Medicina natural, actualidad y economía

Algunas consideraciones sobre el precio de la leche en Chile. Política Nacional Lechera

La Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile, CONADECUS, de la cual soy socio, me solicitó un artículo para su página www.conadecus.cl en que analizara el tema del alto precio al que ha estado llegando este importante alimento, como consecuencia principalmente del aumento de los precios internacionales.

Más adelante transcribo el artículo en forma textual. Me cabe agregar dos consideraciones no incluidas en el artículo: 1. En parte los aumentos de precios internacionales se ha debido a la caída de producción en algunas regiones importantes del mundo, por factores climáticos, como ha sucedido en Australia, con la sequía que la ha afectado. 2. En el caso de Chile, se ha tenido una reducción de la producción posiblemente por la baja del precio de la leche al productor, años atrás, como consecuencia en parte importante del bajo valor del dólar y de las exportaciones subsidiadas de Argentina a nuestro país. Eso habría desalentado a los productores, les habría creado problemas financieros y por ello, habrían tenido que dejar de fertilizar las praderas. Pero el alza de precios en Chile es consecuencia principalmente de las elevaciones de sus valores en los mercados internacionales.

Estos antecedentes contribuyen a reforzar la idea de que el país debe tener una Política de Estado para la agricultura. Esto es especialmente importante para rubros donde deben hacerse importantes inversiones que demoran en madurar. Dentro de estas políticas debería estar el apoyo a las organizaciones de los productores, especialmente en cooperativas. Lamentablemente como se señala en el artículo, este tipo de organización se ha debilitado, en parte por responsabilidad de los mismos productores. De todos modos el país tiene importantes cooperativas lecheras dentro de la cuales cabe mencionar especialmente a la Cooperativa Lechera de La Unión, COLUN, a la Cooperativa Lechera de Santiago y a la Cooperativa Lechera de Chiloé.

A continuación viene lo publicado por CONADECUS

El Alza de la Leche
2007-07-06

Por : Rolando Chateauneuf Deglin, Ingeniero Agrónomo, Ingeniero Comercial y Licenciado en Ciencias Económicas, Ex Director de CONADECUS.

Trabajé en políticas de precios durante los gobiernos de Ibáñez. Alessandri y Frei Montalva y siempre fui partidario de mantener una relativa independencia de los precios internos de los internacionales, aunque tratando de respetar sus tendencias, como lo han hecho habitualmente las grandes potencias. Parece hasta ridículo que nos llenemos de remolacha cuando el azúcar sube en los mercados internacionales y los agricultores obtengan grandes ganancias para después cuando el precio internacional del azúcar baje y haya que cerrar las plantas y acabar con el cultivo.
En Chile tenemos condiciones extraordinarias para producir leche, especialmente en el sur continental. Los bajos precios internacionales frenaron el aprovechamiento de este potencial y ahora la situación se nos invierte; debiéramos tener una producción básica de auto abastecimiento a precios adecuados, teniendo la oportunidad de exportar excedentes cuando se den las condiciones o exportar una proporción de la producción con alto valor agregado. Si los precios internacionales son muy favorables, podrían estimularse producciones marginales adicionales, sin dañar los precios internos al nivel consumidor, estableciendo posiblemente cuotas de exportación que aseguren primero los abastecimientos internos.
Pero lo que planteo en los dos párrafos anteriores, está lejos de ser posible que sean considerados en Chile de hoy.
Hasta el Gobierno del Presidente Allende se mantuvo una independencia de los precios internos, especialmente de los alimentos básicos, de los precios internacionales.
Se fijaban anualmente estos precios, donde eran muy importantes los del trigo por su relación con el pan y la inflación. Similar sucedía con el arroz y los aceites. También se daba ese trato al azúcar. No así con las leguminosas secas, porotos, lentejas, garbanzos y arvejas que operaban con libertad de precios, los que se derivaban del juego del mercado. Lo mismo sucedía con las papas y las frutas y verduras en general.
Las carnes tuvieron situaciones mixtas. Durante el Gobierno de Frei Montalva el precio del vacuno era libre en un comienzo, después se fijó pero operaba mucho la doble facturación; no es posible mantener un precio bajo si no hay el suficiente abastecimiento. Una era el valor oficial que los industriales le cobraban a las carnicería y al revés de la factura iba el valor que debía pagar el carnicero. En general poco se controlaba el precio.
El precio del vacuno dependía mucho de las entradas de ganado en píe desde Argentina, que hacían los importadores y desde luego de los precios en el país vecino, dependiente de precios internacionales y de políticas internas argentinas. El Gobierno de Frei Montalva tomó la decisión de establecer el estanco de la importación de carnes, prohibiéndose la internaciones de animales en píe y sólo trayendo carnes enfríadas y congeladas desde Argentina, pero haciéndolo la Empresa de Comercio Agrícola. Esta empresa, al igual que con el trigo absorbía las diferencias entre el costo del producto importado y el precio al que vendía para el mercado interno.
El Gobierno Militar abrió en forma casi indiscriminada el comercio exterior de estos alimentos básicos, de manera que los precios internos quedaron dependiendo principalmente de los precios internacionales y del valor del dólar.
Hubo dos políticas poco liberales en el Gobierno Militar, eso fue primero con la leche, a la cual se le aplicó un derecho específico, basado en los subsidios que países europeos daban a la leche que exportaban. La otra excepción importante en la política económica fue la bonificación a las plantaciones forestales, que era de un monto considerable, prácticamente se financiaba con ello el costo total de la plantación; ello motivó una alta reforestación.
Con la crisis de comienzos de los años 80, derivada de los petrodólares y de la congelación del dólar por casi tres años en los recordados $ 39, la agricultura fue seriamente afectada. Desapareció prácticamente la producción de oleaginosas, la de trigo se redujo a un tercio y la de remolacha a la mitad. La leche fue menos afectada por las protecciones que estaban vigentes. Fue ahí cuando el Gobierno militar cambia su estilo excesivamente neoliberal; asume Jarpa de Ministro del Interior, Escobar Cerda en Economía y Jorge Prado en Agricultura, que fue muy buen ministro. Se crean entonces las bandas de precio que regulan precios del trigo, las oleaginosas y el azúcar, las que en mi opinión generaron efectos bastantes positivos, sistema que se fue perfeccionando con las experiencias recogidas. Es un sistema que protege a la larga a consumidores y productores.
Entonces habían altos excedentes mundiales de trigo y leche, como también de maíz, como consecuencia de las protecciones agrícolas del mundo desarrollado del Hemisferio Norte: EE UU, Canadá y países europeos. Ellos tenían precios altos a sus productores para mantener la vida rural en actividad y con ingresos adecuados, para ello compraban los excedentes, los que lanzaban al exterior a precios bajos, incluso parte de ellos eran donados. Además prohibían las importaciones de estos productos.
Las políticas azucareras eran más complejas, pero en general protegían sus precios para mantener producciones nacionales especialmente a base de la remolacha azucarera, de costos más altos que el azúcar de caña, pero que motiva una serie de otros beneficios. Como EE UU no se autoabastecía de azúcar, compraba una parte a precios relativamente altos, con lo cual garantizaba precios internos y aseguraba los abastecimientos a precios aunque altos, podían ser inferiores a los altos niveles a los que a veces llegan los precios internacionales. Así manejaba las cuotas azucareras, también con un uso político. A los que se portaban bien les mantenía o aumentaba las cuotas. A Cuba se la eliminó lo que dañó profundamente su economía, pues la isla vendía la mitad de su producción a EE UU a precios altos. Eso obligó a Cuba a vender su azúcar a Rusia, donde tomó importancia su intercambio con petróleo.
Las Causas del Alza
Volviendo al precio de la leche. Lo real es el fuerte aumento de la demanda mundial, sin crecer mayormente la oferta. Eso hace elevar el precio. Producir más leche es un proceso lento y posiblemente Europa no tenga capacidad para producir mucho más.
El crecimiento de las economía del este asiático y especialmente el de China y también de la India, está motivando una profunda alteración en los mercados mundiales. Tenemos dos ejemplos muy claros, el cobre y el acero se han ido a las nubes. También se da que estos países de bajos ingresos y de fuerte crecimiento poblacional, al mejorar sus ingresos los consumos crecen fuertemente. China ya lleva más de 10 años creciendo a tasas del orden del 10 %. Los pronósticos de crecimiento para este año son mayores a los históricos, a pesar que el Gobierno ha tratado de reducir su crecimiento. Ha tomado una dinámica propia, difícil de controlar en el corto plazo.
El Ministro de Agricultura ha señalado en estos días como causa del alza de los precios de la leche, la fuerte expansión de la demanda de China y de la India.
Se suma a lo anterior, también el aumento de precios de los cereales, como el trigo y el maíz. En parte por la mayor demanda como alimentos y la del maíz también por su uso como bioenergía. El alza de los cereales también eleva los costos de la producción ganadera. También ha subido el precio de la harina de pescado.
Dentro de este cuadro y del modelo económico chileno, se ve difícil que la leche deje de subir o baje. Nada se saca con dar más facilidades a las importaciones desde Argentina, ya que a los altos niveles de precios internacionales, al país vecino le interesa lanzar sus producciones a los mercados internacionales.
Chile ya estaba exportando productos lácteos a base de la buena calidad de sus productos, pero no en altas cantidades. Por otra parte necesita por lo menos por un tiempo importar leche para su abastecimiento, la que llegará a altos precios. Los precios internos dentro de este modelo económico no podrían alterarse y tendrían que seguir la corriente; el costo de los abastecimientos marginales importados son los que tienden a generar los niveles de precios internos. Los altos precios pueden estimular nuestra producción y sólo cuando lleguemos a tener excedentes los precios pueden teóricamente bajar algo, pero no mucho.
Cuando un país es deficitario, el precio interno es mayor que el precio internacional CIF y cuando es excedentario, el precio interno es algo más bajo que el internacional FOB. La diferencia entre CIF y FOB está principalmente en los costos de fletes y seguros, que no son altos debido al alto valor específico, alto precio del kilo de leche, mucho más alto que el precio del kilo de trigo o de maíz.
Se debe tener presente que el bajo valor del dólar ha evitado que el precio de la leche esté más alto. Si el dólar llegase a valores normales, la leche y muchos otros productos subirían de precios-
Posibles Soluciones
Ahora cuál es la solución del problema de la leche para el mercado interno.
Debe ser estudiado con participación de personas capacitadas y de experiencia. Podría por ejemplo ser a base de un subsidio a las importaciones de leche de determinadas características y buscar canales de comercialización que permitan que esa leche llegue a los consumidores a los precios que corresponda. Se podría llegar a acuerdos con las grandes cadenas de supermercados.
También podría incrementarse las entrega de leche a los programas materno infantil, aunque ello pueda motivar alguna reventa, pero es posible que más familias recurran al sistema de salud a retirar leche.
Los subsidios serían en dólares por ejemplo proveniente de exportaciones de productos a anormales precios altos, como el cobre y posiblemente otros minerales.
Este tipo de financiamiento permitiría usar dólares, ayudar a sostener su precio y a reducir presiones inflacionarias.
El tema es bastante complejo, pero debiera ser motivo de análisis y estudio en el que participen representantes del Gobierno; de organizaciones de consumidores; de los sectores productores y de los sectores distribuidores, para buscar soluciones en dos aspectos, unas de emergencia y otras ya con visiones de mediano y largo plazo.
En mi opinión el Gobierno debiera tener políticas que aminoren los efectos internos de las alzas de precios de productos estratégicos como el petróleo y la leche. Por ejemplo los combustibles, la bencina en particular tiene impuestos altos que se establecieron par encarecer su precio y contraer la demanda, pero si los precios suben, bien podría suavizarse las alzas reduciendo impuestos, que se reajusten después cuando los precios bajan; le hice esa proposición a Foxley cuando era Ministro de Hacienda, ni me respondió. Al poco tiempo, la Derecha le hizo esa misma proposición. Me pareció absurdo en esa época que se subiera la parafina en pleno invierno. También es absurdo en mi opinión que cada semana se cambie el precios de los combustibles, unas semanas suben y en otras bajan, se podría perfectamente buscar un sistema en que los precios sigan tendencias pero no esas oscilaciones que favorecen las especulaciones, que siempre dañan a los más débiles. Parece muy poco lógico que el precio de los combustibles en Chile esté dependiendo de las oscilaciones climáticas de corto plazo de EE UU. Podrían usarse por ejemplo promedios móviles de tres semanas.

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