Causas del último incendio de Valparaíso. Recomendaciones. Recordar los antecedentes de ese gran incendio del 2014

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Es conveniente analizar las causas de la generación del reciente incendio, no tanto en el o los pirómanos que lo pudieran haber generado, sino más bien en las condiciones que se dieron para que se hiciera presente y para que tuviera tan graves consecuencias.

Al parecer la experiencia del gran incendio del año 2014 no fue utilizada para nada o para muy poco.  La gran culpable en 2014 fueron las autoridades de la Municipalidad de Valparaíso, quienes con bajo costo pudieron haber evitado tan inmensa catástrofe. Tenían todas las recomendaciones para hacerlo, tanto externas como de propios profesionales.

Impresiona observar las malversaciones de fondos municipales que se hicieron presente que en mucho superaron los recursos que se requerían para evitar esa histórica catástrofe, que desprestigió internacionalmente a Chile. Malversaciones transversales principalmente en beneficio de financiamiento de campañas electorales de partidos políticos.

También hay responsabilidad del Ejecutivo, especialmente de su Intendencia y de la ONEMI.

Recomiendo revisar el extenso artículo que escribiera en mi página web www.rochade.cl el 19 de abril de 2014 titulado “El increíble caso de los incendios de Valparaíso, para un país que bordea un PIB de los US$ 20.000 anuales. No debe quedar impune”.

No recibí comentario alguno sobre mi escrito de entonces. Tampoco se supo de sanciones para los responsables. Todo quedó impune.

Por los antecedentes que tengo hasta la fecha, este incendio del 2019 se inició a semejanza del de 2014, por el fuego de bosques privados contiguos al Camino de la Pólvora, en su costado norte. Bosques que se ubican al sur de los sectores poblados amagados y que en varias oportunidades han sido afectados por incendios, los que se presentan habitualmente en horas de alta temperatura, baja humedad relativa y de fuertes vientos del sur oeste que caracterizan su presencia en gran parte del año y que se hacen más intensos en verano.

Iniciado el incendio, el  viento actúa como un verdadero soplete, que lo intensifica y lo orienta al noreste, generando vientos a altas temperaturas.

Parece increíble que se perpetúen estos bosques al norte del Camino de la Pólvora, después de todas las experiencias destructivas que ya se han producido.  Bien podrían reforestarse con otras especies; los tradicionales pino y eucalipto arden fácilmente.

Una interesante publicación se ha presentado sobre el tema tratado en un programa de la radio de la Universidad de Chile que presentó in extenso al final de esta publicación mía. La publicación universitaria se titula: “Reforestación y  cortafuegos: los caminos de Valparaíso para disminuir los riesgos”. Incluyo a continuación un par de párrafos.

Si bien este incendio fue de menores proporciones que el ocurrido en 2014, donde resultaron tres mil viviendas consumidas y doce mil afectados, las causas y condiciones en que se gestó fueron similares.

 Las plantaciones forestales fueron el primer foco de críticas: Valparaíso tiene el 30 por ciento de su superficie total con este tipo de vegetación, principalmente con eucaliptus, especie que ha cambiado el suelo de la región y ha incrementado la desertificación en la zona al absorber mayor cantidad de agua de las napas subterráneas. Además, sus aceites naturales los convierten en una especie mucho más inflamable, por lo que libera mayor energía al contacto con el fuego.

De lo anterior, cabe destacar el comportamiento nefasto del eucalipto en el medio ecológico y como generador de incendios forestales de alta gravedad.

Nada he observado en las informaciones sobre la franja que debió existir en esta oportunidad entre ese bosque privado y la zona poblada geográficamente en descenso, franja que debió estar limpia.  Posiblemente de haberlo estado, no se habría generado tal grave catástrofe.

Por otra parte, en la zona poblada en altura se continúa con la carencia del agua necesaria para atacar los focos de incendio que se van generando por el fuerte calor proveniente del incendio de los altos árboles. Una de las recomendaciones que surgieron de la triste experiencia del  2014, fue establecer esos estanques.

En este incendio se vio que su ataque se dificultó seriamente por la falta de agua y las bajas presiones de los pocos grifos existentes. Se tuvo que reducir los abastecimientos de agua potable de otros sectores de la región, para tener más disponibilidad y presión de agua en el sector afectado.

El calor gasifica especialmente las maderas, gas que se inflama rápidamente. Pudo observarse como en algunas construcciones cubiertas de metal surgen las llamas bajo los techos y sobre muros de cubiertas metálicas, posiblemente por la gasificación de las maderas que constituyen las cerchas y quizás los cielos y muros interiores de madera.

Lo concreto es que no había agua de presión conveniente en altura. Debieran haberse tenido  estanques en las planicies altas del sur, llenos con agua que podría ser incluso de mar que se eleve permanentemente para siempre estar llenos.

Esos estanques ya habían sido recomendados antes del incendio del 2014. Esas aguas debieran tener salidas dirigidas a distintos sectores afectados o susceptibles de afectación; durante el año debieran hacerse ensayos para ver cómo funciona el sistema y tener la comunidad organizada participación en ella.

Por otra parte debieran hacerse las mantenciones permanentes de eliminación material combustible en parte a base de limpias o de quemas controladas.

Es importante ver los factores que generaron incendios de sectores o viviendas aisladas y cuáles y por qué no se incendiaron. Pueden ser valiosas experiencias.

Debieran generarse brigadas locales de voluntarios a las que se les prepare para un mejor actuar tanto para prevenir los incendios como también para enfrentarlos de inmediato, pudiendo ser valiosos colaboradores de bomberos y personal de brigadas de CONAF.

Además la comunidad organizada debiera presionar para que se construyan esos estanques y sus sistemas de distribución de las aguas. También preocuparse de la localizan de las basuras, de manera que estas puedan concentrarse en lugares donde se acumulen para su retiro, zonas que estén menos afectas a la llegada del avance del fuego.

Estoy seguro que estas comunidades estarían dispuesta a colaborar gratuitamente en parte de estas labores.

Los brigadistas locales podrían recibir adiestramiento tanto de Bomberos como por la CONAF. Además tener organizaciones jerárquicas similares a las de bomberos y ser dotados de un material básico y de un sistema de comunicaciones y de alarmas.

Parece increíble que por la rentabilidad privada de las plantaciones especialmente de eucaliptos de una minoría empresarial, puedan haberse generados incendios reiterados de pérdidas inmensas de patrimonio nacional junto a un tremendo daños a tantas familias afectadas por los diferentes incendios, el más significativo fue sin duda el del 2014.

Tema muy importante es el de los cortafuegos, que pueden hacerse con especies nativas e incluso exóticas como lo sería el aromo australiano (Acacia melanoxylon) que genera valiosa madera y probablemente de cualidades melíferas.

A continuación va in extenso el artículo universitario.

MENÚ

ECONOMÍA MEDIO AMBIENTE NACIONAL POLÍTICA

“Reforestación y cortafuegos: los caminos de Valparaíso para disminuir los riesgos de incendio”

Fte: https://radio.uchile.cl/2017/01/08/reforestacion-y-cortafuegos-los-caminos-de-valparaiso-para-disminuir-los-riesgos-de-incendio/

La semana pasada Valparaíso sufrió una nueva catástrofe incendiaria. La Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) registró más de 200 casas destruidas. Frente a esto, la reconversión silvocultural del bosque, es decir, volver a la vegetación nativa, y la implementación de cortafuegos y cortacombustibles son las principales medidas expuestas por los especialistas para evitar este tipo de hechos, aunque advierten el alto costo que implican.

 Natalia Figueroa

   Si bien este incendio fue de menores proporciones que el ocurrido en 2014, donde resultaron tres mil viviendas consumidas y doce mil afectados, las causas y condiciones en que se gestó fueron similares. Así, se convierte en la segunda ciudad con mayor registro de incendios en las últimas cuatro décadas.

 Las plantaciones forestales fueron el primer foco de críticas: Valparaíso tiene el 30 por ciento de su superficie total con este tipo de vegetación, principalmente con eucaliptus, especie que ha cambiado el suelo de la región y ha incrementado la desertificación en la zona al absorber mayor cantidad de agua de las napas subterráneas. Además, sus aceites naturales los convierten en una especie mucho más inflamable, por lo que libera mayor energía al contacto con el fuego.

 Por esas razones, el alcalde Jorge Sharp apuntó a la necesidad de deforestar los predios y reincorporar especies nativas para devolverle la humedad costera a la zona. El problema de las plantaciones forestales se concentra en los sectores altos de la ciudad, los mismos que se han incendiado en los últimos años.

 La propuesta del jefe comunal puso en el centro un conflicto de desarrollo nacional. Por un lado, la presión empresarial, sector que prefiere los eucaliptus por su rápido crecimiento; por otro, la necesidad de gestar una ciudad que responda a las necesidades de sus habitantes.

 

El incendio perfecto

“Los incendios son multicausales y, en general, hay que tener precaución cuando se combinan las características del 30-30-30, es decir, más de 30 grados de temperatura, menos de 30 grados de humedad en el sueño y más de 30 nudos de viento”.

 Paulina Alduce, profesora asociada en el Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales Renovables de la Universidad de Chile, explicó que por las condiciones climáticas, la región se convierte en un nicho perfecto para la proliferación de los incendios, más cuando se suma a ello la inflamabilidad de los eucaliptus, sumando un cuarto factor de desencadenamiento de fuego.

 Con la sostenida alza de temperaturas provocadas por el calentamiento global, el único de los cuatro factores que se podría controlar sería el de las especies vegetales instaladas en la zona. Sin embargo, deforestar tiene un impacto económico inconmensurable, por lo que algunos especialistas reconocen que es una tarea imposible de abordar.

 

 Las alternativas

 Independiente de qué camino se recorra, en lo que todos coinciden es que no se puede seguir esperando por una solución estructural. En este sentido, el investigador del Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile, Guillermo Julio, señaló que toda la vegetación ubicada en los cerros se torna compleja bajo estas condiciones y no solo las plantaciones de eucalipto.

 El científico cree que plantear un recambio vegetativo es inviable por el costo económico asociado, por eso llama a implementar cortafuegos y cortacombustibles. Esto último, se trata de un mecanismo para manejar bosque y disminuir el peligro de incendio. Sin embargo, también es una política costosa considerando que un kilómetro de cortafuegos se estima en 10 mil dólares y lo que se requiere cubrir son cerca de 184 kilómetros.

 Julio indicó que se requiere establecer cortafuegos muy seguros, porque no se puede permitir arbolado hasta el borde mismo de las casas. En el bosque mismo, en tanto, propuso intervenir con operaciones silviculturales con podas y limpiezas del suelo, de las cuales no se estarían haciendo cargo los dueños de los predios forestales.

 El también profesor de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Chile explicó que es fundamental que todos los propietarios, forestales y particulares, tomen conciencia del rol que juegan en la prevención de los incendios. Limpiar los alrededores de las casas o tener algún medio para colaborar con la extinción de fuego disminuirían el riesgo de catástrofe.

Con las soluciones planteadas queda esperar la respuesta del Gobierno que, hasta ahora, no se ha pronunciado respecto de los recursos disponibles para ejecutar una intervención total que permita a los habitantes de la zona vivir más tranquilos. Una de las principales críticas que se les hace es que no fiscalizan a los privados dueños de predios forestales, por lo tanto, no se conoce el estado de limpieza de los lugares y cuánto influyen esas condiciones en la propagación de fuego.

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2 Comments
  • Guillermo Callejas
    2 enero 2020

    gran articulo Rolando!!La solución sin duda es quimérica pues parte por cultura y la primera derivada es educación nuevamente.

  • RChateauneuf
    2 enero 2020

    2 de enero de 2020

    Guillermo: Gracias por tus exprsiones. Atentamente. Rolando