Medicina natural, actualidad y economía

Inquietudes sobre el Ministerio de Educación. Trato al profesorados; municipalización; crisis de las universidades públicas; mal uso del idioma, y permanencia de la ausencia de la Educación Cívica. Que falta hace un Juan Gómez Millas

El profesorado ha sufrido mucho; ha tenido un muy mal trato. Recordemos la deuda histórica aún no pagada a muchos profesores. El sistema universitario ha tenido trastornos profundos y perversos, para los de la antigua democracia, difícil de comprender. Las universidades estatales fueron dañadas en su base, debilitadas por masivas eliminaciones de académicos por criterios preferentemente políticos. Se les cortó fuertemente su autónomo financiamiento del pasado basada en leyes específicas, para dejarlas dependientes del financiamiento anual que le entregaba cada nueva Ley anual de Presupuesto, cada vez menor frente a sus necesiades..

En mi opinión esto dañó profundamente su autonomía y la obligó a desarrollar una visión financiera para gran parte de su accionar. Me recuerdo con tristeza hoy cuando un destacado ingeniero agrónomo compañero de curso en la carrera, académico de una importante universidad pública; él era un gran genetista vegetal, con un espíritu de trabajo extraordinario; hoy fallecido. Se me quejaba que le obligaban a hacer un análisis de costo beneficio del trabajo que él a futuro pretendía realizar.; no lo podía comprender.

Impacta a muchos apreciar cómo se ha desarrollado “exitosamente” el lucro prohibido en universidades privadas. Cómo ha sido tan lucrativo vender algunas de ellas al capital extranjero.

Daría este tema para mucho; no creo oportuno dedicarle a esto más tiempo.

El daño que se le hizo a la educación con su municipalización ha sido inmenso; increíble nada concreto hicieron los gobiernos de la Concertación para superar este mal.

Dos cosas simples y concretas me han preocupado este último tiempo; pueden considerarse como de segunda importancia, pero reflejan cosas que demuestra una ausencia de grandes maestros a la cabeza de este Ministerio y de sus principales dependencias.

Una de ellas que me llama la atención es la falta de preocupación sobre el adecuado uso del idioma. Cómo autoridades importantes del Gobierno, de los distintos poderes del Estado y muchas otras autoridades de otras instituciones y organizaciones, usan tan mal nuestro idioma.

Como sucede eso también en la prensa, frente a la pasividad del Ministerio, de profesores, de periodista e incluso de la Academia de la Lengua.

Años atrás recuerdo que el decano de la prensa, el Diario El Mercurio, presentaba pequeñas clases sobre el buen uso del idioma; procuraba corregir erradas expresiones.
Eso desapareció hace años; posiblemente se analizó su “costo-beneficio” y de ahí surgió la idea de eliminarlas.

Qué frecuente es oír y leer sobre el “parque automotriz”, sobre el “seguro automotriz”, sobre el “crédito automotriz”. En la publicidad se usan mucho estas expresiones. Estos mensajes como los que más adelante menciono, los captan los niños y la juventud; pésima docencia. Quién se preocupa de ello; a veces la prensa más seria como excepción menciona el “parque automotor”; se ve que son redacciones de serios periodistas, seguramente ya mayores.

Recordemos: actor y actriz; motor y motriz; emperador y emperatriz (masculino y femenino respectivamente). Seguro automotor e industria automotriz.

También debe criticarse algo que es mucho más habitual, el empleo de la preposición de en el complemento directo. Muy común este mal uso en el cono sur de América del Sur. Él dijo de que la situación mejorará. Se vio de que nadie quiso responder las preguntas.

Llama la atención el uso del verbo haber, en su acepción de existir, acontecer, ser necesario o conveniente, estar en alguna parte, como impersonal, usarlo en el plural.
Inclusos decanos universitarios, ministros de Estado, muchos periodistas. Utilizan el plural en verbos unipersonales impersonales.

Hubieron granizadas y fuertes heladas, habrán fuertes precipitaciones. Han habido numerosas manifestaciones de molestia.

Lo grave que nada de esto se corrige; tiempos ha ocasionó risas y burlas cuando un Rector designado de la Universidad de Chile usó mal el hubieron. Pero esa expresión ya se ha ido haciendo habitual.

Otra cosa, una barbaridad, que después de más de veinte años de democracia, no se haya reestablecido la asignatura o el ramo de “Educación cívica” en la educación media o antigua humanidades. Qué ignorancia se tiene en nuestro país del concepto de la Constitución en la democracia. Qué importante es conocerla a ella en profundidad.

Qué importante es comprender bien el concepto cívico de ley; lo básico de ella es que sea fruto de una decisión democrática y no rija mientras no sea conocida por la comunidad, por la sociedad. Esta exigencia se considera cumplida, cuando es publicada en el Diario Oficial. Pocos saben que en Chile han existido leyes secretas; ediciones del Diario Oficial con páginas en blanco donde estaba el espacio de esas ocultas leyes. Recordemos que se juzgaba a ciudadanos por incumplimientos de leyes para ellos desconocidas.

Ojalá reaparezca como ministro de Educación, un estadista de las condiciones de un Juan Gómez Millas.

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