Medicina natural, actualidad y economía

Mucho se habla de los problemas de la educación fiscal, pero poco se va a enfrentar las causas principales. Los nuevos anuncios del Presidente, desconciertan

Las informaciones han sido tristes. Los grandes liceos fiscales del pasado se han debilitado notablemente. Tuvimos tiempo atrás dos grandes crisis, las del Instituto Nacional y la del Liceo de Aplicación. Otros liceos fiscales han perdido preponderancia.

Las escuelas públicas ya no son las antiguas que conocimos. Sus matrículas se reducen, sus resultados parecen cada vez peores. Sus directores han perdido presencia en la sociedad.

Queda en el recuerdo esa antigua escuela pública, presente en todo el territorio nacional, al igual que lo han sido y lo siguen siendo los retenes, tenencias y comisarías. La escuela era un centro de reunión de una comunidad rural o urbana; su director una verdadera autoridad local cuyo poder venía principalmente de su prestigio.

A mi juicio dos grandes han sido las causas de este deterioro. La municipalización de la educación y el trato que se le ha dado al profesorado, desde su formación misma.

Más adelante algo se ahonda sobre la educación fiscal.

El Director de la escuela tenía autoridad para manejar esa pequeña empresa social que era su establecimiento educacional. Su elección provenía de un concurso en que el Ministerio de Educación lo promovía y lo resolvía; había así una carrera educacional en que el profesor o profesora iniciaba su carrera, muchos de ellos en una escuelita rural, para ir ascendiendo por méritos hasta poder alcanzar altos cargos de responsabilidad provincial o nacional. Su carrera era nacional, no como ahora circunscrita al área de una corporación municipal; sus profesores eran empleados públicos del Ministerio de Educación con estabilidad en sus cargos.

La mayoría del profesorado provenía de las prestigiosas escuelas normales ubicadas en diferentes lugares del país. Famosa fue la Escuela Normal Abelardo Núñez. Su profesorado eran maestros de gran vocación. En sus académicos se acumulaban las experiencias que se trasmitían a sus alumnos junto a una mística educacional, altruista en lo material.

El profesor y el director de las escuela pública fiscales eran respetados; tenían estabilidad en sus cargos.

Cabe recordar cuánto sirvió la escuela pública en el ascenso social en Chile. Cuántos hombres destacados, chilenos ilustres, se formaron en la escuela pública y en el liceo fiscal, que eran gratuitos.

Qué importante fue esa gratuidad en la distribución del ingreso, en el ascenso social y en la generación de un egresado con un compromiso de servir a la sociedad, con el sentimiento de devolver a ella parte de lo recibido. Eso se reforzaba con la obtención de los títulos profesionales en la enseñanza universitaria gratuita, que seleccionaba a sus alumnos a base de sus antecedentes, de sus potencialidades y en algunas ocasiones de sus exámenes de admisión, a diferencia de hoy en que muchos tienen acceso a las universidades, especialmente a las privadas, a base de los recursos económicos.

Las carreras tienen hoy un elevado costo; muchos de los recibidos lo hacen con altos endeudamientos, lo que los alienta a centrar su trabajo profesional en la obtención de ingresos, no pocas veces prescindiendo de los valores éticos.

El Gobierno Militar, por influencia especialmente de civiles, y por ejercer una mayor autoridad a base del poder, fraccionó muchas comunas y sus alcaldes pasaron a ser designados por la autoridad gubernamental. Se municipalizaron la educación fiscal y parte importante del sistema de salud. Afortunadamente el Cuerpo de Carabineros pudo mantener su estructura nacional y fiscal.

Recordemos que tres grandes sistemas fueron fundamentales en nuestro desarrollo: el educacional fiscal dependiente del Ministerio de Educación cubriendo todo el territorio, el Sistema Nacional de Salud perteneciente al Ministerio de Salud y el Cuerpo de Carabineros, que es el único que pudo mantenerse, a pesar de esfuerzos que algunos hicieron para ser parcialmente municipalizado.

En el Gobierno Militar, al profesorado en su mayoría de izquierda, se le debilitó en sus atribuciones y se les hizo perder estabilidad en su carrera. Se les redujeron sus ingresos y no pocos debían correr de uno a otro establecimiento para poder lograr ingresos de subsistencia.

Ya no dependían de una institucionalidad jerárquica sino de un alcalde de turno. Recuerdo con tristeza lo que en esos años me contaban unas profesoras, cómo eran sometidas a acosos sexuales. Terminaban los años escolares con la incertidumbre de perder sus fuentes laborales.

Recuerdo igualmente con algo de amargura lo que una profesora del Instituto Nacional nos dijo en un desayuno al cual fui invitado en mi calidad de Decano de la Universidad de Chile y de exalumno del Instituto; esto fue en los comienzos de los 90. Contó que su sueldo era inferior al de una empleada doméstica. Eso sucedía entonces en el liceo fiscal de más prestigio nacional.

El financiamiento de la educación municipalizada, de sus escuelas, sufrió de los efectos de la neoliberación económica; los recursos fueron entregados a los municipios a base de tanto por alumno y modificada la entrega por la asistencia escolar. Mientras menos alumnos y peor asistencia, propio de sectores más marginales rurales y urbanos, el Municipio menos recursos recibía. Muchos municipios debieron destinar recursos propios para financiar esa educación fiscal; aquellas municipalidades con población con mayores ingresos, con mejores capacidades de captar recursos financieros, con mayor y mejor dotación de recursos humanos, pudieron tener mejores escuelas y liceos; las comunas más pobres fueron las más perjudicadas. Se debilitó paulatinamente más la educación fiscal como herramienta de avance social y pasaron a constituir funcionamientos que agudizaban las desigualdades.

La Concertación no buscó solucionar el problema o no tuvo el poder político para hacerlo; tampoco en ella hubo consenso sobre la materia. Muchos municipios quisieron renunciar a mantener estas responsabilidades, pero los más dotados se resistieron a ello. Además parte de la Derecha identificada con el Gobierno Militar se negaba hasta a pensar sobre el tema; quería perpetuar lo hecho por el General Pinochet. Autoridades importantes de la Concertación también fueron defensores de la municipalización de la educación y de la salud.

Se ha ido forzando a los municipios con menores recursos a reducir establecimientos, haciéndolos desaparecer o fusionándolos con otros; proceso que aún continúa. Ello obligado por las limitaciones de recursos económicos.

No debiera ser obligación del Municipio financiar a la educación. No debe distraérsele ni recursos financieros ni recursos humanos que deben ser destinados a muchos programas, proyectos y actividades propiamente municipales. Ello sin dejar de considerar que alguna presencia debería tener el Municipio en la enseñanza fiscal de su territorio.

Debe volverse a que los establecimientos educacionales municipalizados dependan del Ministerio de Educación. Cada establecimiento debe ser un proyecto especial en continuo proceso de evaluación y de perfeccionamientos, de ampliación o de reducción racional. Debe tener un presupuesto justificado de operación y de inversiones y eliminarse su financiamiento a base de tanto por alumno y por horas de asistencia del alumnado.

Cuántas escuelas deben existir en lugares apartados para que todos los niños tengan un acceso a una distancia racional y que son habitualmente de pocos alumnos. Debe existir una planificación geográfica de sus localizaciones y ser acorde con sus características, con sus problemas; las que se encuentren en condiciones más adversas, habría que dotarlas de más y mejores recursos humanos, materiales y financieros para mejorar su situación.

Ayer se da a luz, nada menos que por el Presidente Piñera, en una cadena nacional, de lo que él llama la más grande reforma educacional. El tema dará mucho que hablar. Ya surgen fuertes críticas de especialistas y desde luego de la Oposición y del Colegio de Profesores. Ofrece entre otras cosas incentivos especiales al profesorado futuro; se pretende que mejores alumnos sigan la carrera de profesor.

Muchos tienen derecho a dudar que el Estado chileno cumpla con compromisos de esa naturaleza si éstos se asumen, cuando muchos profesores todavía no reciben, ni tienen la esperanza de recibir, los dineros correspondientes a la llamada “deuda histórica”, deuda que ninguno de los dos principales candidatos en la última elección presidencial se comprometiera a pagarla, ni incluso a reconocerla.

Conviene recordar que los municipios con más recursos, que atraen a los mejores docentes, en alta proporción pagaron oportunamente esta deuda; en otras comunas se les ha pagado a algunos a base de fallos de juicios con resultados positivos y en otros casos, el profesorado tuvo resultados adversos. Hubo casos con fallos favorables, pero que los alcaldes no pudieron pagar por no tener los recursos necesarios.

Parece algo increíble lo que ha pasado en esta sociedad, en el Estado chileno, en su Ejecutivo y en su Poder Judicial; los menos culpables parecen ser los municipios que debían pagar deudas que ellos no habían generado.

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3 comentarios

  1. yo me eduque tanto en colegio particular ( monjas ) y tambien en liceo fiscal y se lo que era la educacion en esos años cuando el gobierno se hacia cargo de las escuelas fiscales y liceos fiscales pero ahora hasta los liceos mas enblematico como el liceo de aplicacion o intituto nacional son subencionados y los jovenes tienen que pajar para ingresar, y tambien algunos colegios particulares que antiguamente eran de monjas y particulares hoy son semi-subencionados que quiere decir eso que el gobierno le entrega a ciertas intituciones mas dinero de lo que tienen por educacion cuando ellos se pueden subencinar solos al igual las universidades hay caleta de universidades privadas pero son sinverguenzas porque cobran un exceso por educarse ,y la educacion que dan es penca y cara ,

  2. 16 de julio de 2011
    Isabel: Comparto muchas de sus inquietudes. Espero en unos día más escribir un nuevo artículo sobre el tema. Se ha hecho a mi juicio una mala política de educación, dañando tanto al profesorado como al alumnado y además creándole problemas a las municipalidades, especialmente a las más pobres. Se ha perjudicado a los sectores más postergado. Sin duda hemos retrocedido. Todo nació en el Gobierno Militar y poco se corrigió durante los gobiernos de la Concertación. Sectores de ella fueron partidarios de la municipalización de la educación. Atentamente. Rolando

  3. 29 de julio de 2011
    Isabel:
    Opino que los colegios fiscales deben depender del Ministerio de Educación y cada uno de ellos debe ser un proyecto aparte. Conozco experiencias privadas positivas. Algunas sin fines de lucro, como colegios religiosos. Empresas privadas también han estado presente positivamente, especialmente como empresas más bien familiares.
    Comparto el planteamiento legal de que las universidades no tengan fines de lucro; desgraciadamente esto es frecuente que no se cumpla. Me gusta la ideas que el alumno sea alumno y que no sea un cliente. Es triste como se busca a personas destacadas como rectores, decanos o directores de escuela, las que se publicitan para atraer alumnos que paquen bastante. Atentamente. Rolando

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