Medicina natural, actualidad y economía

Una contribución al análisis de la comercialización y del precio del trigo en Chile. Precio bajo al productor y altos y en aumento del precio del pan.

Ha tomado actualidad nuevamente el tema. Después de un alto precio internacional de este cereal y de sus insumos, el precio ha caído considerablemente y la molinería estaría ofreciendo en algunas regiones precios ridículamente bajos. Contrasta esto con los altos precios del pan. Recientemente pude observar que el pan de molde envasado ha tenido alzas cercanas al 50%, con un precio del orden de $ 2.000 el kilo, en circunstancias de que el trigo ha bajado de precio, al igual que los combustibles. Los agricultores y campesinos organizados han hecho sentir su malestar; no están satisfechos con la intervención del Ministerio de Agricultura y sus manifestaciones de protestas han llegado a cortes de carreteras, generando reacciones poco habituales por parte del Gobierno, especialmente del Ministro del Interior. Llama la atención la aparente pasividad de la empresa del Estado COTRISA(Comercializadora de Trigo S.A.).


He creído conveniente trasmitir algunas experiencias y antecedentes históricos sobre el trigo, su comercialización y sus precios.

Me refuerza la duda sobre si tan importantes producciones como las de trigo y leche deban estar tan dependientes de las oscilaciones de los precios internacionales y del valor de la divisa.

El trigo fue por muchos años el principal cultivo agrícola de Chile; junto con la carne y la leche constituían los ejes centrales de la agricultura chilena tradicional. Hasta los años 40 del siglo pasado el país era exportador de este cereal. También han sido cultivos importantes otros cereales como el maíz, la cebada y la avena. De introducción relativamente más reciente fue el arroz, que se decía anteriormente que no podía cultivarse en Chile; se inicia por los años 40, con importancia en la economía regional.

La papa y las leguminosas tradicionales fueron también de importancia; la papa principalmente para el consumo interno, en cambio las leguminosas fueron tanto para el consumo nacional como para las exportaciones; se destacaban en los porotos o frejoles variedades especiales para los mercados externos y arvejas, lentejas y garbanzos, fueron de gran prestigio en los mercados internacionales. Hoy las leguminosa muestran un cuadro distinto; sólo somos exportadores de muy relativa importancia de porotos, especialmente de los llamados negros. Las importaciones de lenteja han desplazado producciones nacionales.

A mediados del siglo pasado empezaron a tomar importancia las oleaginosas, primero la maravilla o girasol, para después acompañarla el raps. Se tuvo una interesante política de fomento de las oleaginosas en Chile, especialmente a través de la COMARSA (Compradora de Maravilla S.A.) y del Ministerio de Agricultura. Poco después se hace presente la remolacha azucarera, cuya primera planta se inaugura el la ciudad de Los Ángeles en 1955. Este cultivo sacarino fue impulsado especialmente por la CORFO a través de esa importante filial, quien fuera la Industria Azucarera Nacional, IANSA. Se construyeron plantas en varias ciudades: Llanquihue, Linares, Cocharcas (Chillán), Rapaco (La Unión) y finalmente Curicó.

Siempre fue importante la vitivinicultura en Chile, para sus dos agriculturas, la de riego y la de secano. Esta producción iba destinada especialmente para el mercado nacional. Posteriormente, después de experimentar una profunda crisis a comienzos de los años 80, pasó a tomar un extraordinario desarrollo, especialmente de las variedades nobles y de vinos de alta calidad, generados con mejoradas tecnologías, que pasaron a tener principalmente destinos externos.

A partir de los años 60 se da un apoyo importante a la fruticultura con el Programa Nacional de Desarrollo Frutícola, con destino especialmente para la exportación

Esta actividad ha logrado llegar a ser uno de los rubros más importantes de la exportaciones chilenas, junto al cobre y la celulosa, con perspectivas de una sólida expansión, cada día con mejores variedades y tecnologías, especialmente en sistemas de riego.

Pero el trigo por muchos años fue el cultivo principal del país, y lo sigue siendo especialmente para algunas regiones. En el pasado se le cultivaba desde lo que ahora es la IV región hasta Aysén, en siembras tanto de secano como de riego. Ha sido muy importante el mejoramiento genético de este cereal dentro del cual se destaca la participación de ese prestigiado ingeniero agrónomo, Premio Nacional de Ciencias Aplicadas, René Cortazar Sagarminaga, sobre quien he presentado hace poco una página especial.

Sin pretender extenderme, debo señalar que su importancia deriva tanto del valor de su producción, como la cantidad de productores y trabajadores comprometidos en este rubro, la importancia del cultivo en la rotación cultura, el apoyo de estas producciones a la molinería, especialmente a la regional y lo que es muy importante, su producto para la alimentación de nuestra población. El pan y otros derivados constituyen valiosos alimentos El peso de su cultivo representa un aporte importante a la seguridad alimentaria.

Tuve contactos muy directos con el tema triguero a partir del año 1957 en que ingresé al Ministerio de Agricultura, a la Sección de Comercialización y Precios, al mando de ese gran profesional Virgilio Mannarelli. Tuvimos valiosa cooperación de expertos extranjeros.

Nos correspondía entonces hacer los estudios para la fijación del precio del trigo. Hacíamos los estudios técnicos y entregábamos nuestras recomendaciones al nivel político. Era una época en que los ministros de Agricultura se jugaban por su sector; fue habitual que no pocos perdieron sus cargos por la defensa de su sector, especialmente por los precios del trigo y la leche.

Era una realidad muy distinta. Se tenía fijación de precios máximos para el pan y de la harina. El pan tenía gran peso en el IPC y por lo tanto alta influencia en la inflación. El precio interno era independiente del precio internacional. En aquel entonces se tenía un estanco de las importaciones de trigo; éstas las hacía la Empresa del Comercio Agrícola, la llamada ECA. El trigo nacional era comprado por la molinería nacional y por la ECA, con lo cual contribuía a que los precios establecidos se cumpliesen. El trigo importado lo vendía a los molineros en proporción a lo que ellos habían comprado de trigo nacional. Así se estimulaba la compra por los molinos del trigo, en los primeros meses de cosecha. Además la comercialización de este cereal tenía apoyos financieros especiales. Las letras trigueras podían ser descontadas directamente en el Banco Central. Además existía un sistema crediticio que usaba como garantía el producto almacenado.

Parte a veces importante de trigo importado venía de EE.UU. y financiado con créditos de largo plazo, amparados en la Ley Pública 480 del país del Norte, que permitía vender en condiciones muy favorables para los compradores, con el fin de colocar sus excedentes agrícolas. El crédito lo negociaba Hacienda, como era a largo plazo y el trigo después se vendía prácticamente al contado, generaba una disponibilidad financiera que se debía destinar a actividades de fomento, especialmente de la agricultura. La negociación con EE.UU: comprendía los volúmenes importados, las condiciones de los créditos, como también, los excedentes financieros que se generaban, que debían ir a fines aprobados por el país del Norte.

El estanco del trigo por parte de ECA duró hasta el Gobierno Militar; con el giro a las privatizaciones, la ECA fue disuelta y la operación quedó en manos de privados, donde se produjeron asociaciones entre empresa molineras y bancos. Recuerdo que hubo una oscura operación en la que EE.UU. otorgó los beneficios de los excedentes financieros para ser usados por el sistema privado de importación, lo que les permitió obtener importantes beneficios bancarios con el uso de esos excedentes. Se demostró en esa época que a lo menos parte de la molinería no estaba motivada para comprar trigo nacional y lo pagaba a un precio inferior al costo del cereal importado, ya que obtenían utilidades mayores con el cereal importado y los excedentes financieros que estas operaciones les ocasionaba.

El Gobierno detectó esto que podría considerarse a lo menos una irracionalidad, y se eliminó el uso de créditos externos de excedentes.

En los primeros años del Gobierno militar se estableció un interesante sistema de comercialización del trigo y de su precio, lo que no duró mucho. Eso fue sólo en los comienzos cuando aún no se imponía plenamente el nuevo modelo neoliberal. Más tarde, la crisis derivada de la congelación del dólar a $39 por casi tres años que dañó tanto a la economía nacional, afectó seriamente al cultivo del trigo el que se redujo en superficie a menos de un tercio, en remolacha como a la mitad y en las oleaginosas la superficie cultivada prácticamente desapareció.

La apertura al mercado exterior, dejó al trigo dependiendo del precio internacional y del valor del dólar.

Personalmente nunca fui partidario de que los precios de los productos agrícolas básicos en Chile estuviesen dependiendo de los precios internacionales, con sus grandes inestabilidades, como también dependiente de las inesperadas alteraciones del valor de la divisa. A su vez los precios internacionales estaban muy afectados por los grandes excedentes formados por las políticas proteccionistas de la agricultura de EE.UU., Canadá y países europeos, que las aplicaban especialmente para mantener altos ingresos en la población agrícola. Estos países generaban excedentes, prohibían importaciones y exportaban subsidiando esas operaciones.

Frente a la crisis de los comienzos de los años 80 y ante los cambios en los equipos de Gobierno, asume Jorge Prado como Ministro de Agricultura, un empresario agrícola y dirigente de su gremio, al parecer muy conocedor de la agricultura nacional y externa, quien promueve importantes medidas. Se establecen las llamadas bandas de precios para tres grupos de productos, trigo, azúcar y oleaginosas. Las bandas consistían en determinar límites de los precios, piso y techo, basados en promedios históricos de 5 años para trigo y oleaginosas y de 10 años para el azúcar. Si el costo del trigo importado quedaba por debajo del piso, se establecía un derecho de importación que llenase esa brecha.

Al mismo tiempo, al tener Chile que devaluar su moneda, tras el desastre derivado de los de los casi tres años del dólar congelado a $39, de los déficits de las balanzas comerciales y la elevada deuda externa, el costo del trigo pasa a tener una importante alza. Para que estos costos del trigo importado se trasladase a los precios ofrecidos a los productores nacionales, se crea, en pleno gobierno militar, una nueva empresa del Estado, la llamada COTRISA (Compradora de Trigo S.A.), que todavía existe. Esta empresa tenía la tarea de conseguir que a los productores se le pagara el precio correspondiente a la competencia del trigo importado. En caso de no darse esos niveles, COTRISA debía pasar a ser un poder comprador sostenedor. Según estuve informado en varias oportunidades con sólo COTRISA anunciar algún intervención regional, rápidamente la molinería entraba a comprar a los niveles establecidos por el sistema. COTRISA sin dudas que es una empresa que no puede autofinanciarse, ya que el éxito que consiga está basado en que se logren los niveles mínimos deseados, sin tener en lo posible que comercializar el cereal. Sin embargo siempre tendrá que incurrir en costos para estar disponible a operar y para hacer los estudios permanentes necesarios para adecuadas y oportunas intervenciones.

Junto con esta política de comercialización, el ministro Prado promovió dos otras medidas, una fue la de financiar por parte del Banco del Estado al cultivo de trigo; frente al gran endeudamiento de los agricultores y al no poder éstos dar garantías patrimoniales para sus nuevas deudas, estableció como garantía la prenda sobre la cosecha. Además alentó el traslado de las tecnologías mejoradoras disponibles en el Instituto de Investigaciones Agrícolas(INIA) a los productores organizados en grupos locales.

El resultado fue exitoso. Se lograron mejoramientos extraordinarios en los rendimientos y se consiguió junto a ello una expansión en la producción a tal nivel que el país llegó en el segundo quinquenio de los años 80 hasta sobreautoabastecerse, lo que no sucedía desde los año 40. Este logro se alcanzaba con superficies muy inferiores a las del pasado.

Las bandas de precios se han ido debilitando por presiones externas e internas. Además los procesos de integración no miran con simpatía a estos sistemas, los que deben paulatinamente haciéndose desaparecer. También los gravámenes al cereal importado, deben también establecerse para la harina, la que a veces es incluso subsidiada en su exportaciones por los países que las originan.

Históricamente el precio del trigo ha sido muy importante para la agricultura nacional y para algunas regiones especialmente. Cuando su precio cae y no se aprecian medidas efectivas de Gobierno, se originan manifestaciones de distinta naturaleza, incluso los molestos cortes de caminos. Reacciones similares se han visto por otros productores como los de leche y de remolacha.

Recientemente se han hecho sentir nuevamente inquietudes. Agricultores molestos por la situación de precios que enfrentan, que han llegado a niveles bajísimos y sin sentirse con un apoyo efectivo del Gobierno, han vuelto a hacer manifestaciones públicas y a la corta de caminos. La situación se ve agravada por el hecho que lo que se está cosechando ha tenido altos costos de sus insumos principales, en particular fertilizantes y combustibles.

Se han generado conflictos de opiniones entre la Ministra de Agricultura, a la que se le considera poco conocedora del sector y los dirigentes gremiales empresariales y de campesinos. Las manifestaciones violentas han congregado a alto número de productores que obstaculizaron la carreter sur. La reacción del Gobierno ha sido dura, y el Ministro del Interior ha cortado contactosa con la dirigencia de los agricultores, molesto por el corte de caminos.

Las políticas agrícolas deberían ser políticas de Estado; trigo y leche debieran tener políticas integrales, estables, con visiones incluso de largo plazo. Se debe estar consciente de la importancia de una política de Seguridad Alimentaria. Hace poco vimos como subieron los precios internacionales del trigo y la leche y como después éstos se han desplomados. Precios justos y estables son los que permiten aumentar producciones y mejorar productividad, con ellos bajar costos, que deben favorecer a los dos extremos, productores y consumidores. Chile tiene una tremenda potencialidad triguera y lechera. Son muy importantes las políticas que den estabilidad y seguridad. Las inestabilidades siempre perjudican a los más débiles y favorecen injustamente a minorías.

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2 respuestas

  1. Vivo en Guatemala y quisiera saber si el llantén se conoce con otro nombre, porque yo no he oido ese nombre. Gracias

    Tuve cáncerde mama hace 9 años por esa razón me intersa.

  2. Doris

    Referente a otros nombres del llantén, Plantago major o
    Plantago mayor, creo que no le va a ser de utilidad. Otros nombres
    son “Llantén mayor”, “Plantaine”, “Llantén común”, “Plantatge” en
    catalán, “Zain-belar” en vascuence. En otros idiomas “Greater
    plantain”, “Tanagen”, “Piantaggine Maggiore” y “Breitwerich”.

    Le recomiendo que revise en Internet, hay muy buenas
    fotografías del llantén mayor, que le pueden ayudar para ubicarlo. Es
    muy posible que se le encuentre en jardines públicos y calles.

    Revisando bibliografía he podido observar que se le encuentra
    en América Latina, desde México al Sur. Hay un trabajo muy interesante realizado en Costa Rica, estudiando planta recolectadas en ese país. (Descripción anatómica, propiedades medicinales y uso potencial de Plantago major (llantén mayor) Blanco, Bárbara., Saborío, Adriana.,Garro, Giovanni).

    Para cáncer mamario, le recomiendo que revise información
    sobre uso de aloe vera. Tenemos información de resultados
    extraordinarios en muy corto plazo.

    Saludos

    Rolando Chateauneuf

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