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Qué pasa en nuestro país, Chile, con la poca fiscalización de disposiciones legales y reglamentarias. Mala imagen que proyectamos a los extranjeros que nos visitan. Algunas inquietudes mayores.

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Varias cartas al Director de El Mercurio de Santiago presentan quejas por la forma que actúa la empresa de servicios oficiales de taxis del Puerto Aéreo de Pudahuel (Comodoro Arturo Merino Benítez). Primero se han hecho notar los taxis piratas que se hacen presente ilegalmente sin que nadie los controle. No pocos de ellos engañan al cliente, especialmente si éste es turista extranjero.

Sin duda que hacen una competencia desleal al servicio que ofrece la empresa concesionada, que tiene un costo fijo de concesión y además personal de atención al que demanda el servicio. Sin duda el sistema tiene la seguridad del costo de la carrera, el que se paga con anterioridad.

Más recientemente se informa y protesta por los servicios que prestan taxis oficiales, los incorporados a la empresa concesionada. Operan sin las placas normales, sino con sustitutas de otro material para así liberarse en forma fraudulenta del cobro de los peajes establecidos en las carreteras.

En una reciente carta de un usuario chileno publicada en el diario El Mercurio de Santiago, este manifiesta que debió esperar un quinto auto oficial para lograr uno de placas auténticas..

Otro que escribe al mismo diario, se queja de la alta velocidad que debió soportar en el viaje de un taxi oficial del aeropuerto. En parte puede deberse que al no tener la placa oficial no puede ser identificado como culpable de ese nuevo delito de su conductor, el de velocidad excesiva, que sin duda puede ser causal de un grave accidente.

Uno puede pensar que hasta dónde los que cometen este delito, lo hacen para poder competir con el mal anterior de los taxis llamados piratas. Este nuevo delito por falsas placas, no se haría presente si no existiera el anterior; al parecer la empresa concesionada encubriría este nuevo delito ya que ese pasajero tuvo que dejar pasar cuatro vehículos antes de poder usar uno con las placas legales.

Cuesta entender por qué Carabineros no actúa y no se ha hecho presente antes para impedir la presencia de los taxis piratas.

Preocupante todo lo anterior. Qué pasa se pregunta uno con los controles policiales. Qué mala imagen proyectamos al exterior.

Uno tiene el sentimiento de que cada día la presencia de estos delitos se hace mayor.

En un artículo anterior, hice referencia al incumplimiento de los niveles de velocidades máximas establecidas. Como también otras exigencias y recomendaciones.

Hace poco el camino a Melipilla, la avenida Pedro Aguirre Cerda, en gran parte de su trayecto establecía una velocidad máxima de 60 Km/hora, limite que muy pocos lo cumplían. No hace mucho aparecieron nuevos discos señalando la velocidad máxima de 50 Km/hora, ahora desde luego muchos más no lo respetan. Yo lo trato de cumplir, pero me siento “me siento como “como haciendo el loco”, como “tonto grave”.

Qué mal ejemplo genera esta situación; exigencias clara y precisas que no se cumplen, favorece a que se tienda a tampoco respetar muchas otras.

Qué impresión se está llevando el turista extranjero de estas realidades.

Por otra parte qué poco son  consideradas las distancias recomendadas entre los vehículos que circulan. Hoy gran parte de los accidentes en carreteras son por alcance, por choque por detrás, que muchos de ellos terminan siendo choques en cadena.

Cabe preguntarse quién o quiénes son los responsables de que no se hagan cumplir esta exigencia.

En el pasado tuvimos un buen control de las velocidades máximas y sus sanciones son altas y las reincidencias, altísimas hasta suspensiones de permisos para manejar por largo tiempo.

Al observar como la gran mayoría de los conductores no las cumplen, si ello se fiscalizara y sancionara, cuántos de estos conductores quedarían marginados, cuantos accidentes se evitarían, cómo se podría lograr en no un largo tiempo, un cambio muy positivo en el universo de los conductores.

Recuerdo que hace años atrás se fiscalizaba el funcionamiento de los tubos de escape y los silenciadores. Ahora nada de eso se controla. Circulan motocicletas a altas velocidades y parece que sus conductores gozan generando intensos ruidos, acelerando al máximo sus vehículos, especialmente en las noches.

Muy poco se ven los carabineros en las calles o en el control de carreteras. Uno tiene derecho a preguntarse, cuál es la cauda de ello. Por qué no se establecen sistemas automáticos de registro de delitos como se hace en otros países; el ideal es hacerlo directamente para sancionar al que conduce que necesariamente es el dueño del vehículo.

Pasando a otro tema.

Los funerales de los grandes narcotraficantes han sido recientemente muy criticados, especialmente por pobladores de los sectores que esos traficantes cubren. Ya va siendo tradición el hacer descargas nocturnas con sus armas, acompañado ello con los fuegos artificiales. Desde luego todo eso prohibido. Carabineros no actúan, por qué sucede eso.

Controlar el comercio de las drogas no es fácil, pero lo anterior parecería menos difícil.

Sin duda es preocupante, ese sentimiento que cada vez los delitos son más amplios, con mayores intensidades, con mejores tecnología y con alta presencio de personas jóvenes. Muchos de los que los cometen son reincidentes. Por qué están libres; pero las cárceles están repletas y Chile es uno de los países con más alta proporción de su población encarcelada.

Alta porcentajes de los que abandonan las cárceles, vuelven a delinquir. Se habla que las cárceles pasan a ser universidades del delito.

Toda esta realidad nos obliga a analizar estos temas en profundidad. Preocupante la corrupción de la política; de la delincuencia entre los que más tienen. La falta de oportunidad de trabajo y las grandes aspiraciones que se crean en la sociedad, muchas de ellas inalcanzables. La impunidad de los delitos cometidos por los que más tienen; la colusión de grandes empresas.

Sin duda una esperanza es que los delitos se van siendo más conocidos; lo importante es prevenirlos y los cometidos, detectarlos y sancionarlos. Desgraciadamente los que más tienen disponen de mejores influencias para no ser sancionados en los grados que se merecen, e incluso terminar impunes.

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2 Respuestas
  • Daniel
    3 abril 2019

    Lamentablemente la delincuencia en mi país es uno de los motivos por los que emigre junto a mi familia.
    Siempre me cuestiono el por qué del aumento de la delincuencia, y peor aún la gran participación que tienen los menores en los ataques más violentos.

    Creo que llegamos a un punto donde los medios sólo crean “falsas necesidades” ( celulares de gama alta, tv’s más grandes, etc etc), y malos héroes como referentes ( películas de pandilleros en autos, series de narcos).

    Con esto quiero decir que un grupo de jóvenes que tenga “necesidades” sumado a estos referentes que tanto interés despiertan en la sociedad. Les bastara comprar un arma a fogeo para iniciar su carrera delictiva.

    Más allá de la imagen que damos hacia el exterior, falta dar una solución clara a un problema que se va de las manos.
    Yo que vivo fuera, doy fe que chile no es conocido por delitos relacionados al sicariado o secuestros.
    En mi opinión la solución está en una inversión real en las primeras etapas de la educación con instalaciones y personal adecuando para la atención de los niños dando énfasis en las zonas más vulnerables. Una política educativa impregnada de valores.

    En cuanto a los delitos de los altos cargos publicos.
    Creo que a corto plazo no hay solución. El dinero corrompe, pero el poder corrompe más.

  • RChateauneuf
    3 abril 2019

    3 de abril de 2019
    Daniel
    Gracias por su correo. Lamento que se haya alejado de Chile, pero lo comprendo. Concuerdo con gran parte de su contenido. El tema es preocupante, hacia donde vamos y como saldremos de ello. Desgraciadamente en nuestra América Latina tenemos varios casos de escándalos en las democracias, que conduce a apoyo a líderes que pueden conducir a dictaduras. El caso de Venezuela sin dudas que es tremendo, de difícil salida.
    En Chile el trato que se le da dado al profesorado por el Estado, posiblemente ha contribuido a que menos se les respete por el alumnado y por los padres y apoderados. El cierre de las escuelas normales que daban gran formación integral con grandes maestros, ha dañado la formación de los profesores y sus contactos con la sociedad. Las deudas históricas con muchos de ellos, las inestabilidades en sus cargos con la municipalización de la educación ha dañado mucho a sus buenos desempeños de antaño.
    Estos temas dan para mucho. Muy preocupante ha sido la pérdidas de valores en que hemos caído en Chile. Atentamente. Rolando

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