo prolongado, ambientes con temperaturas cálidas o extremas.

-Evitar cosméticos, jabones, lociones astringentes, abrasivos, agentes que produzcan descamación de la piel.

– Evitar el agua caliente o los baños de vapor.

-Consumir con moderación chocolates, nueces, almendras y quesos maduros.

– Evitar situaciones de estrés; combatirlo con técnicas de respiración profunda, relajación o visualización.

– Evitar cosméticos que contengan alcohol, irritantes, aceite, fragancia o excesivos conservantes y resecantes. Asegurarse de que cualquier producto que se utilice en el rostro se anuncie como seguro para pieles sensibles.

– Nunca utilizar cremas con corticoides; se puede notar una mejoría inicial de las rojeces, pero al suspenderlos habrá un agravamiento. Se dan muchos casos de rosácea esteroidea tras la aplicación prolongada de corticoides.

– Evitar el sol. Protección solar permanente (SPF 15 o mayor) y con un producto recomendado por su dermatólogo, que proteja de las radiaciones UVA y UVB. Deben ser no irritantes, libres de alcohol y en una textura adecuada al tipo de piel.

Es importante que el paciente anote los factores que le desencadenan enrojecimiento (alimentos, actividades, medicamentos, etc.)

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