Un tema preocupante es la falta del cumplimiento de disposiciones del tránsito en Chile

Pasa a ser habitual los excesos de velocidad y la falta de cumplimiento de los adecuados distanciamientos entre los vehículos en las carreteras acorde con las velocidades que se practican, velocidades habitualmente mayores a las que establecen los reglamentos y otras disposiciones. Son frecuentes los choques por alcance, que comprometen a más de dos vehículos; algunos de los afectados no tienen responsabilidad ninguna; son víctimas de otros culpables.

Uno se pregunta por qué tan poco se controlan las velocidades.

No hace mucho que se estableció reducir las velocidades máximas urbanas de 60 a 50 Km/h, en circunstancia que casi nada se controlaban los 60 Km/h y muchos conductores sobrepasaban ese límite.

Amarga ver el espectáculo del letrero que señala los 50 Km de máximo junto a vehículos, autos particulares, camiones y buses que se deslizan a distintas velocidades por encima de los límites establecidos. Estoy seguro que eso proyecta una muy mala imagen especialmente ante los extranjeros que circulan en mayor cantidad estos meses de verano. Refleja un país que no cumple muchas disposiciones legales.

Parece aconsejable que volviésemos a tener los policías del tránsito como en el pasado. Vigilantes que se dedicaban preferentemente a esa función.

Recientemente observé que en el Camino a Melipilla, Av. Pedro Aguirre Cerda, se rebajó la velocidad máxima de 60 a 50 Km/h, en circunstancias que muy pocos respetaban los 60 Km anteriores. Ahora muchos menos consideran los 50.

Quién controla o quién debe controlar esto. Un familiar me decía que en algunas comunas lo hacen con radar y registran los vehículos que no cumplen con las velocidades máximas. Pero dudo de la amplitud de esto y su eficacia.

Es conveniente que no sólo se controle el vehículo sino que al que lo conduce. Los excesos de velocidad originan sanciones especiales al conductor, como suspensiones temporales y hasta permanentes, en cambio la sanción al vehículo pasa a ser solamente pecuniaria.

Viajo habitualmente por el Camino a Lonquén, desde Av. Pedro Aguirre Cerda hasta el Km. 10. Hay señalizaciones de velocidades de 50 y 60 Km/h. Además se indica que se debe circular con luces prendidas. En mi último viaje capté que alrededor de un tercio circulaban a luces apagadas, incluso buses de la movilización colectiva.

Al que cumple con las velocidades máximas establecidas se le hostiga; incluso camiones se le acercan peligrosamente por atrás mientras esperan la posibilidad de adelantar, lo que hacen incluso en sectores prohibidos. Enormes camiones circulan peligrosamente a altas velocidades. Nadie controla; en el pasado era habitual que vehículos policiales controlaran velocidades máximas con sus pistolas de control tradicionales. Cuando eso sucedía, no pocos advertían, con juego de luces, a los que venían en sentido contrario, la próxima presencia policial. Ni eso se observa actualmente.

Otro tema que se ve sin vigilancia y sin control, es el de los escapes libres de distintos vehículos a motor. Especialmente en las noches; parece que algunos gozan generando esos ruidos. Motos que aceleran fuertemente parecen que persiguen llamar la atención; toman altas velocidades en tramos muy cortos, superando las máximas. Los ruidos que se producen son tremendamente molestos.

Con las nuevas tecnologías sería bastante fácil registrar las infracciones y anunciarlas a policías que estén más adelante, para así no sólo identificar al vehículo sino que también al conductor.

En las carreteras concesionadas se captan los vehículos que superan las velocidades máximas, pero al parecer no se registran para ser sancionadas. Sólo se registran y sancionan los vehículos que no pagan los peajes.

En mi opinión es muy grave que no se exija el cumplimiento de las normas del tránsito.

Recuerdo en Miami una amiga que nos llevaba en su auto, nos señalaba la preocupación por no caer en ninguna irregularidad, porque todas ellas quedaban registradas y después había que pagar las multas.

Cuánto dinero se podría captar en Chile al hacer cumplir las reglamentaciones del tránsito. Cómo lo que sucede contribuye al perverso hábito de no cumplimiento de nuestras leyes.

Debiera haber un profundo cambio mejorador de lo que tenemos actualmente. Ello debería hacerse paulatinamente, quizás iniciándose con notificaciones de cortesía, para sancionar con más justicia al que reincide.

Plausible lo que se observa en las comunas de Santiago y Providencia con la venta callejera, que se ha ido reduciendo en alto grado.

Muy importante es que las disposiciones legales siempre se trate de cumplir, eso refuerza un Estado y a una democracia. Tiene un positivo efecto en el comportamiento ciudadano.

______________________

0Sin voto aún

Algo que decir ? comparta con nosotros sobre este artículo :

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Aún no hay comentarios para este artículo.