Medicina natural, actualidad y economía

El abejorro chileno (Bombus dahlbomii) en peligro de extinción como causa principal estaría la introducción al país del abejorro europeo (Bombus terrestrís)

En El Mercurio de Santiago del 12 de octubre tuve la oportunidad de leer un interesante artículo titulado “Abejorro europeo amenaza la sobrevivencia del nativo hasta en los lugares más remotos de Chile”.

La noticia me impresionó, eso me llevó a analizarla más.

Sin duda que es muy grave que una especie nativa de belleza y gran utilidad desaparezca. Sus cualidades polinizadoras son extraordinarias. Posiblemente esta extinción afecte a especies vegetales nativas que eran polinizadas especialmente por nuestro moscardón.

La causa de su desaparición está en introducciones de abejorros europeos, de dos especies y en particular del Bombus terrestrís que se introdujo con fines polinizadores, especialmente para la fruticultura el que traería enfermedades y parásitos, frente a los cuales nuestro abejorro no tendría defensas.

Me recordó el efecto de la llegada a América especialmente los españoles que portaron enfermedades inexistentes en América y el gran impacto que generaron en los nativos americanos.

 

Más adelante me referiré a otros temas publicados en ese interesante artículo.

 

Primero haré referencia al género Bombus, para posteriormente al abejorro chileno para al final hacerlo con el europeo principal introducido. Fuente principal es Wikipedia.

Algunas características del género Bombus.

Bombus es un género de heminópteros de la familia Apidae que incluye especies conocidas como abejorros. También se les a veces les llama moscardón.

Los abejorros son robustos, velludos, a menudo de color negro, muchos presentan bandas amarillas, blancas o en algunos casos su color es naranja como el caso del chileno. El vello que cubre casi todo el cuerpo es sedoso, con setas ramificadas y plumosas.

Las hembras, al igual que las abejas melíferas, disponen en las patas posteriores de una corbícula o canasta de polen, órgano especializado para la recolección de polen.

Los abejorros son abejas relativamente grandes de 20 milímetros o más. Las reinas son más grandes que las obreras y que los zánganos.

Los adultos se alimentan fundamentalmente de néctar y recolectan polen para alimentar a sus crías, al igual que otras abejas.

 

Biología

La lengua o probóscide está compuesta de varias piezas bucales que forman un complejo tubo que permite la succión del néctar por capilaridad. En reposo y durante el vuelo pliegan las partes del aparato bucal bajo el mentón.

Tienen glándulas salivares en el tórax y usan la saliva para mezclarla con el polen. También la usan mezclándola con otros ingredientes para la construcción del nido y de los recipientes para almacenar miel y polen.

En el abdomen poseen glándulas que producen cera usada para la construcción del nido y para recipientes para almacenar miel, polen y para la cría.

El vello sedoso atrapa el polen muy eficientemente. Además sirve de capa aisladora que les permite vivir en condiciones más frías que muchas otras abejas.

Solo las hembras poseen aguijón, al igual que muchos otros himenópteros. Los machos no tienen esa defensa, ni tampoco tienen corbícula; ellos no recolectan polen

Las únicas que sobreviven el invierno son las hembras fecundadas o reinas. Salen de la hibernación en la primavera y buscan un lugar apropiado para hacer su nido, generalmente una madriguera abandonada de ratón u otro roedor. Construyen ollitas de barro y cera para almacenar el néctar o polen y para poner los huevos.

En la primavera los ovarios de la hembra, que ha sido fertilizada en el otoño anterior, se activan. Los huevos pasan por el oviducto hasta la vagina. Allí hay un receptáculo, la llamado espermateca donde se encuentra almacenado el esperma que recibió durante el apareamiento.

Cuando pasan por la espermateca algunos huevos son fertilizados y otros no. No se sabe aún cómo se llega a esa decisión, pero en la primavera y verano todos los huevos son fertilizados y solo en el otoño algunos no lo son. Los huevos no fertilizados producen machos y los fertilizados, hembras. Es el sistema característico de los himenópteros, llamado haplodiploidía.

La reina continúa cuidando a las crías hasta que emerge la primera camada de obreras. Después de eso se dedica solamente a poner huevos y las obreras hacen todas las tareas tal como agrandar el nido, construir más receptáculos, alimentar y cuidar a la cría.

Las feromonas de la reina suprimen la acción de las hormonas en las larvas y anulan el crecimiento y maduración de sus ovarios. Así las hembras nacidas en la primavera y verano, mientras la reina es dominante, son obreras no fértiles. Llegada cierta época del año, la reina deja de producir las hormonas, esto provoca que los ovarios de las obreras funcionen y empiecen a poner huevos, pero al no estar fecundados solo producen machos. La reina intenta destruir estos huevos pero, naturalmente, no logra destruir a todos y los sobrevivientes se aparearán con las nuevas reinas.

Solo al final del verano o principios de otoño se producen hembras fértiles que serán las reinas de la generación siguiente y machos. El apareamiento de éstos tiene lugar en el otoño durante el vuelo nupcial.

Después la reina vieja, las obreras y todos los machos mueren y las nuevas reinas buscan un lugar donde pasar el invierno o hibernar. En preparación para la hibernación comen cuanto pueden para aumentar las reservas de grasa en el “cuerpo graso”.

 

Nido

Los nidos de los abejorros nunca alcanzan el tamaño de los de la abeja melífera. A diferencia de ésta, la reina de los abejorros vive un solo año (en la mayoría de las especies) y comienza la nueva colonia en la primavera. Una colonia suele tener menos de cincuenta obreras en la mayoría de los casos; las más grandes pueden llegar a tener cuatrocientos individuos y aún más en regiones cálidas. Se han documentado colonias tan pequeñas como de veinte individuos y tan grandes como mil setecientos.

Usan agujeros naturales en el suelo o cuevas abandonadas de roedores. Otras especies construyen un nido con trocitos de paja y otros fragmentos vegetales directamente sobre el suelo. A veces construyen un techo de cera sobre el nido para protección contra enemigos y para regulación térmica. También usan cera para la construcción de celdas y de ollas. Algunas especies tropicales tienen nidos que duran más de un año y llegan a ser de gran tamaño.

Dentro del nido hay celdas que contienen los huevos y larvas y también hay pequeñas ollitas donde se almacenan el polen o miel. Las celdillas no son hexagonales ni tan organizadas como las de la abeja doméstica, sino que están distribuidas irregularmente.

 

Forrajeo

Generalmente visitan flores del tipo frecuentado por abejas. Pueden viajar hasta uno o dos kilómetros del nido en busca de grupos de flores. Suelen visitar repetidamente el mismo grupo de flores todos los días mientras duren el polen y néctar. Alcanzan velocidades de vuelo de 54km/h.

Cuando llegan a una flor pueden extraer el néctar usando su larga lengua. Algunos abejorros recurren a perforar la base de la corola de una flor, donde está escondido el néctar; así no benefician a la flor porque  esta no se poliniza. Sin embargo, son excelentes polinizadores de muchas otras flores.

Un tema interesante, los abejorros y un número de especies de abejas, pero no la abeja melífera, son capaces de polinización por zumbido. Este proceso es usado en aquellas flores cuyas anteras no son dehiscentes, es decir no se abren, y que contienen un poro por el cual sale el polen cuando se hace vibrar a la flor. De esta manera extraen el polen de las plantas de la familia Solanaceae (papa, tomate, tabaco, etc.) y de la familia Ercaceae (azalea, arándanos, etc.)

El cuerpo del abejorro se cubre de polen, en parte por su vellosidad y en parte por su carga electrostática. Cepillan este polen y lo transfieren a las corbículas o canastas de polen de las patas posteriores después de humedecerlo con una mezcla de saliva y néctar.

El abejorro regresa al nido y deposita su carga de polen y néctar en los receptáculos. El néctar generalmente permanece bastante líquido, no concentrado como miel, así que no tiene mayor utilidad para provecho humano.

 

Habitat

Su cubierta vellosa los hace más resistentes al frío que otras especies lo que les permite vivir a mayor latitud y altitud. Aunque también unas pocas especies se encuentran en lugares tropicales o subtropicales.

Además otro recurso para regular la temperatura es la propiedad de tiritar, hacer vibrar los músculos del vuelo, generando calor y un sistema de circulación que les permite calentar los músculos torácicos del vuelo en preferencia al abdomen, cuando así lo necesitan. En cambio, cuando necesitan proteger a sus crías del frío, regulan la circulación en tal forma que el abdomen permanece más caliente y con él cubren sus crías.

 

Distribución geográfica

Se los encuentra principalmente en climas templados, con algunas especies tropicales. También se encuentran en altitudes y latitudes más elevadas que las de otras especies de abejas. Una pocas especies viven en climas muy fríos hasta en el Ártico, tal es el caso de B. polaris en la Isla de Ellesmere. Este es el caso más septentrional de un insecto eusocial.

Nota: La eusocialidad es el nivel más alto de organización social que se da en ciertos animales. Existe en ciertas especies de insectos, crustáceos y mamíferos. Entre los insectos están las hormigas, especies de abejas de los géneros Apis y Bombus

Tienen una distribución casi cosmopolita. No son nativos de Australia y Nueva Zelanda, pero algunas especies fueron introducidas el siglo pasado para efectuar la polinización de cosechas. En África, se los encuentra al norte del Sahara.

 

Importancia económica

Son excelentes polinizadores de flores silvestres y también de plantas cultivadas. Su tolerancia al frío les permite polinizar en regiones donde otras abejas no llegan.

Además comienzan su tarea polinizadora más temprano en la estación y más temprano en la mañana.

 

Agricultura

Si bien la abeja melífera es la polinizadora de muchas de las plantas cultivadas hay algunas que son polinizadas más eficazmente por los abejorros. Un ejemplo es la alfalfa. En Nueva Zelanda, cuando se inició la industria agropecuaria, los cultivos de alfalfa para alimentar al ganado crecían bien pero no producían semilla, así que la importaban anualmente. En el siglo XIX y principios del XX fue necesario importar cuatro especies de abejorros de Europa  para efectuar la polinización de la alfalfa y en unos pocos años no se necesitó importar más semilla (O’Toole, 1999).

Otro ejemplo del uso comercial del abejorro es la industria de tomates de invernadero en Estados Unidos, donde se compran colonias de abejorros anualmente y se las mantiene en el interior de grandes invernaderos (Buchmann, 1996).

 

Estado de conservación

En algunos países desarrollados las poblaciones de abejorros están en peligro debido especialmente al uso de pesticidas. Por ejemplo, en Gran Bretaña, de las diecinueve especies nativas más las seis especies parásitas, varias han sufrido una profunda reducción y tres han sido extinguidas localmente. Las poblaciones de solo seis especies parecen gozar de buena salud. La desaparición o severa disminución de los abejorros podría tener un impacto profundo en la flora. Por eso en dicho país se ha fundado el Bumblebee Conservation Trust cuyo objetivo es asegurar el mantenimiento de las especies de abejorros.

En los Estados Unidos también han desaparecido algunas especies.

En el sur de Sudamérica el abejorro gigante, Bombus dahlbomii, está en peligro de extinción a causa de la introducción de dos abejorros europeos con fines de polinización agraria. No solo se ha dado el problema en Chile.

 

 

El abejorro chileno, abejorro colorado, abejorro gigante, mangangá del Sur o moscardón del bosque (Bombus dahlbomii)

Es una especie de abeja carismática y en peligro de extinción. Las reinas están entre los abejorros más grandes del mundo.

 

Distribución, hábitat y ecología

  1. dahlbomii habita en los bosques templados y fríos del sudoeste del ConoSur de América del sur, en el centro-sur y sur de Chile y en el oeste de la Patagonia argentina.

Este insecto, de gran tamaño y notable coloración anaranjada, constituye el único abejorro nativo de la región, por lo que cumple un importante rol en la polinización de numerosas especies de plantas nativas, entre las más conocidas se encuentran el copihue (Lapageria rosae) y el amancay (Alstroemeria aurea)

Taxonomía

Este abejorro fue descrito originalmente en el año 1835, por el entomólogo francés Felix Édouard Guérin-Méneville.

Conservación

El caso de Bombus dahlbomii es un ejemplo del daño que producen en los ecosistemas la introducción de especies exóticas. Originalmente B. dahlbomii siempre había sido una especie abundante en los bosques australes. El inicio del declive de sus poblaciones comenzó cuando fueron introducidos en Chile ejemplares de dos especies exóticas de abejorros, para servir como polinizadores agrícolas: en el año 1997 fue introducido el abejorro de cola blanca europeo (Bombus terrestris) y en la década de 1980 el (Bombus ruteratus).

Ambas especies altamente invasivas se expandieron hacia el sur, entrando B. terrestres en el año 2006 en la región patagónica de la Argentina. En esa época se comenzaron a difundir los informes que señalaban la alarmante disminución del abejorro nativo, el cual continuó menguando año a año sus efectivos, desapareciendo ya de muchas localidades septentrionales, ocurriendo lo mismo al paso en que los exóticos continúan invadiendo los bosques hacia el sur.

Se ha encontrado que en solo 5 años desde la llegada de alguna de las especies exóticas, el abejorro nativo es reemplazado por completo. La relación entre la invasión de los abejorros exóticos como el causal de la desaparición de B. dahlbomii es un hecho comprobado; los investigadores estudian cómo se expresa esta vinculación, haciendo hincapié en dos posibles razones:

  • Reemplazo mediante competencia directa, centrada en la eficiencia en explotar los mismos recursos alimenticios.
  • Inadaptación del abejorro nativo a convivir con patógenos introducidos y/o diseminados por los abejorros exóticos. Específicamente se ha encontrado que aproximadamente la mitad de los ejemplares de terrestres están infestados con el parásito protozoario Apicvcstis bombi. Este parásito afecta en Europa solo a un pequeño porcentaje de los ejemplares, pero en Sudamérica se ha vuelto mucho más común.

También se detectó en la otra especie exótica de abejorro.

Cuando los parásitos invaden a un abejorro le producen estragos, comenzando primero con una infección intestinal, la cual se extiende luego a otras partes del cuerpo. Esto le causa efectos en su comportamiento, eleva la tasa de mortalidad de las obreras, e impide la fundación de nuevas colonias.

La introducción de estas especies exóticas afecta la interacción de las plantas polinizadoras, y abarca desde la disrupción de las redes de polinización de las plantas locales, hasta la calidad de las frambuesas que son polinizadas por B. dahlbomii.

 

 

El abejorro común (Bombus terrestris)

Es una especie de himenóptero de la familia Apidae. Es uno de los abejorros más comunes de Europa. Tiene el cuerpo negro con bandas amarillas. Se diferencia de otras especies de abejorros por el color blanquecino del extremo del abdomen. Es un abejorro grande, la reina es de 2 a 2,7 cm de longitud y las obreras son de 1,5 a 2 cm.

La probóscide o lengua de la reina puede ser de 10 mm de largo, con la de las obreras algo más corta.

Biología

Las reinas son las únicas que sobreviven el invierno y que emergen en la primavera. En cuanto la reina encuentra néctar para reabastecer sus energías empieza a buscar un lugar para anidar, que suele ser un nido abandonado de roedor, bajo la tierra. Construye ánforas para almacenar néctar y polen.

La reina pone un número pequeño de huevos al principio y los cuida ella sola. Más tarde, cuando maduran las obreras, ellas se encargan de todas las tareas de forrajeo, cuidado de la cría, construcción de ánforas, etc. Las obreras de esa primera camada son pequeñas, las de camadas subsiguientes suelen ser algo más grandes, pero nunca tanto como las reinas. Una colonia de Bombus terrestres puede llegar a tener cuatrocientas obreras. La alimentación de las crías consiste de polen y néctar.

A veces los abejorros de esta especie, y también los de otras especies roban néctar, es decir que perforan un agujero en la base de la flor y colectan el néctar sin acercarse a las anteras y estigma de la flor; de esta forma no tiene lugar la polinización.

Hacia el fin del verano la reina pone algunos huevos no fertilizados que dan lugar a machos y otros huevos que reciben más alimentación que las obreras y que serán hembras fértiles, es decir, las futuras reinas. Después que los machos y hembras se aparean, las nuevas reinas buscan un lugar donde hibernar y todos los demás miembros de la colonia mueren.

Los abejorros practican un sistema de polinización vibratoria o polinización por zumbido que es la única forma de polinizar las flores de plantas tales como el tomate. En Europa los abejorros de ésta y otras especies son usados para efectuar la polinización de los tomates de invernadero. Estos abejorros también son exportados a los Estados Unidos con este propósito.

Los abejorros pueden alejarse hasta de 13km de su nido.

Problemática

En marzo de 2012 la prestigiosa revista científica Science publicó un trabajo en el que se relacionaba la disminución del tamaño y la producción de reinas en colonias de este abejorro alimentadas con néctar y polen de flores con trazas del insecticida imidacloprid el cual tiene un amplio uso en la agricultura y que también se relaciona con el problema de colapso de colonias de la abeja melífera.

Otro problema ecológico de gravedad es que la introducción de este abejorro a Sudamérica está causando un grave efecto en las poblaciones del abejorro nativo, Bombus dahlbomii.

  1. terrestris y también B. ruderatus fueron introducidos con fines de polinización de cultivos. Se han convertido en especies invasoras que continúan difundiéndose y están causando severas disminuciones de las poblaciones del abejorro nativo en el sur de Chile y de Argentina.

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Volviendo al artículo de El Mercurio del 12 de octubre de 2020, titulado

“Abejorro europeo amenaza la supervivencia del nativo en los lugares más remotos de Chile”

Su autor es RichardGarcía.

Parte el artículo con el siguiente párrafo destacado.

La isla Guafo, uno de los últimos espacios naturales en que el invasor no estaba todavía presente, ya registra una población importante de este, reveló una reciente expedición.

 

Contenidos dignos de destacar:

  • El abejorro europeo se introdujo en 1996 con fines de polinización.
  • Nuestro abejorro hace no más de 50 años era uno de los insectos más abundantes del país. Se distingue por su color anaranjado intenso y su cuerpo velludo y robusto, que puede llegar a medir 4 centímetros.
  • El abejorro invasor llegó a Chiloé en 2008. Al año siguiente la presencia de nuestro abejorro se había reducido casi en 90%. Impresiona tal tan grave efecto en solo un año. La reducción actual estaría en alrededor de un 95%.
  • El abejorro introducido presenta una serie de parásitos que transmite al nativo que carece de las defensas.
  • Hacia mediados de la última década su expansión había alcanzado hasta Tierra del Fuego. Pero se creía que quedaban pequeños reductos libres como la isla Guafo, pero reciente visita de investigadores de la U. de Los Lagos encontró al invasor con una presencia aún del 85% de abejorros nativos. Tener presente que la isla Guafo es una de las más distantes del continente.
  • “La paradoja es que el abejorro nativo es mejor polinizador que el europeo, pero esto se vino a saber mucho después de su introducción”
  • Una investigación revela que los mapuches consideraban que nuestro abejorro era uno de sus cuatro insectos sagrados, “o pullomeñ, en los cuales el alma de los difuntos, y en especial de los loncos, se alojaba tras la muerte y, desde ese nuevo cuerpo, volvía cada primavera a visitar a sus parientes.    Al llegar, el español asimila la creencia, y por eso todavía en algunas comunidades del sur se mantiene la tradición de que el abejorro o moscardón representa el espíritu de un familiar”.

 

Termino este artículo agradeciendo a El Mercurio por esta interesante publicación y felicitando a su autor. Además quedó con una doble esperanza, una que las nuevas generaciones de nuestro abejorro vayan desarrollando defensas ante sus agresores y que a futuro se estudie más a fondo a los insectos y otros seres vivos que se pretenda introducir al país.

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