Alejandro Guillier y la crítica a sus ideas sobre políticas referentes al valor de la divisa

Coincido plenamente con las inquietudes que se plantean en las políticas propuestas por Alejandro Guillier en relación al valor de la divisa.

Posiblemente él no domina demasiado el tema, pero por su amplia y criteriosa visión social y económica se ha atrevido a exponer sobre la materia, que va contra intereses de fuertes sectores económicos financieros pero a favor de otros amplios sectores productores, especialmente de bienes.

Nuestro país tiene una tremenda dependencia de los mercados externos, tanto en las exportaciones como cada vez más en las de importaciones. Por ello el valor de la divisa tiene una gran importancia.

Hemos visto como se han derrumbado actividades económicas cuando el dólar se mantiene a bajo nivel, por diferentes razones. Una de ellas han sido los altos precios que por largo lapso tuvo el cobre. Las alzas de precios del metal rojo se reflejan rápidamente en la caída del valor de la divisa, con ello se abaratan las importaciones y castigan las exportaciones de otros rubros.

Cabe destacar la gran preocupación que ha tenido sobre el tema, el valor del dólar, Roberto Fantuzzi, hombre de Derecha, empresario de grande experiencia industrial, especialmente metal-mecánica y de grandes valores solidarios; además reconocido como dirigente empresarial.

Desgraciadamente los planteamientos de Guillier no son compartidos por importantes sectores que se aprovechan de una mala política cambiaría; por otra parte la baja calidad del accionar de los políticos en las campañas electorales se aprovechan para atacarlo.

Más comprendo que lo hagan partidarios del candidato Piñera, en parte por sus propias posiciones ideológicas; menos comprensible de este proceder es el de personeros de la Democracia Cristiana, como su Vicepresidente Matías Walker.

Espero que Carolina Goic, a quien públicamente apoyo, tenga otra actitud. Mucho aprecié a su padre, hombre de grandes valores, a quien bastante conocí.

Realmente se echan de menos a esos grandes estadistas de la DC del pasado. Destacable fue el Presidente Eduardo Frei Montalva que tanto defendiera la idea, a partir de 1980, de que Chile llegara a tener a futuro una auténtica constitución derivada de una Asamblea Constituyente.

Qué poco se ha preocupado la DC de esta materia. De ello ya han transcurrido unos 37 años y casi treinta años de que entramos a la nueva democracia.

No necesariamente una política cambiaria depende sólo del Banco Central autónomo. La política fiscal puede dar su contribución, como indirectamente lo ha hecho Hacienda comprando divisas para generar reserva fiscales en momentos de abundancia y bajo precio de la divisa. Además en esas circunstancias el Gobierno puede aumentar las inversiones que más requieran divisas, como también en momentos de alzas de sus valores, reducir su demanda e incluso recurrir a créditos externos.

Las políticas cambiarias deberían ser políticas de Estado y no solo del Banco Central

El amplio análisis que el país haga en cuanto a políticas cambiarias, especialmente en universidades y colegios profesionales, puede colaborar a una visión más amplia de quienes dirigen el Banco Central, que están más enmarcados en enfoques monetaristas.

El valor de la divisa tiene enorme importancia en la economía nacional; muy triste fue la experiencia cuando Chile, durante el Gobierno Militar, mantuvo por tres años un valor fijo de $ 39. Ese valor pudo ser más bajo aún si se hubiese dejado libre el sistema y no fuese el Banco Central comprador de los excedentes de dólares.

Nos llenamos de la moneda extranjera proveniente principalmente de la abundancia de los petrodólares disponibles en la banca privada internacional. Así se desarrolló el tremendo endeudamiento en moneda extranjera del sector privado, incluso en el área bancaria, dado que los intereses del crédito externo eran bastante menores de los que cobraba la banca chilena en sus créditos internos; incluso la banca ofrecía créditos en dólares a intereses más bajos.

Contribuyó a este endeudamiento el hecho que personeros de Gobierno anunciaban que el dólar a $39 se mantendría por lo menos 10 años.

El bajo valor de la divisa dañó profundamente el mercado para las producciones nacionales dada la competencia de las importaciones a tan bajos costos. Por igual el dólar de retorno era muy bajo, lo que redujo las exportaciones en muchos rubros y en otros desaparecieron.

Finalmente se llegó a una profunda crisis económica y especialmente bancaria. Se debió devaluar fuertemente la moneda, creando quiebras generalizadas y niveles extremos de desempleo.

Más recientemente hemos tenidos grandes inestabilidades en el valor del dólar, por diferentes razones, pero especialmente por las oscilaciones del precio del cobre. Sus altos niveles de precio a los que llegó el metal rojo contribuyeron a que se tuviesen bajísimos precios de la divisa, lo que está demostrado dañaron a muchas producciones nacionales, afectando la situación económica de muchos productos y de diferentes regiones. La agricultura ha sido muy dañada; uno de los rubros más perjudicados ha sido el de los lácteos, en las regiones sureñas del Chile continental.

El bajo e inestable precio de la divisa, junto con los muy bajos aranceles generalizados, motivaron a que en Chile casi desapareciera la totalidad de producciones industriales, grandes empleadores de mano de obra, como las metalmecánicas, las textiles y de la confección, las de cuero y calzado que tenían sólidas organizaciones sindicales. Incluso se han afectados las industrias de bienes para la construcción, como las de la línea blanca; un ejemplo emblemático ha sido el cierre de la moderna planta de Cerámica Cordillera, empresa como muchas otras que terminan como comercializadoras de productos importados.

Mucho se habla de que debemos darle más valor agregado a nuestra materias primas de exportación. Pero cómo hacerlos con valores tan bajos e inestables del valor de la divisa y además con aranceles tan reducidos y casi inexistente; es triste saber que se ha dejado de producir bienes elaborados de cobre, reemplazados por productos importados.

 Lo que algunos hemos planteado es que debería procurarse tener un dólar relativamente estable, cercano al nivel que se considere más conveniente para el desarrollo de nuestra economía, permitiendo un margen prudente de fluctuación; al llegar a los extremos poder incluso hacer intervenir al Banco Central ya sea comprando divisas si se llega a los niveles mínimos y vendiendo, al llegar a los máximos.

Hay muchas otras medidas económicas que pueden usarse para evitar llegar a los valores extremos de la divisa.

Lamentablemente el Banco Central autónomo no tiene la obligación amplia de contribuir al desarrollo de Chile, si no que concentrarse solo en el tema inflacionario y en asegurar la disponibilidades de dólares para que el país pueda cubrir sus obligaciones externas.

El tema del valor adecuado de la divisa debiera caer en una política de Estado, en que todas las instituciones colaboren y que sean políticas que se mantengan durante los diferentes gobiernos.

Mientra el valor de la divisa esté dentro de un rango de variación prudente, se tiene con ello un aporte importante al crecimiento económico con relativa estabilidad.

Hay conciencia en que mientras más inestable sea una economía los sectores con más poder y con más información son los más favorecidos y los sectores más débiles, los más perjudicados.

Chile desgraciadamente tiene una política tremendamente monetarista, caracterizada por un gran poder del Banco Central, institución a la que se le han dado objetivos y responsabilidades muy limitadas.

Por otra parte es preocupante como ha llevado políticas de intereses que desestimulan el ahorro a tal extremo que se llegan a ofrecer captaciones a tasas reales nulas e incluso negativas (intereses más bajos que el nivel inflacionario).

Las recientes informaciones económicas entregan preocupantes noticias del incremento del endeudamiento y de las morosidades.

Desgraciadamente las políticas económicas van más dirigidas a fomentar en extremo las compras, a base de endeudamiento, que están significando que cada vez las familias estén más endeudadas y deban dedicar mayor proporción de sus ingresos para pagar intereses.

Se pueden apreciar las grandes utilidades de la banca y en el negocio del retail, en sus utilidades, aparezcan con más importancias sus utilidades derivadas de intereses devengados por ventas a créditos o incluso a créditos que otorgan en dinero efectivo, cobrando altos intereses.

Puede pensarse seriamente que las medidas monetaristas ya están agotadas para generar crecimiento. Se requieren medidas más integrales.

Se teme que un aumento del desempleo puede llegar a generar una grave crisis económica.

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*fotografía: www.elmostrador.cl
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