Presidente de la República contra la gratuidad de la educación universitaria. Inquietudes sobre el tema

Fue importante conocer tan clara posición del Presidente Piñera; lamento que sea ésa, pero no me extraña.

Difiero totalmente de ella; son dos posiciones muy distintas, la primera refleja el neoliberalismo ideológico iniciado en el Gobierno Militar cuando civiles asumen las grandes responsabilidades económicas y las relacionadas con las políticas sociales, especialmente en educación y salud. Poco de ello fue modificado durante los gobiernos de la Concertación e incluso en algunos aspectos el modelo se agudizó.

En Educación y en Salud hemos llegado a un cuadro preocupante. Se levantan grandes edificios universitarios y grandes clínicas privadas; se hacen grandes negocios. El negocio parece fantástico mientras que estas responsabilidades sociales en el sector público se debilitan. Cada día los pacientes y los alumnos pasan a ser más considerados y hasta denominados clientes.

No extrañaría que este modelo sea el causante principal de que Chile presente una de las desigualdades mayores del mundo en la distribución del ingreso y de la riqueza, y de la concentración del poder económico, junto a una pérdida de valores; lamentablemente se puede temer que estos problemas se agudicen a futuro. Esa es una realidad muy difícil de corregir.

Cabe preguntarse hasta dónde estas críticas características son causantes de que parte importante de nuestra población, los sectores menos favorecidos o más dañados, tengan las preocupantes reacciones que podrían considerarse anárquicas y auto destructivas de nuestra sociedad. La pérdida de prestigio en la opinión pública del Gobierno y de la Oposición, de los partidos políticos, del Parlamento y de otras instituciones, hacen temer que pueda entrar Chile a muy profundos cambios que podrían llegar a ser revolucionarios, con repercusiones y salidas de características difíciles de prever.

Más adelante me extiendo en estos temas y planteo críticas al debilitamiento de la educación pública universitaria y, entre otros, a los desequilibrios en la formación de profesionales y de técnicos. Analizó especialmente el tema del financiamiento, el endeudamiento y sus consecuencias. Me refiero también a la educación universitaria pública en la antigua democracia.

El sistema aprobado y mantenido hasta la actualidad, ha permitido: beneficios de magnitudes impresionantes a sectores inversionistas en educación, especialmente en la superior; las construcciones de grandes infraestructuras; un aumento irracional de matrículas universitarias y una captación o extracción de recursos inmensos a cientos de miles de familias que aspiran a tener hijos con títulos universitarios. Se suma a ello grandes utilidades captadas por el sistema financiero, incluso reforzados por los avales que ha dado el Estado a estos préstamos otorgados a altas tasas de interés.

Distinguidos profesionales y académicos de las universidades tradicionales son atraídos por las privadas con ocultos fines de lucro y sus nombres e imágenes utilizados más intensamente en los períodos de captación de alumnos, de clientes.

Parece una burla lo que sucede; la ley prohíbe que las universidades persigan fines de lucro. Hoy impactan las noticias sobre la Universidad del Mar.

Por otra parte es patético como terminan endeudadas las familias que deben recurrir a créditos para financiar las carreras de sus hijos, deudas que se ven aumentadas por las altas tasas de interés del sistema financiero, el que ha mostrado altísimas utilidades.

El Banco del Estado, que en el pasado fomentaba el ahorro y otorgaba créditos a bajo interés a través de las cuentas de ahorro, hoy ha destruido ese sistema al cobrar comisiones reajustables que se comen los depósitos y ha pasado a ser un banco comercial más con fines de lucro; el tal necesario ahorro familiar prácticamente se ha destruido. Lo grave que esto se inicia en el gobierno del socialista Ricardo Lagos y se mantiene hasta hoy; CONADECUS ha llevado adelante una demanda colectiva contra el Banco del Estado que ya lleva alrededor de ocho años de gestión, superando todos los obstáculos y que hoy duerme desde meses en la Corte Suprema; el poder fáctico del Banco del Estado es inmenso.

En un momento dado se tuvo la iniciativa de crear un sistema especial de ahorro para la educación, pero ésta no llegó a mayor análisis y desde luego, la idea no se concretizó; recuerdo al respecto a ese prestigiado economista Humberto Vega, ya fallecido, no sé si generando esta iniciativa o al menos defendiéndola.

Muchos de los estudiantes no logran terminar sus carreras y quedan ellos y sus familias con elevados pasivos. Muchos otros obtienen sus títulos y les es difícil conseguir trabajo por la saturación del mercado. Muchos de los que estudian no tienen aptitud para sus profesiones, no hay selección; con dinero se obtienen los títulos, con dineros caros y con endeudamiento. Sin embargo, técnicos con formaciones más cortas y con más vocación, terminan trabajando en lo que recibieron formación y con rentas superiores a muchos profesionales.

Chile necesita una política de Estado en la educación superior; que lleve a formar los recursos humanos que el país necesita a futuro; esta formación no puede derivarse del ilegal lucro de las universidades privadas y de los esfuerzos por financiarse de las universidades tradicionales.

Hemos llegado a una irracionalidad en la relación número de técnicos frente a número de profesionales. Se aprecian ofertas inmensas en algunas profesionales más lucrativas para universidades privadas.

 

Debilitamiento de las universidades públicas y muy afectadas por las limitaciones de financiamiento.

 El Golpe Militar inició un daño profundo en la universidad pública chilena. Recordemos cómo fueron afectadas las universidades de Chile y Técnica del Estado, las que se extendían por el territorio nacional en un proceso de permanente ampliación; fueron reducidas a prácticamente la región Metropolitana. La U. Técnica del Estado pasó a denominarse Universidad de Santiago.

La Universidad Técnica del Estado daba formación técnica y profesional, permitiendo un positivo avance en que el técnico podía seguir ascendiendo en su formación hasta llegar por etapas a ser finalmente profesional universitario, si ésa era su aspiración.

La educación entonces era gratuita y las universidades tenían recursos provenientes de leyes especiales, que les permitían una importante libertad académica. Esas leyes fueron eliminadas, lo que también quedó ratificado como planteamiento constitucional en que se establece que no pueden existir financiamientos legales para fines específicos.

En las provincias de entonces se fusionaron las sedes de ambas universidades para crear universidades locales.

Los ingresos que la enseñanza superior del Estado tenía garantizados por una legislación especial, fueron eliminados, para pasar a depender principalmente de las leyes anuales del Presupuesto Nacional, que cada vez motivaban que más porcentaje del financiamiento universitario deba provenir de los ingresos propios. Este proceso, junto a exoneraciones masivas de académicos, las debilitó notablemente.

Una auténtica universidad debe cumplir no sólo sus responsabilidades en docencia, sino que además en investigación y extensión, como también en la creación artística. La investigación universitaria contribuye a la capacitación de sus académicos, a formar investigadores que el país necesita, como también entregar a la sociedad los resultados de estas investigaciones, orientadas más a las necesidades nacionales.

Los problemas financieros obligan a iniciar el cobro de aranceles, que antes no existían, a ampliar a veces irracionalmente sus cupos y probablemente a debilitar la formación en las carreras que requieren más recursos de apoyo. Me tocó conocer muy de cerca cómo la Universidad de Chile debía año a año aumentar sus aranceles, incluso habitualmente en porcentaje superiores al desvalorización de la moneda. Se frenó la creación de nuevas carrera y especialidades; algunas carreras han debido cerrarse, por tener una presencia de alumnos que no “financiaba la carrera”.

Parte importante de la investigación universitaria, debió asociarse a intereses privados investigando a favor de minorías, que aprovechaban con relativamente bajos aportes, utilizar patrimonio y recursos humanos universitarios. Toman poder en la universidad aquellos académicos que logran mayores recursos y habitualmente con ello obtener ingresos personales adicionales.

Se podría decir que aquello debilita notablemente la autonomía universitaria para destinar sus recursos a lo que la universidad considera más necesario investigar para la sociedad o para sus responsabilidades educacionales. También se ve debilitado el trabajo en equipo, se refuerza el individualismo.

 

Un poco de historia

 Recuerdo en forma muy especial la gran reforma de la Universidad de Chile de fines de los años 60, cuando en un amplio congreso universitario con representación de académicos, estudiantes y funcionarios no académicos se aprobó el nuevo estatuto universitario. Lo que aprobó este congreso con amplia mayoría quedó a firme y en las otras proposiciones con mayorías más estrechas, pasaron a plebiscito. Se puede considerar que este congreso actuó como una Asamblea Constituyente.

En aquella oportunidad de aprobó la idea de las cuatro sedes de Santiago y las sedes regionales, cada una de ellas a cargo de un Vicerrector. Se pretendía que cada sede llegase a ser una universidad completa.

Pérdida de valores en los profesionales

 Los endeudamientos fuerzan a los egresados a la obtención de ingresos como sea, junto al consumismo fomentado tan fuertemente por el modelo desarrollado. Hay ejemplos patéticos que he llegado a conocer; este nefasto sistema contribuye a la pérdida de valores a los que nos conduce el modelo parcialmente ya analizado. Se pierde confianza en el profesional; a los colegios profesionales que velaban por la ética de sus integrantes, se les paralizó inicialmente después del Golpe Militar, para después debilitarlos notablemente y privándolos de su importante responsabilidad del pasado, la de velar por la ética profesional. Se permitió un paralelismo de colegios por profesiones y se eliminó la colegiación obligatoria para ejercer.

Es importante recordar que destacados profesionales pudieron estudiar gracias a la gratuidad. He mencionado en artículos anteriores dos ejemplos, uno el del gran médico salubristas Benjamin Viel, de prestigio no sólo nacional sino que también internacional, que narraba en una charla dada en el INTA que pudo estudiar medicina gracias a su gratuidad, ya que era hijo de una madre viuda; en esa misma presentación manifestaba con preocupación que a los médicos que egresaban ahora con grandes deudas les era muy difícil decidir trabajar en el sector público por la necesidad de servir sus deudas. Recordemos que en el pasado de la anterior democracia, los médicos iniciaban su carrera en el sector público como médicos generales de zona y después de varios años de desempeño, ganando experiencia y conociendo mejor la realidad, podían seguir gratuitamente su especialidad, para así continuar su carrera profesional con paulatinos aumentos de sus ingresos con el ejercicio profesional parcial privado.

El otro ejemplo que he mencionado, es el del prestigiado periodista Sergio Campos, recientemente designado Premio Nacional de Periodismo, quien señala que sus primeros estudios superiores los pudo realizar gracias a la gratuidad de la docencia de entonces.

Uno puede preguntarse, cuánto recurso humano con gran potencialidad y con mayores valores, no alcanzan hoy a ser profesionales, de la calidad de los dos antes mencionados.

No pocas familias hoy no tienen más hijos por los costos de la educación.

Tuve la oportunidad de hacer algo de docencia en reforzamiento de postítulos de médicos relacionados con la administración hospitalaria; allí se informaba y comentaba la falta de interés de los estudiantes de ser ayudante en docencia de asignaturas relacionadas más a la salud pública; el interés “racionalmente” se centraba en las ligadas a especialidades más lucrativas.

Lamentablemente los profesionales que se formaron gratuitamente y que muchos de ellos han sentido el compromiso moral de devolver a la sociedad lo que ésta les otorgó, van siendo cada día menos.

Cada vez parece ser más difícil revertir este proceso, a mi juicio regresivo, que quizás llegue más adelante a soluciones por una vía más violenta. Los masivos movimientos estudiantiles recientes han llevado como unas de sus banderas, reformas constitucionales y la gratuidad de la educación superior; es tradicional que en la juventud exista más idealismo.

 

Tema constitucional y el financiamiento universitario

 En el tema constitucional, me ha parecido conveniente presentar el artículo que establece la imposibilidad de la existencia de leyes especiales que financien la educación superior, como era en el pasado y que contribuía a una importante ayuda a la autonomía universitaria.

Capítulo III

 DE LOS DERECHOS Y DEBERES CONSTITUCIONALES

Art. 20º.  La igual repartición de los tributos en proporción a las rentas o en la progresión o formas que fije la ley y la igual repartición de las demás cargas públicas.

 En ningún caso la ley podrá establecer tributos manifiestamente desproporcionados o injustos.

 Los tributos que se recauden, cualquiera que sea su naturaleza, ingresarán al patrimonio de la Nación y no podrán estar afectos a un destino determinado.

 Sin embargo, la ley podrá autorizar que determinados tributos puedan estar afectados a fines propios de la defensa nacional. Asimismo, podrá autorizar que los que gravan actividades o bienes que tengan una clara identificación regional o local puedan ser aplicados, dentro de los marcos que la misma ley señale, por las autoridades regionales o comunales para el financiamiento de obras de desarrollo.

 Es lamentable observar que en esta disposición constitucional se consideran más importantes a las fuerzas armadas que a otras actividades del país, como es su educación y dentro de ésta, la universitaria. Esta disposición constitucional de excepción para las fuerzas armadas, seguramente está relacionada con el 10% de las ventas de CODELCO, que deben destinarse a éstas. Se puede considerar que posiblemente esta destinación del 10% de los ingresos de las ventas de esa corporación, haya tenido el efecto positivo de favorecer a que durante el Gobierno Militar no se haya privatizado CODELCO.

Siempre fue una aspiración de los economistas neoliberales y monetaristas que no existiesen leyes especiales que otorguen recursos a fines específicos. Sin duda fueron ellos los que llevaron el tema a la constitución establecida por el Gobierno Militar.

Respecto a la gratuidad en cuanto a aranceles de los estudios universitarios, debe tenerse presente que el costo de esta educación está conformado también por otros gastos en que el estudiante debe incurrir como son los de mantención, transporte y compra de materiales para su carrera; no pocos estudiantes deben alejarse de sus hogares para poder tener acceso a la carrera que ellos han decidido seguir lo que agrava el costo de sus estudios.

Además se puede considerar como un costo lo que el joven podría haber obtenido como ingresos por su trabajo en el periodo en que ha estudiado.

 

El acortamiento de las carreras una nueva solución planteada al financiamiento de la educación universitaria

 Ha surgido la idea “genial” de acortar los años para la obtención de una carrera universitaria, como gran solución para aliviar el costo de obtención de los títulos profesionales. En mi opinión es más importante hacer esfuerzos para reducir las repeticiones (repitencias) y lograr la obtención de los títulos dentro de los plazos que se pueden considerar normales en los sistemas existentes.

Como académico he visto la debilidad de los nuevos profesionales de captar las realidades nacionales e incluso sus vacíos de conocimientos en materias importantes de su profesión. Se ha debido sacrificar contenidos relevantes para la formación de un buen profesional, frente a los nuevos conocimientos que se van teniendo en las diferentes materias, con el fin de evitar alargar las carreras; ahora se pretende acortarlas.

Diferentes evaluaciones muestran deficiente formación en muchos de los egresados universitarios y también falta de madurez; parece que ello no quiere ser considerado y pasa a primar la búsqueda de entregar más profesionales a costos más bajos.

Hasta dónde cabe preguntarse esto también no persigue ampliar el negocio de la docencia universitaria a través de postítulos y posgrados.

Una agregación final.

Un beneficio importante que puede tener la gratuidad es que el aspirante a alumno universitarios pueda optar más fácilmente a la carrera que él desea. El financiamiento de los padres puede llegar a condicionar la carrera que siga su dependiente, rechazando una ayuda si la carrera deseada no le agrada a la familia. También la carrera puede tender a elegirse por un menor costo, sacrificando el deseo o la vocación del aspirante a la universidad.

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2 Comments
  • María Paz guaresti
    8 febrero 2020

    Hola qué tal? Que opinión tiene sobre tomar agua de mar en ayunas?

  • RChateauneuf
    9 febrero 2020

    9 de febrero de 2020

    María Paz:

    Su consulta no corresponde al tema de mi artículo. Parece que se equivocó de destimatario.

    Atentamente. Rolando