Medicina natural, actualidad y economía

Lanzamiento del Libro “Edificio del Ex Correo de Valparaíso. Historia de una Esquina”

He considerado conveniente hacer referencia a este lanzamiento por su relación a una obra diseñada por un arquitecto chileno que ha sido considerada como una de las más importantes de la arquitectura chilena e incluso de América Latina; además porque este arquitecto es Marcelo Deglin Samson, hermano de mi madre.

Fue editado por Fundación Lukas, sus autores son Eugenia Garrido Álvarez de la Rivera y Vicente Mesina Hurtado; diseñado por de Jaime Ibarra. Fue  financiado por el Gobierno Regional, a través del concurso del Fondo del 2% de Cultura de 2013. Tiene 96 páginas

El acto de entrega a la sociedad se realizó el 28 de enero de 2014, en el mismo edificio. Una solemne ceremonia en que el principal presentador de la obra fue el ministro de Cultura, el destacado escritor Roberto Ampuero, Premio Nacional e Hijo Ilustre de Valparaíso.

Quisiera entregar primero lo que el libro presenta en las aletas interiores de su portada, en que se analizan en la primera informaciones referentes al origen de esta publicación y aspectos de su contenido, para en la segunda entregar antecedentes de los dos autores ya mencionados, Eugenia Garrido y Vicente Mesina.

Después presento un texto de más extensión en que me refiero no sólo el acto mismo del lanzamiento del libro, sino que también a otros temas algunos más relacionados con aspectos personales y familiares. Doy más antecedentes de la relación del ministro Ampuero con Valparaíso.

De la primera aleta interior se puede leer:

Esta breve investigación fue concluida en el año 2005 al calor del entusiasmo de la declaratoria de UNESCO y a que el Gobierno de Chile reconociera a este Puerto como Sede de la nueva Institucionalidad Cultural.

La elección de este edificio de arquitectura moderna de entre otros edificios patrimoniales de la ciudad, en una de sus plazas más emblemáticas, condujo a los autores a iniciar este trabajo de puesta en valor del ex Correo y su entorno. Partiendo desde la vieja plazuela del Convento San Agustín (1627) hasta nuestros días. Todo esto con el fin de reconstruir y recrear la interesante serie de hechos y edificios que existieron en este lugar. Es decir, la esquina donde se ubica el ex Correo, ahora Consejo de la Cultura, al Sur Oriente de la Plaza Sotomayor.

Poco a poco el lector apreciará cómo esta esquina, cargada de grandes significados para la historia de la ciudad, ha ido transformándose.

Desde el punto de vista urbano es, además, la esquina clave para la conformación de la plaza Sotomayor de nuestros día, sin olvidar que – como veremos – su trascendencia social y económica, durante la Edad de Oro de la ciudad de Valparaíso, fue todavía mayor.

En la aleta de la tapa posterior se presentan antecedentes de los autores.

Eugenia Garrido Álvarez de la Rivera.
De reconocida carrera en el servicio público regional, es actual Concejal de Viña del Mar. Directora de la Fundación Renzo Pecchenino Lukas y de la Corporación Cultural de Viña del Mar. Fundadora del Archivo Histórico Patrimonial de la Municipalidad de Viña del Mar y Duirectora de la Revista Archivium que publica anualmente dicha institución. Es Licenciada y Magíster en Historia por la PUCV. Miembro de número de la Academia Naval y Marítima de Chile,
Es autora de numerosos artículos y publicaciones acerca de la Historia Regional.

Vicente Mesina Hurtado
Magíster en Historia del Arte, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Historia de la Universidad Marítima de Chile. Miembro de número de la Academia de Historia Naval y Marítima de Chile. Director de la Corporación “Por un Valparaíso Unido”; Profesor de la carrera de Restauración Patrimonial de Duoc UC. Ha participado en diversos encuentros acerca del tema de la Historia Urbana y es autor de numerosas publicaciones en libros, revistas y la prensa acerca de la Historia de este puerto. Del mismo modo, como dibujante, ha dedicad su trabajo a promover la historia local en numerosas exposiciones.


El domingo 26 de enero de 2014 veo en El Mercurio de Santiago el artículo titulado “El polémico nacimiento del ex Correo de Valparaíso”. Por él me informo de esta publicación que se lanzaría el martes 28 en el mismo edificio del ex correo, que hoy alberga al Centro de Extensión del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA). Sus autores son los historiadores Vicente Mesina Hurtado y Eugenia Garrido Álvarez de la Rivera.

Esta publicación me motiva a asistir al lanzamiento.

Para nuestra familia y para mí, esta obra arquitectónica tiene un especial significado. El arquitecto que lo diseñó es Marcelo Deglin Samson, hermano de mi madre. Tengo un gran aprecio de él no sólo por lo brillante de su carrera profesional, sino también por sus cualidades humanas. Escribir sobre esto daría para mucho.

En el artículo se informa que presentará el libro el ministro de Cultura Roberto Ampuero y es editado por la Fundación Lukas. Se hace referencia al contenido especialmente histórico de la obra, centrado en especial en la Plaza Sotomayor y en la esquina postal; también se abordan los atrasos de la construcción del Edificio del Correo, diseñado por el arquitecto Marcelo Deglin Sanson, obra que “pone en valor uno de los iconos de la arquitectura moderna de Chile y Valparaíso: un singular edificio de ventanas circulares y líneas de suaves curvas (en el estilo llamado barco)”.

Una de las causas de la demora habría sido según Garrido “la resistencia de las autoridades de la época que cuestionaron la modernidad de sus formas y su estilo barco. Lo consideraron una aberración”.

Mesina señala que 70 años después, cuando el movimiento moderno ha alcanzado un prestigio patrimonial, “se lo valora en su justa medida”.

Eugenia Garrido puntualiza que estamos ante un ícono del movimiento Bauhaus impulsado en Chile por Sergio Larraín García Moreno “Sabemos que, con algunos años de diferencia, Marcelo Deglin fue contemporáneo de García Moreno, así que seguro se generaron influencias entre ambos”.

______________________

El lanzamiento mismo

El martes 28 de enero viajo en bus desde Santiago a Valparaíso; como es mi costumbre me embarqué con bastante anterioridad al acto mismo. Llegué al terminal porteño, frente al Edificio de El Congreso como a la 18.15. Por ello decidí irme caminando hasta la Plaza Sotomayor; no recordaba bien la distancia.

Mientras caminaba rememoré el pasado. Mi abuelo Juan Daniel Chateauneuf Lapitz, francés, llegó a Valparaíso a mediados de la segunda mitad del siglo XIX. Tuvo una importante industria de calzado. Tenemos una tumba en el Cementerio 2 de Valparaíso donde descansan los restos de dos de sus hijos menores. Muchos recuerdos oí de mi padre y de dos de mis tías Chateauneuf sobre sus vidas en la ciudad porteña.

Mis padres ya santiaguinos gustaban de ir al Puerto y de niño acostumbrábamos veranear en Valparaíso o Viña del Mar. Recuerdo los viajes en tren a la costa, era un hermoso paseo; tengo especiales recuerdos de la pasada por la histórica Til Til y el descenso que se iniciaba en la Estación Cumbre, pasando por Las Chilcas para ver desde lo alto el hermoso valle que uno observaba a su izquierda, que era esa gran hacienda de los Prieto Letelier, que después fuera expropiada por la Reforma Agraria de Eduardo Frei Montalva. En la bajada se iniciaban los túneles, que como niños nos llamaban especialmente la atención. Después el tren se deslizaba por el Valle del Aconcagua hasta San Pedro; se atravesaba para nosotros entonces un largo túnel y llegar así a Limache. Posteriormente seguir después viendo cerros, lomajes y planicies. Recuerdo los frecuentes molinos de viento que se veían a ambos lados, que servían para elevar aguas subterráneas especialmente para uso domestico. Recuerdo al regreso cómo el tren requería de dos máquinas eléctricas para llegar desde el Valle del Aconcagua hasta La Cumbre.

Mientras caminaba por Pedro Montt hasta la Plaza Victoria para seguir por Condell, Esmeralda y Prat hasta llegar al Edificio del Correo; recordé cómo de niños recorríamos esos lugares a pie, en tranvía o micros. Veía mi reloj y me preocupaba que el minutero avanzaba y no sabía apreciar cuánto recorrido faltaba para llegar a mi destino.

Cuántos hermosos recuerdos se venían a mi mente que me trasladaban a la primera y comienzos de la segunda década de vida. Recuerdos del Hotel Santiago donde habitualmente nos alojábamos. Un año estuvimos como pensionistas en una casa particular del Cerro Alegre.

Recorriendo ahora las calles vi como se siguen vendiendo los coquitos verdes de nuestra palma chilena.

Recuerdos también de lo que me contaban mis tías Chateauneuf sobre la vida de sus años porteños. De las avenidas de agua que bajaban de los cerros en los inviernos lluviosos; cómo pasaban los perros por las aguas, arrastrados por las fuertes corrientes.. Recuerdos de su padre, mi abuelo Juan Daniel Chateauneuf, cómo era defensor de la democracia y contrario al presidente Balmaceda; yo en silencio me hacía la crítica al abuelo extranjero porque anduvieses en esos tan candente asuntos de política nacional.

También recordé de las narraciones que me hacían de las sesiones de espiritismo que promovía mi abuelo. Una tía y un tío tenían atributos de médium; el abuelo no los tenía.

Pensaba cómo dos familias se unen en este gran puerto. Mi abuelo Chateauneuf donde formó su familia y muchos años vivió allá, y mi tío Marcelo Deglin con esa extraordinaria obra que diseñara en sus primeros años de profesión,  ha dejado un recuerdo imperecedero que parece que cada año toma más valor.

Caminando a paso rápido pude llegar al edificio con unos 10 minutos de anticipación; estaba algo acalorado. Increíble, no recordaba haber estado en el interior del edificio. Quizás en mi época de niño no se apreciaba todavía el valor de la obra; mi tío al parecer no hacía alarde de ella. En el año de la inauguración posiblemente estuvimos en Valparaíso; era la época cuando recién aparecían las monedas de cobre grabadas con el año 1942, que reemplazaban a las antiguas de níquel de más tamaño con que mostraban 1933. Quizás en esos años la crítica al diseño de la obra opacaba un poco el tema.

Entré al salón; iba con camisa sport. Uno de los recibidores me saluda muy atento, cómo preguntando a qué iba. Le informo mi destino y amablemente me señala como llegar a él. Antes de entrar a la sala del lanzamiento, compro el libro; me extraña su bajo costo, sólo $ 7.000. Pocas personas había en la sala, elegí un lugar central; me acerqué a un par de personas que estaban preparando el equipo de proyección, en parte para identificarme quien yo era. No aprecié mayor interés por mi presencia; me quedé tranquilo, cumplía con informar que un familiar del arquitecto estaba ahí.

La sala se fue rápidamente llenando; observé que se debieron poner sillas adicionales. Muchos de los presentes estaban vestidos muy formales. Otros como yo, en forma muy distinta y sencilla; ese contraste lo consideré normal. Era un acto oficial importante; el ministro de la Cultura, un gran escritor, iba a hacer la presentación del libro. Varias otras autoridades estaban presentes.

El acto se inició como con un cuarto de hora de atraso, atraso normal.

Se inicia la ceremonia con una presentación formal de un representante de la Fundación Lukas, quien señala inicialmente que no pudo asistir el presidente Edmundo Eluchans Urenda, debido a que como parlamentario debió asistir a una importante sesión del Parlamento relacionada con el reciente Fallo de la Haya, que se había conocido el día anterior.

Posteriormente hace la primera presentación el ministro Roberto Ampuero. Sus palabras las consideré magníficas; las traía escritas, Se me reforzó mi apreciación de sus cualidades extraordinarias de escritor. Supo muy bien abordar el tema; me llevé la sorpresa que era porteño, nacido y criado en esta ciudad; posteriormente supe que había sido designado “Hijo Ilustre de Valparaíso”.

Quisiera agregar algo rescatado de Wikipedia referente a este gran escritor:

Frente a la pregunta que al parecer le hace un periodista de El Mercurio de Valparaíso en el 2002, viene una gran respuesta.

La pregunta:

¿Qué importancia tiene esta ciudad [Valparaíso] en tu literatura y tu vida?

Responde:

“Valparaíso es absolutamente clave en mis creaciones. La guerra de los duraznos ocurre allí, varios cuentos de El hombre golondrina se ambientan en sus cerros, Nuestros años verde olivo arranca de Valparaíso, y lo mismo ocurre con todos mis libros de Cayetano Brulé. La belleza y la decadencia, las calles tortuosas y el viento, los desniveles y los rincones, las casas y las escaleras, la gente y los volantines, los ruidos y las nubes de mi ciudad natal me marcaron de por vida y por eso siempre estarán en mis libros. Hay pocas ciudades más literarias y con más carácter que Valparaíso. He vivido en muchos lugares, pero para mí las ciudades perfectas deben tener colinas, mar y una arquitectura loca. Cayetano Brulé seguirá viviendo en el Cerro Concepción y trabajando en el Edificio Turri; aunque viaje por el mundo, siempre regresará a Valparaíso.” El Mercurio de Valparaíso, 200252

Algo más sobre el hoy ministro Ampuero, sacado también de Wikipedia:.

El martes 18 de abril de 2006 Roberto Ampuero fue declarado Hijo Ilustre de la ciudad de Valparaíso. Cuando sus hijos le preguntaron que se sentía ser nombrado Hijo Ilustre de una ciudad, Ampuero contestó: “No sé. Solo sé lo que se siente al ser nombrado Hijo Ilustre de la ciudad más especial, con más carácter y la topografía más loca que existe. Todo esto es Valparaíso”. Para el escritor esta distinción “implica un compromiso tremendo”: “Me voy a convertir en un embajador del Puerto y voy tratar de promoverlo lo mejor posible, entregando información a los extranjeros sobre las ventajas de venir acá”.

Me parece muy importante poder rescatar in extenso lo que él dijo en el lanzamiento del libro. Pude apreciar que llevaba escrita su presentación, que a mi juicio es una importante exposición tanto por su contenido como por su redacción; sin duda que es un legado propio de un gran escritor. Lo presentado fue acompañado de agregados improvisados que hicieron resaltar temas especiales. Refleja claramente el cariño que tiene a su ciudad natal que lo distinguiera años atrás como “Hijo ilustre”. Señala cómo Valparaíso ha inspirado sus obras. Especiales elogios hace a los autores de la obra y a la calidad de ésta.

A su intervención siguieron las sencillas y humanas palabras de Eugenia Garrido. Hizo hincapié en muchos temas de la investigación y de lo acontecido durante el largo proceso de materialización del edificio del correo. Destaca que se dieron varias circunstancia que demoraron la concretización de la obra, como el terremoto de 1939 y la Segunda Guerra Mundial, pero también estima que la demora pudo ser consecuencias de las fuertes y discutidas críticas que se le hicieron a tan innovador proyecto frente a la arquitectura tradicional de Valparaíso. Capto que mucho aprecia la relación que tuvo en esta obra con el otro autor, bastante más joven, Vicente Mesina. Destacó la importancia del trabajo investigativo de su compañero de labor.

No cabe duda que en este trabajo participaron dos personas muy distintas, que muy bien se complementaron; el proyecto no hubiera llegado a un feliz fin, si cualquiera de los dos no hubiera participado.

Me llamó la atención que tanto Ampuero como Garrido mencionaron a mi tío Marcelo Deglin, con una muy perfecta pronunciación francesa del apellido

Las palabras de Mesina Hurtado fueron de un estilo de ordenamiento de ideas y de contenidos muy distinto. La exposición la aprecié muy improvisada y con expresiones de mucho sentimiento; dejó ver el agradecimiento hacia Eugenia Garrido, que en un momento la menciona como su mecenas. En un momento hizo una especie de vehemente crítica al año 1935 grabado en el edificio, el que debe ser 1942 cuando se terminó y entró en funcionamiento; insiste con fuerza en que esto debe ser corregido. Traslada en un momento sus sentimientos a la presencia de su madre en la sala, a quien se le hace ascender a la tarima de exposición. Se produce un emotivo abrazo de madre e hijo, ambos muy emocionados; los aplausos de los asistentes se hicieron sentir.

Terminado el acto formal, me acerqué a la tribuna para conseguir en mi ejemplar la firma a los autores; ello demora por varios antecesores que deseaban lo mismo, hasta que finalmente lo logro. Al hacerlo me identifiqué como sobrino del arquitecto Marcelo Deglin. Capté una sensación de agrado en los firmantes por mi presencia.

El acto terminó en un cocktail; ahí aprecié mejor la magnitud de la concurrencia.

Me retiré prontamente del recinto; al salir observé ahora con más detención el espacio interior inicial del edificio. Me generó una sensación de agrado; pensé qué importante es el destino actual de esta emblemática construcción. Deseo prontamente con calma visitarla.

Con tranquilidad leí en un par de días el libro. Realmente me pareció una publicación extraordinaria.

Algunas cosas me llamaron la atención, por qué la obra terminada en el 2005 sólo se publica en el 2014. Hemos perdido casi una década de conocer este libro. Qué importante ha sido que la Fundación Lukas lo haya publicado.

Me impresionaron los dibujos que el libro presenta elaborados por Vicente Mesina; de eso al parecer no se habló en el acto. Esto merece ser especialmente destacado; son dibujos a mi juicio de un gran artista.

También me  extrañó que en los actos que se que se efectuaron para la inauguración del edificio y para otros eventos, no apareciera como asistente mi tío Marcelo Deglin.

Entre otras cosas que me llamó la atención, fue el destino del quinto piso, de residencia de las familias del Director de Correos y del Director de Telégrafos

__________________________

Escriba un comentario

8 respuestas

  1. Gracias! Me ha encantado su relato… y buscaré el libro.
    Espero regrese por Valparaíso.

  2. Hola que tal, soy una alumna de Turismo y Hoteleria del Duoc Uc de Valparaiso. Justamente me han asignado una investigación sobre el edificio ex correos de Valparaiso.
    Estaba en busca de toda información que me proporcionara la web, hasta que me encontré con su articulo.
    me encanto saber que e un familiar tan cercano de este arquitecto tan reconocido y alagado por esta obra (y especialmente por mi profesor de carrera jajaja).
    El punto es que especialmente para mi, tengo un gran aprecio y conforme con que se me haya otorgado esta obra arquitectónica tan bella por fuera y dentro, y aparte por las funciones que se ejecutan dentro de el. Y se logra notar que esta realmente admirado por su querido tío. Yo también lo estaría.

  3. 13 de agosto de 2016

    Estimada Camila,

    Muchas gracias por sus expresiones tanto sobre mi artículo como por las característias de la obra.
    Mi tío Marcelo fue un hombre de grandes valores. Muy buenas opiniones he recibido de alumnos de él en Arquitectura de la U. de Chile donde fue un destacado académico.Su esposa aún vive, lúcida, de más de 100 años.
    Existen varias publicaciones que enaltecen esta obra. Si le interesa saber más de la familia Deglin Samson, hay una completa información en internet cuando esta familia cumplió 100 años de residencia en Chile. Sus restos están en un pequeño e interesante mausuleo en el Cementerio General, obra que él diseñó.Ver https://www.rochade.cl/deglin/ Atentamente. Rolando

  4. Sobre medicina natural, ¿recuerdas haber oído del Sr.que vendía leche de burra para la gente que sufría de problemas estomacales?.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Hola, soy Rolando Chateauneuf.

Dentro de mi blog podrá encontrar contenidos  relacionados a:

Alimentación y nutrición, Ética y valores. Cáncer. Constitución. Cultura ecuestre. Economía y Desarrollo. Dólar. Inversiones extranjeras, Medicina natural (Plantas medicinales). Política agrícola. Universidad de Chile.

Para ubicar los artículos por temas, descienda por esta columna hasta alcanzar a Categorías y ahí pinchar la que le interese.

Buscador
Categorías
Archivos
Archivos
Enlaces externos