Medicina natural, actualidad y economía

Oscilaciones en los precios de los combustibles. Una sugerencia para establecerlos respetando tendencias de sus valores. Otras consideraciones

 

El tema del precio de la bencina y sus oscilaciones es materia sin duda de preocupación. Este importante combustible tiene altos impuestos uno de ellos es específico. Entiendo que su origen tuvo como objetivo encarecer el producto, para rebajar su consumo y con ello generar menor contaminación atmosférica, que es uno de los graves problemas que enfrenta la Región Metropolitana. Otras ciudades también sufren de contaminación del aire, pero varias de ellas especialmente por otras razones como lo es en especial el uso de leña no bien seca.

Este impuesto específico ha pasado a generar importante ingresos fiscales, que no se desean reducir.

Un camino interesante para aminorar las fuertes oscilaciones de una semana a otra, pudo haber sido transformar ese impuesto específico en variable, de manera de que con ello no se generasen las oscilaciones bruscas. Pero ese camino no se quiso seguir.

Se optó por legislar más recientemente estableciendo que la variación no podría ser más de 5 pesos por litro. Se dio una realidad en la aplicación increíble; la ley debía interpretarse que sólo se aplicaba a la bencina de 93 octanos. Al parecer ni el Parlamento ni el Gobierno se dieron cuenta de este error. Ahora se quiere corregir. Pero nos enfrentamos a otra realidad, cual es que el combustible debería bajar bastante especialmente por caída del precio internacional del petróleo, pero con la ley existente no podría bajar cada semana más de 5 pesos por litro.

Me permito sugerir un nuevo método muy simple de cálculo para las variaciones semanales. El valor que corresponda para la semana se promedie con los valores que debió tener varias semanas anterior, por ejemplo cuatro semanas. El promedio de esos cinco valores sería el valor para la semana que se inicia. Esta forma de cálculo permite que el precio oscile en función de la tendencia. En el cálculo de tendencias se le denomina el método de los promedios móviles.

Algo más sobre estas materias.

Un tema que debiera también analizarse es, ¿hasta dónde el alza del combustible reduce su consumo y por lo tanto la contaminación? Una de las causas importantes de la contaminación es la lentitud en la circulación de los vehículos motorizados por el exceso de ellos. Parte importante de este efecto negativo repercute en la movilización colectiva, que se hace más ineficiente; su ineficiencia motiva un mayor uso del vehículo particular lo que agudiza la congestión. Se genera así un circularidad perversa; llama la atención que muchos vehículos circulan con una sola persona, el conductor.

Las restricciones establecidas a base del número final de su placa de permiso de circulación, motiva a que algunos tengan uno o más vehículos adicionales, para así no sufrir los efectos de la restricción. Solución individual, que impide una solución colectiva. Inicialmente la restricción se estableció a los no catalíticos, pero ha debido aplicarse también a lo que lo son, en circunstancias de niveles críticos de contaminación.

Frente a lo atractivo que es para el Gobierno estos altos ingresos fiscales se ha planteado que se aplique el mismo impuesto a otras actividades estacionarias que usan este combustible; se señala con ello que podría bajarse considerablemente el precio a permitir una rebaja del impuesto al uso en vehículos, sin generar reducción de ingresos fiscales.

El tema sin dudas es completo; ya deja de cumplirse el objetivo primario de reducir la contaminación para centrar la atención en los ingresos fiscales, que no fue el objetivo básico inicial de establecer esta tributación. Por otra parte si se eleva el precio del combustible para actividades estacionarias, se genera una elevación de costos de bienes y servicios que se generen, los que además de perjudicar a los consumidores por alzas de precios puede favorecer la competencia de los productos importados y dañar nuestras exportaciones, por pérdida de competividad.

Sin duda que son materias muy complejas.

Años atrás supe que en Shangai tenían un muy buen sistema, se permitía una circulación de vehículos hasta una cantidad que no generase congestiones, No bastaba con comprarse un vehículo para usarlo, sino que requería un permiso especial basado en no sobrepasar el cupo establecido. Cuando se hacían mejoras para favorecer una mayor circulación de vehículos privados, se aumentaba el cupo autorizado. Sin duda que parece una sabia medida. China es un país que dispone de una muy buena planificación de su desarrollo; Chile desgraciadamente carece de ella tanto a nivel nacional, como regional y local.

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