Milton Friedman : Análisis a artículo de El Mercurio sobre Sebastián Edwards y Leonidas Montes contando detalles del paso del Nobel de economía por Chile

Un interesante artículo salió publicado en Economía y Negocios de El Mercurio del 7 de julio de 2019. Titulado «Sebastián Edwards y Leonidas Montes desclasifican detalles inéditos tras el histórico paso de Milton Friedman por Chile» . Antecede al título la leyenda «EL NOBEL DE ECONOMÍA VISITÓ EL PAÍS EN 1975 Y 1981.»

A continuación del título del artículo se menciona:
Los autores de la investigación, que será publicada por el prestigioso Journal of History of Economics Thought, advirten : “Friedman no controlaba la economía chilena desde su escritorio en la Unidad de Chicago”.

Autora: CONSTANZA CAPDEVILA DE LA CERDA.


 

Me parece conveniente presentar in extenso el artículo al que le voy intercalando algunos comentarios. Lo del texto va en cursiva.

Que tenía una fotografía autografiada de Pinochet en su oficina, que realmente no seguía la conducción económica de Chile al dedillo y que envió una carta al entonces Presidente de Chile solicitando la liberación del entonces preso político Fernando Flores. Estas y otras revelaciones están contenidas en una investigación que Sebastián Edwards y Leonidas Montes escribieron sobre los viajes que realizó a Chile el economista Milton Friedman, gurú del libre mercado.

Comentario. Extraña que Friedman haya hecho esa gestión para que Pinochet liberara a Flores en circunstancias de que él fue nada menos que Ministro de Hacienda y de Economía del Gobierno de Allende y a cargo de la Secretaria General de Gobierno. Al parecer la gestión de 1975 fue exitosa ya que fue liberado en 1976.

    La investigación, de 38 páginas y escrita en inglés, se titula “Milton Freidman en Chile: Terapia de shock, libertad económica y tipo de cambio” y relata hechos inéditos de las dos visitas que realizó el premio Nobel de Economía, en 1975 y 1981.

    El documento contiene detalles de la histórica cita, de 45 minutos, que sostuvo Friedman con el general Augusto Pinochet. Tras tal encuentro, el académico de la Universidad de Chicago fue criticado por la comunidad académica y la prensa hasta sus últimos días de vida.

    “Mi teoría es que Friedman no estaba tan informado de Chile. Fue una espina el haberse reunido con Pinochet e incluso cuando recibió el Premio Nobel, en octubre de 1976, lo abuchearon en plena ceremonia”, desclasifica Sebastián Edwards

    Un mes después de la reunión con Pinochet, Friedman envió una carta sintetizando las medidas que habían conversado respecto de la mejor forma para atacar la desmedida inflación que afectaba al país.

    Durante la gira al país, Friedman también participó en seminarios, se reunió con autoridades y empresarios, viajó a Viña del Mar y concedió entrevistas a medios locales.

Comentario. Se puede apreciar que Friedman tuvo varios contactos en Chile durante su viaje; uno piensa que debió captar la realidad en Chile, que no era una democracia y que no había libertad política. Parece extraño que un Premio Nobel no se dé cuenta de ello.

“Esta visita lo persiguió hasta el final”

    Los autores – que comparten la pasión por el estudio del pensamiento económico – estuvieron tres años entrevistando a los protagonistas involucrados; barriendo la prensa nacional e internacional y buceando entre los archivos de en Chile y en Estados Unidos. Tanto trabajo dio sus frutos y el influyente “Journal of History of Economics Thought” acaba de confirmar su decisión de publicarlo en alguna de sus ediciones del próximo año.

    Edwards, economista y profesor de la Universidad de California (UCLA), y Montes, director del CEP y profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, concluyeron que la visita de Friedman, no fue decisiva en la historia económica de Chile.

    Plantean que quienes verdaderamente influyeron en las políticas macroeconómicas fueron los “Chicago Boys”, el grupo de profesionales que se educaron en las aulas de la Universidad de Chicago.

    “Fue más simbólica que influyente. Esta visita lo persiguió hasta el final, porque Friedman era republicano y defendía las ideas de libre mercado; era un símbolo de todo aquello a lo cual se oponía el marxismo y la izquierda en 1975”, comenta Leonidas Montes.

Comentario. Puede ser discutible afirmar que Friedman no haya influido en la política de Chile en esos momentos. Mi impresión que tanto la Marina como el Ejército y menos la Aviación eran de opinión favorable a un monetarismo extremo. Eso lo pude apreciar mientras la Marina estuvo responsable de la política económica y el Ejército y la Marina ocupaban los más altos cargos en la CORFO, con un interesante apoyo a lo propuesto por civiles que estaban en cargos inferiores. Es probable que la visita de Friedman y las opiniones que hizo llegar por escrito hayan dado respaldo y argumentos a las decisiones de Pinochet.

    Otro de los mitos que se derriban en el “paper” es la razón de la venida de Friedman al país. El experto y su comitiva – cita la investigación – fueron invitados por la Fundación de Estudios Económicos BHC, Asociada al Banco Hipotecario de Chile, el entonces conglomerado financiero e industrial más importante del país. Además, Chile fue un destino más en el marco de una gira que lo llevó hasta Australia.

    “Cuando eres un académico y te invitan a dar tu opinión, vas. El gran objetivo de los académicos es influir en el mundo de las ideas. Su único estudiante chileno fue Rolf Lüders, que lo convidó en 1975 y vino acompañado del profesor de la Universidad de Chicago Arnold Harberger y del economista brasileño Carlos Langoni”, precisa Sebastián Edwards.

    Asímismo, los investigadores aseguran que Milton Friedman no fue el artífice ni mentor del programa económico de la junta militar, conocido como “El ladrillo”. Contrario a lo que muchos creyeron, el citado manual se había diseñado antes que Friedman tocara suelo chileno por primera vez.

    “Los Chicago Boys” tuvieron la influencia principalmente en Chile; la de Friedman fue indirecta. La idea de que Friedman haya podido desde su escritorio dirigir la economía chilena es completamente falsa. El plan de recuperación económica ya estaba diseñado antes de su visita; que fue un hecho importante, pero las políticas económicas que se implementaron y el plan de recuperación económica, que comenzó con Jorge Cauas venía de antes”, detalla Leonidas Montes.

    “Sin libertad política no puede haber libertad económica”  

    La segunda visita, en noviembre de 1981, tuvo mucho menos repercusiones y difusión que la anterior. Sin embargo, se produjo justo siete meses antes de que las autoridades decretaran devaluar el peso chileno, gatillando la gran crisis financiera de la banca en 1982. Desde junio de 1979, y en medio de una inflación del 35%, el país había instaurado un tipo de cambio a $39 por dólar, medida que fue revocada el 15 de junio de 1982.

    En esta oportunidad, Edwards y Montes hacen notar que el Nobel – “un tipo locuaz y que decía lo que pensaba con mucha valentía y muy articulado”, como lo describe Edwards – fue distinto. Hermético ante la prensa y en extremo moderado para referirse a temas como el tipo de cambio y la actualidad nacional.

            TRAS EL ENCUENTRO. Con Pinochet, Milton Friedman fue criticado Hasta los últimos días de su vida

     “Es sorprendente lo recatado que fue la segunda vez. La parte más interesante del paper es qué pasó en Chile con el tipo de cambio fijo y por qué Friedman, contrario a este tipo de medidas, no dio la voz de alerta”, cuestiona Edwards, y ahonda en la materia “a él nunca le interesó mayormente Chile y cuando se da cuenta de que el gran tema es el tipo de cambio fijo, prefirió no agitar el avispero por lealtad a las reformas”.

    Leonidas Montes complementa: “No sabemos por qué no defendió el tipo de cambio libre en su segunda venida y no tenemos la respuesta”,

Comentario. Se debe tener en cuenta que la crisis económica de comienzos de los 80 no solo se debió al tipo de cambio fijo. Fue mucho más compleja. En mi opinión varias fueron las causas, unas externas y otras internas. En lo externo en su mercado financieros había una abundancia de dólares provenientes de los llamados petrodólares, generados por el alta alza de precios del petróleo motivado por la colusión de países petroleros para bajar sus extracciones y ventas de petróleo que les originó una abundancia de divisas que fueron a parar a la banca internacional privada, la que estimuló las ofertas mundiales de dólares lo que se llegó a llamar la “plata dulce”, que mucho afectó a países como Argentina, Costa Rica y Chile.

En cuanto al valor del tipo de cambio el Gobierno Militar llevó inicialmente como política un dólar que se reajustaba de acuerdo a las variaciones del IPC, que tuvo podría decirse un efecto positivo en la economía, pero generaba finalmente un ritmo inflacionario relativamente alto y de valor permanente, que no podía reducirse.

Ello llevó al ministro Cauas a propiciar un dólar fijo a $39; al establecerlo generó un ligero aumento del valor de la divisa, es decir una ligera devaluación. Bien se dice que ese valor se mantuvo vigente por tres años. Esta política estuvo acompañada del establecimiento desde el inicio del gobierno militar de una reducción de los aranceles, lo que contribuyó a que Chile tuviera que retirarse del Pacto Andino del cual había sido uno de sus pioneros, pacto que establecía aranceles más altos para los productos que proviniesen del resto del mundo, como también compromisos de ese pacto prohibían la venta de empresas nacionales al capital extranjero, como empezó a hacer el Gobierno Militar. El no retiro de Chile del Pacto habría significado su expulsión.

Desgraciadamente la congelación del valor del dólar no solucionó el problema inflacionario, lo que creo importaciones en diferentes rubros que dañaron profundamente la actividad económica, especialmente notorio fue en la industria manufacturera y en las actividades agrícolas.

Por otra parte la balanza de comercial se hacía fuertemente negativa por la elevación de las importaciones que dañaban seriamente la producción nacional por el bajo valor de la divisa y a su vez, se veían muy perjudicadas las exportaciones. Parece difícil creer que el último año de la crisis, la balanza de pagos chilena, para el enfoque monetarista, fue positiva, ya que mostró aumento de las reserva a mi entender por las compras de divisas que tuvo que hacer el Banco Central para impedir que el valor del dólar bajara de los $39.

La abundancia de dólares provino principalmente del endeudamiento externo privado, que como jamás había sucedido en Chile, fue abiertamente superior al endeudamiento externo público. En el pasado parte interesante del endeudamiento público externo provenían de préstamos de organismos financieros internacionales de ayuda y fomento; estos organismos prestaban para financiar preferentemente el componente externo de las inversiones.

Expertos de Chicago anunciaban en sus comienzos que era positivo endeudarse con el exterior para así el país aprovechar el ahorro externo. Desgraciadamente ese endeudamiento iba destinado preferentemente al consumo, lo que a su vez generaba un endeudamiento interno de los consumidores.

Recuerdo que parte importante de la promoción de la venta de diferentes bienes se hacía no a base del precio total sino que del monto de “ene” cuotas mensuales que había que desembolsar.

Se dieron las condiciones en el mercado financiero que los préstamos interno en pesos tenían altos intereses reales. Muchos bancos se endeudaban en el exterior para disponer de fondos para prestar a más altos intereses en el mercado nacional; operación que sin duda era lucrativa. Por otra parte se fomentaban los créditos internos en dólares, ya que así los intereses eran más bajos. Un banco comercial importante chileno se endeudó en la última semana antes de la devaluación en nada menos que unos 200 millones de dólares.

Me impresionó cuando después de la devaluación me informó un comerciante de semillas de papa cercano a la Vega Central de Santiago que estaba quebrado porque él había tenido créditos del Banco del Estado en moneda nacional y un funcionario del banco lo convenció que su deuda la trasformara a dólares y por escrito se comprometió por el banco a que si más adelante la operación le perjudicaba podía volver al sistema anterior. Posteriormente cuando se devaluó, el Banco del Estado le rechazó la operación de retorno, aduciendo por escrito que ese funcionario no tenía atribuciones para comprometerse en aquello.

Hasta antes de la devaluación los bancos disponían de muchos dólares obtenidos de préstamos externos a tasas sensiblemente más bajas que las que se cobraban en moneda nacional en el mercado financiero interno. Muchos deudores en moneda nacional trasformaron sus deudas a dólares para bajar intereses; los bancos les ofrecían esa “granjería”.

Expertos de Gobierno afirmaban que el dólar a $39 se mantendría por lo menos diez años.

Me contó una persona amiga, ingeniero comercial, que tuvo la oportunidad de almorzar con un importante empresario ya mayor. Había amistad de familias.

Este empresario le pidió su opinión sobre la preocupación que él tenía en que estaba endeudado en dólares. Su hijo, que era economista, no compartía su inquietud. La persona consultada le dio la opinión personal en cuanto al riesgo que enfrentaba. El empresario a raíz de eso optó por trasladar su deuda a moneda nacional. Gracias a ello este importante empresario evitó su quiebra. Sin duda que él quedó muy agradecido del consejo recibido.

Los economistas de Chicago, muy confiados entonces por los empresarios privados, sostenían que lo bueno del endeudamiento externo chileno consistía en que era privado. Los privados sabían lo que hacían y además si no podían pagar, ellos debían enfrentar la responsabilidad y no el Estado chileno.

Recuerdo que se supo que el Banco Central al ver que un banco nacional podía caer en riesgo con un banco extranjero, le advirtió a este último la situación observada. El banco extranjero le contestó de inmediato que esa era una deuda de Chile y que correspondía a que el Estado respondiera.

El Gobierno chileno tuvo que entrar a garantizar toda la deuda externa privada y por lo tanto asumir esa responsabilidad. Se cuenta que eso tuvo que concretarse a través de un intercambio de télex, como se operaba en esa época. Eso era imprescindible para la renegociación de la inmensa deuda externa chilena a que se había llegado, con la imposibilidad de servirla por los medios normales.

Debe recordarse que gran parte de la banca privada entró en quiebra, debido especialmente a que los clientes deudores no podían pagar sus compromisos. Un caso emblemático fue el del Banco de Chile que llegó a perder todo su patrimonio. El Gobierno debió tomar una serie de medidas que en el  caso del Banco de Chile significó que gran parte de sus accionistas perdieran caso la totalidad del valor de sus inversiones en las acciones que poseían, que pasaron a ser de la clase A, que quedaron sin derechos a dividendos, creándose una nueva serie de acciones a través de un capitalismo popular asociado a privilegios tales como créditos para comprar acciones que se pagarían con los dividendos futuros y que toda esa formación de capital quedaba exenta de impuestos. Conviene recordar que Banco de Chile y Papeles y Cartones eran de las empresas que más confiaban los inversionistas medianos y pequeños como varias fundaciones.

De lo anteriormente expuesto se puede ver que no todo se derivó del dólar fijo, por ello tal vez se comprenda de Milton Friedman no se refiriera a ese tema en su último viaje a Chile.

El país llegó entonces a una profunda crisis económica, de una intensidad jamás vista desde la Gran crisis chilena de comienzos de los años 30, crisis relacionada con una mundial. La de ahora era solo chilena. Las tasas de desempleo fueron en 1981 de 10,3%, en 1982 de 19,8% en 1983 de 21,0 %, y el 1984 de 15,6%. La tasa se fue reduciendo hasta llegar en 1989 a un 8,0%

El Gobierno Militar debió hacer un profundo cambio político y económico encabezado por el Ministro del Interior Sergio Onofre Jarpa de orientación nacionalista de derecha y apoyado por el Ministro de Hacienda Luis Escobar Cerda de orientación social demócrata. Se debió devaluar varias veces el dólar y restablecer aranceles. Debe destacarse al Ministro de Agricultura Jorge Prado Aranguiz, empresario agrícola, que dio un importante apoyo financiero y técnico a la agricultura, estableciendo una política de precios a la agricultura y una robusta transferencia tecnológica que permitió restablecer a la agricultura chilena. Llegó a motivar la creación de una nueva empresa estatal, la Compradora de Trigo SA (COTRISA) para garantizar precios mejorados al trigo nacional; parece extraño que el Gobierno Militar haya creado una nueva empresa del Estado.

El Ministro Prado promovió una línea de crédito especial para el trigo por el Banco del Estado, a base de la garantía de la cosecha, ya que la mayoría de la agricultura chilena estaba seriamente endeuda y no tenía otros medios de garantía para contraer créditos.

En los primeros años de los 80, el desempleo y la cesantía llegaron a límites alarmantes y el Estado tuvo que establecer sistemas masivos de contratación de trabajadores a través de los Programas llamados PEM(Programa de Empleo Mínimo) que se había establecido en 1975 y ahora se reforzó  y POJ (Programa de Ocupación para Jefes de Hogar) creado en 1982. Llegó a darse empleo por medio de estos dos programas a medio millón de personas.

A partir de la crisis del modelo anterior, en 1983 se inicia una recuperación de la economía chilena hasta el término del gobierno militar, crecimiento que continua con la nueva democracia pero, a mi juicio, con serios problemas en la estructura productiva entre otros aspectos. En ello ha tenido situaciones asociadas especialmente a la carencia de una política cambiaria, tan importante para un país como Chile que una parte importante de su producción va a los mercados internos y una parte significativa de su abastecimiento para el consumo y la inversión vienen del exterior.

Mucho de sus ingresos de divisas provienen de la minería, especialmente del cobre, recursos que son agotables y sujetos a altas inestabilidades en sus mercados mundiales y en sus precios.

   

 

     Sin embargo, advierten, casi al final del periplo no tuvo pelos en la lengua para entrar en política y señalar que la libertad económica no podía existir sin libertad política. Un claro mensaje en apoyo a quienes abogan por el retorno a la democracia.

    “Al final del día, Friedmand fue muy claro en decirle a Pinochet y al mundo que en Chile era necesario volver lo antes posible a un sistema democrático y que la libertad económica solo podía subsistir y sobrevivir si convivía con la libertad política y que eran inseparables”, concluye Sebastián Edwards.

    Milton Friedmand falleció el 6 de noviembre de 2006, a los 94 años. Conocido mundialmente por su teoría del monetarismo, ganó popularidad en la década de los ochenta, cuando ejerció influencia en el entonces Presidente de Estados Unidos Ronald Reagan (1981-1989) y en el gobierno de la conservadora Primera Ministra británica, Margaret Thatcher (1979-1990).

Comentario. Cabría preguntarse por qué Friedman solo considera en su segundo viaje y no lo hizo en el primero, en 1975, que su modelo monetarista-neoliberal debía asociarse tanto a la libertad económica como a la política.

Quizás la experiencia chilena le condujo tardíamente a esa relación necesaria. Pienso que tenía razón en su planteamiento final, al ver por ejemplo que el nuevo modelo se aplicó a mi juicio en Colombia, en democracia, y no llegó a tener los extremos que se presentaron en Chile.

El modelo de Friedman y de los neoliberales pienso que en parte tuvo justificación por las experiencias de las empresa públicas en varios países latinoamericano que operaron con tremendas pérdidas por sus políticas de tarifas que se congelaban o que no se reajustaban en los niveles convenientes.

Tengo muy grabado lo que presencié en un país latinoamericano con una empresa telefónica que tenía tarifas muy bajas. Se producían colas para poder hablar en los teléfonos públicos y los usuarios hablaban por largo tiempo.

Recuerdo que en Chile, en el gobierno del Presidente Allende, se tuvo problemas con el Banco Mundial en el caso de las tarifas eléctricas de Endesa. El compromiso del país cuando se recibió el crédito para proyectos era que solo a través de la tarifas se financiara la empresa; lo que dejó de cumplirse a lo menos parcialmente.

Al terminar, trasmito mi opinión que la inexperiencia y el fanatismo de los Chicago Boys contribuyeron en grado importante a esta tremenda crisis de comienzos de los años 80.

Espero en otro artículo referirme con más detalle a este último planteamiento.

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