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Resultados del Plebiscito del proyecto constitucional propuesto por la Convención Constitucion(CC) serían bastantes perjudiciales para el país. Sea el apruebo o el rechazo. Una constitución auténtica debe tener un gran porcentaje de apoyo de la sociedad

Lo que entregaría la CC tendría dos contenidos que nos mostrarían récores especiales; sería la constitución de las conocidas que tendría más artículos, y, hasta ahora, la única que considera la paridad de género; creo que no habrá otra a futuro con ese tipo de paridad.

Al parecer la nueva versión que sería la definitiva, se reduce considerablemente en número de artículos; pero de todas maneras tendría muchos, asociado ello a que contiene materias que deberían ser de leyes.

Preferiría que no hubiese mención al tema del aborto; pienso que incluirlo puede favorecer el rechazo. Puede darse que el votante esté de acuerdo en todo lo demás, pero no en el aborto. Ello puede contribuir a que el resultado final sea el rechazo. Las religiones en su mayoría rechazan el aborto. Lo del aborto debería ser materia de ley, que trate en lo posible de que este no se produzca.

Posiblemente un proyecto de constitución debería ser votado por contenidos, y pasar a constituir componentes de ella los que tengan amplia mayoría. Recuerdo la aprobación del interesante Estatuto de la Universidad de Chile aprobado a fines de los años sesenta del siglo pasado Se preparó por un Congreso Transitorio triestamental; lo que era aprobado por alta mayoría quedaba a firme y lo que no lograba esa mayoría se llevó a Plebiscito. Ese estatuto fue derogado por la Dictadura Militar.

Para el ciudadano normal, ahora su votación puede ser negativa por estar en desacuerdo incluso en uno solo de sus contenidos.

En el caso mío por ejemplo, yo no puedo aprobar la desaparición del Senado, tampoco la paridad de género y el quitarle al Poder Judicial su condición de ser uno de los tres poderes clásicos de nuestras constituciones que han existido, con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Me cuesta entender por qué los constituyentes pasan a denominarlo “Sistema”, como también no catalogarlo igual como Sistema, al Legislativo. Qué se gana con llamarlo sistema y no poder.

Lo racional es que una constitución debiera descansar en un contenido que tenga un apoyo mayoritario de la sociedad, pienso que a lo menos un 70% o incluso más. Idealmente debería ser por consenso.

Considero que sean malas constituciones las que tienen demasiados artículos porque incluyen muchos contenidos que debieran ser materia solo de leyes. Su contenido no debiera versar por la paridad de género, sino no por la equidad de él.

Desgraciadamente al parecer para bastantes de los constituyentes ven positivo su amplio contenido de materias y como gran mérito, que esté ampliamente presente la paridad de género.

Yo estimo que esta paridad sería perjudicial para el país cuando en los elegidos primariamente como los mejores, no se dé la paridad y se corrija para obtenerla; ello no conduciría a equipos constituidos por los de mayor aptitud y capacidad para esos cargos.

Hay funciones o actividades en que mejor se desempeñan los varones y en otras mujeres. Por ejemplo no se puede considerar paridad en las fuerzas armadas o policiales.

En salud, se deben dar especialidades en que estén más representantes de un género. Eso lo manifiestan en cierto modo la demanda. Vigilantes en una empresa, puede ser conveniente mayor presencia de varones.

Hay paridades que a veces han perjudicado en Chile a la mujer. Se da el caso de dos representantes de la Isla de Pascua; por sus habitantes fueron elegidas dos mujeres. Ello significó que una de ellas no pudo asumir el cargo, para dejar que un varón, con menor votación, la reemplazara.

En un importante colegio profesional, que estableció la paridad, habrían salido elegidas más mujeres que varones, con lo cual debieran ser rechazadas mujeres que obtuvieron mayor votación que los varones que las reemplazarían.

He conversado con varias mujeres profesionales que no les gusta la paridad de género, consideran que los cargos deben alcanzarse por méritos y no por su condición de mujer. Es posible que menos se considere en un equipo de trabajo a mujeres que ocupan el cargo por su género y no por sus cualidades y méritos.

Hay profesiones en que están más presentes mujeres que hombres, como por ejemplo en la nutrición, en la carrera de nutricionista, de enfermería y en matronas. Parece absurdo que en sus organizaciones tengan forzosamente un igual número de dirigentes varones que de mujeres.

Por todos los antecedentes analizados, se puede decir que es racional que en ninguna otra constitución del mundo se plantee la paridad de género como se señala en uno de los párrafos iniciales. Lo que debe considerarse es la “equidad de género”, el que a la mujer no se le se le margina o postergue por su condición de tal.

Es posible que las organizaciones, según su naturaleza, puedan tener positivamente mayoría de varones o mayoría de damas. Llama la atención que ya un partido político importante para elegir a sus dirigentes, se les haya obligado a votar por dos militantes, un voto por un hombre y otro por una mujer. Al haber menos mujeres candidatas, se habría producido que la primera mayoría fuese de una mujer y posiblemente ello motivó que fuese elegida presidenta. De no haberlo hecho, aparecería una discriminación en contra de una mujer.

Me ha extrañado que nada menos que el destacado economista Ministro de Hacienda Mario Marcel, ingeniero comercial de la Universidad de Chile, se pronuncie desde ya a favor del proyecto constitución que establece la paridad de género o que incluso las mujeres superen el 50%. Seguramente en el caso de que los cargos a llenar sean impares, se elegirán dos mujeres. Se estima que en la Cámara de Regiones en su mayoría serían tres representantes por región, con ello se elegirían dos mujeres y un varón.

 Me llama la atención que muy pocas personas critican la paridad de género.

Los resultados esperados para el plebiscito sobre el proyecto elaborado por la CC están en torno a generarse una casi igualdad entre los porcentajes de aprobación y de rechazo. Lo que conduce a que muy cerca de la mitad del electorado la respalde y la otra mitad la rechace.

Vendrán días muy difíciles en tiempos de abundancia de manifestaciones, en que en muchas de ellas se origina violencia y delitos, entre otros saqueos, especialmente al comercio establecido,

Si el rechazo supera a la aprobación, se habría perdido gran parte de este trabajo. Por el contrario, el apruebo por un estrecho margen, tendríamos una constitución con un contenido rechazado por una muy amplia parte de la ciudadanía.

Posiblemente ha influido bastante en este resultado el populismo mostrado por parte importante de la población que participa en actos públicos, en gran parte constituido por gente joven. Algo parecido se ha presentado por un feminismo extremo, que nos ha conducido a la tan “apreciada paridad de género”. Esas circunstancias obstaculizaron que gente más madura y con mayores conocimientos sobre constituciones integrase la Convención.

Es muy posible que no pocos rechacen el proyecto por unos pocos contenidos que no respalden. Puede ser el tema por ejemplo del aborto.

Dos otros temas que yo considero preocupante ellos son, la desaparición del Senado de una tradición histórica bastante positiva y el otro, el debilitamiento del Poder Judicial, que junto con el Poder Ejecutivo y el Legislativo constituyen los tres grandes pilares de toda democracia. El Poder Judicial pasaría a ser solo un Sistema Judicial, junto a otros muchos sistemas que se establecen, se haría presente como “sistema judicial”.

El Senado ha tenido miembros superiores a cierta edad y, además, una duración parlamentaria que doblaba a la de la presidencia de la república y la de los diputados.

Me extrañó mucho que la ex Presidenta Michelle Bachelet se haya manifestado por el “apruebo”, con lo cual se hace desaparecer al Senado. No me parece atinado que se haya pronunciado por esta materia, y más aún al ocupar una alto cargo en Naciones Unidas.

Otro tema que me preocupa es que varios partidos políticos han tomado o pretender tomar decisiones de obligar a sus militantes a pronunciarse por una posición. Hay temas de conciencia muy delicados, que no deben se impuestos. A lo sumo los partidos podrían recomendar una posición de apruebo o rechazo, dando los argumentos que respalden la recomendación. Un tema sin duda delicado es el del aborto.

Me preocupa lo señalado recientemente por el Presidente de la Democracia Cristiana, que el partido debe tomar una posición, y esa es la de apruebo. Opinión que no compartirían los profesionales de ese partido, en respuesta a una consulta, que un bajo porcentaje respondió.

Pienso que al haber orden de partido, los mejores militantes pueden renunciar a seguir militando, lo que agravaría el debilitamiento observado en los partidos con mayor tradición histórica.

He visto que se han hecho encuestas sobre la opinión de entrevistados sobre los temas principales contenidos en el proyecto borrador; he visto rechazo a muchos de ellos, pero apoyo mayoritario a la desaparición del Senado y a la paridad de género, dos materias que a mí me motivan por el rechazo.

En mi opinión, no ha sido un buen momento en que se prepare una nueva constitución por la situación general en que se encuentra nuestro país.

El populismo y el feminismo desenfrenados, acompañados de destrucciones de bienes públicos, de saqueos e incendios de iglesias, museos, propiedades privadas. Ataques a carabineros en las manifestaciones incluso a sus cuarteles, frente a la pasividad de parte importante de la población. Frente a estudiantes que destruyen sus establecimientos de educación con presencia de encapuchados y overoles plancos. Impresionante ha sido ver como estudiantes con uniforme patean a un par de carabineros ya heridos botados en el suelo.

En gran parte de mi vida he sido partidario de una nueva constitución derivada de una Asamblea Constituyente, a partir de la que planteó Eduardo Frei Montalva en los momentos previos al fraudulento plebiscito llevado adelante por el Gobierno Militar.

Fue interesante el inicio de la preparación de la Constitución del Gobierno Militar, con la Creación de un Consejo de Estado, al cual fueron invitados los ex presidentes de Chile.

Eduardo Frei Montalva no aceptó la invitación, pero sí lo hizo Jorge Alessandri Rodríguez y quien pasó a presidir ese importante cuerpo colegiado. Desgraciadamente lo que propuso el Consejo de Estado fue alterado por un par de intervinientes, entre ellos Jaime Guzmán, que con economistas de la Escuela de Chicago le dieron una tónica ultra neoliberal y además, el sector militar, que le otorgó amplio periodo a la vigencia de la dictadura y hasta dar la oportunidad a un plebiscito para apoyar  la extensión del periodo dictatorial encabezado por el General Augusto Pinochet.

Esas intervenciones que alteraron lo propuesto por el Consejo de Estado, habrían molestado al ex Presidente Alessandri y sin dudas justificó la posición negativa del ex Presidente Frei.

Es muy probable que Alessandri se sintió usado, pero nunca se conoció su pública protesta.

Sin duda a nuestro Chile le esperan muy difíciles próximos días, meses y años.

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