Medicina natural, actualidad y economía

Los consumidores deben tener derecho a saber si están consumiendo transgénicos. Algo más sobre las controversia en torno a los transgénicos

 

El tema de los transgénicos origina una fuerte controversia, con posiciones extremas desde incondicionales a favor de ellos con una intransigencia absoluta a opiniones cerradas en su contra. En las primeras posiciones he observado a funcionarios de Naciones Unidas, a profesionales de nuestro ministerio de Salud y, especialmente, a profesionales y profesores universitarios de las áreas agropecuarias, en particular con avanzados posgrados.

Por las iniciativas legales del actual gobierno se aprecia que los transgénicos están siendo respaldados por el Presidente de la República y a los menos por los ministerios de Salud, Agricultura y del Medio Ambiente.

Por otra parte, posiciones en contra se dan en todos los estratos, pero con intensidades inversas. En los más altos niveles profesionales y académicos la presencia es más débil, se observa en especial en los ecologistas; pero ésta se acentúa a medida que descendemos en estratos de ingresos y en niveles académicos o de “intelectualidad científica”. Fuertes reacciones en contra se dan en las organizaciones campesinos y en las de pueblos nativos u originarios, que más dependen de la naturaleza en que ellos viven. Es probable que estas voces, sus manifestaciones y otras intervenciones en contra, se vayan acentuando.

En parte importante de la población no se tendrían muchos conocimientos sobre el tema y por lo tanto no toman posiciones. Se ha mencionado que no más de un 20 % de la población sabe algo sobre los transgénicos, pero es probable que esto se vaya corrigiendo y con ello se refuercen las posiciones en contra.

Inquietudes en torno a decreto del 2000 del Presidente Lagos y de la ministra de Salud Bachelet de entonces, con toma de razón de Contraloría, en que se estableció la obligación de indicar en el etiquetado de los alimentos su contenido de transgénicos, que nunca se puso en vigencia.

Hoy debe interesarnos la posición del SERNAC, en su responsabilidad con los consumidores.

A nivel internacional también se ven posiciones distintas. En países europeos ha habido desde prohibiciones de cultivos transgénicos a autorizaciones muy restringidas, en cambio en otros países como EE UU, estos cultivos están ampliamente extendidos. En general los cultivos transgénicos se están paulatinamente ampliando en el mundo, probablemente por razones económicas, por la obtención paulatina de mejores productos y además por mayores resguardos a los daños que éstos puedan generar en los consumidores.

Recientemente por mi página web una amiga de Francia me informaba como los compradores buscaban en los supermercados productos que no contuvieran transgénicos y como grupos ambientalistas destruían sembrados de maíces transgénicos, posiblemente no hace muchos aceptados de cultivar en el país galo. Recordemos que en Chile hoy sólo pueden cultivarse semillas transgénicas para exportación y se mantienen en reservas las localizaciones de estos cultivos, entre otras razones por temores a atentados.

Dos temas se destacan, uno es el del cultivo ya en parte analizado y el otro es el del consumo de ellos. En su consumo queda siempre algún riesgo, posiblemente cada vez menor, de que pueda tener efectos adversos al ser humano y al animal. Frente a esta realidad, aparece el tema del etiquetado del alimento o del insumo en que se señale que estos contienen transgénicos.

Entre los defensores de los transgénicos se insiste que no hay antecedente alguno sobre daños provocados por los transgénicos especialmente en el consumo de ellos. En los detractaros por el contrario se van dando permanentemente ejemplos de daños que estos provocan.

Así como siempre habrá consumidores por ejemplo vegetarianos, también los podrá haber quienes nunca deseen consumir transgénicos, alimentos generados con procesos ajenos a los que se pueden considerar naturales.

Las dos posiciones en controversia en cuanto a la producción de éstos, se dan también en cuanto a su consumo, aunque en referente a lo primero los rechazos son mayores por sus efectos en la biodiversidad y en la alteración que pueden generar en la flora y en la fauna, por cruzamientos naturales entre transgénicos y no transgénicos. En cuanto a la alimentación, la restricción más bien se plantea en torno al etiquetado, en que sea obligatorio que en un alimento que contenga un componente transgénico, se señale esta condición.

Desde luego los que defienden su cultivo son claros oponentes del etiquetado, el que probablemente reduzca o castigue la demanda por los transgénicos y favorezca a los cultivos tradicionales y a la agricultura orgánica.

Me ha llamado la atención que en los altos niveles se aprecia como que existiese algo de secretismo, en cambio en los niveles de base, total apertura; no se observa aquí restricción a la transparencia. Da la sensación en estos niveles de la existencia de posiciones más sinceras, que quizás puedan estar erradas; en cambio en los niveles superiores la posición a favor de los transgénicos la veo más dogmáticas e incluso a veces con técnicas de presentación que podría parecer manipuladas; además el tema prefiere debatirse en ambientes de asistencia más restringida y sesgada.

Un tema que me ha preocupado es el del etiquetado de los alimentos que considere la indicación obligatoria que es de origen transgénicos o que tiene componentes con esa característica. He representado a dos organizaciones de consumidores en temas alimentarios, CONADECUS y ODECUS, que comparten la defensa de ese etiquetado obligatorio, posición que en un momento dado fuera respaldada en Chile nada menos que por un decreto del ministerio de Salud, el 293 de fecha 23 de abril de 2000 y que tomó razón la Contraloría el 20 de junio de ese año.

Se podría decir que es una obligación social, a lo menos ética y de derechos humanos, que el consumidor conozca lo que está utilizando, sobre todo si los transgénicos son de incorporación relativamente reciente. Debe ser a mi juicio un derecho del consumidor de conocer lo que ingiere. Sería interesante que el tema sea abordado por el SERNAC servicio de Estado que tiene como obligación preocuparse de los consumidores.

Cabe destacar que este decreto tiene la firma del entonces Presidente de la República  Ricardo Lagos y la de su ministra de Salud Michelle Bachelet, posterior Presidenta de Chile. Sin duda que este decreto contó con el respaldado de los entonces altos niveles profesionales del ministerio de Salud. Este decreto no entró nunca en vigencia por no haber sido publicado en el Diario Oficial.

Comparto que por nuevos y justificados antecedentes se decida derogar una iniciativa de esa naturaleza, pero debieran darse públicamente las sólidas razones que condujeron a eso.

Estuve recientemente, en cierto modo por casualidad, en la presentación del interesante libro titulado “Chile: La semilla campesina en peligro” de la periodista Lucía Sepúlveda Ruiz, la que al presentar la obra hizo mención del decreto antes comentado. Para mí esto fue una sorpresa.

Tengo dos versiones por su no publicación, una es la que se señala más bien como interrogante en el libro aunque también como afirmación, la exitosa presión de las transnacionales. Me ha parecido conveniente citar textualmente parte de su contenido:

El apoyo de Bachelet  a los transgénicos

Este hecho no es casual y responde a la exitosa presión de las transnacionales sobre las autoridades. En el año 2000, siendo ministra de Salud la doctora Michelle Bachelet (gobierno de Ricardo Lagos) el 20 de junio de 2000 la Contraloría de la República tomó razón del Decreto Nº 293 por el cual se decidió etiquetar los alimentos transgénicos, que debe indicar el listado de ingredientes contenidos en ellos, y finalizar con lo siguiente: “Transgénicos u OGM”. La norma establecía que los productos con menos de 1% de transgénicos no estarían sujetos a etiquetado. En cambio los productos a granel o no envasados deberían incorporar el sello “transgénicos “ u “OGM”. El decreto firmado por Michelle Bachelet como ministra de salud, siguió el trámite normal, pero quedó archivado y olvidado. Se omitió su publicación en el  Diario Oficial, para dejarlo sin efecto legal. Posteriormente, las demandas ciudadanas a la presidenta Bachelet respecto del etiquetado y del derecho a saber qué estamos consumiendo, no fueron oídas durante su gobierno. ¿Complicidad gubernamental con Monsanto, Syngenta u Limagrain? Mientras, a Chile ingresan cada vez más alimentos transgénicos importados desde Argentina y Estados Unidos, entre otros países.

Una segunda versión la recibí recientemente de una profesional del ministerio de Salud. Ésta se basa en que antecedentes posteriores hicieron ver que no era conveniente lo que el decreto establecía y se procedió a deshacer todo el trámite seguido.

Me llamó la atención que a pesar que me he dedicado parcialmente a estos temas, desconocía hasta la presentación del libro de la existencia de ese decreto y que también tampoco se habría informado de las razones del por qué se llegó a la decisión de derogar este decreto. Entiendo que un decreto pasado y aprobado por Contraloría requiere de un procedimiento que justifique su desistimiento; posiblemente esto se dio, pero al parecer no se le dio mayor publicidad. Ello ha reforzado a mi juicio la idea de las influencias de sectores interesados.

Lo que me impresiona es la falta de transparencia en los que defienden a los transgénicos y las aperturas más amplias en los que los atacan.

Debe esperarse un pronunciamiento del SERNAC, que está más encargado de defender los derechos de los consumidores que de los productores.

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3 respuestas

  1. Muy interesante. Me estan llegando informaciones sobre las manifestaciones contra los transgénicos, incluso callejeras. Me parece que de este asunto agricola y biotécnico se esta haciendo como aqui, una cuestion netamente politica. Sin contar la manipulacion de las multinacionales en «aquella época», hoy da la impresion que los sectores que dicen defender a los consumidores contra los «OGM», desconocen completamente la realidad de los hechos, razones y circunstancias por las cuales ha ido circulando este tema en Chile. No podrias divulgarlo mas, para que el pueblo estuviese bien al corriente de la situacion?
    Eugenia.

  2. Estimados Señores.,Muy interesante ,actual y controvertidas situaciones.,donde se ponen juego muchos intereseres económicos,de suma importancia,tanto en AMERICA como EUROPA.,y sobre todo,los inconvenientes Fundamentales que pueden traer los OGM, en la salud Mundial.-
    Un pequeño aporte ,consulta y duda sobre ellos al respecto.-Consume el MUNDO altos contenidos de FRUCTUOSA 55, en ALIMENTOS BEBIDAS.,ECT.,Sus consecuencias ya están a la vista el país que los ORIGINO, EEUU., SOBRE PESOS, DIABETES, MALA ALIMENTACION, Comidas chatarra, ect.,ECT.,En seres HUMANOS Y ANIMALES.-Pido a los interesados ,profesionales,y entes con jerarquía que vean estos problemas, y futuros, y tomen conciencia de lo que es MONSANTO y los OGM, para la salud Mundial.-ALEMANIA ya se está preocupando, y tratando el tema.,por algo será.-
    Les dejo estas inquietudes.,
    SALUDOS EDUARDO.-

  3. 18 de diciembre de 2011
    Eduardo:
    Desgraciadamente los grandes intereses actuan en estos terrenos. El tema de los transgénicos tiene gran importancia; debe estudiarse seriamente en sus bondades y en sus defectos. Cuesta conseguir que esto de haga seriamente. El tema está muy ligado a grandes intereses e influencias. Lo importante es conocer la verdadera verdad. Es grave los que los defienden no desean que se conozcan las cosas. Todo debe conocerse con mayor profundidad. Al Estado le corresponde entre otros esta responsabilidad. También a las auténticas universidades. Pero ello desgraciadamente poco se da. También hay fundamentalistas en contra de ellos. El mál proceder de muchos de los que los defienden, refuerza a mirar con simpatía a los que los atacan. Atentamente. Rolando

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