Medicina natural, actualidad y economía

Preocupante la situación que se va produciendo en Chile a consecuencia de la pandemia y a la falta de iniciativas del Gobierno con la debida amplitud y  profundidad para enfrentar la difícil situación socioeconómica que afecta a gran parte de nuestra población

Frente al tema, en mi opinión, hace falta una visión integral para enfrentar la situación. Se está trabajando pasivamente y en forma retrasada, respondiendo más a presiones que a buscar un proceder dinámico de lucha contra los problemas sociales y económicos que enfrenta el país.

La región de Magallanes ha sido un caso, en algo especial. Cuarentena continua por alrededor de cuatro meses sin resultados positivos. Ahora se levanta no porque la situación sanitaria haya mejorado, sino por la presión de sectores más afectados, en particular el de los restaurantes, y la posición asumida por el alcalde de Punta Arenas.

A nivel nacional, la presión de la población por su situación financiera apremiante, condujo al retiro de fondos ahorrados por el sistema previsional dominante. Para ello fue requerida una modificación constitucional; el Gobierno que inicialmente se opuso a ello, debió finalmente aceptarlo por única vez como se dijo inicialmente, tanto por los sectores políticos que lo aprobaron como por el Gobierno mismo. En lo general se autorizó el retiro de un 10% de lo ahorrado.

Se debilitó así un patrimonio social destinado a las pensiones futuras de jubilación.

Pero no bastó lo que primeramente se aprobó, ya que vino la segunda ola de petición de otro 10%, el que también terminó aprobado por el Parlamento y por el Gobierno.

Estas entrega de dineros a los consumidores, generó un estímulo interesante para mover la economía y, desde luego, para satisfacer necesidades apremiantes de parte importante de la población.

Al parecer un sector de la población ha visto positivo estos retiros en la medida que pueden contribuir a destruir el sistema existente de las AFPs.

Ya aparece generándose una tercera ola de retiros, desde sectores políticos del Parlamento.

La pandemia condujo a un aumento considerable del desempleo tanto de contrataciones formales como de los trabajadores informales y/o ilegales. Especialmente en los vendedores callejeros.

Amplios sectores poblacionales pasan angustias económicas graves, que incluso comprometen su alimentación. Las ollas comunes han proliferados en las poblaciones, para las que aparecen contribuciones de municipalidades y de sectores colaboradores altruistas.

También se ha hecho sentir una aparente ampliación de la vida en campamentos. A medida que ello se ha ido conociendo, amplios sectores de la sociedad han sentido esto como angustiante.

Cabe con razón pensarse hasta donde estas situaciones pueden contribuir a un aumento de la delincuencia.

El Gobierno ha ido dando apoyos en muchos casos tardíos, tanto en entrega de canastas de alimentos y de otros productos muy necesarios, como en aportes de dineros en bonos de ayuda y en otros sistemas. Parte importante de ello se ha financiado con recursos fiscales en reservas y parte aparentemente con el endeudamiento fiscal.

El país contaba con importantes recurso en los llamados “fondos soberanos” en moneda extranjera; en mi impresión parte considerable provenientes de compras de divisas por el Gobierno cuando llegó el valor del dólar a niveles muy bajos, especialmente por el aumento del precio del cobre en los mercados internacionales.

En mi opinión, el Gobierno debió promover dos medidas importantes, una las reformas constitucionales y legales que permitiesen que el Banco Central le preste al Gobierno. La Constitución actual y la leyes existentes, prohíben que el banco emisor preste al Gobierno salvo en casos de temor de guerra y de guerra.

La lucha contra la pandemia debió de ser similar al esfuerzo que se desarrolla en una guerra. No titubear en el uso de recursos financieros para cumplir los objetivos. Temores de inflación no se dan por la estrechez de la demanda, habiendo capacidad ociosa para generar la oferta.

La segunda medida importante que debió impulsar el Gobierno fue la de crear un empleo social pleno, que contribuyese a generar producto y especialmente ingresos. Muchas cosas son necesarias de hacer, algunas pueden ser de realización casi inmediata.

Desgraciadamente nunca se vieron iniciativas de esa naturaleza ni en los sectores políticos ni en el Gobierno. Experiencia en esta materia se tiene durante el Gobierno Militar en que en periodos de mucho desempleo se establecieron dos programas, uno del Empleo Mínimo(PEM) y el otro el del Programa de Ocupación de Jefes de Hogar (POJH). Ellos dieron empleo a cientos de miles de trabajadores, programas que fueron despareciendo a medida que el país entró en procesos de crecimiento económico derivado del cambio del estilo de desarrollo con un nuevo equipo de gobierno con un enfoque más nacionalista y menos neoliberal.

Otra iniciativa que podría ser positiva, en mi opinión, es la que el Gobierno ofrezca financiamiento a empresas que han sido importantes y de prestigio histórico como tiendas, bares y restaurantes de nombres muy conocidos, que están desapareciendo, lo que traerá daños irreparables por muchos años en actividades de abastecimiento, recreación y turismo. También algunos de ellos han dado trabajo a artistas y a muchas personas mayores.

De esto último se ve presente especialmente en Valparaíso. Con estos cierres se está afectando un amplio patrimonio histórico e incluso con componente cultural.

Existen muchas otras empresas que están desapareciendo como efecto de la pandemia, la que de no existir podrían sanamente seguir existiendo.

Una fórmula podría ser que el Estado le aporte recursos financieros para poder subsistir y que esos aportes pasen a ser capital de la empresa, transformando estas empresas privadas en mixtas. Cuando se normalicen sus operaciones y obtengan utilidades, destinar una parte de ellas a la recompra de la participación estatal.

Con todo lo anterior, se mantendrían empleo e ingresos familiares y se tendría una base de actividad económica latente de pronto despertar. Soluciones de este tipo, podrían posiblemente aminorar la presencia de enfermedades sociales.

Tema aparte es lo que sigue sucediendo en Chile, es la desaparición de empresas industriales en el rubro de la manufactura, por la competencia de las importaciones a costos menores, tanto por liberación del comercio exterior, como por el bajo valor de la divisa e incluso por el dumping generado por actividades de importación.

Es emblemático el riego de que desaparezca una empresa que el Chile produce las bolas de acero para la molienda minera, que se fabrican con acero chileno. En torno a esto aparece el dumping motivado por exportaciones de China a Chile, a las que no se le ha querido aplicar gravámenes especiales recomendados por serios estudios.

El tema de las exportaciones de China a Chile y las inversiones de empresas estatales chinas en sectores estratégicos de nuestro país, a base principalmente de compra de empresas existentes, merece un análisis especial, al que trataré de contribuir en próximos artículos.

Existen serios artículos de prensa que ya se refieren a este tema.

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