Crisis en la educación fiscal chilena. Carta a El Mercurio de un exrector de la Universidad de Chile. Profesores de Ancud denuncian a su municipalidad por no pago de aportes a su AFP. Graves consecuencias de la municipalización de la educación

Recientemente se cumplieron los 100 años de la promulgación en Chile de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria en momentos en que se aprecia que la “calidad de la educación recibida por los niños pobres es pésima comparada con la recibida por los niños de los sectores más acomodados. Y no pasa nada”. Expresión entre comillas manifestada nada menos que por el Exrector de la Universidad de Chile, Ingeniero Víctor Pérez Vega, en carta dirigida al Director del Diario El Mercurio publicada el 29 de agosto recién pasado.

Presento a continuación la carta de ese gran rector que tuvo la Universidad de Chile

La carta viene titulada “Ley de Instrucción Primaria Obligatoria”

Señor Director:

    La Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, cuyo centenario pasó casi ignorado durante estos días, buscó asegurar el derecho a que todos los niños y niñas recibieran educación escolar obligatoria, gratuita y laica, independiente de su condición socio económica. A cien años de dictada la ley, todos los estudios muestran que la calidad de la educación recibida por los niños pobres es pésima comparada con la recibida por los niños de los sectores más acomodados. Y no pasa nada.

     Reafirmando lo anterior, resulta patético que este aniversario coincida con los resultados de un estudio realizado por el Ministerio de Educación y el Banco Mundial y que el viernes publicó “El Mercurio”, y en el que se dice que en caso de que la suspensión de clases presenciales se mantenga durante el resto de 2020, los niños más vulnerables podrían perder el 95% de todos los aprendizajes de este año, y que en el quintil más pobre la cobertura de la educación a distancia llega al 27% y en el de los mayores recursos, a 89%. Y no pasa nada.

…..Ojalá nuestras autoridades se den cuenta, más temprano que tarde, que “de tanto no pasar nada”, finalmente podría pasar algo.

VICTOR PÉREZ VEGA

Exrector de la Universidad de Chile

 

Un par de días después aparece en el mismo diario la noticia:

Profesores exigen el pago de sus imposiciones

Mientras todos retiran un 10% se quejan a Línea Directa de El Mercurio profesores de la Corporación Municipal de Ancud que no tienen ninguna posibilidad de sacar los fondos que necesitan, ya que su empleador – desde hace más de 30 meses – solo declara las imposiciones y no las paga. Lo que nos inquieta es que estos dineros fueron enviados por el gobierno central, pero nunca llegaron a los docentes.

   “Se han hecho innumerables acciones y protestas contra el municipio y nunca pasa nada. Estamos hablando de más de $ 5000 millones, que no se sabe dónde fueron a parar”.

La denuncia la hace CDA

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Llama la atención situaciones como ésta, que no solo significan que no puedan sacar fondos de sus ahorros previsionales, sino que también puede repercutir negativamente en sus futuras pensiones de jubilación.

Cuesta explicarse por qué sucede estos y por qué se permite que eso suceda.

 

La Municipalización de la educación ha sido nefasta

Antes un profesor del sistema público podía hacer carrera optando a cargos de cualquier lugar del territorio y hasta llegar a altos nombramientos al nivel central del Ministerio de Educación.

Recuerdo que durante el Gobierno Militar conversaron conmigo un par de profesoras de una ciudad no muy lejana del sur de Santiago y me contaban que incluso ellas sufrían hasta acoso sexual y no se atrevían a protestar por el riesgo de perder sus puestos. Eran tiempo en que los alcaldes eran designados por el Gobierno Militar.

Uno tiene derecho a preguntarse, hasta dónde ese trato al profesorado ha contribuido a que ellos sean menos respetados por alumnos y apoderados.

Famosa ha sido la deuda histórica al profesorado, no la sufrieron algunos porque su municipalidad les dio el trato justo, otros consiguieron sus pagos porque el Poder Judicial falló a favor de ellos y para otros, el fallo judicial les fue adverso. Parece que no se creó jurisprudencia en torno a ello.

Al parecer que a esta situación no se le ha dado mayor atención por parte del Estado chileno.

Hoy en día la educación municipal puede ser buena en los municipios de mayores ingresos, en los que hay menos pobreza. Incluso irían a establecimientos de esas comunas alumnos de comunas vecinas.

El Ministerio de Educación entrega dineros a las municipalidades usando como criterio la cantidad de días alumnos asistentes, lo que favorece a las comunas de menor pobreza donde las inasistencias tienden a ser menores. Las comunas más pobres deberían tener cursos menos numerosos y en ellas actuar los mejores docentes, para romper de circularidad de agravamiento progresivo de la pobreza.

Se comenta que en no pocos establecimientos se alterarían las asistencias para poder obtener más recursos del nivel central.

Se sabe que en comunas pobres se han tenido que cerrar escuelas, con las malas consecuencias de destruir estructuras sociales existentes y provocar mayor distancia del alumno desde su residencia familiar al local escolar.

Cada establecimiento escolar debiera tener su propio proyecto de operación y de desarrollo. Los mejores profesores, los más experimentados debieran desempeñarse en las zonas de más pobreza.

Por Dios qué carecemos de estadistas en nuestra sociedad actual.

Estamos en un país donde no sabemos a dónde vamos. Por Dios que hacen falta estadistas como un Pedro Aguirre Cerda o un Eduardo Frei Montalva. O ministros de Educación o rectores de Universidades como un Juan Gómez Millas.

Parece que pocos apreciaron lo que significó para Chile una Universidad como la Casa de Bello, el trato que se le dio en el Gobierno Militar. Se puede decir que quedó en gran parte reducida a la Región Metropolitana. Perdió todas sus sedes regionales que habían llegado a constituir vice rectorías y se perseguía que llegasen a ser sedes completas.

Se le quitó su financiamiento propio por legislación del pasado; por disposición de la Constitución de 1980 se eliminó toda legislación establecida por leyes especiales, dejando existente solo la que establecía el 10% de las ventas de CODELCO para las Fuerzas Armadas. Perdió la Universidad de Chile su financiamiento que crecía al ritmo del crecimiento económico del país

Peor suerte tuvo la meritoria Universidad Técnica del Estado, también de cobertura nacional, para pasar a ser una nueva universidad estatal, la llamada Universidad de Santiago. Con esta transformación se dio un gran golpe a la formación de técnicos en Chile.

Durante la nueva democracia se crea por ley una nueva universidad del Estado para Santiago, la llamada Universidad Tecnológica Metropolitana, a partir del Instituto Profesional de Santiago que se creó durante el Gobierno Militar principalmente a través de varias carreras de la antigua Universidad de Chile. Ese instituto profesional debió ser integrado a la Casa de Bello, así lo querían sus alumnos pero no la mayoría de sus profesores.

Tampoco se reintegró a la Universidad de Chile el Instituto Pedagógico, que ya había llegado a constituir en el Gobierno Militar la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Las nuevas autoridades universitarias después de la intervención militar, lamentablemente en mi opinión no se interesaron en esa reintegración, por las habituales violentas protestas de su alumnado.

En los inicios de la nueva democracia, a mi juicio, se careció de grandes estadistas. Además los primeros gobiernos democráticos se vieron restringidos para poder actuar como eran posiblemente los deseos de a lo menos de los dos primeros presidentes.

Un golpe muy fuerte para la educación universitaria fiscal fue tener que recurrir a la pérdida de la gratuidad para poder financiarse. Se tuvo que establecer aranceles crecientes año a año y se vio debilitada las otras funciones universitarias como han sido la investigación y la extensión universitaria.

Los que obtuvimos nuestros títulos universitarios gratuitamente y muchos de ellos con becas adicionales de subsistencia, salimos comprometidos con la sociedad. Hoy día los títulos se obtienen con altos costos y habitualmente con elevados endeudamientos.

La constitución de 1980 ha contribuido a debilitar los colegios profesionales, que en el pasado se creaban a base de leyes específicas para cada orden, y pasaban a ser garantes de le ética profesional. Hoy se encuentran seriamente debilitados. Es plausible la preocupación del Poder Judicial por defender al Colegio de Abogados y a motivar la colegiación de estos profesionales. La ética en esta profesión constituye en grado importante a un mejor funcionamiento de la justicia.

Espero en alguna oportunidad explayarme algo más sobre la Universidad de Chile a la que pertenecí primero como alumno por 10 años a partir de 1950 y además como académico desde 1952 hasta el 2005.

Conversaba en días pasados con un exalumno del Pedagógico, profesor de Estado, quien opinaba que hubo intensión de debilitar a la Universidad de Chile especialmente por parte de Jaime Guzmán para favorecer a la Pontificia Universidad Universidad Católica, centro académico relacionado con la Iglesia Católica. Mientras en la Chile se cambiaron muchos rectores militares, a veces coincidiendo con los cambios de mando de los regimientos, la PUC tuvo constancia de rectoría ejercida por un almirante en retiro.

Muchos académicos de la Universidad de Chile fueron exonerados después del golpe militar, especialmente a de izquierda y posteriormente muchos otros lo fueron en la Facultad de Ciencias  Económicas y de Administración por tener posiciones no compartidas con el neoliberalismo.

El nombre de la facultad fue cambiado por el de Ciencias Económicas y de Negocios. Uno piensa que la administración no debe ser sólo de negocios. Hay empresas y muchas otras instituciones que se manejan con finalidades no lucrativas, desde luego principalmente en la administración pública.

Yo fui exonerado de profesor titular de la cátedra de Economía Agraria, donde permanecí por 20 años. La razón que se me dio era que no se justificaban las economías sectoriales, pues había una sola economía. Seguí siendo académico de otras facultades e institutos.

Me alejé definitivamente de la Universidad de Chile en el año 2005.

Reitero mi intención de explayarme algo más sobre la Universidad de Chile donde cursé dos carreras, la de Agronomía primero y después la de Ingeniería Comercial. Fui académico desde 1952 hasta el 2005. Vi el esplendor de ella a partir de ese gran maestro rector Juan Gómez Milla y el daño profundo que le ocasionó el Gobierno Militar.

Extraña ese proceder de las Fuerzas Armadas por el daño geopolítico que se le ha causado al país.

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