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Un nuevo mártir del sindicalismo chileno. Muere Marco Antonio Cuadra Saldías, dirigente gremial muy querido, que había sido desvinculado de su empresa

Veinticinco días de agonía, de una agonía a una muerte segura. El 90 % de su piel estaba quemada. Con porcentajes mucho más bajos, la muerte es inminente.

Me extrañó que durante tantos días nada se informó de este candidato a mártir. En la prensa, radio y televisión nada leí ni oí; tuve la intención de haber escrito antes sobre el tema.

Justo derecho tiene uno a preguntarse por qué ha sucedido esto, por qué el silencio de un Gobierno, por qué el silencio de las organizaciones gremiales y quizás también por qué el silencio del sector empresarial. Podría decirse que en torno a esto hay una responsabilidad de toda nuestra sociedad. Quizás sea justo exclamar, ¡Por Dios qué poco valemos! ¡Cómo nos hemos deteriorado como sociedad!

En Radio Cooperativa, en “El primer café” de hoy se hizo un interesante análisis del caso. Uno de los serios problemas es el sindicalismo fraccionado, que se presta a rivalidades y a que seguramente aparecen los sindicatos apatronados, que tanto perjudican los intereses de los trabajadores. Se criticó a la CUT por su falta de presencia e incluso a las de autoridades del Gobierno. Se pudo saber que una autoridad se hizo presente ante el enfermo y su familia, pero al parecer fue un acto que no interesó a la “gran” prensa chilena. En ella nada salió, nada oí en radio ni nada capté en televisión.

Sin duda que Marco Antonio Cuadra Saldías es un mártir, parecido a esos de los primeros cristianos, cuando sus sacrificios pasaban desapercibidos.

Es común que los auténticos dirigentes gremiales y sociales sean perseguidos y no pocas veces asesinados. No puede olvidarse el crimen de Tucapel Francisco Jiménez Alfaro quien fuera un gran sindicalista chileno, militante del Partido Radical. Quien entre otros cargos fue Presidente de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales.

Wikipedia informa lo siguiente: Debido a su oposición al Régimen Militar, Tucapel Jiménez fue blanco de amenazas y seguimientos. Uno de los objetivos que el dirigente buscaba materializar durante aquel tiempo era la reunificación del movimiento sindical chileno. La mañana del 25 de febrero de 1982, Jiménez salió de su casa a trabajar en su taxi. Su vehículo fue interceptado por algunos sujetos, quienes haciéndose pasar por pasajeros le pidieron que se dirigiera al camino Renca-Lampa, a 40 kilómetros de Santiago. Allí, el dirigente recibió cinco disparos en la cabeza y fue posteriormente degollado. Su cuerpo fue encontrado esa misma noche, dentro de su taxi. Sus documentos, en cambio, fueron encontrados al día siguiente en Viña del Mar.

La información oficial, y parte de los medios de prensa, hablaron del asesinato como el resultado de un asalto. Un año después, en Valparaíso, fue encontrado el cadáver de un carpintero llamado Juan Alegría Mundaca, quien presentaba heridas en sus muñecas. Junto al cuerpo había una carta en la que decía estar arrepentido de haber matado a Tucapel Jiménez. Sin embargo, el hecho fue interpretado como un encubrimiento de los verdaderos asesinos del dirigente.

El asesinato de Jiménez impactó al país, y ese mismo año el Ministerio del Interior nombró a Sergio Valenzuela Patiño como ministro en visita, con el fin que investigara el caso. Tras 17 años de investigación, y sin lograr mayores avances, Valenzuela fue reemplazado en 1999 por Sergio Muñoz Gajardo, quien descubrió que el crimen fue obra de miembros de la Dirección de Inteligencia Nacional del Ejército (DINE).

No puedo dejar de destacar, que Sergio Muñoz Gajardo es hoy el Presidente de la Corte Suprema de Chile.

Durante el Gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva tuve la oportunidad una vez de conocer en DIRINCO a Tucapel Jiménez, un hombre muy sencillo y afable.

Los dirigentes gremiales campesinos mucho en Chile sufrieron después del Golpe Militar, varios de ellos fueron asesinados. A gran parte, por no decir a todos, se les privó de muchos de sus derechos, prohibiciones que siguieron durante la democracia.

En mis actividades en el extranjero, en Centro América, conocí como a lo menos en un país eran perseguidas las auténticas cabezas de las comunidades campesinas indígenas; sociedades que para evitar el asesinato de sus auténticos líderes, ocultaban sus nombres y aparecían al conocimiento externo, solo los de otros dirigentes secundarios cuyos asesinatos menos los afectaban.

El gremio de los conductores del Transantiago enfrenta situaciones muy críticas. Algunas empresas les dan pésimos tratamientos con condiciones indignas para seres humanos. El suicida fue un dirigente muy querido que se inmoló por su causa; sus últimas palabras quedarán como una mancha negra presente en la historia de Chile, perdurarán en el recuerdo de las lucha gremiales, de sus sacrificios y de sus deslealtades.

Había sido despedido recientemente de su empresa; todo lo hace ver que haya sido por ser un buen dirigente gremial. Cabría preguntarse, ¿es legal en Chile despedir a un dirigente gremial?¿Quién se preocupará de investigar la legalidad de esa acción empresarial?

Hoy se habla de un paro general de los trabajadores del transporte colectivo.

Aparece muy triste como este gremialismo, tan necesario en actividades como ésta, esté profundamente desagregado, por no decir dividido. Interesante sería conocer las verdaderas causas de esta triste realidad. Se culpa bastante de esto a la legislación gremial establecida durante la dictadura.

El “gran intelectual” de esas disposiciones aparece siendo José Pîñera Echeñique, el gran ideólogo de muchas de las legislaciones que cubren diferentes campos que son herencias de la Dictadura Militar. Desgraciadamente éstas perduran, principalmente por causa de que estas disposiciones están amparadas por la actual legislación, que exige mayorías muy amplias para sus modificaciones.

Me ha parecido conveniente dejar en este artículo registrado lo que recogí hoy de la Radio Villa Francia

Durante la madrugada de este viernes 27 de junio a eso de la 01:00hrs falleció en la Posta Central el chofer y dirigente sindical del Transantiago Marco Antonio Cuadra, tras una falla orgánica múltiple. Esto luego de 25 días de agonía tras haberse inmolado el pasado 2 de junio en un terminal de la empresa RedBus, operadora del Transantiago, en Huechuraba.

En esa ocasión Marco Antonio Cuadra, de 48 años, llegó muy temprano hasta las instalaciones de la empresa RedBus ubicada en la comuna de Huechuraba. En aquel terminal, a eso de las 7 de la mañana Marco Cuadra tomó un bidón, se roció bencina y se prendió fuego. Los trabajadores que se encontraban en el lugar corrieron a tratar de apagar con extintores y unas chaquetas las llamas que cubrían su cuerpo. Marco quedó gravemente quemado… y vivo.

Marco Cuadra era el presidente del Sindicato Nº 2 y a pesar de su fuero sindical de igual modo fue despedido, según señaló su esposa en una entrevista a sindical.cl su despido fue notificado por altoparlantes para que fuera una humillación pública.

Las ultimas palabras de Marco Cuadra tras quemarse a lo bonzo a sus compañeros fueron:

“Por nuestros compañeros… como abusan, no nos pagan la quincena, nos echan a los sindicalistas y a quienes reclaman… Hasta cuando… compañeros“.

 

Veremos qué va pasar en Chile, en nuestra democracia, con lo que ha sucedido. ¿Cuáles serán sus consecuencias?

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