Medicina natural, actualidad y economía

El reciente gravísimo accidente de la Ruta 68 en la cercanía de Casablanca, exige un profundo análisis de sus causas. En la viticultura ha sido usual el empleo del humo para reducir el daño de las heladas

Se ha culpado, a mi juicio, injustamente a la viticultura de Casablanca y al parecer lo será más específicamente a un predio, del accidente en análisis. En la viticultura chilena ha sido tradicional el uso del humo para reducir los daños de las heladas primaverales, extemporáneas.

Si no estoy mal informado, esta generación de humo no está prohibida; no es materia de pedir autorización para generarlo, a diferencia de las quemas provocadas para la eliminación de residuos o para el roce de matorrales o bosques, las que deben ser autorizadas.

Este humo contra las heladas se usa en forma muy ocasional; es habitual que los predios con viticultura estén preparados para ello. Tienen registros de temperatura y al llegar ésta a niveles críticos, se da la alarma y se inicia una emergencia para originar esa protección. Para ello no puede usarse el sistema de autorización previa; lo que cabría sería prohibir esta práctica.

Más adelante me extiendo sobre este tema y sobre posibles causas de este grave acontecimiento.

Entiendo que algunas empresas tiene otros sistema que reemplazan este humo por generación de calor por otras fuentes y originar movimientos del aire.

Una helada primaveral puede originar un daño inmenso en la producción, ya que quema los brotes de las parras. Los daños pueden pasar a reducir fuertemente la producción, incluso llegando a dañar rendimientos del año agrícola siguiente. Ha sido conocida en nuestro país la crítica helada llamada de Todos los Santos, la del primero de noviembre, que muy pocas veces se produce, pero cuando se hace presente, deja recuerdos inolvidables.

Además debe considerarse que estas generaciones ocasionales de humo no afectan mayormente la contaminación ambiental ya que se producen en primavera, estación en la que se presentan más vientos.

Las heladas tradicionales de invierno no dañan a la vida.

No se han dado muchos antecedentes sobre lo que habría sido esa posible nube muy densa que se habría generado por la suma de dos componentes, la neblina típica a la cual se suma el componente humo.

Es posible suponer que el humo mismo solo no generaría una densidad tan grave; comúnmente ocasiona una nube sin límites definidos en su expansión horizontal y vertical. La densidad del humo pudo no ser tan alta. La neblina en cambio es a veces más acotada y de repente le aparecen al conductor, con una muy fuerte reducción de visibilidad. Es posible pensar que en este caso fue el banco de neblina al cual se le suma el efecto del humo, el que motivó ese sorpresivo encuentro del conductor con esa pérdida de visibilidad. Eso explicaría que los vehículos ingresaron a la densa nube a alta velocidad.

Los primeros vehículos que penetran a la nube habrían sido autos. Yo he tenido la experiencia de llegar a veces a bancos de neblina con visibilidad casi nula, sin ver incluso los bordes del camino.¿Qué es lo que uno se ve obligado a hacer? Debe reducir la velocidad bruscamente, para incluso llegar casi a detenerse. Eso al parecer sucedió con los primeros dos autos, los que fueron chocados por, según tengo entendido, un camión y así se inicia toda la cadena de choques. Por la naturaleza de los daños se puede presumir que iban a altas velocidades.

También se puede presumir otros dos hechos, uno el de una señalización de emergencia ineficiente, quizás hasta tardía y, el otro, el exceso de velocidad, asociado al no respeto a las velocidades máximas indicadas. Es posible que también no se respetasen las distancias aconsejadas entre vehículos y especialmente por los de mayor tamaño, camiones y buses.

En Chile tenemos un cada vez más débil control de las velocidades máximas y un incumplimiento bastante generalizado por parte de los conductores. Transito habitualmente por el Camino a Lonquén y veo cómo no se cumple con las velocidades máximas y la falta absoluta de control. Si uno respeta las velocidades, observa la molestia habitual de los que le siguen, se le acercan haciendo presión para aumentar la velocidad y a penas pueden, lo adelantan velozmente y uno nota que rápidamente se le alejan. Para qué decir cuando las velocidades máximas se limitan por ejemplo a 50, 40 ó 30 km/hora, en sectores de más riego permanente o temporal por trabajos en las vías.

En las autopistas, continuamente se constatan velocidades altísimas a vehículo con sus placas controladas, pero no reciben sanción alguna.

Hace poco tiempo atrás estuve en Miami; una amiga que conducía su auto y yo la acompañaba, me señalaba la cantidad de controles que existía, a base de cámaras que grababan. El no cumplir las indicaciones y los límites de velocidad, eran registrados y posteriormente sancionados. En Chile no se ha aceptado el uso de cámaras que controlen velocidad; uno se revela contra ellas.

Era habitual en caminos, que cuando hubiese un control de velocidad por Carabineros en lugares no tradicionales, los conductores que van en sentido contrario, avisan con cambio de luces a quienes puedan caer en sanción. Es una solidaridad bastante mal entendida.

Debe hacerse un serio y objetivo análisis de este grave accidente y ojalá se identifiquen muy bien sus causas, no tanto para buscar culpables que se sancionen,  sino para evitar o reducir la probabilidad de que accidentes de esta naturaleza se repitan

Escriba un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Hola, soy Rolando Chateauneuf.

Dentro de mi blog podrá encontrar contenidos  relacionados a:

Alimentación y nutrición, Ética y valores. Cáncer. Constitución. Cultura ecuestre. Economía y Desarrollo. Dólar. Inversiones extranjeras, Medicina natural (Plantas medicinales). Política agrícola. Universidad de Chile.

Para ubicar los artículos por temas, descienda por esta columna hasta alcanzar a Categorías y ahí pinchar la que le interese.

Buscador
Categorías
Archivos
Archivos
Enlaces externos