Medicina natural, actualidad y economía

Algo más sobre los transgénicos

Me ha llegado un correo electrónico en que se hace una fuerte crítica y aparentemente fundada, sobre los daños derivados de la producción y del consumo de transgénicos. Hay contenidos que cuesta creerlos, especialmente los que se refieren a lo sucedido en la República de Argentina y en la India; me he permitido incluir más adelante su contenido in extenso para ver si es posible que esos antecedentes se cuestionen o se respalden.

El apoyo a los transgénicos tiene mucha fuerza, intereses económicos de productores y especialmente de transnacionales productoras de sus semillas ejercen fuerte presión a favor de apoyos legales hacia ellos. Por eso me parece importante que se pueda divulgar más las críticas a ellos y así enriquecer las posiciones a favor y en contra.

El tema toma actualidad en Chile especialmente porque se legislaría pronto sobre la materia. Además se suma al secreto que se ha pretendido mantener sobre los lugares del país donde se producen semillas transgénicas destinadas a la exportación, que ya cubren una importante superficie agrícola en Chile: se habla de un par de decenas de miles de hectáreas.

Además no ha sido fácil conseguir que en los envases de productos transgénicos o en mezclas y derivados que los contengan, se indique que ese producto contiene transgénicos.



A continuación se presenta el artículo, que tendría una fuente responsable:

Iván Andrés Santandreu

El gobierno está pronto a enviar un proyecto de ley con miras a permitir los cultivos transgénicos para consumo interno. Adicionalmente, en el Congreso, se tramita la ley de obtentores vegetales, que busca resguardar la propiedad intelectual de las semillas genéticamente modificadas, entre otros.

Tales iniciativas no sólo atentan contra la soberanía alimentaria, sino que constituyen una verdadera sentencia de muerte para nuestro país, como ya ha ocurrido en nuestra vecina Argentina o en países de latitudes tan alejadas como India.

En dicho país, más de 200.000 campesinos se han quitado la vida después de experimentar los “beneficios” del algodón Bt, que resultó un desastre de tal magnitud que éstos no vieron otra solución que suicidarse tras los mínimos rendimientos productivos, las plagas y los problemas por doquier en sus cultivos y deudas impagables de por vida.

En nuestra alicaída nación hermana, Argentina, que reconvirtió gran parte de su agricultura para producir soya transgénica, la tasa de abortos espontáneos experimentó un aumento del 400%. Tragedia aparte es el aumento exponencial de los niños nacidos con malformaciones congénitas y daños neurológicos producto de la fumigación con el herbicida asociado a estos cultivos, el Roundup Ready®, elaborado en base a glifosato, tal como se muestra en la foto que acompaña a este texto.

Adicionalmente, los científicos y médicos han dado la alerta sobre el daño que pueden producir estos “alimentos” para el consumo de la población en el largo plazo, particularmente en niños y mujeres embarazadas.

Estudios independientes realizados con animales de laboratorio alimentados con productos transgénicos muestran, entre los efectos negativos comprobados, riesgos de infertilidad, desregulación inmune, envejecimiento acelerado, desregulación de genes asociados con síntesis de colesterol y regulación de insulina, cambios en el hígado, riñones, bazo y sistema gastrointestinal, entre otros.

En otras palabras, existe la experiencia empírica y la evidencia científica que muestran el daño que ocasionan estos cultivos a la salud de la población, la agricultura y el medio ambiente; sin embargo, el gobierno pareciera desconocerlo por completo.

Por supuesto que nada de lo señalado más arriba aparece en los folletos promocionales de las empresas responsables de estos productos. Tampoco se menciona nada de esto en los seminarios organizados por estas empresas, a los que acuden regularmente el ministro de agricultura, subsecretarios y multitud de funcionarios públicos; y también parlamentarios.

Para conocer la realidad, basta con cruzar la cordillera, conversar con los médicos rurales y revisar las estadísticas oficiales; también revisar la información científica disponible y publicada por científicos independientes y al servicio de la verdad, no de transnacionales.

Así como hay abogados al servicio de narcotraficantes y médicos que practican abortos, también hay científicos dispuestos a ocultar, enmascarar y segar la información, creando confusión y dando la impresión de que la “ciencia” respalda toda esta aberración e irresponsabilidad sin límites.

El destino de nuestra soberanía y seguridad alimentaria y la salud de toda la población de Chile están en juego, con muy poca repercusión en los medios de comunicación, que abordan todo tipo de noticias, menos éstas.

Si los poderes que nos representan -legislativo y ejecutivo- no han hecho nada o menos que nada al respecto en los últimos 10 años, ¿qué será de nuestro futuro como país?

Lo invito a reflexionar por algunos instantes, en la intimidad de su corazón, acerca de qué puede hacer usted para ayudar en esta situación.

Publicado el 28 Oct, 2010

Helga Contreras Moraga

Laboratorio de Anatomía de la Madera

Departamento de Ingeniería en Maderas

Universidad del Bío-Bío

Oficina 211, Edificio FONDEF

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