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La visita del Papa Francisco a Chile. Esperanzas y deseos de resultados positivos

Este esperanzador Papa, primer jesuita que llega al Pontificado, nos trajo por ello a muchos, positivas esperanzas; además por ser argentino y por lo tanto,latinoamericano. Ser jesuita contribuía a esas esperanzas; el pertenecer a una congregación que tanto ha aportado a Chile en la formación de recursos humanos, en el pensar de la sociedad chilena, en la atención a los más desvalidos y en los momentos más difíciles a la defensa de los derechos humanos. Nos ha entregado nuestro primer santo y esa gran obra que es el “Hogar de Cristo”. No se puede dejar de mencionar también a la “Revista Mensaje”.

Posiblemente para no pocos chilenos tuvimos dos impactos negativos de las declaraciones del Papa Francisco.

Ellos han sido su declaración en su visita a Bolivia a favor de la salida al mar de Bolivia y la situación en torno al nombramiento de Obispo de Osorno a Juan Barros Madrid, formado por Karadima y quien ha sido seria y sólidamente cuestionado. Probablemente en lo de Osorno, quizás seguramente, por estar mal informado.

 He podido leer sobre las quejas del Papa de la Curia Romana, que le dificulta su accionar. No es fácil para autoridades superiores estar siempre bien informadas y los sistema existentes apoyar a positivas gestiones innovadoras. Obstruir es fácil, difícil es construir. Fácil es ocultar información que pueda conducir a un accionar mejor y a debilitar o destruir estructuras existentes que amparan malos procederes.

La experiencia de muchos grandes gobernantes ha terminado reconociendo que se les tiende a envolver en una burbuja, lo dicen cuando la logran romper o lo analizan ya desde el pasado.

Quienes luchan por no caer en los efectos de las burbujas existentes, a veces buscan otros canales reservados de información, que pueden tener también serios sesgos; una autoridad debe desconfiar de todos, incluso de los que cree que son sus amigos sinceros.

Fue impresionante como Juan Pablo II en su visita a Chile, en plena dictadura militar, pudo llegar a la base del pueblo y oír las palabras improvisadas de gente pobladora de grandes valores, como sucedió en su histórica presencia en Población de La Bandera. Eran momentos de una Iglesia Católica gloriosa defensora de los derechos humanos y muy cercana a la base poblacional.

Respecto a Chile, el hecho que a muchos nos ha desilusionado es el del nombramiento de Obispo de Osorno de uno de los más cuestionados seguidores de Karadima, del obispo Juan Barros Madrid, quien fuera anteriormente Obispo Castrense. Gran molestia generó en muchos religiosos especialmente de base y feligreses de la diócesis de Osorno el nombramiento papal de este cuestionado obispo.

No a pocos nos debe extrañar que siendo jesuita, congregación tan valiosa y respetada de Chile, haya procedido así; o no la ha consultado o sus consejos, no los ha considerado.

Sería, quizás milagroso, que el último momento decidiera visitar Osorno y conversar privadamente con religiosos y feligreses de esa diócesis. Es muy probable que ello tuviese un éxito histórico.

El caso de Bolivia, su actuación, nos dejó a algunos perplejos. Posiblemente reaccionó emotivamente, sin tener conocimientos profundos del tema. Pienso que el máximo representante de la Iglesia Católica terminó lamentablemente abanderizándose por una posición nacionalista que pretende fundamentalmente ganar egoístas posiciones políticas electorales inmediatas.

Las relaciones de Chile con Bolivia han pasado por períodos muy positivos. Su salida al mar tuvo aprobada en principio por dos dictadores gobernantes, el General Hugo Bánzer Suárez de Bolivia y el General Augusto Pinochet Ugarte.

Me toco estar en La Paz en esa noche que fracasa la gestión por la negativa política interna a apoyar lo convenido preliminarmente. Recuerdo de esa Capital que se llenó de letreros seguramente colocados por el Gobierno que decían algo así. “Es justa la compensación territorial”. “El tren de Arica a La Paz queda todo en territorio boliviano”. “En la costa que entrega Chile se puede construir un puerto”.

Chile mantenía su superficie geográfica, ya que recuperaba lo que entregaba, con el desplazamiento del límite oriental hacia el Este, que permitiera compensar el terreno cedido. Se pensaba que la solución se hacía posible frente a Perú, ya que los cambios territoriales se efectuaban mediante un comodato de larga duración, que podía ser a su término nuevamente renovado. Al parecer Chile no consideró en esos momentos una compensación por las aguas marítimas que se entregaban.

Esa noche Bánzer no tuvo el respaldo político interno a lo que había negociado, a pesar de ser dictador. La gestión acordada en principio quedó así descartada.

Las relaciones diplomáticas con el Acuerdo de Charaña se restablecieron, para después nuevamente romperse, posteriormente al  fracaso de tan importante negociación.

Tengo entendido que siempre estas relaciones diplomáticas se rompieron por iniciativa de decisión boliviana.

El pronunciamiento del Papa sobre esta materia a muchos nos sorprendió. Posiblemente primó en él una humana reacción emocional.

La valiosa Diplomacia Vaticana, que ha tenido efectos tan positivos como fue el evitar una guerra inminente entre Argentina y Chile, entre dos países hermanos, a veces no se condice con otras actuaciones que ocultan veraces problemas como los que se han observados en Chile y en varios otros países frente a abusos sexuales a menores, muchas veces confiados por sus padres a sacerdotes, diáconos y otros religiosos.

Desgraciadamente la Iglesia Católica ha sido afectada por estos actos, que no sólo la ha obligado a pagar fuertes compensaciones, sino que también le ha significado alejamiento de feligreses y reducciones de recursos financieros por pagos al dinero del culto.

El golpe que ha sacudido a la iglesia de Osorno es muy profundo, ha repercutido incluso en conflictos familiares por dividirse familias en distintas posiciones.

Cuesta comprender por qué se generó este nombramiento y éste se mantiene, a pesar de todo lo que se ha divulgado. Se culpa en parte a una solidaridad de los obispos, ya que varios de ellos estuvieron relacionados con Karadima. Otros lo asocian a su amistad del Papa con el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y también al Nuncio Apostólico en Chile. S.E. Mons. Ivo Scapolo, por su influencia en las designaciones de los obispos y por sus obstáculos para trasmitir al Papado denuncias en la Iglesia Católica chilena.

Hermoso resultado de la venida a Chile del Papa Francisco, sería su intervención para superar la crisis en la diócesis de Osorno.

Me han impresionado informaciones de los problemas que ha debido enfrentar el Obispo Barros con los religiosos y feligreses de Osorno, los esfuerzos que ha debido desarrollar para desempeñarse en su cargo, el debilitamiento de su Iglesia de los contactos con las autoridades locales y como todo ello estaría afectando su estado de salud. Eso permite pensar que está presionado por fuerzas superiores a no abandonar el cargo.

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