Medicina natural, actualidad y economía

Un mal paso: de Ministerio de Agricultura a Ministerio de Agricultura y Alimentación

Uno de los objetivos del gobierno es transformar el Ministerio de Agricultura para ubicarlo en la nueva realidad productiva y exportadora chilena. Un cambio que le permita manejar toda la cadena de producción de alimentos, y para lo cual se ha planteado la idea de pasar de un Ministerio de Agricultura a uno de Agricultura y Alimentación. 

Por Rolando Chateauneuf
Edición: Víctor Meza

Canadá es un país que ya ha pasado por esta transición, y según, Barry Stemshorn, asesor del Ministerio de Agricultura y Alimentación de Canadá, ha sido un proceso exitoso, cuyos beneficios pasan por el aumento en la eficiencia, un mejoramiento importante en evitar superposición de funciones; y además, significa aumentar la armonización y la elaboración de mejores prácticas, no sólo en los productores, sino a lo largo de toda la cadena..

Sin embargo, y a pesar del éxito que se puede apreciar en Canadá, no es un cambio que Conadecus comparta, ya que la responsabilidad de la alimentación no debe quedar en un solo ministerio, sino que debe ser un tema multisectorial.

Debe tenerse presente que la agricultura nacional no sólo genera alimentos, sino que además una gama amplia y puede ser creciente de productos de otra naturaleza que tienen amplias posibilidades de expansión, especialmente, para mercados externos, como lo son las semillas y las flores; las fibras animales y vegetales pueden dar posibilidades interesante, junto a las plantas aromáticas y medicinales; productos energéticos, sustitutivos de las energías fósiles; el turismo rural, también puede ser un interesante producto de la agricultura. Es decir, no sólo son alimentos los que debe producir la agricultura nacional.

Por otra parte, los objetivos alimentarios y nutricionales deben ser preocupación de muchos sectores y, por lo tanto, de diferentes ministerios. Es importante que el país tenga una buena política nacional de alimentación y nutrición, y en lo posible debe ser, como en gran parte lo ha sido, una Política de Estado.

La alimentación y la nutrición debe ser más bien considerada como un sistema, que cubre a diferentes sectores, representados en lo público por diferentes ministerios.

El Ministerio de Agricultura debe tener preocupaciones prioritarias, en los temas que le son más propios. Por ejemplo tener en cuenta que, en general, el productor y la empresa agrícola se enfrentan con dificultades al mercado. Además, la agricultura es una actividad de altos riesgos, por dos razones importantes. Por una parte, el proceso productivo descansa en seres vivos que hacen lenta la obtención de la cosecha, las que pueden enfrentar condiciones de mercado muy distintos a las que se tenían cuando se decide iniciar la actividad y, por otro, están sujetos al riesgo de plagas.

Si se hace un completo diagnóstico de la agricultura nacional, se podrá observar que existen muchos problemas prioritarios que deberían ser atendidos por su sector público antes de extenderse a otros campos. Entre ellos, se pueden mencionar el fomento al cooperativismo agrícola y, en general, a las organizaciones de los productores y los trabajadores; la búsqueda de entendimientos entre el capital y el trabajo, en sistemas que favorezcan una más justa distribución de los beneficios y una mejor capacidad de enfrentar las inestabilidades de los mercados externos; lograr una mayor transparencia en los mercados; fomentar la participación de los productores organizados en las cadenas exportadoras; promover mercados mayoristas eficiente, especialmente en verduras y frutas, que permitan una justa generación de precios que se proyecten a todo el país; establecer servicios de pronósticos de producción y de orientación a los productores; y varios otros.

Entonces, si el Ministerio de Agricultura pretende llamarse, además, de Alimentación, ello debe pensarse en mayor profundidad. ¿No agregará ello más funciones al Ministerio actual que tiene posiblemente muchas otras prioridades que primero debiera atender? ¿No podrá esto motivar a que otras instituciones o ministerios se marginen de sus preocupaciones por las políticas alimentarias y nutricionales?, y finalmente, ¿No estaremos restringiendo los conceptos de políticas nacionales de alimentación y nutrición?

Fuente: Conadecus
Fecha: 24 de septiembre de 2006

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