Medicina natural, actualidad y economía

Vuelve la incertidumbre en Tomé. Quiebra la Empresa Bellavista de Tomé

Pese al apoyo dado por el Gobierno, incluida la intervención directa del Ministro de Economía y el compromiso del Banco del Estado de prestar el equivalente a 12 millones de dólares, la empresa después de estar comprometida en aportar 15 millones, inesperadamente se desiste de la operación. La razón que da para seguir adelante con la quiebra, es el desistimiento de un importante comprador extranjero, que le adquiría del orden del 20 % de su producción, de seguir haciéndolo, al parecer por la incertidumbre de que ésta cumpla con sus abastecimientos.

En párrafos siguientes se analizan causas y posibles consecuencias; se abordan varios análisis de la situación presentada y de sus proyecciones

Varios interesantes escritos han surgido sobre el tema; artículos anteriores míos recibieron también comentarios. El tema sin duda es de mucha complejidad. Viene arrastrándose ya desde varios años.

La causa inmediata de la no continuidad, fue la decisión repentina de sus propietarios de seguir adelante con la quiebra a pesar de todo el movimiento de las fuerzas vivas de Tomé, del apoyo del Gobierno y del respaldo financiero ofrecido por el Banco del Estado y CORFO.

Para algunos el hecho de perder el mercado para un 20 % de su producción, no parece un argumento válido. Pueden haber otras causas. Por lo menos se pueden dar algunas.

1. Que realmente el riesgo de aportar 15 millones de dólares adicionales para dejar a la empresa en funcionamiento en una muy difícil situación, con incertidumbres nacionales e internacionales, haría preferible seguir con la quiebra adelante, antes de más tarde perder mucho más. A mí realmente me había extrañado que la firma hubiese estado dispuesta a aportar esa importante magnitud de dinero.

2. Se menciona que habría inversionistas extranjeros, dos, que estarían dispuestos a adquirir la empresa para hacerla funcionar. Al quebrar, se dan condiciones para ellos negociar un buen precio y quedar con pasivos saneados.

3. La otra, que puede ser importante y complementaria con la primera, que el país no sólo continúa con una incertidumbre cambiaría sino además ha dejado nuevamente caer el valor del dólar por debajo de los $ 500. Se suma a ello las declaraciones del nuevo presidente del Banco Central don José De Gregorio que declara en forma taxativa su posición de dejar flotar el dólar. El Presidente anterior, si bien lo dejó flotar, manifestó en más de alguna oportunidad que el Banco Central podría intervenir en el mercado cambiario, si las circunstancias lo aconsejaban. A lo anterior, se suma el hecho posterior que se haya subido la tasa de interés; altos pasivos y necesidades de nuevos endeudamientos, al subir el costo del dinero, sin duda afectan a una empresa como la que se está analizando.

Yendo a temas más de fondo, el del dólar, que a mi juicio es el fundamental, ha sido el factor que precipitó la situación. Su producto se le puede considerar como un bien transable en su totalidad, va en un 80 % al mercado externo y el 20 % restante al mercado nacional, donde tiene que competir principalmente con productos chinos, uruguayos e especialmente italianos, en lo que son telas de alta calidad. Al bajar el dólar, estos productos llegan a costos en pesos inferiores; además debe tenerse presente que China mantiene un precio alto y estable para su divisa a lo que se debe agregar los bajos costos que esa nación tiene en mano de obra. También se señala que Uruguay subsidia sus exportaciones textiles, fomenta exportaciones con mayor valor agregado. Debe tenerse presente que China va aumentando la calidad de sus exportaciones; ya se ve lo que está sucediendo con los automóviles; es posible que a futuro también exporte lanas de alta finesa.

Hace varios años que Chile estableció una política de rebaja de aranceles en forma pareja, llegando al generalizado del 6 %, a lo que se agrega como reducción arancelaria los acuerdos de libre comercio con cada día más países. Años atrás hice llegar mis inquietudes a los partidos políticos con representación parlamentaria, haciéndoles ver el daño que a mi juicio se haría a la economía chilena con la rebaja indiscriminada de aranceles, permitiendo entre otras cosas, la importación de la pobreza extranjera, la de los bajos salarios, que para nuestra realidad se podían llamar salarios de hambre. En un próximo artículo me referiré a este tema.

Los bajos aranceles, la libertad de exportación y las periódicas caídas del valor de la divisa, han destruido muchas empresas grande generadoras de empleo: sectores como los de cuero y calzado, metal mecánico y textiles son ejemplos de esto. La crisis de comienzos de los 80, la pudo sobrevivir Bellavista, pero sí desapareció parte importante de su competencia.

Ya desde el 2006 se hace presente la grave situación de la empresa, cuando el dólar estaba cercano a los $ 540. Sus propietarios mantuvieron informados a sus trabajadores y solicitaron a ellos también hacer presente la grave situación al Gobierno. En ocasiones anteriores se fueron haciendo racionalizaciones, que significaron reducción de personal y rebaja de costos, lo que habría ido acompañado de mejoramientos de calidad del producto.

Hay varios argumentos de crítica que se han planteado. Entre éstos, que el Gobierno se haya preocupado tardíamente del problema; la Intendenta el año pasado había señalado que esto era problema entre particulares y que al Gobierno no le correspondía intervenir. Por otra parte se culpa a la empresa de una mala administración y de la carencia; así lo dice un comentarista de una de mis artículos anteriores sobre el tema en que señala que no es culpa del dólar sino de” la mala administración y falta de ejecutivos capaces, que puedan prever y anticiparse a los movimientos del mercado”. En el interesante artículo de Fernando Villegas en la Tercera de este domingo 16 de diciembre, se mencionan declaraciones de los trabajadores. Señala Villegas: Los operarios de Bellavista ven el problema de otro modo. De acuerdo a ellos, los culpables son agentes causales mucho más cercanos y tangibles que los 1.500 millones de chinos. China, arguyen, no compiten con la calidad del producto de Bellavista y, de hecho, agregan, el 80% del mercado de la empresa es internacional y ha sido fiel por décadas. “Los dueños hicieron mala gestión”, acusan. ” la mitad de la jerarquía de la administración para arriba sencillamente carecía de técnicos textiles”. Son, dicen, comerciantes que compran y venden, gente sin experiencia en el ámbito de la producción.

Qué viene por delante. Vendrá un síndico, que tiene dos caminos. Uno es entrar a liquidar activos, destruyendo la empresa o el otro, mantenerla como una unidad económica productiva, para más adelante venderla como empresa en producción. Éste es sin duda el camino deseado por sus trabajadores y también por el Gobierno.

Son impresionantes los efectos económicos y sociales que tendría la paralización definitiva de la empresa. Tomé era ya antes de esto una de las ciudades con más alto desempleo de Chile.

Se teme que pueda llegarse a situaciones de violencia. El Mercurio en su edición del 11 de diciembre “Habitantes de Tomé exigen la intervención del Gobierno” “Tras la indignación que generó en los 52 mil habitantes de Tomé la noticia del fracaso del acuerdo para evitar la quiebra de la textil Bellavista Oveja Tomé, éstas exigieron al Gobierno intervenir en la situación declarando a la industria como “unidad económica” o manteniendo su continuidad de giro”.

“En Tomé también hubo fuertes críticas hacia los propietarios de la fábrica por estimar que ´usaron a los 750 trabajadores y a la comunidad´, ya que, según la gente, no tenían la intención de hacer la industria viable a través del acuerdo bancario”.

“El presidente de la Cámara de Comercio y vocero del movimiento por la Defensa y Desarrollo de Tomé, Juan Señor, manifestó que no resulta aceptable que ayer la empresa argumentara que habían perdido un cliente en Estados Unidos, para no seguir intentando un acuerdo, considerando que, según Señor, ese cliente sólo representa el 6% de las ventas. En la empresa afirman que representa en torno al 20%”.

“En tanto unos 150 trabajadores se encontraban hasta anoche en el acceso de la textil realizando manifestaciones”.

La Segunda del 11 de diciembre titula: “Próxima semana se designa síndico para Bellavista Oveja Tomé”. El alcalde de Tomé, Eduardo Aguilera y el presidente del sindicato David Landaur, llamó a los 700 trabajadores a tener calma porque aún quedan posibilidades de que la planta se pueda rematar como unidad económica. Dirigente sindical aseguró que monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción, les ha señalado que sabe de dos inversionistas norteamericanos que estarían interesados en comprar la planta. Habló de “dos inversionistas”.

La Segunda del 12 de diciembre titula: Bellavista: Sindicato advierte que “dejarán la grande” si venden por parte la compañía. El presidente del sindicato número 2, Mario Sanhueza dijo: “Si el síndico viene con la idea de que no hay posibilidad de continuidad de giro, las cosas se pondrán más negras”. También se señala que hay conversaciones con el comprador, la multinacional Brook Brother´s, principal comprador que se había desistido, estaría reevaluando su decisión de no comprar más telas.

Interesante sin dudas ha sido el apoyo dado por el Banco del Estado en esa fracasada negociación y que además esté dispuesto a un nuevo préstamo a la empresa para pagar a sus trabajadores.

Llama la atención sin dudas algunas opiniones. En carta a El Mercurio del 11 de diciembre, el economista Roberto Darrigrandi Undurraga, critica que el Banco del Estado preste a una empresa a la cual él no la ve viable. Considera que puede ser una intervención de carácter político, que significará probablemente un despilfarro más de recursos provenientes de los contribuyentes. Discute que el Banco del Estado pueda tener objetivos sociales. Termina con el siguiente párrafo: “En resumen, pienso que operaciones como la descrita implican analizar seriamente la conveniencia de tener un banco estatal controlado por el gobierno de turno o avanzar hacia un esquema tipo Banco Central, autónomo y con un directorio profesional y pluralista, o definitivamente privatizarlo para que compita en igualdad de condiciones para el resto de la banca”.

Desde luego no comparto estas ideas. Debe recordarse cómo se crea el Banco del Estado, mediante la fusión de tres instituciones financieras de fomento: la Caja Nacional de Ahorros, la Caja Agraria y el Instituto de Crédito Industrial, instituciones que perseguían finalidades socioeconómicas importantes.

Hay interesantes experiencias en el pasado de la inversión o intervención de empresas del Estado en solucionar problemas de esta naturaleza en distintos gobiernos. La CORFO cuando interviene para que siga operando INFORSA a la que se logra hacer sobrevivir; la intervención del Estado a través de CORFO en la crisis pesquera privada, fomentando su racionalización futura. Las intervenciones del Estado en la minería del carbón y del salitre en la antigua democracia. La intervención del Estado a través del Banco Central y CORFO para superar la tremenda crisis bancaria de comienzos de los años ochenta. Los créditos especiales del Banco del Estado en el Gobierno Militar para superar la crisis triguera. La decisión de General Pinochet para que el Banco del Estado y CORFO reintegraran a la actividad productiva a las planta azucareras privatizadas y quebradas, devolviéndoselas la la IANSA, entonces estatal.

En mi opinión, es función del Estado buscar soluciones e intervenir en situaciones delicadas, no para favorecer a inversionistas en particular, sino para evitar daños importantes a la sociedad.

Impresionante la tradición la historia de esta empresa. Meritorio artículo publicado en la Revista Ya de El Mercurio, del 11 de diciembre, que mira positivamente la solución alcanzada. Positivo que se haya hecho esa publicación a pesar de que ese martes 11 ya se daba por fracasada la gestión de salida. Los trabajadores y las familias involucradas representan una importante población que sufre; en torno a esto se ha ido generando una positiva solidaridad que es de esperar termine en resultados positivos.

No puede dejar de reconocerse que esta empresa produce telas de extraordinaria calidad, que ha ido a los mercados más exigentes. Le ha dado prestigio a la industria textil nacional. Recordar la calidad de nuestras telas. Es lamentable que se haya reducido tanto la producción nacional de lanas finas; tuvimos en el pasado una actividad ganadera ovina en la zona central que nos daba un producto de muy buena calidad, especialmente en las lanas merinos. El país disponía de prestigiados criaderos de reproductores merinos de distintas razas. En las exposiciones ganaderas como la de la Quinta Normal se podían apreciar esos ovinos de alta calidad y las distinciones que recibían.

Cabe recordar la producción lanera de la Isla de Pascua. La Isla fue por muchos años entregadas en concesión a empresas extranjeras para producir lanas finas. Se dice que de ahí salían las mejores lanas del mundo. Esa producción desapareció. Se llegó a tener 20 mil cabezas en una 15 mil has de terrenos.

Me atrevo a insistir en que el tema del dólar ha sido uno de los factores más importantes. Hoy nuevamente el valor de la divisa vuelve al debate y al análisis. Aparece el turismo nacional fuertemente perjudicado por sus bajos niveles. La oferta externa es más ventajosa y el turista extranjero se ve con el turismo interno encarecido

Me permito a continuación reproducir la respuesta dada a quien culpa a la empresa y no al dólar de la quiebra

12 de diciembre de 2007

Señor ……

Me es grato referirme al breve comentario que Ud. ha hecho llegar a mi página Web para el artículo “La industria Bellavista Oveja Tomé afectada por el mal holandés”.

Ud. señala que esto no es culpa del dólar y sólo se debe a ” la mala administración y falta de ejecutivos capaces, que puedan prever y anticiparse a los movimientos del mercado”.

Debo señalarle que en varios artículos e informaciones publicados se señala como uno de los factores de la crisis, la caída del valor de la divisa. No es sólo esta importante empresa la que ha sido afectada por esta causa, sino que muchas más, probablemente la mayoría de menor importancia económica y política de la que tiene esta empresa. No cabe duda que el impacto de su cierre en la ciudad de Tomé es inmenso, es preocupante los cerca de 800 trabajadores que quedarían sin empleo y la pérdida de un producto de alta calidad que prestigiaba a la industria textil chilena en los mercados internacionales.

He oído a personeros importantes de Gobierno, que han señalado para otros rubros que las empresas deben mejorar productividad para enfrentar la caída del valor de la divisa. En mi opinión es prácticamente imposible por productividad neutralizar en el corto plazo caídas de ingresos del orden de un 20 %.

Debe recordarse que cuando a fines de los años 70 y comienzos de los 80, se mantuvo estabilizado el dólar en $ 39, hubo una quiebra y desaparición masiva de muchas empresas; uno de los sectores más afectados fue el textil, el que se fue recuperando parcialmente después con las sucesivas devaluaciones. También hubo caídas muy marcadas en la producción agrícola. Mucho más podría agregarse a los efectos de esa crisis.

No tengo elementos de juicio para culpar de la crisis a una mala administración o a la falta de ejecutivos capaces. Pude apreciar que sus telas tenían gran prestigio, un gran mercado externo y seguro; se habla de que un 80 a 90 % de su producción se exportaba.

Además de las razones del valor de la divisa, se han señalado como causas los aumentos de costos, especialmente en torno a la energía y a la elevación de precios de la lana fina merino que deben importar.

El impacto del dólar habría hecho caer los valores monetarios de la producción entre un 16 y 18 %; el bajo valor de la divisa sólo podría aliviar parte de los costos representados por la lana importada, pero ésta también ha experimentado fuerte alza en los precios internacionales.

Debe tenerse presente que China, gran exportadora de textiles, ha mantenido el valor de la divisa, lo que le ha permitido una expansión altísima y permanente de sus producciones industriales y sus crecientes exportaciones. Muchos otros países tiene aranceles significativos para sus importaciones textiles.

Por todo lo anteriormente señalado, no puedo compartir su juicio de que el dólar no es un causante de la crisis; no tengo elementos de juicio para culpar a su administración y a la carencia de ejecutivos capaces.

Atentamente

Rolando Chateauneuf

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