Inquietudes sobre actitud de El Mercurio contra Presidente Piñera y otros temas sobre la gravedad de los acontecimientos en Chile

Extraña la actitud de El Mercurio frente a los graves problemas que enfrenta Chile en el último mes, que se hacen presente con tremenda violencia a partir de un pequeño aumento de las tarifas del Metro, que no afectan a estudiantes ni a adultos mayores pensionados o jubilados, no así a estos adultos que no reciben ingresos del sistema previsional o de ayuda estatal.

Además el alza se genera en el cumplimiento de una obligación legal.

Sin duda las inquietudes y malestares de gran parte de la población se fueron agudizando hasta que la última chispa que genera una violenta explosión. Explosión tremendamente destructiva que se combina con acciones delictuales que terminan afectando más gravemente a personas inocentes y en los sectores con menores recursos. Saqueos, destrucciones por solo causar daño, acciones al parecer sincronizadas en estructuras como el Metro, especialmente en incendios. Incendio de edificios públicos y de supermercados.

Algunas acciones parecen planeadas y ejecutadas por organizaciones que actúan con sabias estrategias.

Últimamente aparecen grupos que usan rayos laser que neutralizan algunas acciones de carabineros.

Cuesta conocer las causas que llevan a tan acción destructiva, mucho más allá de lo que podría considerarse una protesta racional. Me parece muy necesario conocer las causas de tan destructivos comportamientos.

La crisis social y política para no pocos es consecuencia entre otras causas de la Constitución existente, generada en un espurio proceso, que le da características a ella de muy difícil modificación profunda.

La actual constitución contribuye a generar un individualismo, favorece a una desigual distribución del ingreso, debilita las organizaciones gremiales y la ética profesional.

El estilo de desarrollo que estimula esta constitución, junto a la extrema apertura a los mercados externos, han contribuido a una muy desigual distribución del ingreso y a un alto desempleo real. Las cifras oficiales de desempleo parecen no altas; pero no son desempleados los delincuentes, ni los que participan en la distribución de la droga, como tampoco las ventas callejeras clandestinas y otras actividades ilegales. Llama la atención tantos malabaristas que cada día parecen más perfeccionarse en sus exhibiciones.

Es impactante como ha desaparecido gran parte de la industria manufacturera, como la textil, la metal mecánica, la de la línea blanca, la automotriz, la del cuero y calzado, la de la confección – hasta importamos ropa usada. Se privatizó el Laboratorio Chile y prácticamente desapareció el Formulario Nacional, en que Chile se caracterizó internacionalmente como país pionero.

Todo esto ha contribuido a que desaparezcan ofertas de contratos estables, respaldados por sólidos sindicatos en empresas que daban posibilidades de ascensos, de hacer carrera. Era frecuente que hijos de los trabajadores entrasen a esas empresas, las que eran muchas veces apreciadas por las familias.

Parece increíble lo que sucede con los precios de los medicamentos. Las farmacias como empresas familiares, fueron absorbidas o desplazadas por grandes cadenas, que se han coludido en los precios y gran parte de ellas han pasado a propiedad de capitales extranjeros.

Es impresionante cómo los hurtos, robos y asaltos aumentan; cómo aumentan las defensas materiales: rejas, alambres de púa, protecciones eléctricas, como también el contrato de guardias y personal de vigilancia. Los robos hormigas han pasado a casi no ser delitos y se van generalizando los saqueos.

Se mezcla una protesta pacífica con una acción posterior y marginal a la primera, en la que se inserta la creciente delincuencia asociada al vandalismo. Hasta se sospecha de intervenciones extranjeras.

Los acontecimientos producidos han generado una serie de publicaciones que preocupan, desde aquellas que plantean la conveniencia de la renuncia del Presidente de la República.

Se le culpa a él de ser la causa principal, en circunstancias que los problemas e inquietudes se han ido acumulando desde hace muchos años.

Frente a la situación presentada, Piñera parece haber meditado y llegado a creer conveniente cambios importantes en la Constitución existente, incluso al parecer, a pensar en una nueva constitución, con el respaldo parcial de Renovación Nacional.

Pasando a otros tema, cómo por la Constitución se le quitó a la Universidad de Chile un financiamiento autónomo derivado de un sistema tributario que le permitía tener ingresos crecientes al ritmo de la expansión de la economía nacional, dejándola depender ahora por una parte, en grado importante de los aranceles cobrados a sus alumnos que debieron ir en valores reales crecientes y, por otra, de los cada vez más limitados recursos que anualmente le entrega la Ley de Presupuesto preparada apresuradamente y que el Parlamento no tiene atribuciones para ampliarle recursos; solo puede aprobar o reducir lo que el Gobierno de turno proponga.

La subsidiaridad del Estado ha debilitados la educación pública. Las empresas privadas de educación han pasado a ser acumuladores de riqueza, mientras languidece la educación pública gratuita. La educación superior privada, que se supone debe ser sin fines de lucro, pasa a ser acumuladora de riqueza y parte importante ha sido vendida al capital extranjero, a empresas internacionales con fines de lucro, que en Chile renuncian a él, pero cobran por los servicios que prestan. En el fondo, compran clientes cuando adquieren establecimientos de educación superior. Páginas enteras salen en los diarios mencionando maravillas de esos establecimientos educacionales privados.

La Universidad Técnica del Estado se hizo desaparecer y llegamos a tener un déficit de técnicos frente a un excedente de profesionales de carreras de menor costo. Y déficits en otras como en Medicina, que afortunadamente en alta proporción se cubre con médicos extranjeros.

Mucha juventud que actúa en la delincuencia posiblemente no ha podido seguir su formación técnica o profesional y eso bastante relacionado con la falta de trabajo especialmente en la industria manufacturera que cada día está más debilitada.

Como estudiantes, se fueron recibiendo profesionales endeudados u otros con grandes gastos para la obtención de sus títulos, sin verse comprometidos con la sociedad como era con los profesionales antiguos, financiadas sus carreras en grado importante por el Estado.

Los acontecimientos producidos han generado una serie de publicaciones que preocupan, desde aquellas que plantean la conveniencia de la renuncia del Presidente de la República.

Se le culpa a él de ser la causa principal, en circunstancias que los problemas e inquietudes se han ido acumulando desde hace muchos años. Además las fuerzas de las circunstancias muchas veces obligan a cambiar compromisos asumidos.

Pienso, puedo estar errado, que muchos sufragaron por Piñera, más que por su programa sino que por sus características personales; preciso que yo no he votado por él en las dos ocasiones que ha llegado a la Presidencia, a pesar que mucho apreciaba su padre, a quien conocí y en algunos momentos trabajamos juntos en el servicio al Estado.

Me parece conveniente referirme a dos publicaciones de El Mercurio que se relacionan con él, y a una intervención radial de un prestigiado militante de la DC.

 

Primer artículo de El Mercurio.

 El martes 12 de noviembre en este diario en su página A2 OPINIÓN aparece un artículo de Carlos Peña (Rector de la Universidad Diego Portales, creada en 1982 durante la Dictadura Militar), habitual generador de artículos publicados por este diario; el escrito se titula “La derrota”, en él hace una extraña y profunda crítica al Presidente Piñera, en expresiones casi irrespetuosas, publicadas por un diario que no acostumbra aceptar ese lenguaje.

Algunas de sus expresiones:

  • El Gobierno ha sido derrotado.
  • No derrocado, puesto que esto siempre tiene algo de dignidad, sino derrotado y de una forma que de esta última no tiene ninguna.
  • Apenas a dieciocho meses de ganar una elección presidencial y haber persuadido al electorado con un programa; luego de haber debatido intensamente durante el gobierno pasado el cambio constitucional y de haberlo rechazado; horas después que el Presidente declarara en varias entrevistas que no se apartaría de la propuesta de su programa y a la salida de una reunión nocturna, se comunica que sí, que se ha decidido que habrá una nueva Constitución.
  •  ¿Qué importancia posee el hecho de ese anuncio y el anuncio mismo para la vida cívica? Son, como se ve, dos cosas distintas. Una es el hecho del anuncio sorpresivo, la otra es el contenido del anuncio mismo.
  • El hecho de este anuncio, y la forma en que luego de innumerables vacilaciones se efectuó, habla muy mal del Gobierno y muy mal de la oposición.
  • El Gobierno en estos días ha sido manojo de vacilaciones y dudas, y la oposición, enterada de eso, ha hecho suyo el malestar de la calle, simulando que lo conduce, para efectuar el remedo del chantaje. Esos factores sumados a un gabinete inexperto y débil hicieron el resto: se le enmendó no más la plana al Presidente.
  • Porque una cosa es clara: o el Presidente meditó profundamente la cuestión constitucional en la tarde de un domingo (leyendo en diagonal tratados de Derecho Constitucional) o, en cambio, se le impuso una decisión que él no compartía.
  • Es obvio que se trató de lo segundo.
  •  Obsérvese lo singular de todo esto. Un gobierno de derecha accede al poder con un programa que se ganó la adhesión de la mayoría pero al cabo de dieciocho meses decide arrojar el programa y poner en debate las bases – todas las bases – de la convivencia política. Y comunica todo esto un domingo en la noche, horas después que el Presidente había declarado algo distinto.
  • Sí, es verdad, el ministro Brumel y el Gobierno han dicho que el Congreso debe ser constituyente; pero después de estos días con sabor a comedia, después de estos días que pudieron ser sublimes y han terminado ridículos – entrevistas que dicen algo, cenas nocturnas que las desmienten – , ¿qué razón habría para creerle?
  •  
  • La verdad es que ahora, luego de la derrota del Gobierno (una derrota, tampoco hay que olvidarlo, por fuera de las instituciones), hay que comenzar a debatir acerca del procedimiento. Y este puede ser cualquiera, Asamblea constituyente, comisión constitucional, cualquiera. Después de una derrota como esta es pueril y es tonto creer que hay límites.
  •  La única incógnita que queda flotando en el aire es quién derrotó al Gobierno. La respuesta peor y más segura es la siguiente: él mismo, porque demostró en una hora crítica carecer de ideas y no tener voluntad.

 Me ha llamado la atención hoy 17 de noviembre en REPORTAJES de El Mercurio el nuevo ataque que hace Carlos Peña al Presidente Piñera. Da para un mayor comentario. Su artículo parte con un gran título  “Un Presidente vuelto inútil”.

Al final del artículo en letras rojas, como es habitual en estas publicaciones, presenta esta interrogante.

¿Significa algo para la vida cívica que un Presidente haya sido puesto mediante el desorden entre la espada y la pared, entre la renuncia o la inanidad, obteniéndose así por la fuerza lo que no se logró mediante la persuasión y el voto?

Nota. Inanidad, según la Real Academia Española, significa vacuidad (calidad de vacuo-vacío) y futilidad (poca o ninguna importancia de algo o cosa inútil o de poca importancia).

 

 Segunda publicación de El Mercurio es la del 14 de noviembre en la página C3, que aparece como noticia. 

Se encabeza así:

Emplazan a la DC, PPD, PR y PS a reconsiderar su participación en la declaración

Dirigentes de la exConcertación critican acuerdo opositor que pide convocar Asamblea Constituyente

Entre los firmantes están la exministra Mariana Aylwin (ex DC) y el exdirector del Servicio de Impuestos Internos Ricardo Escobar (ex.PPD), que ayer se reunieron con el Presidente Piñera.

Algunos párrafos de la noticia publicada:

“La fuerza de dos millones de personas que marchan nada nos dice sobre la fuerza ni lo que piensan otros 15 millones que, en ejercicio de su libertad, no lo hacen. Nadie puede arrogarse el conocimiento ni la representación de los chilenos”

 “Les pedimos a la DC, PPD, PR y PS (….) que reconsideren su participación en esta declaración. Vuelvan a su cauce democrático, encaucen la paz y unidad que nuestra ciudadanía merece”

   La misiva de respuesta fue firmada por más de dos mil personas – según sus impulsores – y está suscrita por la exministra de Educación Mariana Aylwin (exDC), el ex director del Servicio de Impuestos Internos Ricardo Escobar (exPPD), la investigadora del CEP Sylvia Eyzaguirre, el ex – Presidente del Metro Fernando Bustamante (exPS), el arquitecto Iván Poduje y Raphael Bergoeing, entre otros. Aylwin junto a Escobar y Eyzaguirre se reunieron con el Presidente Sebastián Piñera ayer, en un encuentro en el que también participó el exgerente del Metro Clemente Pérez.

Por último, el escrito manifiesta que la declaración socializada por la oposición “suena a amenaza, a ultimátum y busca arrogarse una representación que no tienen”, y emplaza a los partidos DC, PDC, PR y PS a “asumir su responsabilidad” y reconsiderar su participación en la declaración. “Vuelvan a su cauce democrático, encaucen la paz y unidad que nuestra ciudadanía merece”, concluye.

 

Intervención radial de un prestigiado militante de la DC.

Fuertemente me impresionó y extrañó la reciente intervención de Ignacio Walker Correa en la Radio Cooperativa, en el programa Primer Café, en que rechaza en forma vehemente la Asamblea Constitucional como camino para la obtención de una constitución que no se ha podido en lo fundamental modificarse, carta magna que proviene de un vergonzoso plebiscito del Gobierno Militar.

Contrasta esa posición con la que defiende el actual Presidente de la Juventud Demócrata Cristiana, Manuel Gallardo Soto, usando como uno de los argumentos la fuerte crítica de ese gran estadista Eduardo Frei Montalva cuando cuestionaba el proyecto de Constitución de 1980, que se pretendía imponer por ese plebiscito, que finalmente se concretó. Frei Montalva defendía la utilización de una Asamblea Constituyente. Hoy el Presidente de la DC, respalda la vía de la Asamblea Constitucional, con otro nombre en el logro de una digna carta magna.

Para muchos que hemos defendido desde un comienzo la Asamblea Constituyente, nos inquietó la pasividad histórica de los partidos PDC, PPD y PR frente a las antiguas iniciativas políticamente transversales de muchos por buscar una nueva auténtica constitución a través en lo fundamental de una Asamblea Constituyente.

No puede dejar de llamar la atención el apoyo actual a esta vía dada por importantes personeros de Renovación Nacional.

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Algunos personales comentarios e inquietudes finales

Fuertes críticas recibe el Presidente Sebastián Piñera frente a un despertar de un Chile muy afectado por el estilo de desarrollo del país que viene desde que el Gobierno Militar, que extrañamente se encaminó a un neoliberalismo extremo

Por circunstancias complejas de analizar, el Presidente Piñera es elegido por segunda vez por una alta mayoría, pero pierde apoyo de la opinión pública en los últimos meses y se produce una reacción inesperada cuando El Metro realiza por disposición de la Ley un leve reajuste en un sector de los usuarios. Quedan sin alza las tarifas de los estudiantes y de los adultos mayores jubilados o pensionados. En cambio se ven con tarifas reajustadas los adultos mayores que no tienen la condición de jubilados o pensionados. Posiblemente son muchos esos adultos de escasos recursos, especialmente mujeres las que no tienen derecho a esa rebaja.

Volviendo al Presidente Piñera. Este mandatario llegó a formar en su vida partiendo de cero, una de las fortunas mayores de Chile; sin duda eso se debe a su capacidad y conocimientos, su habilidad para los negocios que no para pocos ha estado en algunos de ellos al borde de la legalidad y de principios éticos.

Es interesante leer lo que contiene Wikipedia sobre nuestro actual Presidente. Recomiendo hacerlo. Pienso que es una información bastante objetiva

Hoy la situación de Chile es desconcertante. Impresiona el trato que le da a lo menos en forma indirecta El Mercurio a nuestro Presidente.

La disconformidad de gran parte de la población de Chile se ha manifestado plenamente en grandes marchas pacíficas, pero durante y después de ellas actúan los destructores, dañando patrimonios de la sociedad, actuales e históricos.

La destrucción inicial del Metro fue impresionante y todo lo que ha seguido después sin duda en preocupante. Destrozos sincronizados, donde se hace presente el fuego destructor.

Los saqueos a pequeños negocios como también a los grandes autoservicios. Incendio de edificios públicos y de bancos, etc, etc.

Parece que existen grandes mentes que dirigen y motivan estos daños, basándose en la inquietudes y problemas que sufre gran parte de nuestra sociedad.

Un gran acuerdo político logrado entre representantes del Gobierno y de la mayoría de los partidos políticos, auguran día mejores. Pero ayer, vuelve a producirse manifestaciones que terminan en violencia y destrucción. La fuerza policial es impresionadamente atacada, cada vez con mayor tecnología y al parecer con mejores estrategias; aparecen últimamente los rayos laser manejados por grupos organizados.

Cuántos policías han sido heridos y cuántos civiles quedan con daños incluso inmejorables, especialmente a los ojos; la policía solo con balines pueden llegar a controlar las masas.

Hasta cuándo podrán resistir esta necesidad de actuar; se les acusa posiblemente por actuaciones contra los derechos humanos. Uno tiene derecho a plantear la interrogante, los policías no son también seres humanos. Cómo se le ataca.

La gran interrogante es en qué terminará todo esto. En una inmensa anarquía o en que las fuerzas armadas se vean obligadas o motivadas a dar un nuevo golpe de Estado.

Es de esperar que esta semana se inicie sin nuevas marchas y que se pueda llegar a identificar a los grandes culpables de estos hechos.

Uno se pregunta, por qué se ataca a Piñera en la forma como lo está haciendo o permitiendo hacer El Mercurio. Será solo para evitar una Asamblea Constituyente, o para motivar un golpe de Estado y quizá para qué.

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