Medicina natural, actualidad y economía

“No más AFP” expresión muy usada este último tiempo. Importancia del tema previsional para jubilar y análisis de proposiciones para un nuevo sistema

El sistema de las AFP hubiera sido menos criticado si no hubiese tenido a lo menos dos pecados originales. Uno, a mi juicio el más importante, es el que se bajó la tasa de imposición a las remuneraciones a aproximadamente la mitad de la que se tenía en el antiguo sistema, sin mayor justificación; ello de inmediato ocasionaba un aumento del ingreso monetario de quien se incorporaba a una AFP; sin duda eso fue un atractivo al ingreso al nuevo sistema, atractivo que podría considerarse poco honesto.

El otro ha sido que el nuevo sistema se promovió con el anuncio de que el monto de la pensión vitalicia de jubilación sería muy cercano a la remuneración del pensionado al momento de jubilar.

Además se enunció que el traspaso del antiguo sistema al nuevo sería próximamente obligatorio, por lo cual era conveniente trasladarse al nuevo lo antes posible.

La realidad fue muy distinta. Las pensiones recibidas han sido muy inferiores a las prometidas. La causa de este bajo valor, se la hace explicar principalmente por el aumento de la esperanza de vida que mal se habría estimado inicialmente; pero era un indicador social de evolución esperable en esos momentos de inicio del nuevo sistema. Sin duda esto es una mala disculpa.

En la opinión pública mucho se ha criticado las utilidades obtenidas por los capitales invertidos por los propietarios de las AFP. Utilidades provenientes principalmente por la comisión que se cobran por la administración de los fondos ahorrados para la jubilación. Se supone que se genera una competencia entre las AFP a base del nivel de tasa que se cobra y del resultado de la administración de los fondos acumulados.

Las AFP son empresas con fines de lucro y en ellas pueden estar presente capitales extranjeros.

Debería darse en el mercado una situación en que las AFP que hagan mejores manejos, tengan comisiones más altas.

En general se puede decir que el sistema de las AFP arrojó resultados positivos. En un comienzo ellos fueron mayores. La razón parece ser que en el inicio de la operación del sistema, el precio de las acciones de las empresas en que se colocaban los fondos estaba por debajo de los valores de libro por la baja demanda de acciones en el mercado financiero. Al aparecer, por esta nueva importante demanda por acciones generada por las AFP, los precios accionaron subieron en grado importante, para después al llegar a valores más normales, sus niveles se estabilizaron.

Había que tener en cuenta que el ahorrante podía cambiarse de AFP, y su actitud racional sería de analizar el monto de la comisión que se le cobraba con los resultados del valor de sus fondos.

 

No más AFP

Es fácil decir eso, pero por cuál otro sistema se puede reemplazar.

Uno podría ser volver al sistema antiguo de cajas de previsión. Que ahora debería ser posiblemente sólo una sola empresa y ésta ser estatal.

Se debería financiarse el nuevo sistema a base de uno parecido al del existente en el periodo anterior al del nacimiento de las AFP, llamado sistema de reparto, en el que el financiamiento viene principalmente de las imposiciones de los activos. Este sistema para que se financie tendría que ir aumentando la edad para jubilar a medida que crece la esperanza de vida para evitar que cada vez se vayan teniendo más pasivos que activos.

El nuevo sistema debería estar ligado al fondo que ha aportado el asegurado y a su edad de jubilación, o bien, a como era el sistema antiguo del promedio ganado en los últimos tres años castigado en un porcentaje por los de los periodos sin imposiciones.

Las arcas fiscales deberían cubrir la parte de la caja que con sus recursos no pudiese cubrir las sumas que arrojan los cálculos.

Otro sistema podría ser creando una especie a AFP fiscal única que siguiese un mismo sistema de  el de las AFP privadas actuales. Algo parecido al del Banco del Estado cuando operaba como Caja Nacional de Ahorros. O bien seguir con el sistema de AFP privadas más una fiscal, como opera actualmente el sistema bancario en que se tiene muchas empresas bancarias privadas y un solo banco estatal como el actual Banco del Estado, más denominado actualmente Bancoestado.

Podría pensarse que los fondos de los ahorrantes financiaran obras públicas con préstamos reajustable al fisco y con altas tasas de interés como se ha hecho con financiamientos de capitales externos en el rubro de carreteras en que el financiamiento proviene del cobro de peajes.

Preocupante es que mucho se hable de “no más AFP” y no se analice seriamente y en profundidad el sistema que lo sustituya.

Se habla de establecer de nuevo el sistema de reparto, asociado a aportes solidarios.

Se habla también de aportes patronales, que ha de significar un aumento real del costo del trabajo para las empresas que se vean obligadas a establecerlo. Se debe tener en cuenta que solo estas captaciones previsionales se obtiene del trabajo formal, que al parecer cada vez va representando una menor proporción del total del empleo nacional.

En mi opinión es preferible seguir con el sistema actual, en que el aporte lo hace el empleado y es de obligación patronal retener esa imposición y depositarla de inmediato en una AFP elegida por el empleado. Cuando es la imposición del patrón, se da la situación que éste no haga oportunamente los depósitos correspondientes, generando lagunas que a menudo solo se captan cuando se pretende jubilar. El delito patronal es menor cuando es el dinero de él el que no se impone, en ese caso es sólo un deudor, en cambio si se apropia del dinero de su empleado eso es un robo, es apropiación de un dinero ajeno.

También bastante se ha hecho sentir que el aporte laboral y el posible patronal, vayan en una cierta proporción a un fondo solidarios, lo que parece bastante injusto.

La creación de un fondo solidario parece conveniente, pero basado en otras fuentes. Una que me parece muy importante es que se financie con recursos fiscales. Podría pensarse que fuera una proporción de la captación por IVA. El IVA genera una captación mayor proveniente de los sectores de altos gastos, correlacionados con los de mayores ingresos, para con ello favorecer a toda la sociedad. Ese porcentaje del IVA que vaya al fondo solidario podría reemplazarse por ingresos mayores de otras fuente, como una de ellas ser los proveniente de una reforma tributaria que contemple elevación de tasa en forma progresiva a los contribuyente de mayores ingresos. También podría financiarse con mayores aranceles a las importaciones de productos suntuarios, en la medida que lo permitan los acuerdos internacionales..

Es conveniente tener presente que la constitución vigente no permite que existan impuestos cuya captación vaya a fines específicos, salvo lo que se señala expresamente en ella que se mantiene el 10 por ciento de las ventas del cobre de CODELCO para destinar esos recursos a las Fuerzas Armadas. Cabe recordar que el pasado existieron disposiciones legales que establecían destinos de fondos proveniente del cobre que se entregaban a las provincias cupreras, a través de dos fondos, uno de inversiones para el desarrollo económico provincial las que las decidía la CORFO y otro fondo de desarrollo social, que su destino era decidido en la provincia. Esa disposición generaba dos efectos importantes, uno el de crear actividad económica futura para neutralizar los efectos del agotamiento de los recurso mineros y el otro fondo, para general beneficio social más inmediato.

Sin duda que esas disposiciones eran frutos de los amplios periodos democráticos que tuvo el país hasta la llegada del Gobierno Militar, con su dictadura cívica militar y la imposición de la Constitución de 1980; parte importante de sus disposiciones se mantienen aún vigentes.

Sobre lo anterior, pienso que es un error que no puedan haber tributos en que sus fondos obtenidos vayan a fines específicos, como existió en Chile antes de la Constitución de 1980, impuesta por el Gobierno Militar. Se pueden dar muchos ejemplos al respecto. Disposiciones de esa naturaleza favorecen más a políticas de Estado que a las que establezca el Gobierno de turno en cada año de la aprobación del Presupuesto de la Nación.

Un tema un poco marginal al que estoy analizando ee el referente a la morosidad de las pensiones alimenticias y a la de imposiciones previsionales. Estas dos deudas debieran ser cubierta por el Fisco y los deudores pasar a deberles al Estado, quien es más fácil que haga las cobranzas y que pueda incluso establecer multas como también otros tipos de sanciones. Al hacerlo el fisco, se genera una especie de economía de escala en las cobranzas y una más rápida recuperación de recursos.

Pienso en otro artículo referirme algo más a este tema.

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