Medicina natural, actualidad y economía

Se requieren grandes cambios en la educación chilena. Breve análisis histórico. Diagnóstico y proposiciones de política nacional de educación

Durante el Gobierno o Dictadura militar se hicieron cambios profundos en la educación chilena que en mi opinión y en la de muchos, generaron un daño inmenso no sólo al sector educacional sino que podría decirse al país en general y a nuestra sociedad.

Los gobiernos de la Concertación no pudieron o no quisieron hacer las correcciones importantes que se requerían.

Con toda razón se puede decir que una de las más serias crisis que enfrenta hoy nuestro país es el de la educación.

Es impresionante el debilitamiento de la educación pública chilena, que fuera en el pasado un orgullo nacional. Si uno revisa la historia de Chile puede observar que los grandes estadistas desde la independencia se preocuparon de la educación pública. Nuestros padres de la Patria lo apreciaron como materia muy importante para el desarrollo de la Nación. Plantearon educar a su población, dando la oportunidad a todos los niños y jóvenes para su formación, independiente de sus recursos económicos. Ello sirvió de base fundamental para el desarrollo de nuestra democracia.

Muchos distinguidos chilenos se formaron en la escuela pública, en el liceo fiscal y en la Universidad de Chile, dentro de un sistema de educación gratuita.

Más adelante hago una presentación resumida del tema histórico para finalmente acompañar las que a mi juicio debieran ser las bases para una política nacional de educación.

Relación histórica

La educación del Chile independientes se inició sin fines de lucro. El Estado y la Iglesia Católica fueron los dos pilares básicos para este desarrollo. Hitos importantes: José Miguel Carrera teniendo el poder absoluto en 1812 “Dictó un reglamento constitucional o Constitución de 1812, la primera que tuvo el país, por la que adoptaba la forma republicana. Creó los primeros símbolos nacionales: la bandera y el escudo de armas. Instaló una imprenta y publicó el primer periódico. Mandó fundar escuelas gratuitas en los conventos y en cada villa de cincuenta vecinos”(1). Cabe destacar que así comienza el establecimiento de escuelas considerando la distribución geográfica de la población, el importante aspecto espacial.
(1). Historia ilustrada de Chile . Walterio Millar. 1998

La Junta de Gobierno que sucedió a Carrera en 1813 creó el 10 de agosto de ese año el Instituto Nacional, mediante la fusión de los colegios coloniales existentes. Con la Reconquista española fueron cerrados el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional.

El Director Supremo don Bernardo O´Higgins en 1818 cuando asume “daba comienzo a la organización de la República, en cuya acción reveló poseer admirables dotes de estadista. Reabrió el Instituto Nacional y la Biblioteca Nacional, que los españoles habían cerrado”.(1)

Manuel Bulnes(1841-1951), con la colaboración de su laborioso ministro don Manuel Montt, gran estadista, dio un fecundo impulso a la educación pública. Fundó la Universidad de Chile por ley de 19 de noviembre de 1842, la Escuela Normal de Preceptores, la Escuela de Artes y Oficios, el Conservatorio Nacional de Música y la Academia de Pintura y creó en Valparaíso la Escuela Naval. Estableció en Santiago la Quinta Normal de Agricultura.

La Escuela Normal de Preceptores inaugurada el 14 de junio de 1842, se debió, en gran parte, al empeño de don Manuel Montt, entonces Ministro de Instrucción del presidente Bulnes. Fue la primera en su género en la América Latina y sólo posterior en dos años a la más antigua de EE.UU.

En la presidencia de Manuel Montt(1851-1861) se considera que se produjo un importante adelanto con la apertura el 26 de agosto de 1853 de la Escuela Normal de Preceptoras con lo cual no sólo los varones podían ejercer la docencia, sino también las mujeres. Esta creación suscitó reacciones de resistencia entre los conservadores, pero aquéllas fueron acalladas cuando el presidente Montt, anunció que dicho instituto sería dirigido por las monjas del Sagrado Corazón de Jesús.

Otro hecho importante fue la promulgación el 24 de noviembre de 1860, de la Ley Orgánica de Enseñanza Primaria, cuyo cuerpo reglamentaba la instrucción primaria en Chile.
Algo más sobre las escuelas normales. Ellas fueron la base del desarrollo de la educación en nuestro país. Al final de este artículo, en un anexo, se hace mayor referencia a éstas. Por ahora cabe señalar que posteriormente se establecieron nuevas escuelas normales a lo largo del territorio nacional. En: Chillán (1871), La Serena (1874), Valdivia (1896), Copiapó(1905), Curicó(1906), Talca(1906), Victoria (1906), Angol(1908), Ancud(1930), Antofagasta (1945), Viña del Mar(1950) e Iquique (1963). Todas tenían internado para los alumnos de otras ciudades y todos los demás, estaban sometidos a régimen de medio pupilaje, es decir permanecían todo el día en el establecimiento.

El Gobierno Militar en 1974 las clausuró.

Volviendo a las acciones presidenciales.

José Manuel Balmaceda 1886-1891
Dio gran impulso a la educación pública, edificó escuelas en casi todas las ciudades del país. Creó el Instituto Pedagógico para formar profesores para la educación secundaria. Inició la construcción del Internado Nacional Barros Arana.

Gobierno de Jorge Montt 1891-96. La ley de la comuna autónoma, fracasa. Importante considerar el tema en su relación con la municipalización de la educación y de la salud primaria que estableció la dictadura militar.

Gobierno de Juan Luis Sanfuentes 1915-20, se preocupó especialmente de la educación del pueblo, construyó muchos establecimientos educacionales en Santiago, Valparaíso y Concepción.

Con mayoría liberal en ambas cámaras dicto la ley de Instrucción Primaria Obligatoria, el 26 agosto de 1920 (todo niño de 8 a 13 años debe asistir a la escuela).

Gobierno de Pedro Aguirre Cerda 1938-41, educador y estadista. Su lema fue “gobernar es educar”. El radicalismo se caracterizó por el apoyo a la educación pública.

Gabriel González Videla 1946-52. A principios de 1952 promulgó la ley que creó la Universidad Técnica del Estado

Eduardo Frei Montalva 1964-70. Durante su gobierno se hizo la gran reforma educacional que permitió dar matrícula a todos los niños en edad escolar a través de una plena cobertura geográfica; sumado a eso varios otros cambios importantes. La reforma fue acompañada por la creación por el Estado del Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigación Pedagógicas que asumió como funciones fundamentales desarrollar no sólo actividades de perfeccionamiento docente sino además desarrollar e impulsar la investigación educativa con el fin de mejorar las prácticas pedagógicas y con ello la calidad de la educación chilena.

Gobierno Militar 1973-90, entre las medidas más importantes traspasó a las municipalidades los servicios de educación pública y salud primaria. El profesorado fue seriamente afectado por muy diferentes medidas. Además cerró el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigación Pedagógicas. Estimuló la privatización de la educación, especialmente la superior. Se generó la aparición relámpago de muchas universidades privadas una vez que pierde el plebiscito de 1988. Muchos personeros de su gobierno se identifican con estas universidades, algunas de ellas aparecen muy relacionadas con el lucro, legalmente prohibido.

En mi opinión lo que se hizo contrasta con las políticas que llevó el Estado desde su independencia, especialmente en los periodos de gobierno de grandes estadistas. Cuesta comprender medidas de esta naturaleza como otras, entre éstas la del profundo debilitamiento del sistema ferroviario que tanta importancia tienen desde un punto de vista geopolítico y el debilitamiento de las zonas extremas. El neoliberalismo del sector civil logró en la práctica imponerse sobre las posiciones geopolíticas que deben por tradición impulsar las fuerzas armadas.

Análisis de la educación en Chile y bases para una política educacional

Gran parte de estos temas los publiqué en mi página web  www.rochade.cl el 29 noviembre 2011. Hoy repito ese contenido con algunos agregados.

He preparado este artículo para poder tener la tranquilidad de exponer mis puntos de vista sobre tan importantes temas de gran actualidad. Estoy consciente de que tiene muchos vacíos, pero he preferido darles pronto a luz.

Por mi experiencia profesional y mi amplia participación en actividades académicas universitarias por más de 50 años, especialmente en la Universidad de Chile, me ha parecido conveniente vaciar mis inquietudes, mi diagnóstico y mis proposiciones sobre estos temas.

Hago un análisis en parte histórico y critico especialmente la municipalización de la educación pública y el daño que se le ha hecho a la educación superior con el debilitamiento de la Universidad de Chile y la destrucción de la Universidad Técnica del Estado.

Me refiero también al negocio de universidades privadas con fines de lucro, las que han sabido a base de resquicios pasar por encima de la prohibición legal de su existencia.

Al final presento 11 elementos importantes a considerar en una política nacional de educación. Menciono: la desmunicipalización de la educación pública; la educación superior pública profesional debiera descansar en una o dos grandes universidades; la educación pública superior también debe ser gratuita; la universidad pública debe ser un pilar importante al desarrollo nacional y regional; la universidad pública no sólo debe hacer docencia sino que además investigación, extensión y creación artística; el financiamiento de la universidad pública debiera ser autónoma como lo fue en el pasado, no depender de los gobiernos de turno; debe llegarse a la cobertura plena de la educación preescolar. El tema de la independencia financiera lo considero fundamental y poco se ha insistido en este planteamiento; sin ella no se tendrá jamás la deseada autonomía universitaria.

A continuación abordo en forma más amplias los temas anteriormente planteados.
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Chile históricamente se caracterizó por los positivos resultados de sus políticas públicas en los campos de la educación y la salud; los indicadores sociales así lo señalan. Sus tasas de analfabetismo y de mortalidad infantil en la antigua democracia habían mostrado valores muy favorables con relación al nivel económico nacional, al ingreso per cápita chileno. Podríamos extendernos a otros campos de situaciones muy positivas de entonces como en el de los ferrocarriles.

Muchas maravillas se dicen del largo periodo de la dictadura militar integrada a uno de los neoliberalismos más extremos del mundo, impuesto por el régimen autoritario, que tiene como símbolo una Constitución espuria. La Concertación poco hizo por volver hacia el antiguo pasado democrático que iba generando un paulatino proceso de desarrollo con desigualdades menos extremas que las emanadas del neoliberalismo de la dictadura, que aparece como enquistado después en la llamada nueva democracia, o retorno a ella.

La municipalización de la educación escolar básica y media dañó seriamente al sistema, como también lo hizo a gran parte del sistema nacional de salud. Extraña que el gobierno militar haya apoyado la destrucción de los ferrocarriles chilenos, que deberían tener un importante valor geopolítico, como lo poseyeron en el pasado.

Es preocupante también cómo se fraccionó la ENDESA del Estado chileno para después privatizarla y dejarla extranjerizarl, quedando en ella gran parte de los derechos de agua necesarios para la generación de la energía y para los otros nobles objetivos como la agricultura y los servicios públicos del agua potable, también en gran parte privatizados.

En la actualidad se enfrentan serios riesgos de desabastecimiento futuro de energía eléctrica y desde ya el muy negativo efecto de los altos precios de esta energía.

Inquieta hoy en muchos sectores de la sociedad chilena el tema de la matriz energética. Se acabó el sector público capaz de dirigir una política nacional con equipos permanente muy capacitados pertenecientes a las empresas del Estado y de la planificación nacional, primero de CORFO y posteriormente de ODEPLAN y MIDEPLAN. No es lo mismo las comisiones de expertos que actúan esporádicamente, que el tener una institucionalidad pública permanente.

La Concertación continuó debilitando a la planificación nacional. Frei Ruiz Tagle trató incluso de hacer desaparecer a MIDEPLAN. Desde el primer gobierno de la Concertación se vio falta de interés por apoyar a este ministerio, que fue recibido muy aminorado. Hoy ya el ministerio como tal no existe.

La CORFO fue casi destruida en el Gobierno Militar, y la Concertación no fue capaz de reconstruirla; más bien no tuvo la voluntad de hacerlo. A muchos nos extrañó que ni el Partido Radical, en manos de quien quedó la CORFO en el primer gobierno de la Concertación, no lo hiciera. El pensamiento “renovado” del socialismo chileno, se supo acomodar en el nuevo sistema heredado; en su seno mal se trató o valorizó a los viejos socialistas doctrinarios, para que los nuevos, muchos de ellos que fueron los más extremistas en el Gobierno de Allende, se transformaran en grandes hombres de negocio, amasando poder económico y político. Varios de ellos provenían de las juventudes de la DC que pasaron a posiciones más extremas creando o incorporándose al Mapu y a la Izquierda Cristiana, “hombres brillantes” que supieron después evolucionar hacia un proceder capitalista que tanto los ha beneficiado.

Deseo centrarme ahora principalmente en el tema de la educación.

Recordemos que fueron dos grandes sistemas nacionales los ejes de los progresos notables en educación y en salud. El sistema nacional de educación pública con sus escuelas primarias y sus liceos a lo largo del territorio nacional, que culminaba con las dos grandes universidades públicas, la más que centenaria U. de Chile y la Técnica del Estado que parte a mediados del siglo XX, en 1947 bajo el Gobierno Radical de Gabriel González Videla, inicialmente nacida de la ampliación en funciones académicas de la Escuela de Artes y Oficios y de varios otros centros de formación técnica ubicados en las entonce provincias. En el sistema universitario se tenían además importantes universidades que no pertenecían al Estado, pero que eran sin fines de lucro. Entre ésta deben mencionarse especialmente las universidades católicas- la Pontificia de Santiago y las regionales, la Universidad de Concepción y la que fuera más reciente, Universidad Austral. También merece destacarse a la Universidad Federico Santa María.

Las universidades estatales-la de Chile y la Técnica del Estado- tenían sedes regionales, que iban paulatinamente ampliándose.

Para muchos, un daño enorme a la formación del profesorado básico de Chile, fue el cierre masivo de las Escuelas Normales, con grandes maestros con vocación y experiencia, que no sólo daban conocimiento sino que también trasmitían valores.

Es importante tratar de hacer un diagnóstico objetivo y de procurar determinar las causas de esta decadencia de la educación en Chile. Al parecer no se ha pretendido hacer un profundo análisis de este regresivo proceso de la enseñanza en Chile; se culpa de ello más bien a la calidad del profesorado y a la reducción de recursos financiero. Sin duda que hay causas más mediatas; las causas anteriormente mencionadas tienen a su vez mucha otras causas anteriores.

Para mí causas importantes fueron:

–    La municipalización de la educación del Estado, tanto de sus escuelas públicas como la de sus liceos. Ello contribuyó a un debilitamiento general de la educación y a agudizar las desigualdades, quedando especialmente perjudicados los municipios más pobre. El daño a los profesores fue inmenso; además de las persecuciones y hasta asesinatos a que fueron sometidos; sus rentas descendieron y se dañaron seriamente sus carreras funcionarias: Un profesor antes iniciaba su carrera habitualmente en sectores más alejados y pobres, para ir ascendiendo por méritos, pudiendo hacer carrera en todo el ámbito nacional, incluso con acceder hasta altos cargos en el Ministerio de Educación, teniendo así este ministerio a funcionarios muy capaces y conocedores de la realidad nacional. Con la municipalización el profesor quedó encerrado en su comuna, lo que restringe su carrera y además la frecuente corrupción municipal, que se dice que es mayor que en otros sectores públicos y privados, dañaba a muchos en sus ascensos; en la mediocridad no es bueno que el más capaz y honesto surja porque eso daña a quienes la conforman. Profesoras me contaban durante la dictadura el trato que recibían, incluso eran afectadas hasta por el acoso sexual; no sería extraño que en la nueva democracia eso también se dé al nivel municipal. La deuda histórica al profesorado ha siso una vergüenza nacional; nunca el tema fue totalmente superado. Los municipios con más recursos lo pudieron hacer, otros fueron conseguidos a través de procesos judiciales pero muchos otros perdieron sus derechos. Debe recordarse que en el Gobierno Militar los alcaldes eran designados y muchos de ellos provenían de otras comunas.

–    Volviendo al tema de la carrera funcionaria, me llama la atención que esta materia no haya sido mayormente planteada; algo se ha hecho presente en el campo de la salud por los médicos del sector municipal que se ven marginados de su relación con el hospital, tan  importante para ellos y para el país.

–    La marginación y postergación de muchos profesores por criterios políticos, como también la elección en responsabilidades importante no siempre de los más capaces, constituye no sólo un hándicap en contra del avance sino que también pasan a ser causas de retrocesos. Eso termina dañando a la sociedad.

–    Fue notoria la reducción de los recursos financieros a la educación y a la salud durante el Gobierno Militar.

El sistema de financiamiento que da el Gobierno a las municipalidades para la educación es nefasto; se otorga a base de alumnos matriculados y de asistencia de ellos a los establecimientos. Modelo netamente neoliberal, con el que se perjudica principalmente a las municipalidades más pobres y a las escuelitas con menores alumnos. Ha sido un estímulo para que las municipalidad eliminen establecimientos educacionales y para distanciar a los sectores más pobres del acceso a los establecimientos educacionales.

Muchas comunas se dice que deben recurrir a recursos municipales para atender sus compromisos educacionales y de salud, porque los que entrega el Gobierno no son suficientes.

El sistema educacional obligatorio debe dar acceso digno a toda la población nacional dispersa en el territorio del país. Así fue anteriormente programado. Esa programación especial debe estar en permanente revisión y enriquecimiento y debe buscarse el financiamiento adecuado para el cumplimiento de esa meta. El financiamiento debe basarse en dar los recursos necesarios a sus establecimientos, a cada uno de ellos, y no basarse en fondos entregados a las municipalidades por alumnos matriculados y por asistencia. No cabe duda que las comunas más pobres y con población más dispersa son las más perjudicadas; ellas van a tener con toda seguridad costos más altos por alumnos. Es muy probable que el sistema contribuya a darle menos estabilidad al profesorado y que los más capaces emigren a otros establecimientos que les den mejores remuneraciones y mayores perspectivas de mejoramiento. Se genera así un círculo regresivo perverso, cada vez los que más necesitan para salir adelante son los que menos reciben.

Quisiera insistir en el mal trato al profesorado. Impresiona como en Gobierno Militar en sus inicios cierra todo el sistema de escuelas normales. Se hace desaparecer el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigación Pedagógicas.

El hecho de que entre el profesorado existiesen muchos con pensamiento de izquierda y militantes comunistas y socialistas, como también de otros partidos con importantes corrientes defensoras de la democracia, seguramente motivó a la estrategia cívico militar de las cabezas del golpe a procurar neutralizar o debilitar el poder potencial que podía surgir de las organizaciones del profesorado en contra la dictadura. Posiblemente eso también motivó a debilitar a las dos universidades públicas nacionales, a la de la Chile y a la Técnica del Estado, a fraccionarlas y dejarlas limitadas sólo a lo que sería la Región Metropolitana. No debe olvidarse que las dos universidades fueron intervenidas y dejadas a cargo de una autoridad militar.

             El tema universitario

Estuve ligado a la Universidad de Chile por más de cincuenta años. Fui académico de ella desde 1952 hasta el 2005; en gran parte de ese período participé en ella como part time. Conocí realidades muy distintas.

Hubo períodos que pudieran llamarse de oro; recuerdo muy especialmente durante el rectorado de ese ilustre hombre público gran humanista y gran científico Juan Gómez Milla, quien tanto apoyo diera a la investigación universitaria y en general al reforzamiento de la Casa de Bello.

Una verdadera universidad pública debe tener un financiamiento de Estado, autónomo del Gobierno de turno y debe cumplir la amplia gama de las tareas académicas: la docencia, la investigación, la extensión y la creación artística, junto a muchas otras responsabilidades que la sociedad estime conveniente asignarle. La universidad pública debe ser uno de los pilares del desarrollo integral de un país. Investigar en los que sus capaces académicos estimen más conveniente para el desarrollo nacional y para la formación de sus egresados.

La Universidad de Chile tuvo un financiamiento autónomo establecido por ley proveniente de impuestos especiales para su financiamiento autónomo; los recursos aumentaban automáticamente con el crecimiento económico del país. Así ella podía investigar autónomamente, como también crear y mantener carreras necesarias no sólo para el desarrollo presente sino que también para el avance futuro del país. Lo anterior también muy importante para la labor académica de la extensión y la ceración artística..

Debe recordarse que el Gobierno Militar eliminó esta fuente financiera y la Constitución impuesta por ese gobierno, impide que existan impuestos para fines específicos. Estamos conscientes que la única excepción constitucional es el de ese tremendo impuesto del 10% de las ventas de CODELCO que va a las fuerzas armadas.

Fue a mi juicio nefasta la política dirigida a que las universidades públicas se autofinanciasen. Muchos de los recursos de las universidades se desviaron a la atención de los sectores más poderosos que con bajos aportes financieros lograban que recursos universitarios trabajasen para su propio beneficio, tanto en asistencia técnica como en la investigación. Estos lógicos procedimientos para obtener recursos para el sobrevivir de las universidad, ha sido seguramente una contribución importante para las desigualdades del país.

Por otra parte la política de autofinanciamiento de las universidades públicas, ha sido perversa no sólo por el ya mencionado tema de la investigación, que tiende a que se dirija a favor de los que pueden aportar recursos. Las universidades públicas se vieron obligadas paulatinamente a entrar a establecer aranceles a los alumnos, montos incluso crecientes año a año. Se han cerrado carreras posiblemente importantes para el futuro del país, por la poca demanda actual por seguir esas profesiones, lo que le ocasiona pérdidas a la Universidad, a la facultad o al instituto.

Las carreras no deben cerrarse por no financiarse, éstas deben existir, desarrollarse, reducirse o eliminarse en función de las necesidades especialmente las futuras del país. Y sólo eliminarse cuando ello sea recomendado por los resultados de serios estudios que justifique su desaparición.

Por otra parte la búsqueda del autofinanciamiento llevó a ampliar los cupos en carreras con mayor demanda inmediata para lograr ingresos, aunque el día de mañana muchos de los futuros profesionales se sepa que no tendrán campo de trabajo adecuado a su preparación..

El tema de la deuda del egresado es otra materia muy seria. Origina un cambio de valores hasta cierto modo justificado. Al salir el profesional con altas deudas, se le fuerza a cambiar valores, para como le sea posible obtener ingresos destinado a pagar cuanto antes su deuda. Qué diferentes era para los profesionales antiguos que estudiaron o estudiamos gratuitamente, salían o salíamos muchos de ellos o de nosotros con un compromiso con la sociedad; estos profesionales fueron importantes agentes de positivo cambio.

Recuerdo dos casos que me han impresionado. Uno, años atrás en el INTA de la Universidad de Chile, donde yo era entonces académico, un distinguido médico salubristas público nos dio una charla, me refiero a Benjamín Viel; él señalaba que pudo estudiar medicina gracias a que los estudios eran gratuitos, era hijo de madre viuda. Agregaba que en la actualidad de entonces,-a mediados del los años 80, los alumnos de medicina salían con tal deuda que prácticamente les impedía trabajar en el sector público.

El otro caso. Hace un par de años oí al Premio Nacional de Periodismo, Sergio Campos, manifestar  que pudo estudiar para profesor gracias a que los estudios eran gratuitos; entiendo que su primer título, el de profesor, lo obtuvo en al Universidad Técnica del Estado, hoy desaparecida como tal.

Recordemos que en el pasado, gran parte de los médicos eran formados en la Universidad de Chile e ingresaban al sector público. Partían como médicos generales de zona. En sus cargos durantes varios años de permanencia zonal, entraban a ganar experiencias y a tener un mejor conocimiento de la realidad de su país, de los problemas de la población en su base. Después de ello podían optar a una especialidad sin costo, para una vez obtenido su título de especialista, trabajar parcialmente para el sector público junto con ejercer privadamente su especialidad profesional. Eran sin duda otros tiempos.

Un tema impactante es el negocio de las universidades en lo educacional y el de las clínicas en el tema de la salud. Impacta ver las grandes y lujosas construcciones de varias de las universidades y clínicas privadas que contrasta con lo que sucede en universidades y establecimientos de salud del sector público.

En lo universitarios, quién termina financiando todas esas grandes construcciones al igual que toda esa propaganda publicitaria que a páginas enteras y hasta a doble páginas aparece en los diarios de mayor circulación, o propaganda colocada en lugares públicos como el Metro de Santiago.

Universidades con fines de lucro- que debieran no existir de acuerdo a la ley-, captan a distinguidos profesionales de la vida pública, del espectáculo, de las universidades tradicionales y hasta premios nacionales para mostrarlos como académicos de sus lucrativas universidades; son como carnadas para pescar alumnos. Extraña cómo se acreditan universidades que está demostrado persiguen utilidades a través de resquicios legales; una vez alcanzadas altas rentabilidades algunas son vendidas, incluso al capital extranjero. Ministros de Estado han participado en estas operaciones, al parecer con beneficios económicos.

Cómo el negocio de las universidades privadas y la defensa de las tradicionales para sobrevivir, amplían vacantes y hacen que en el país se produzcan grandes desequilibrios entre la relación de vexistencias de profesionales y técnicos, de los más extremas del mundo.

Impacta cómo la banca ha hecho lucrativas operaciones financieras otorgando créditos para los estudios universitarios a altas tasas de interés y sin mayores riesgos, ya que estos préstamos han operado con la garantía del Estado.

Cabe preguntarse hasta dónde este excesivo número de estudiantes universitarios está impidiendo que la cesantía juvenil crezca más allá de los altos niveles en los cuales se ha encontrado.

Las universidades privadas han progresado impresionantemente. Cómo han captado académicos de las universidades del Estado que los han formado, aislando al académico de la necesaria relación con la investigación. También llama la atención cómo han ido captando personeros importantes de diferentes actividades de la vida pública y de la vida cultural, igualmente que profesionales destacados en diferentes aspectos. Se les usa ya no sólo en su publicidad visual pasiva de las imágenes en periódicos y en afiches callejeros y del Metro, sino que también en spot de televisión y en cuñas radiales, en los que ellos aparecen con mensajes orales para atraer a los alumnos a sus centros universitarios, especialmente a las facultades y escuelas donde aparecen como máximas autoridades.

Esas mismas universidades construyen impresionantes edificios; todo ese costo en infraestructuras, en pagos de altas remuneraciones y de los elevados costos publicitarios, pasan a ser financiados por los estudiantes y sus familias; en parte también por el Estado.

Uno de los aspectos importantes de las universidades del estatales ha sido la integración social y cultural. Las nuevas universidades privadas no tienen esa característica, tienden así a agudizar las divisiones culturales y sociales; contribuyen así a mal comprender las desigualdades de la sociedad chilena.

La Concertación muy poco hizo por corregir ese procesos de degradación, incluso muchos de sus personeros se plegaron al sistema por beneficios económicos o de figuración. A no pocos puede llamarnos la atención que durante este gobierno que termina parece haberse actuado con mayor firmeza en los procesos de acreditación universitaria y en la fiscalización del lucro.

En el tema universitario, esta nueva asociación política debilitó los financiamientos de las universidades del Estado. Al Rector de la Universidad de Chile no se le dio desde el principio de la nueva democracia el reconocimiento que éste tenía en la antigua democracia, cuando su voz y sus planteamientos eran respetados. En muchos aspectos se le subordinó a la Subsecretaria de Hacienda o a la Dirección del Presupuesto, basados en que a la Universidad se le atribuía una pésima administración, especialmente en lo financiero.

No se hizo nada por recuperar su financiamiento autónomo y se le forzó a recurrir a los aranceles, los que debieron ser cada vez mayores. Las rentas de académicos y funcionarios debieron reducirse y las carreras académicas y funcionarias terminaron debilitándose. Se le forzó a dar servicios lucrativos al sector privado más poderoso o a hacer docencia en las universidades privadas..

También debe recordarse que no se le dieron los recursos necesarios para reintegrar a parte importante de los académicos que fueron exonerados por la dictadura. Ello ha contribuido a que las actividades académicas sean menos representativas de la sociedad nacional en su integridad.

Nada se hizo por la reintegración a la Universidad de Chile de su Pedagógico (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación) y del Instituto Profesional de Santiago; por el contrario a partir de este instituto, por una ley patrocinada por la Concertación, se creó una nueva universidad del Estado, la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM). El alumnado no compartía este destino, ellos deseaban reintegrase a la Universidad de Chile. Así se llega, a lo que podría constituirse un absurdo, a cuatro universidades estatales en la Región Metropolitana, la Universidad de Chile, la Universidad de Santiago, la Universidad Tecnológica Metropolitana, más la especializada Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

En mi opinión muy culpable de todo esto fue la misma Universidad de Chile que no quiso proponer una política nacional de educación superior, esperando que el Gobierno de Patricio Aylwin lo hiciera.

El tema de una Política Nacional de Educación debiera ser una materia prioritaria

Elementos importantes de ésta, deberían ser en mi opinión

1.    La desmunicipalización de la educación pública obligatoria y pasar a responsabilidad del Ministerio de Educación. Debe plantearse cuál debería ser la existencia deseada de establecimientos, escuela y liceos, que cubran adecuadamente al país en sus necesidades y en su geografía. Para cada establecimiento debe haber un proyecto específico
2.    La educación superior pública profesional debiera descansar en una o dos grandes universidades nacionales. La Universidad de Chile con su sede o sedes centrales y con las sedes regionales y una posible reconstrucción de la Universidad Técnica del Estado, con cobertura nacional que junto con dar la formación técnica en sus diversos niveles, permita a sus técnicos llegar posteriormente a títulos profesionales.
3.    Estas universidades, especialmente la de Chile, debieran dar el gran apoyo al desarrollo nacional no sólo en la formación de recursos humanos sino que también en la investigación y en la extensión; también lo debiera hacer en la proposición de políticas de desarrollo. Esto debe ser tanto al nivel nacional como al regional. Las sedes regionales deberían ser grandes contribuyentes al desarrollo de su región.
4.    La educación pública debe ser gratuita a todos sus niveles. Es muy importante para obtener profesionales con valores comprometidos con la sociedad. Podrían considerarse aportes voluntarios de alumnos y apoderados.
Una de las ventajas del sistema es que el alumno tenga la libertad de elegir la carrera que él desee, y no la impuesta o presionada por sus padres que son los que tendrían que financiar la carrera.
5.    Debe considerarse en la educación universitaria y técnica las necesidades del
país. Los cupos deben estar relacionados con las necesidades nacionales y la selección estar basada en la vocación, capacidad y preparación de los postulantes. El sistema de selección debiera evitar el uso de cursos preuniversitarios. Para neutralizar los efectos de las desigualdades de la enseñanza en los liceos, debiera considerarse con entradas preferentes a los mejores alumnos egresados de los distintos establecimientos.
6.    La universidad pública debe cubrir no sólo la docencia sino que también la investigación, la extensión, la creación artística e incluso la asistencia técnica.
7.    El financiamiento de la universidad pública debe ser autónomo de las decisiones de los gobiernos de turno, debe provenir de una legislación especial que considere un creciente destino de recursos de acuerdo al crecimiento del ingreso nacional.
8.    Reforzar la educación preescolar de manera que logre una cobertura plena.
9.    Ampliar y reforzar la institucionalidad formadora de técnicos.
10.    Es muy importante que la política de educación forme parte de una política nacional de desarrollo. Importante sería reestablecer una Dirección Nacional de Planificación que fuese la que preparase el plan y los planes a la consideración política. No puede dejarse la preponderancia del ministerio de Hacienda y de la Dirección de Presupuesto en la política nacional de desarrollo. Debiera considerarse un diagnóstico profundo de la educación chilena que analice especialmente los grandes problemas que enfrenta y cuáles serían sus causas, tanto las próximas como las mediatas.
11.    La dignificación del profesor, desde la educación preescolar hasta la universitaria como también respaldar todo lo referente a la ética profesional, bastante debilitada.

Obstáculos importantes para implementar la política sugerida

1.    En cuanto a la desmunicipalización de la educación, ésta no es una tarea fácil; existen muchos intereses en mantenerla. La educación en la municipalidad le da poder a las autoridades municipales y en particular al alcalde. Las municipalidades con más recursos económicos han logrado algunos resultados positivos derivados de varias causas, entre otras la que está en torno a poder pagar mejor a sus profesores y así atraer mejores docentes y disponer de más recursos para obtener mejores resultados educacionales.
2.    La autonomía financiera de las universidades públicas no es fácil lograrla. Requiere de una modificación constitucional que llegue a permitir impuestos para fines específicos. El neoliberalismo asociado al monetarismo, se oponen a que se establezcan impuestos para fines específicos.
3.    El lucro en las universidades privadas no será fácil identificarlo legalmente; existen los resquicios legales no fáciles de cuestionar. Los sectores interesados en que esto perdure disponen de muchos recursos de diferente naturaleza, entre éstos intereses transversales de personeros políticos de distintos partidos tanto de Gobierno como de oposición. Disponen sin duda de apoyos de profesionales, especialmente de abogados muy capacitados.
4.    La gratuidad de la educación universitaria tiene rechazo de muchos sectores. No se ha desarrollado una buena argumentación a favor de ella que tenga apoyo político. Recordemos que la misma presidenta Bachelet espontáneamente se manifestó en contra de esta gratuidad, aunque posteriormente cambió de posición. Tengamos presente que la persona que inicialmente estaba designada como subsecretaria de educación se había manifestado por escrito en contra de la gratuidad. Quien será ministro de Educación es muy probable que no esté plenamente convencido de los beneficios sociales y económicos de la gratuidad; él es más un hombre especializado en las finanzas públicas. Su financiamiento debiera provenir de impuestos progresivos a los ingresos de las persona; ya el programa de la Nueva mayoría se ha manifestado por bajar las tasas de impuestos al tramo de contribuyentes de mayores ingresos.

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Anexo:   Algo más sobre las escuelas normales

Ellas fueron la base del desarrollo de la educación en nuestro país, dentro de éstas se destacó la primera creada, posteriormente nominada como Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez. Élla ha sido un símbolo de la formación del profesorado chileno.

Fue fundada como la Escuela de Preceptores de Santiago en 1842, renombrada posteriormente como Escuela Normal José Abelardo Núñez . Fue la primera institución formadora de maestros habilitados para desempeñarse en la docencia primaria en Chile y Latinoamérica
Su primer director fue el escritor y político argentino don Domingo Faustino Sarmiento. Durante un siglo formó docentes primarios, hasta que finalmente fue cerrada en el inicio de la Dictadura Militar, en 1974.

Los primeros antecedentes que se registran acerca de la instalación de una Escuela de Preceptores, datan de la administración del Presidente don José Joaquín Prieto Vial. Éste había logrado que el Congreso Nacional aprobara un fondo destinado al fomento de escuelas públicas primarias y a la fundación de una “Escuela Normal”. Las vorágines políticas y la salida del mandatario que propalaba el proyecto, impidieron que la institución formadora de maestros pudiera nacer a la vida.

El 18 de enero de 1842, Manuel Bulnes Prieto, entonce Presidente de la República, promulgó el decreto de creación de la Escuela Normal de Preceptores, la más antigua de América Latina y tan sólo posterior en dos años a la de Massachusetts, en los Estados Unidos. Se cumplía de esta forma un deseo anhelado por muchos intelectuales y políticos chilenos, quienes veían el cuadro decadente que evidenciaba la educación en el país. Manuel Montt, entonces Ministro de Instrucción Pública, puede ser considerado el padre putativo de esta obra, pues a él confluyeron las ideas que comunicaban un proyecto de tal envergadura.

El decreto firmado por el propio ministro Montt, fue redactado por Domingo Faustino Sarmiento. Según este gran escritor, político y educador argentino, la institución debía constituirse en un “establecimiento central en que se formen los preceptores, se estudien y aprendan los métodos y se preparen y se practiquen las reformas necesarias para la mejora de la enseñanza…”. (Sarmiento Director de la Escuela Normal 1842-1845, Ministerio de Educación Publica, Santiago, 1942, pg. 9).

La Escuela Normal fue inaugurada solemnemente en Santiago el 14 de junio de 1842, y el primer curso -que constaba de 28 alumnos-, funcionó en un edificio ubicado en la Plaza de Armas. Su primer director fue Domingo Faustino Sarmiento, quien se encontraba en Chile huyendo de la Dictadura de Juan Manuel de Rosas. Un verdadero caos reinaba en la Escuela durante los primeros años, debido a la falta de preparación pedagógica de la planta docente. Así, por ejemplo, Sarmiento no daba abasto con la multiplicidad de tareas que realizaba casi simultáneamente (además de dictar clases en la Escuela, colaboraba en la redacción del diario El Progreso y era profesor del Liceo de Santiago), y se veía en graves aprietos frente a sus alumnos.

Unido a lo anterior, frecuentemente brotaban conatos de rebeldía entre los educandos, razón que motivó la pronta expulsión de 17 de los 28 alumnos fundadores. Montt, comprendiendo que no sólo bastaba el aspecto vocacional para ejercer como un auténtico maestro, envió a Sarmiento a Europa y a los Estados Unidos con el objeto de examinar los procedimientos de enseñanza en las escuelas normales. Se aprecia que desde entonces se manifestaban las inquietudes estudiantile frente a reales problemas que enfrentaban.

Por decreto promulgado el 13 de noviembre de 1845, la Escuela Normal fue transformada en un internado y se la reubicó junto a la Quinta Normal de Agricultura. El ministro Antonio Varas, sucesor de Montt en Instrucción Pública e impulsor de la norma, había afirmado que “las escuelas serán siempre lo que sean los preceptores”. En ese sentido, justificó el traslado del establecimiento, indicando que con ello los futuros maestros adquirirían conocimientos prácticos de agricultura y de diversos oficios y se sustraerían de la eventual desmoralización que pudiera generarles “el contacto con el mundo urbano” (entonce la Quinta Normal era lugar rural).

A mediados del siglo XIX, empezó a funcionar un anexo de la Escuela, destinado a la enseñanza para sordomudos. Pero el mayor adelanto se produjo el 26 de agosto de 1853, fecha en que se abrió la Escuela Normal de Preceptoras, con lo cual no sólo los varones podían ejercer la docencia, sino también las mujeres. Esta creación suscitó reacciones de resistencia entre los conservadores, pero aquéllas fueron acalladas cuando el entonces Primer Mandatario, señor Montt, anunció que dicho instituto sería dirigido por las monjas del Sagrado Corazón de Jesús.

Según lo ordena el artículo 2º de la ley que dispuso la creación de esta Escuela, “se enseñarán los ramos siguientes: leer y escribir con perfección y un conocimiento completo de los métodos de enseñanza mutua y simultánea; dogma y moral religiosa; aritmética comercial; gramática y ortografía castellana; geografía descriptiva; dibujo lineal; nociones generales de historia y particulares de la de Chile”.

En 1851 el plan de asignaturas había experimentado un notable enriquecimiento; se sumaban al programa primigenio dibujo natural, música vocal, inoculación de la vacuna, nociones generales de agricultura y redacción de correspondencia y contabilidad.

Resulta especialmente interesante analizar la Ley Orgánica de Enseñanza Primaria promulgada el 24 de noviembre de 1860, cuyo cuerpo reglamentaba la instrucción primaria en Chile. En esa norma jurídica aparecen citadas las asignaturas que las escuelas normales de hombres debían impartir: geometría, física, química, historia sagrada, historia de América, historia de Chile, dogma fundamental de la fe, música vocal, elementos de agricultura, vacunación y pedagogía técnica y práctica. Por su parte, las escuelas normales de mujeres debían enfatizar los ramos de cosmografía, física, historia sagrada, historia de América, historia de Chile, dogma moral y religioso, música vocal, horticultura, dibujo natural y pedagogía teórica y práctica.
Desarrollo posterior de las escuelas normales en Chile

Los sucesivos gobiernos, fueron creando nuevas Escuelas Normales. Recordemos como hecho importante la apertura de la Escuela Normal de Preceptoras concretizada el 26 de agosto de 1853, hecho que ya ha sido analizado.

Posteriormente se establecieron nuevas escuelas normales a lo largo del territorio nacional. En: Chillán (1871), La Serena (1874), Valdivia (1896), Copiapó(1905), Curicó(1906), Talca(1906), Victoria (1906), Angol(1908), Ancud(1930), Antofagasta (1945), Viña del Mar(1950) e Iquique (1963),),. Todas tenían internado para los alumnos de otras ciudades y todos los demás, estaban sometidos a régimen de medio pupilaje, es decir permanecían todo el día en el establecimiento.

La ley establecía claramente que para ser maestro de escuela se requería el título de normalista, o, por su defecto, competencia acreditada en la forma prescrita por la legislación vigente.

En los años de 1960 la formación del profesorado de la educación básica deja de ser exclusivo de las escuelas normales y también se empieza a realizar en los Colegios Regionales de las universidades.

Recordemos que el Gobierno militar las suprimió en 1974.

Gran parte de lo presentado en este anexo proviene de Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_Normal_Superior_Jos%C3%A9_Abelardo_N%C3%BA%C3%B1ez

 

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