Una sugerencia de financiamiento rápido para enfrentar los gastos y los menores ingresos fiscales que sean necesarios para ir superando la grave crisis que enfrenta Chile.

Reforma constitucional que permita que el Banco Central pueda prestar al Gobierno en caso de crisis calificada por el Ejecutivo y una amplia mayoría del Senado. Actualmente solo puede prestar en caso de temor de guerra o de guerra.

El Gobierno ya enfrentaba antes de la crisis un serio desfinanciamiento, entre otras manifestaciones está la deuda hospitalaria y la falta de recursos para adquirir insumos para el sector salud. Además las listas de espera se asocian en algún grado con las limitaciones de recursos. También cabe mencionar la deuda histórica con el profesorado, que debiera ser de alguna manera pagada.

La crisis política-social que recientemente se ha manifestado, ha originado grandes daños que deben recuperarse y que significan importantes recursos financieros. Los daños en el Metro, en toda la señalética callejera, las luminarias, monumentos, etc. Los numerosos incendios en propiedades fiscales también hará necesario reconstrucciones o reparaciones importantes. Desgraciadamente nada asegura que lo recuperado se destruya nuevamente.

Por otra parte habrá reducciones en la captación de recursos por impuestos por menor actividad económica y menores ventas. Ya se sabe la reducción en la venida al país de turistas extranjeros.

El no reajuste de las tarifas del metro que deberán mantenerse en sus valores nominales, más las grandes inversiones en las nuevas líneas significan necesidades inmensas de recursos financieros.

Bastante se habla de ayuda financiera a la pequeña empresa tan dañada por los desmanes.

El Gobierno se ha manifestado dispuesto a conceder muchos otros recursos financieros para los sectores de menores ingresos, como también renunciar posiblemente a otros ingresos como ser le generalización de la tarifa rebajada en Santiago a todos los de mayor edad, más allá de los que hoy la pueden usar en el Metro en la medida que estén pensionados o jubilados.

Por otra parte la educación necesita muchos recursos adicionales. Y posiblemente se amplíe la gratuidad y/o se reduzcan otros cobros futuros a los profesionales endeudados a lo menos por el crédito fiscal.

Será necesario prontamente valorar todo lo que se deberá disponer como también los menores ingresos que se tendrá. Eso podrá hacerse hasta un determinado de día; desgraciadamente es posible que los desmanes se sigan produciendo.

Cómo se puede financiar todo eso desde ya.

En otras épocas el Gobierno podía recurrir a préstamos del Banco Central.

Recuerdo que cuando asumió la Presidencia Jorge Alessandri, el país tenía una fuerte deuda con los contratistas de obras públicas. Entonces se decidió cubrir esas deudas con préstamos del Banco Central al Gobierno, lo que significaba sin dudas ampliar las emisiones y con ello aumentar la inflación. Para neutralizar ese efecto multiplicador, se recurrió a un sobre encaje bancario aplicados a los aumentos en los depósitos bancarios. Estos aumentos porcentuales se fueron haciendo mayores, lo que obligaba al sistema bancario aumentar sus reservas inertes.

Recordemos la reconstrucción después del último gran terremoto, como fue necesario utilizar fondos que estaban destinados a inversiones en desarrollo de las regiones no afectadas por ese gran sismo. Con ello se sacrificaban desarrollos prioritarios regionales y desde luego menor crecimiento del producto, tanto con efectos negativos para el país en su conjunto y en particular a las regiones no afectadas por ese gran catátrofe.

En mi opinión pudo haber sido conveniente en esa ocasión que el Banco Central pudiese haber prestado al Gobierno.

Yo ya planteé para el gran incendio de Valparaíso, hacer un gran proyecto de recuperación mejorando toda el área afectada con un programa de inversiones con una gran racionalidad, con la colaboración de varios colegios profesionales. El Presidente del Colegio de Ingenieros se interesó inicialmente en promover esa iniciativa, pero después todo quedó en nada.

Sugerí que todo eso se financiase con préstamos del Banco Central, considerando que los recursos financieros eran necesarios de inmediato y en el mediano plazo, en cambio su endeudamiento debería financiarse con impuestos adicionales captados en un futuro, en mediano y largo plazo.

La Constitución actual no permite que el Banco Central preste al Gobierno, salvo en caso de temor de Guerra o de Guerra. Yo propuse que se modificara esa disposición y se estableciese que también pudiese prestar nuestro bando emisor en caso de catástrofe nacional, calificada por el Ejecutivo con una aprobación de una alta mayoría del Senado, entendiéndose que deberían establecerse nuevas captaciones financieras especialmente a través de ampliaciones de impuestos o de otros procedimientos para conseguir recursos para la caja fiscal, como por ejemplo emisión de bonos.

Dejo planteadas estas inquietudes y esta recomendación.

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