Medicina natural, actualidad y economía

Preocupante tema de los transgénicos en Chile. Éste toma nuevamente actualidad

Recientemente 31 organizaciones de diferente naturaleza han respaldado una declaración encabezada por estas expresiones:

Por vulnerar convenios internacionales y derechos de agricultores
Exigen a diputados rechazar proyecto de ley de Derechos de Obtentores Vegetales

El contenido de esta declaración realmente impresiona. Merecería ser analizada en profundidad. Más adelante se vuelve a esta declaración, después de hacer antes una breve introducción, en que analizan varias aristas de este interesante tema.

El tema tiene varias aristas. Conviene precisar primero que:

1. Está permitido en Chile consumir productos transgénicos, los que deben provenir del exterior, ya que no pueden ser de origen nacional debido a que aquí sólo se permite producir con semillas transgénicas productos destinados a la exportación.

2. En la agricultura nacional sólo se ha permitido utilizar semillas transgénicas para semilleros autorizados por el SAG, las que sólo pueden generar semillas para la exportación. Se menciona que en Chile se estarían cultivando unas 30 mil hectáreas de semilleros transgénicos. Esto constituye una importante actividad.

3. El hecho de que Chile sea productor de transgénicos le puede cerrar mercados externos, que serían importantes, especialmente europeos.

4. La transgenia permite mejorar características de una especie como aumentar la productividad y también la calidad del producto. Por ello existen fuertes presiones para que se autorice su uso en Chile, ya que al no hacerlo, se está afectando el negocio agrícola y no se puede enfrentar la competencia internacional que al usar estas semillas pueden generar a costos menores, productos que podrían ser de mejor calidad.

5. Existen dudas en cuanto al efecto que puedan tener estos productos transgénicos en la salud humana. Hay investigaciones que dan conclusiones preocupantes.

….6. El uso de plantas transgénicas pueden contaminar el medio a través de los cruzamientos naturales de plantas no transgénicas con las que lo son. Esto se considera una contaminación transgénica. Sus efectos podrían ser incluso difíciles de predecir. Dañan el medio ecológico.

7. Una área que podría ser muy afectada es el de la llamada agricultura orgánica, que tiene importancia por varias razones, entre otras, porque tiene mercados en expansión, se obtienen mejores precios por lo cosechado y es una agricultura que se ha desarrollado bastante en torno a la pequeña y mediana propiedad.

8. Chile tiene condiciones muy favorables para la producción de semillas por sus características climática, por la sanidad de su agricultura y por tener estaciones inversas con el hemisferio norte. Ello permite a las transnacionales obtener dos cultivos al año, utilizando los dos hemisferios, lo que favorece la producción y disponibilidad de semillas y una mayor rapidez en los mejoramientos genéticos.

9. También se ha hecho ver que gran parte de las semillas transgénicas están en torno a fuertes transnacionales, de alto poder económico, las que de alguna manera pasan a tener poder político. Se asemeja en parte al tema tan debatido de la Industria Farmacéutica Internacional, de tan fuerte poder económico y político. EE UU ha sido un país que ha defendido políticamente a sus transnacionales en estos rubros.

10. Los transgénicos contribuirían a que en la agricultura se agudicen las diferencias. Éstos favorecerían a sectores de mayores ingresos y perjudicarían a los productores medianos y pequeños. A su vez reforzarían los ingresos de las transnacionales generadoras de estas semillas mejoradas en desmedro de otras medianas y pequeñas.

Volviendo a la declaración antes señalada, creo conveniente presentar textualmente los primeros párrafos de ella, que como se señaló, está respaldada por 31 organizaciones.

“Las organizaciones de agricultores, sociales, ambientales y de consumidores abajo firmantes rechazamos el proyecto de ley sobre Derechos de Obtentores Vegetales (Boletín 6355-01) que fortalece los derechos de las transnacionales agroquímicas/semilleras y vulnera los derechos de las comunidades campesinas e indígenas y de los agricultores orgánicos. Ante la Comisión de Agricultura, hemos sostenido que este proyecto de ley de privatización de la semilla, desconocido por la mayoría de los agricultores y ciudadanos, debe ser rechazado por sus impactos negativos en la biodiversidad – patrimonio de todos los chilenos – y por sus nefastas consecuencias para el desarrollo de la agricultura en general, y en especial para la pequeña y mediana agricultura y la agricultura orgánica. El proyecto será votado en los próximos días en la sala de la Cámara de Diputados, cumpliendo el segundo trámite constitucional, como paso previo a la firma del Convenio UPOV 91 por Chile”.

“El Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura, y algunos diputados de la Alianza y la Concertación han sostenido que este proyecto de ley no tiene nada que ver con los transgénicos ni con patentar las plantas, y que aumentará la inversión extranjera. Frente a esto, las organizaciones abajo firmantes hemos señalado que por el contrario, el proyecto sí está estrechamente ligado a la expansión de la transgenia desarrollada por las grandes corporaciones agroquímicas/semilleras en Chile; y se enfoca en la protección de los llamados ‘derechos de obtentores’ que son justamente un tipo de propiedad intelectual sui generis sobre las plantas. La propiedad intelectual es por definición un privilegio, y se está legislando exclusiva y precisamente para garantizarles mayores ganancias a estas transnacionales monopólicas en desmedro del desarrollo de otros importantes sectores agrícolas nacionales”.

1.- Los transgénicos y el proyecto

“El propio Ministerio de Agricultura, asume la vinculación entre transgenia e industria semillero en un documento de agosto 2009 publicado por la Oficina de Planificación Agraria ( ODEPA) donde sostiene refiriéndose a la Asociación Nacional de Productores de Semillas (ANPROS): ‘La industria semillera nacional, en sus cincuenta años de historia institucionalizada, se perfila como uno de los actores relevantes en el desafío de desarrollo de la agricultura nacional, mostrando un crecimiento no sólo en volúmenes, sino también en términos de valor agregado y de servicios, lo que la sitúa en el séptimo lugar a nivel mundial de exportaciones y primera en el hemisferio sur. Los elementos de competitividad del país han sido relevantes para el desarrollo de esta industria en la última década, lo que hoy permite que las empresas multinacionales instalen centros de alta tecnología en el norte de Chile. Se debe señalar que la expansión del sector está muy asociada a la multiplicación de semillas transgénicas, en especial de maíz, soya y canola’”.

“Al respecto es importante destacar que una mayor expansión del sector transgénico, derivada de los incentivos dados por este proyecto de ley, afectará a la agricultura convencional y especialmente al desarrollo de la agricultura orgánica chilena, un negocio floreciente y con enormes perspectivas de expansión y crecimiento nacional e internacional. Ya está comprobada en otros países la imposibilidad de la coexistencia entre ambos cultivos, debido a la contaminación genética que provocan los transgénicos. Aprobar este proyecto no nos hará más competitivos, por el contrario puede significar el cierre de mercados que exigen productos no transgénicos y libres de residuos de plaguicidas, es decir alimentos sanos e inocuos, dignos de un país que pretende convertirse en una potencia agroalimentaria y donde los consumidores también son cada vez más conscientes de sus derechos”.

“Mientras las corporaciones agroquímicas y de la biotecnología aún no dan respuestas sobre la inocuidad de los transgénicos, estudios independientes realizados en diversas partes del mundo señalan que éstos tienen efectos negativos y son una amenaza para el ambiente y la salud humana”.
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Volviendo al análisis del tema entre otras cosas interesa ver el efecto directo en los consumidores de transgénicos.

Las organizaciones de consumidores en repetidas oportunidades han solicitado que en los alimentos que se vendan en nuestro mercado, debería indicarse en el envase, en el etiquetado, que el alimento contiene productos transgénicos. Pero eso no se ha conseguido y seguramente será difícil lograrlo. Es probable que esa etiqueta “honesta”, que diga la verdad, perjudicará la imagen de ese producto, afectaría negativamente su mercado. Es preferible mantener al consumidor ignorante de esa realidad.

Se considera que el consumo de alimentos transgénicos generaría una serie de amenazas.

Un artículo publicado el 14 de enero de 2009, en el Diario Digital El Clarín, titulado:
“Comprobada contaminación transgénica de cultivos”y escrito por Arnaldo Pérez Guerra , se dan interesantes antecedentes sobre el tema.

Se señalan a continuación algunos párrafos en forma textual:

“Según las autoridades del Ministerio de Agricultura, en Chile existen unas 25 mil hectáreas de cultivos transgénicos. Sin embargo, el país carece de una legislación actualizada respecto de la producción de estos organismos genéticamente modificados (OGM)”

“También se ha solicitado al Gobierno que ratifique el Protocolo de Bioseguridad y apruebe una ley que definitivamente prohíba los cultivos transgénicos en Chile. Hasta ahora las autoridades no han atendido estas demandas y el debate parlamentario continúa sin dar los frutos esperados por las organizaciones ambientalistas y la ciudadanía”.

”En Chile no existen certificaciones, registros ni información pública sobre dónde están los cultivos transgénicos. Pero esa información está en manos de las autoridades y empresarios. Un decreto del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) establece que ‘la ubicación de los cultivos es confidencial’. Según el SAG hay fichadas 24.464 hectáreas de cultivos transgénicos en nuestro país. “En ningún caso han especificado cuáles son las medidas de mitigación frente a la expansión y contaminación de sitios aledaños El Gobierno asegura no tener información completa de cuántas hectáreas están contaminadas”.

“Según los últimos estudios científicos se ha comprobado que el maíz genéticamente modificado produce alteraciones en sistema inmunológico en ratas, de acuerdo a un informe del Instituto Nacional de Investigación del Gobierno de Italia. ‘Se detectaron reacciones alérgicas e inflamaciones en los ratones alimentados con MON810, cambios que no fueron observados en los ratones alimentados con una dieta de maíz no transgénico. Ambos maíces -el transgénico MON810 y el no transgénico- fueron producidos simultáneamente en campos vecinos, usando las mismas técnicas agrícolas y bajo las mismas condiciones climáticas externas y ambos tenían la misma composición nutricional. La investigación plantea que los cambios observados en los ratones alimentados con el maíz transgénico MON 810 probablemente se debieron a la inserción de la secuencia de codificación de la proteína Cry1A, que confiere el rasgo de resistencia a ciertos insectos’, advirtió RAP-AL Uruguay”.

”Otro estudio sobre efectos a largo plazo de los transgénicos en la alimentación, patrocinado por los ministerios de Agricultura y Sanidad de Austria, identifica ‘graves amenazas para la salud por consumo de organismos modificados genéticamente’ . La fertilidad de ratas alimentadas con maíz transgénico NK 603 x MON 810 -propiedad de la transnacional Monsanto- fue ´seriamente dañada’ ”.

”Las organizaciones de consumidores han pedido en repetidas oportunidades que los alimentos que contengan componentes transgénicos, lleven indicado en el etiquetado esta característica, lo que no se ha podido conseguir”.

Consideraciones finales

1. Es importante que los alimentos que contengan transgénicos lleven en su etiquetado tal característica. Habría riesgos en su consumo.
2. Es preocupante que ya se haya incorporado en Chile el uso, aunque restringidos, de semillas trangénicas, lo que podría estar alterando el medio ecológico.
3. Los retrocesos que se generen en contaminación ecológica son difíciles y quizás, imposible de superar.
4. Es preocupante la falta de investigación con resultados conocidos sobre estas materias, al igual que la falta de transparencia en la información sobre los cultivos y sectores autorizados.
5. La ampliación del uso de semillas trangénicas pueden dañar seriamente a las economías agrícolas campesinas y especialmente a la agricultura orgánica. Puede dañar a nuestros mercados externos en una amplia gama de exportaciones.
6. Las fuerzas para autorizar estas ampliaciones son poderosas, es probable que sigan avanzando como ha sucedido con muchas otras situaciones. Recuerdo que cuando se dio esa gran ayuda a la banca privada en los primeros años de los 80, se establecieron límites máximos porcentuales de propiedad de las acciones de los bancos, lo que se fue modificando hasta el día de hoy, de una gran concentración de la propiedad bancaria, a pesar que aún queda deuda subordinada sin pagar. Otro ejemplo es el del Banco del Estado, cómo al cobrar comisiones por las cuentas de ahorro obtuvo grandes utilidades, “prestigió a sus ejecutivos” y dañó a ese verdadero patrimonio social que se fue creando desde el nacimiento de la Caja Nacional de Ahorros, en las primeras décadas de siglo pasado, continuada por el Banco del Estado, incluso durante la Dictadura Militar; eso no se ha podido revertir ni menos indemnizar a los afectados.

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